Un mal cristiano

Es necesario ser mala persona y mal cristiano para utilizar un asesinato en una iglesia y, con él, azuzar el odio al diferente: “Unos les abren las puertas, otros los financian y el pueblo los sufre. No podemos tolerar que el islamismo avance en nuestro suelo”. Esto es lo que tuitea Santiago Abascal y lo que aplauden los descerebrados de extrema derecha. Un discurso xenófobo que hay que señalar expresamente y contra el que hay que posicionarse. Y quien evite la confrontación por cálculo político, porque justifica ese razonamiento o por ambas cosas pasará al bando colaboracionista automáticamente.

Aguantamos demasiado

Estoy bastante seguro de que aguantamos demasiado. En concreto, aguantamos demasiado a los idiotas. Aguantamos demasiado a fascistas que con sus tuits deberían de enfrentarse a un proceso judicial por incitación al odio, y a mentecatos incapaces de distinguir entre un agresor y un agredido, entre un régimen autocrático que colabora con la extrema derecha mundial para desestabilizar a Occidente y una democracia heredera de un sistema comunista. Ignorantes peligrosos como Pompeyo, acusado de mandar cartas bomba, de herir a un trabajador de la embajada ucraniana en España, y de defender a Rusia en Internet.

Todas y todos lo vimos

Todas y todos vimos los excesos de muchos policías nacionales que cargaron contra la ciudadanía catalana aquel 1 de Octubre. Ciudadanía que solo quería votar y que, en todo momento, se manifestó pacíficamente para evitar que las fuerzas del orden impidiesen un referéndum de autodeterminación no vinculante. Aquella violencia directa vino precedida de otra, estructural, que se fue cebando al grito de “a por ellos” y con declaraciones irresponsables de políticos, periodistas y contertulios. Ahora, un juez ve indicios de delito en aquella actuación desmedida, y aunque llegue tarde solo espero que llegue hasta el final.

“Lo va a hacer Rita”

Rita Maestre será la candidata de Más Madrid al ayuntamiento de la capital de España. Y como no tiene que gobernar ha decidido lanzar su campaña cuatro meses antes de las elecciones. Una campaña directa: “Lo va a hacer Rita”. Directa y acertada: pone directamente a la persona en acción, llama la atención, apela al humor (eso siempre es positivo) y al movimiento. Más Madrid acierta aunque arriesga dejando fuera de su alcance a un segmento más maduro que demográficamente es muy importante y culturalmente tal vez no se vea interpelado por ese argot. O sí. En cualquier caso, la campaña mola. Y eso también importa.

Dadme más como Al Gore

Al Gore prefirió dejar gobernar antes de poner en tela de juicio el sistema democrático estadounidense. Después de aquella derrota electoral que siempre quedará en el alero, se ha dedicado en cuerpo y alma a denunciar las atrocidades que estamos haciendo contra nuestro planeta. Y ahora que el cambio climático le da la razón con empeño, el exvicepresidente se muestra más impetuoso que nunca cuando denuncia, como esta misma semana, que ningún líder mundial está actuando a la altura de lo que demanda la crisis ambiental, que se acerca a un “cataclismo global”. Yo también creo que no es alarmismo, que es la realidad.

En su «debe»

En los últimos años, cuando hemos hablado de quienes rompen consensos básicos en España hemos hablado de Vox: los derechos de la ciudadanía, conseguidos después de años de lucha y concienciación, han sido puestos en duda cuando no cercenados. Ahora, en Euskadi, cuando hablamos de consensos básicos e importantes rotos, tenemos que hablar de UGT, que no tuvo en cuenta el derecho de cualquier ciudadana o ciudadano vasco a dirigirse a un policía en el idioma en el que más cómodo se sienta, y por eso denunció el requerimiento del euskera para el acceso a una plaza. Celebrar la sentencia favorable retrata al sindicato y no para bien.

A mí sí me vale

Alberto Pérez en Vozpópuli, como muchas y muchos otros comentaristas on-line, sin más argumentos que sus fobias, ha criticado duramente el discurso de Elisa María Lozano, la alumna que recogió su reconocimiento por el mejor expediente en la Complutense y aprovechó su minuto en el atril para explicar en qué bando estaba y por qué. No usó un solo insulto (el único calificativo a Isabel Díaz Ayuso fue “pepera”). Dado el nivel de los discursos de la política y el periodismo actuales, solo puedo defender a Lozano que, con todos los errores propios de la juventud y solo un par de minutos, ha picado a toda la derecha española.

¡Pero si estuvisteis en Cibeles!

Hay que tener la cara muy dura para ser del PP. Carlos Iturgaiz lo demuestra cada día que sale a hablar de supuestos casos de corrupción de otros partidos siendo, como es y era, del PP de Bárcenas y el resto de tesoreros imputados. Y también lo demuestra Alberto Núñez Feijóo cuando tuitea esto: “Condeno los insultos y las amenazas de todos los que no respetan la libertad y la convivencia”. No se refiere a quienes insultaban y amenazaban en Cibeles el sábado, unos cuantos, “nostálgicos” del franquismo de aquella libertad y aquella convivencia, sino de los ataques a Ayuso en la Complutense. Qué jetas, joder, qué jetas.

Los panas

No hay que irse a la extrema derecha para darse cuenta de que los insultos y la falta de respeto salen de la bancada diestra: Toni Cantó, que hizo campaña por el PP y fue premiado con la oficina del Español de la Comunidad de Madrid, ahora se ha pasado a presentador en una cadena que pretende ser la referente de esa España rancia de derechas. Uno de sus últimos chistacos ha sido este: “Arrestada en EE.UU. una intérprete de signos que se inventaba el lenguaje. ¡Qué estrictos! Aquí se inventan el bable y no entran en prisión: reciben millones de euros”. No hay más tonto que quien no quiere entender. Comprobado.

En la media

Twitter está despidiendo al 80% de la plantilla y en Twitter España el propietario del juguete se ha limitado a mantener el ritmo: “El ERE ha alcanzado a 24 de los 29 trabajadores y se hará efectivo el 8 de febrero. Eso sí, se han ido con una indemnización de 33 días por año trabajado” (El Confidencial). 29 trabajadores ya eran pocos y a las y los cinco que queden va a resultarles imposible sostener la oficina que, no nos olvidemos, no garantizaba la libertad de expresión: su trabajo es captar anunciantes y mantener un mínimo de reputación por medio de relaciones públicas. Musk ha decidido prescindir de eso.

No lo entiendo

Si enfrento el discurso de Elisa María Lozano, la alumna de la Complutense con el expediente más alto, con los que he oído a Isabel Díaz Ayuso, solo puedo estar más cerca de la primera que de la segunda, aunque creo que se equivoca en sus formas, como casi todas y casi todos los que acudieron ayer a la Complutense de Madrid a apoyar o boicotear a la presidenta de la Comunidad. Pero las y los más equivocados fueron quienes quisieron hacer una distinción desde la universidad a la política: ni puedes regalar el mérito (¿cuántas exalumnas serían merecedoras?) ni la oportunidad para la batalla. No es equidistancia lo mío: es cansancio.

Una inspección, a Trabajo

Confieso que esto se me había escapado: “La Inspección de Trabajo convoca este miércoles una manifestación frente al ministerio: ‘No pueden seguir desoyendo el conflicto’. Tras las concentraciones de este lunes, los sindicatos han convocado una manifestación para el miércoles” (El Plural). Yo pensaba que la gran contradicción de Yolanda Díaz estaba en el grupo parlamentario de Podemos o en Sumar, donde seguro que hay más de una y uno que hace horas extra sin compensación, en este período preelectoral permanente en el que viven. Pero que sean las y los inspectores quienes se quejen a Trabajo agrava la incoherencia.

¿De qué trabajará?

Habrá miles de compañeras y compañeros más apropiados que yo para dar lecciones de Periodismo, pero no puede evitar preguntarme “vale, ¿pero de qué va a trabajar?” cuando leí este titular en Vozpópuli: “Froilán de Marichalar se va a Abu Dabi, donde trabajará y vivirá (pero no con el rey Juan Carlos)”. Si anuncias eso en letras grandes lo normal es que satisfagas la curiosidad en el cuerpo de la noticia. Pero no lo hacen en el digital: se limitan a que terminará “sus estudios de ‘Business’ de manera online”. Y para lograrlo, la infanta Elena pone de profesor particular de sus “negocios” a Juan Carlos I. ¿Qué puede salir mal?

Google, también

En Google han despedido a 12.000 trabajadoras y trabajadores. Y lo han hecho, según sus propios testimonios que recogen en Genbeta, de una manera un poco abrupta: cortando el acceso al software con el que se ganaban la vida. Así de fácil: te revocan un acceso y te das cuenta de que eres uno de los miles de empleados y empleadas que abandonan una empresa con miles de millones en beneficios acumulados. Y lo peor es que no vas a poder buscar empleo en otra “grande” porque todas están despidiendo. Hasta Microsoft que, al final, ha sido la empresa con la responsabilidad corporativa más notable.

Rusia sigue perdiendo

Rusia perdió la guerra de la reputación en el momento en el que lanzó su primer misil sobre suelo ucraniano. ¿Qué vamos a pensar las generaciones que ahora convivimos cuando veamos un soldado ruso durante las próximas décadas? Y eso, sin esclarecer todavía cuántos ni qué crímenes contra la población civil ha cometido el ejército del Kremlin. Pero los sentimientos de un vasquito a Putin le importan poco. Le importan menos, seguro, que los de la ciudadanía de Estonia, Letonia y Lituania, muy ligadas históricamente a Rusia pero cuyos gobiernos han decidido ahora “romper” con Moscú “retirando” a sus embajadores, según Euronews.

Me representa

“El relato de vencedores y vencidos que se quería imponer está superado”. Este es el titular que el Foro Soziala ha destacado de la entrevista en Radio Euskadi a Agus Hernan. No sé a quién representan pero, desde luego, a mí, no. ETA y lo que queda de ETA no solo fue derrotada, es que se arrastró y se arrastra para que alguien les compre alguna justificación. Me representa mejor la pregunta de Iñaki García Arrizabalaga, víctima del terrorismo: “¿Por qué tanto empeño en negar que la idea de que el fin (da igual que sea una Euskadi independiente o la unidad de España) no justifica los medios (asesinar al diferente) es perversa en sí misma?”.

A alguien le representará esto

El vídeo de la Comunidad de Madrid para promocionarse está dando mucho, muchísimo que hablar, especialmente en Twitter, y no para bien. Por supuesto, la espiral del silencio funciona perfectamente en esta red social y si a alguien le parece bien el spot, no se va a atrever a decirlo. Pero la verdad es que es una mierda. “Joder, qué vergüenza todo” es lo que opina Alejandro Rivas, por ejemplo, buen conocedor del marketing on-line, y su opinión es de las más suaves. Yo en lo que pensé es en la cadena de responsabilidad: ¿a cuánta gente le pareció bien o no se atrevió a decir lo que no pensaba de verdad, por otra espiral del silencio?

Qué puta vergüenza

En la entrega de medallas de la Supercopa de Fútbol no había nadie para entregar las medallas a las campeonas. La Supercopa que juegan las futbolistas, claro, porque para la que juegan los futbolistas, los chicos millonarios, no falta de nada, que para eso la pagan las y los jeques. La imagen, el vídeo, es una vergüenza: profesionales del fútbol que tienen que recoger sus trofeos ellas mismas porque no había nadie, nadie, para dárselas ni para sacar la foto. Y si lo había, el desastre organizativo y cómo la Federación se desentendió de unas campeonas también es llamativo e indignante. Intolerable. La igualdad, esta vez, ni para la galería.

Las otras historias del fútbol

Al principio eran solo unos tuits, algún artículo en alguna web, luego empezaron a aparecer testimonios en primera persona, como el de Dino Baggio y, por fin, la noticia ha saltado a medios generalistas: “La muerte prematura de varios futbolistas desata el miedo en el ‘calcio’ italiano. Varios ex jugadores del calcio que hoy rondan los 50 años reclaman que se investiguen los efectos de las sustancia que los clubes les hacían tomar sin control en los 80 y los 90 y de los pesticidas utilizados en el césped de los estadios”. Las muertes de Sinisa Mihajlovic y Gianluca Vialli han levantado una liebre cuyo peso, aún, no podemos ni estimar.

Feliz día

En mi día a día, además de escribir esta columna, soy community manager, es decir, gestiono la identidad digital de las marcas que confían en mi habilidad para seguir haciendo girar un montón de platos sobre largos y finos palillos, como aquellos espectáculos que ofrecían menores de edad de origen chino en la televisión de los años 90. La de CM, para abreviar, ha sido una profesión desconocida, controvertida y ya, por fin, fácilmente identificable e incluso en algunos casos (gracias a personas como Carlos Fernández Guerra, que lo hacen y lo cuentan muy bien), valorada, y ayer fue nuestro día.

Una buena noticia

Esta en República me ha parecido una buena noticia: “El soberanismo moderado catalán irá junto a las elecciones municipales”. Quien ha puesto en marcha la iniciativa sabe de política, sabe lo importante que son las y los concejales, las alcaldesas y los alcaldes, y por eso inicia el camino en las elecciones municipales, dejando claro que no solo piensa en parlamentarios, presidents o diputados a cortes españolas o en Bruselas. Además, ERC es hoy un lobo con piel de cordero que ocupa el centro nacionalista del tablero político catalán, un espacio que necesita una fuerza propia natural que debe refundarse, y parece que en ello están. Por fin.

Todo lo que está mal

En el rincón contrario, este tuit de Abc contiene todo lo que está mal en la política española: “Santiago Abascal defiende ‘la necesidad de una movilización permanente y masiva hasta la expulsión del autócrata Pedro Sánchez del poder’. Síguelo aquí en directo”. Está mal, para empezar, que un medio de comunicación legitime un discurso que está mal porque Sánchez no es un autócrata, como sí lo es Putin, el amigo de los partidos de extrema derecha de toda Europa. Está mal mostrar a los ultras con fotos amables y patrióticas. Y está mal elevar a acontecimiento una reunión de fachas que hacen del insulto su bandera, literalmente.

Y algo que está bien

A las y los ultraderechistas se les trata de una manera completamente diferente a la que lo han hecho Abc y el PP, todo sea dicho. “Alemania prohíbe la entrada de por vida a la falangista Isabel Peralta”, es la noticia de El Español que ha llegado a la portada de Menéame. Y me parece bien lo que hacen en Alemania, donde conocen el peligro de la extrema derecha. También lo conocen en esa España que gobernó Franco a golpe de sable. Pero en el país teutón parece que no quieren repetir experiencias trágicas y en el que nos ha tocado de vecino del sur parece que no les importa desandar el camino al abismo.

A tope. Pero hasta el final

“Las horas extras son un mal del sistema laboral español. El 49% de ellas no se remunera. En total, hasta 13 millones de horas que se trabajan al mes en España no son pagadas por las empresas, lo que se traduce en uno de los fraudes laborales más grandes”. (Magnet). Claro que me parece bien que el ministerio español de Trabajo, por fin, quiera acabar con este abuso. Lo que no me parece coherente es que lo haga en plena precampaña porque en las sedes de PSOE y Podemos, como en las oficinas de Sumar, es probable que estén superando el número de horas de trabajo sin remuneración o compensación posible hasta verano de 2024.

Game over

Con Elon Musk se cumple eso de que puedes engañar a mucha gente durante poco tiempo o a poca gente, durante mucho, pero que no es posible engañar a todo el mundo todo el tiempo. Solo los muy envenenados siguen viendo en él a un Leonardo Da Vinci de nuestros días y a un visionario. La mayoría, por suerte, solo vemos ya al sociópata que, borracho de dinero, pierde millones a espuertas por su propia torpeza. No solo en Twitter: las acciones de Tesla valen un 72% menos que hace un año, ya hay más oferta que demanda, sus coches no son subvencionables en EE.UU. y hasta el mercado de segunda mano de la marca ha caído.