La vivienda, lo primero. Así, hasta treinta

“Montse Mínguez califica de ‘ataque personal’ las informaciones sobre el negocio inmobiliario de su marido y defiende que cumple con la legalidad” (Diari de Tarragona). Tiene razón la portavoz del PSOE: es un tema personal y, seguramente, la empresa de su marido cumpla con la ley. Pero es evidentemente noticioso que ella, que habla del derecho a la vivienda, conviva con un “gran tenedor” con “30 pisos y apartamentos en Catalunya”. La empresa de Sergi Vélez está “especializada en servicios inmobiliarios y de inversión”. De inversión, sí. Y ha tenido que proceder a varios desahucios.

Ya lo dijo Ignatius Farray

Ya lo dijo Ignatius Farray, con su humor irreverente: los referentes de la derecha española son “ir a misa, puticlub, toros, votar, cocaína, robar”. Y alguien tiene que proveerlo, claro: “Dimite la concejala Ana Ferrer (del PP) tras la detención de su marido en el marco de una operación de blanqueo de dinero de droga” (Periódico de Ibiza). ¡Cómo no voy a acordarme del canario al leer esta noticia! Pero es que hay más: ¿cómo blanqueaban ese dinero, supuestamente? “Utilizando inmobiliarias de lujo”. Inmobiliarias, sí. “El marido de la concejala es uno de los cuatro detenidos en Ibiza”.

La referente de la izquierda

Estoy atento, enchufado, leo con atención el digital de Pablo Iglesias, Público, El Diario y The Objective (para compensar), y aún así, me pierdo en la marejada de la izquierda. Solo sé que Irene Montero y Ada Colau, por muy peleadas que parezcan, son hoy dos ejemplos perfectos de lo que es “la casta” política. Sin ir más lejos, en una de las pocas alocuciones de la catalana que no son sobre su puesto en las listas ha advertido: “Carles Puigdemont tendrá problemas para pasear por Catalunya” por el rechazo de Junts a los decretos sobre la vivienda. La irresponsabilidad de esta casta es apabullante.

¿Prescindimos de ella?

En Euronews podemos leer que “Europa ha pagado 197.000 millones por energía rusa desde 2022, según la Comisión”, y puede parecernos mal, claro. Pero, ¿estamos dispuestos a prescindir de ella a cambio de no alimentar al monstruo? El mismo monstruo (Rusia, sí) que asegura que ha exportado energía por valor de 286.000 millones de euros, y que se muestra encantado con la dependencia energética del viejo continente. Sin embargo, la Unión responde: “Para 2023, solo el 6% del gasto total de la UE en combustibles fósiles se destinó a Rusia”, gracias al programa REPowerEU.

Querámonos

Pepe Colubi tiene Parkinson. Se lo ha contado a Julia Otero en Onda Cero y, por lo que leo en la noticia en la web de la emisora, lo lleva razonablemente bien. Dice que el tratamiento funciona, cuenta cómo se dio cuenta, explica que no tiene miedo porque la enfermedad también la sufrió su padre y concluye, con su habitual precisión: “En cierta manera, es salir del armario”. Yo deseo a Colubi, del que soy lector y seguidor, larga convivencia con el Parkinson. Y a todas y todos, entre tanta guerra, batalla política y tanto insulto, simplemente, que queramos y nos queramos más. Lo necesitamos.

La política de la buchaca

Esta semana, la de la vivienda, Arnaldo Otegi ha visitado a Carles Puigdemont como un instagramer va a un restaurante, solo para contarlo en redes. Pero el que quiso aprovechar el viaje fue Gabriel Rufián, que pidió en X el de Bildu: “Pues dile que vote los Decretos, Arnaldo. Tú que tienes mano. Y habláis de derechos”. Un magnífico ejemplo de la política de la buchaca: a Otegi le venía bien Puigdemont (al menos, hasta el jueves). A Puigdemont le viene bien Otegi. Y a Rufián no le viene mal el encuentro para dar un txalo al de Junts y marcar distancia con el tragaldabismo de Bildu en Madrid. De ideologías y lealtades, que hablen otros.

Si te pasa, le pasa

Quería titular este párrafo así: “La increíble mujer a la que siempre la pasa lo que todo el mundo comenta”, pero era demasiado largo. Sin embargo, no descabalgo: a Ada Colau siempre le sucede algo relacionado con lo que más se habla. Justo esta semana ha hecho público en una entrevista que “tras separarse y ‘con un solo sueldo’, no podía afrontar el pago de su alquiler”, por lo que “deja su piso de hace 15 años por no poder pagarlo y se va a compartir con un familiar” (Público). Ay que ver, qué difícil está para “la gente” la Barcelona que gobernó durante ocho años hasta 2023.

Como siempre, Dedéu

Lo mejor de mi trabajo es que tengo leer a columnistas que me gustan, como Bernat Dedéu, en El Nacional, que a principios de esta semana ya vio todo lo que venía: “Aquí lo único que se intenta es hacer un poco de jaleo para resucitar a Pedro Sánchez después de la invasión de Ceuta, así como subsumir cualquier nuevo intento de revuelta independentista”. “Miren cómo acabó el 15-M y aparten la vista de los muñecos de la señora Maricarmen; y si les preocupa la vivienda… sobre todo no hagan caso a los estafadores que solo han provocado su encarecimiento y que continúan ejercitándose en la acampada”.

¿Y Ceuta?

Hemos empezado a hablar de vivienda y hemos dejado de hablar de Ceuta, donde están pasando cosas terribles, donde no sabemos realmente cuánta gente queda en la ciudad de los que pasaron la frontera coordinadamente. Ahora sabemos (justo ahora, que no hablamos de Ceuta), que Juan Vivas ha presentado ante el juez las diez llamadas que hizo a Pedro Sánchez o su jefe de gabinete desde días antes del asalto. Todas no fueron contestadas y lo más cerca que estuvo de hablar con el presidente español, hasta que el asalto fue consumado, fue con su jefe de gabinete. Diego Rubio. Con la invasión consumándose, logró hablar con él un minuto.

Terrorífico

El gráfico que mostró Donald Trump y que Dori Toribio ha republicado en X me parece terrorífico: es el plano de la mesa para el almuerzo que el presidente de EE.UU. ha celebrado con las principales empresas tecnológicas de su país para azuzarles, para que USA gane la carrera a China, supongo que a cualquier precio. El calentamiento global, que desconozcamos cómo va a comportarse la IA, la burbuja financiera alrededor, empoderar aún más a líderes zumbados como Elon Musk, la concentración de la riqueza… Todo da igual a Trump y su vicepresidente, Vance, pero también a casi todos los que almorzaron con ellos.

Otro error histórico

No me extraña que EH Bildu se haya quedado solo con Vox en el Congreso para votar en contra de una propuesta del PNV a favor de la “Variante Sur Ferroviaria y al transporte de mercancías por alta velocidad”, según ha informado en X el partido de Aitor Esteban y Maribel Vaquero. No me extraña, insisto, porque por encima de todo, EH Bildu ha basado su existencia en sustituir al PNV, y esa obsesión le lleva a posicionarse en contra de lo que la izquierda mundial apoya: el tren como medio de transporte más eficiente, menos contaminante y más beneficioso para ciudades y personas. Otro error histórico de la izquierda abertzale.

“El nuevo Sumar”

Reconozco que me divierte la gira que está haciendo Irene Montero con la excusa de unas primerias para las que nadie más se siente interpelado. Como excusa para hacerse una gira de medios me parece un innecesaria, la verdad. En la coalición de izquierdas a la izquierda del PSOE (Más Madrid, Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Comuns), siguen a lo suyo, lógicamente: “El nuevo Sumar se llamará Frente Amplio y espera presentar a su candidato en tres semanas” (El Salto). En lo que no se han puesto de acuerdo todavía, por lo que parece, es en la cabeza de cartel: “Ada Colau despierta confusión, ilusión y rechazo”.

Hay que escuchar siempre al sector primario

Es uno de mis pocos principios claros: hay que escuchar siempre al sector primario. Desde esa premisa, he encontrado especialmente interesante este post en el blog La Ciencia y sus Demonios: “Los agricultores de los países occidentales son profundamente conservadores y votan, elección tras elección a partidos cada vez más escorados a las ultraderechas”, “partidos que no ‘creen’ en el calentamiento global y por tanto no consideran que haya que tomar medida alguna, salvo por supuesto la muy cristiana tradición de sacar al santo en procesión para que llueva”. El más llamativo es el caso del campo estadounidense que adora a Trump.

Hablando del rey desnudo…

Hablando del Donald Trump, en la página web de la CNN han recopilado “las afirmaciones falsas de Trump ante las Naciones Unidas”, empezando por “ha sido un gran honor para mí resolver ocho guerras”. Ojo, porque dijo sin sonrojarse que “el planeta se está enfriando”, y que “nadie” ha muerto por el calentamiento global. También se inventó cifras imposibles de corroborar, como la inversión extranjera en EE.UU. que han apalabrado otros países, que desde la presidencia ha logrado bajar un 87% la delincuencia en la ciudad de Washington, o que el arsenal de munición de su país es mayor que nunca pese a las guerras.

“Cobardes morales”

He estado dando vueltas estos días a qué puede significar eso de “cobardes morales” (Público). Fue lo que llamó Benjamín Netanyahu a las y los representantes de los países que abandonaron la sala cuando el presidente israelí tomó la palabra en la ONU. “Cobardes morales”. ¿A qué se referirá? ¿Qué hay en la cabeza de quien diseña, ordena y ejecuta un genocidio al lado de su casa? ¿Qué es para un terrorista como él un “cobarde moral”? Por supuesto, yo también lo seré porque no soy capaz de comprender tanta maldad ni, sobre todo, que no fuese detenido en ese mismo momento para ser juzgado por una corte internacional.

Están allí

Critiqué la presencia en la Flotilla de la Libertad de algunas personas que siempre, siempre han mostrado cierto gustirrinín al verse en televisión, pero ahora mismo creo que todas ellas, les mueva lo que les mueva, tienen un gran mérito. Ada Colau, por ejemplo, ha dado una entrevista telefónica al Huffington Post: “El plan de Trump atenta contra la humanidad”, asegura. Yo tengo mis contradicciones porque cualquier medida que pare el aplastamiento israelí sobre Gaza me parece buena y, al mismo tiempo, el plan de Trump me parece una canallada. Pero qué sabré yo. Colau, por lo menos, está allí, haciendo más que muchos.

Juicio y condena

Benjamín Netanyahu, los miembros de su gobierno ultra y la cúpula militar que diseña los ataques sobre Gaza tienen que ser juzgados y condenados por tribunales internacionales. Cualquier futuro diferente será otra muestra más de que nuestra civilización no solo está colapsando, es que merece que le suceda. “Ataques israelíes matan a 16 en Gaza mientras el mundo espera respuesta de Hamás al plan de Trump”, titulan en Independent. ¿Qué más tiene que pasar? ¿Cuánta tragedia más vamos a soportar? ¿Cómo puede haber gente que asiste a este goteo de vidas humanas cercenadas y que justifica a los asesinos?

El ejecutivo

Donald Trump no es un buen político. Es un filibustero que obstruye al poder legislativo y busca controlar el judicial para tener las manos libres y ser un pequeño dictador en un país con amplias oportunidades (sobre todo para sus negocios familiares). Según Público, “el fracaso de Trump para lograr sacar adelante la financiación de la administración lleva a un cierre de Gobierno en EE.UU.”. Esta es la realidad de un país que tiene un líder mediático que habla a la ciudadanía como si fuera idiota y que toma decisiones basándose en intereses diferentes al bien común. Lo flipante, lo significativo, es que a mucha gente le parece bien.

Señales

No entendí que el gobierno español tan progresista se embarcase en la organización de un mundial de fútbol con la dictadura marroquí. Por cierto, en esa foto también sale Portugal, tan modélica, según algunos, cuando gobierna la izquierda. Queda mucho todavía hasta 2030 y, quién sabe, igual es Feijóo el que preside el palco (o Díaz Ayuso), con permiso de Felipe VI (los borbones no fallan en ninguna proyección), y la compañía de Mohamed VI puede resultar pesada como una losa: “Los jóvenes toman las calles de Marruecos en las mayores protestas de los últimos años: ‘No queremos el Mundial; queremos hospitales’” (El Independiente).

¿Y qué?

Sabemos que el FC Barcelona partía con una deuda terrible que a cualquier otro club le hubiese impedido fichar u ofrecer contratos tentadores. Ahora sabemos que, además y pese a haber ganado la liga, “pierde 17 millones en 2024-2025 y confía en volver a beneficios con el Spotify Camp Nou” (2 Playbook). Otros 17 millones que no importan, como no importa, al parecer, que no haya “precisado en qué cifra se situó la facturación del pasado ejercicio”, o que no haya descrito “una serie de costes extraordinarios” sin los que “Laporta asegura que habría logrado un beneficio ordinario de 2 millones”. Todo vale. Al Barça, sí.

Lo del resort en Gaza va en serio

Aquel reel en Instagram, hecho con Inteligencia Artificial (porque preocuparse de calentar el planeta es de memos), en el que Gaza se convertía en un resort turístico presidido por una estatua dorada de Donald Trump, era solo un aviso: The Washington Post ha tenido acceso a “un documento confidencial de 38 páginas” (El Debate) en el que EE.UU. controlará Gaza “durante al menos diez años mientras se transforma en un reluciente centro turístico y un centro de fabricación de alta tecnología” con “el confinamiento en zonas restringidas y seguras” de las y los gazatíes que no accedan a irse.

La verdad

No me gusta usar la sinécdoque de “Israel” o “Rusia” porque los países no son agresores: en ambos casos hay manifestaciones contra las ocupaciones militares de Gaza y Ucrania, y voces críticas y perseguidas en medios de comunicación o política. En el caso de Israel, es el gobierno ultra que preside Netanyahu el que “no solo comete un genocidio, se burla del mundo con su impunidad”. Esto lo dice “Paul Laverty, el guionista detenido por una camiseta pro Palestina”, lo recoge El Diario y es la dolorosa verdad. Él mismo señala que “las vidas palestinas se consideran insignificantes y eso es de un racismo profundo”.

Van por nosotros

Ante esta realidad, solo puedo aplaudir a quienes se han subido sin buscar la foto a la Global Sumud Flotilla, “una veintena de embarcaciones salen dirección Palestina cargados con ayuda humanitaria y unas 500 personas”. Según El Nacional, “unas 5.000 personas, según datos ofrecidos por la Guàrdia Urbana, han asistido al Moll de la Fusta para ver la flotilla poner rumbo hacia su destino”. Entre los barcos, por cierto, destaca uno: “El ‘Bribón’ del rey Juan Carlos I, que ya no pertenece al rey emérito, pero es una de las naves alquiladas para la ocasión”. Llegarán a la franja acompañados de otras naves que se les irán sumando según avanzan por el Mediterráneo “en unos siete u ocho días”.

La puñetera foto

Ojo. No van por nosotras y nosotros quienes van por la foto, como Ada Colau (que sí, que ya era activista antes que política, que sí, que es la más solidaria, que sí, que pone su vida en juego, que sí, que me suelte el brazo, caballero), igual que algunos no se boicotean la presencia del equipo Israel en La Vuelta por solidaridad, sino para lavar su imagen. Simplemente, no cuela. Y sí, soy muy crítico, muy restrictivo con a quién doy mi aplauso, mi apoyo y mi dinero (¿cómo se gestionan los ingresos por los pañuelos solidarios vendidos en fiestas?) porque Palestina no es un blanqueador, es un pueblo que sufre.

Si lo quiere, lo tiene

Ya sé que lo que busca es que lo mencionemos. Pues lo haré: sobre la conciencia de Santiago Abascal, en su biografía y su rastro digital quedará su petición de “hundir el Open Arms”, al que llama “barco de negreros”. Podremos discutir si la acción de este tipo de embarcaciones provoca un efecto reclamo, pero no debemos dejar ni un espacio para el fascismo que señala al que rescata en vez de al que embarca a los inmigrantes en pateras en las que se juegan la vida. Dicho esto, si Alberto Núñez Feijóo mantiene su disposición a apoyarse en un fascista, bocazas e insensible del calibre de Abascal, que se atenga a las consecuencias políticas.