De lo que va esto

Cuando Pello Otxandiano pedía liderazgo al lehendakari Pradales y Eneko Andueza, que hiciera autocrítica, esta semana, lo que pretendían era evitar que habláramos de la entente, el pacto, el entendimiento, el negocio, en definitiva, entre sus partidos, que ejecuta lejos de los focos María Jesús San José: “Ya solo quedan 32 etarras en prisión tras la excarcelación del sanguinario Henri Parot” (Vozpópuli). Cuando Arnaldo Otegi asegura que ellos retrasarán todo lo que puedan la entrada de PP y Vox lo hacen solo por esos 32, que nadie se confunda. O mejor, que quienes tienen los muertos y a los asesinos en sus espaldas no logren despitarnos.

Fascismo esférico

La pieza que emitieron en los teleberris sobre el asesinato de Yoyes el pasado jueves es de esas que no pueden pasar como una más. Esos minutos son un compendio muy ajustado de cómo se ejecutó el fascismo: odio a quien piensa diferente, miedo, persecución, acoso, violencia, asesinatos… Todo eso era ETA. Y lo sigue siendo. Yo lo tengo presente cada vez que veo a sus miembros (de Otegi a Kubati) y a quienes les defendieron y defienden (Aizpurua, Permach, Otxandiano…) dándonos lecciones de solidaridad, ética, moral o justicia. Nuestro país tiene un paisaje natural más bello que el humano. Y no asumirlo nos está costando carísimo.

Y sin fronteras

Yo no digo “Israel, genocida, Palestina, askatu” y después aplaudo a los fascistas de aquí. Yo me pronuncio nítidamente contra ese genocidio, contra el fascismo de aquí y de allí, de antes y de ahora, y me enfrento contra él: “Un ataque israelí mató a una familia de cuatro personas en el norte de Gaza, entre ellas dos menores. El Ejército israelí aseguró que el objetivo del ataque era un militante”, leo en Euronews con horror y con el desasosiego que me produce ser consciente de que estos asesinatos son solo unas gotas más en un océano de dolor que Israel llena sin que nadie pueda detenerlo. No podemos dejar de hablar de esta atrocidad.

También en Catalunya

Uno es antifascista en todo momento y todo lugar o no es antifascista. Así que, sí, muchos de los que van de antifascistas solo posturean. Esto hay que decirlo más y actuar con contundencia ante ese intento de enjabonado. Pero lo más importante es identificar el fascismo: no importa la bandera con la que intente taparse la extrema derecha, que siempre será el enemigo (no olvidemos las lecciones de Indiana Jones), también en Catalunya. La participación de Aliança catalana en los actos de la Diada son perjudiciales para las reclamaciones independentistas legítimas y democráticas. Y no voy a entrar a discutirlo.

Su líder

Putin mueve los hilos, Netanyahu se limita a influir levemente y recoger los frutos, pero este mundo es una mierda tan grande que el líder político y espiritual de la extrema derecha mundial es un gilipollas: Donald Trump. El calificativo se lo ha ganado con actuaciones como esta: “¿Dónde estaba Trump el 11-S? Jactándose de que su edificio volvía a ser el más alto de Nueva York” (Huffington Post). “Con el paso de los años, y especialmente tras su irrupción en la arena política en 2015 como aspirante al Despacho Oval por el Partido Republicano, Trump comenzó a modificar y enriquecer el relato de sus movimientos tras los ataques”.

El tema

Suelo leer con atención piezas como la de Vozpópuli: “Ripoll, el laboratorio ‘xeno-indepe’ de Orriols que sacude a Junts”. Yo también me pregunto: ¿es posible que en Euskadi aparezca un partido similar a Aliança Catalana? No lo sé, pero creo que hay tres factores clave que lo dificultan: primero, que el nacionalismo catalán tradicional es mucho más conservador y menos humanista que el vasco; segundo (para mí, el más importante), que los ultras ya votan a un partido nacionalista que odia al que piensa diferente; y el tercer componente es local: ERC y Junts (ambos, sí) han generado indignados tras el fracaso del Procés.

Asesinadas y asesinados

Mientras algunos seguían buscando justificaciones a la invasión del Kremlin sobre Ucrania, otros denunciábamos sin ninguna duda cada acción militar de Israel sobre Gaza sin subterfugios, sin la necesidad de limpiar nuestro pasado, con la seguridad de que siempre hemos estado contra el fascismo, en todo momento y lugar. En Yemen, “Israel asesina a 35 periodistas”. “El bombardeo israelí del pasado 10 de septiembre sobre la capital yemení, Saná, dejó 35 muertos y 131 heridos, incluyendo a un niño que acompañaba a un periodista”. Es “el segundo ataque más letal contra la prensa jamás registrado”.

Alcemos la voz

Todas y todos sabemos que Pedro Sánchez está convirtiendo el genocidio de Israel sobre Palestina en una cuestión de política local para presionar al PP y, una vez más, enfrentarse a Vox (luego se preguntará quién alimenta al fascismo). Pero da igual, lo que estamos viendo exige que alcemos la voz, que nos manifestemos: “Así se castiga a Rusia y se calla ante Israel”, denuncian en Público. “Del deporte a Eurovisión”, los organismos internacionales han demostrado un doble rasero intolerable. Hasta aquí hemos llegado: la democracia consiste en que el poder lo tiene la mayoría por medio de representantes, y la mayoría ha hablado.

Hasta aquí

En una cosa tengo que dar la razón a Donald Trump: Europa está lastrada por su buenismo y la corrección política. Precisamente en ese espacio templado, tan blanco que al final es gris, parafraseando al guionista bizkaiano Raúl Díaz, y que ha sido el terreno en el que ha crecido el fascismo. Tenemos que girar cuanto antes y empezar a señalar lo que está mal y también lo que es ridículo. Esto de Javier Milei, curiosamente, reúne las dos características: “Probablemente me den el Nobel de Economía” (La Nación). Y Trump se postula para el de la Paz. Lo normal si nadie les demuestra lo profundamente equivocados que están.

A cerrar

Ojalá escribir con la contundencia con la que lo hace Enrique Dans, que define a Meta como “la fábrica de abusos digitales que nadie se atreve a cerrar”. Dans denuncia “el uso de fotos de niñas vestidas de colegio para anunciar a adultos que se unan a Threads”, lo que considera “el resultado inevitable de un modelo de negocio irresponsable, avaricioso, sin escrúpulos”. Cree que la empresa es responsable de “una normalización social del abuso tecnológico”, y concluye: “Meta ya ha demostrado que no se arrepiente, que no tiene planes reales de cambiar su forma de actuar, y que continuará empujando los límites de lo permisible”.

Lo que a Sortu no le gusta

La final de la Europa League en San Mamés solo tuvo un lunar: que no la jugó el Athletic, que estuvo solo a un paso de lograrlo. Todo salió bien (salvo eso y que el partido no tuvo mucho fútbol, según las crónicas), eso no lo duda nadie. Bueno, alguien, sí: Sortu Bilbo se quejó porque los ingleses tomaron Bilbao… exactamente igual que las y los bizkainos hemos tomado Sevilla en varias ocasiones. Exactamente igual o peor, que nadie venga ahora de superdigno y supercivilizado, que algún pis vasco en la Giralda ya habrá caído. ¿O esto es como lo del turismo, que solo molestan cuando vienen porque en Sortu nadie es turista?

Son fachas

Solo era cuestión de tiempo: “Vox y Aliança pactan por primera vez en el Parlament” (La Vanguardia). Los fachas españoles y los fachas catalanes “acuerdan enmiendas en una moción del partido de Sílvia Orriols contra el uso del velo islámico en espacios públicos, que ha sido rechazada por la Cámara”. Lo que les une puede más que lo que les separa: el rechazo al diferente. Y ojo, no voy a poner paños calientes a que hayamos normalizado prácticas machistas que habíamos superado, por lo menos, en parte, y han sido importadas de nuevo. Pero a mí sí me importa quién lo denuncie y qué ha hecho y dicho antes.

Este, también

Donald Trump va de patriota pero no lo es (tampoco lo es Sílvia Orriols, y tampoco lo son muchos de Bildu que anteponen la izquierda al país). La decisión de su gobierno, que “bloqueó la inscripción de estudiantes internacionales en la Universidad de Harvard” va en su contra. Renunciar a capital humano de primer nivel intelectual y económico (becados o no, los cursos cuestan más de 50.000 euros, según varias fuentes) es un error evidente. Ahora tienen que moverse rápido las universidades europeas para atraer ese talento y para presentarse como oportunidades abiertas y estables a esas personas con mayor potencial que la media.

¡Ay, el colaboracionismo!

Quien colabora con el fascismo, con cualquier expresión del fascismo (y en Euskadi conocemos bien a las y los que lo han ejercido), es un colaboracionista. “Normalizar la brutalidad tiene un precio. Muy alto para las víctimas pero también para los victimarios. Cuando ocurrió en la Alemania nazi acabaron pagando hasta los aliados de Hitler como Ernst Röhm. Pensar que eso no ocurrirá en Israel es ignorar la historia”. Esto que escribió Javier Espinosa en Bluesky debemos llevarlo a la práctica lo más literalmente que podamos, en el caso del gobierno y ejército israelíes, y también en el caso vasco.

Un “eskerrik asko” empañado

Cualquier niña o cualquier niño que ha querido sacarse una foto con Óscar de Marcos ha podido hacerlo. Sin embargo, ayer, muy pocas niñas y muy pocos niños pudieron despedir al capitán del Athletic. La hora que impuso La Liga lo impidió. Un horario que también generó complicaciones a las y los adultos que quisieron quedarse a aplaudirle antes de volver a casa. Pero esta denuncia no debe empañar la trayectoria deportiva y el valor humano extraordinarios que ha demostrado cada temporada Óscar de Marcos. Una persona que encarna como pocas ese: “Herritik sortu zinalako maite zaitu Herriak”.