Así funciona esto

“Las plataformas combaten menos la desinformación tras la vuelta de Trump, según un informe”, este titular en EFE no sorprende pero debería preocuparnos: es la confirmación de una intuición (lo que hace la investigación en ciencias sociales) generalizada. Y ojo porque no hablamos de X, sino de “Google Search, Bing, YouTube y LinkedIn”. Por si fuera poco, “la rápida integración de la inteligencia artificial generativa ha permitido la automatización a escala industrial de contenido engañoso”. Por cierto, “los resúmenes basados en inteligencia artificial que muestran los grandes buscadores de internet” “agravan” la situación.

El rey desnudo no quiere fotografías

Leo en la página web de la cadena SER que “el Pentágono excluye a reporteros gráficos por hacer fotografías ‘poco favorecedoras’ del secretario de Guerra, Pete Hegseth”. Y me descogorcio, claro. Pero, ¿qué hay mejor que un periódico que hace un buen tratamiento fotográfico? Y me refiero, sí, a buscar fotos espectaculares, buenas de los buenos y malas de los malos. Y cada periódico (incluido este, por supuesto), tiene sus buenos y sus malos de cabecera. Pero eso no tiene nada que ver con la censura del gabinete Trump, que desplaza la acción de periodistas, fotógrafos y editores, para favorecer a influencers ultraderechistas.

Insistiré

Aprovecho la noticia sobre los fotógrafos baneados por los trumpistas para traer este post en el blog de Metricool: “Las mejores alternativas a Instagram”. También anuncio de que insistiré en este tipo de posts porque debemos huir de los proveedores estadounidenses, especialmente, de las redes sociales digitales. De las recomendaciones excluyo Pinterest (estadounidense, por lo que no nos arregla nada) o Lemon8 (china, como TikTok), pero sí son buenas alternativas Flashes (creada en Berlín) Pinksky y Pixelfed (todas ellas descentralizadas, como Bluesky, y muy parecidas a Instagram), o BeReal (francesa y ya con otro concepto).

Me parece bien

Leo en Red Uno (una web boliviana, esto es lo mejor de Internet) que una “pasajera fue expulsada tras negarse a usar auriculares”, “en pleno vuelo”, “en la ruta Miami-Tampa”. Según el relato “la mujer, que aparentemente se encontraba en estado de ebriedad, comenzó a insultar a la tripulación y a otros pasajeros cuando le pidieron que bajara el volumen de su celular”. Yo creo que no hay que llegar a tanto. Me refiero a que no hay que llegar a que la persona que no usa auriculares en un espacio compartido esté ebria para echarla. Que vea sus reels con el volumen alto debería de ser suficiente. No es su educación, es nuestra dignidad.

A la mierda

El titular es muy llamativo (como todos los del Huffington Post, porque para ellos Internet sin clickbait es como un día sin sol): “Si se compra una habitación por 80.000 euros y se alquila por 700 euros al mes, la rentabilidad es muy interesante”, pero la verdad es que Gonzalo Bernardos no recomienda esta práctica. Pero lo más interesante de la pieza, para mí, es que haya especuladores que adquieren “habitaciones individuales en pisos con el fin de alquilarlas”. El economista avisa: eso es imposible, se compran porcentajes de una propiedad, y eso es siempre un lío. Sinceramente: que se jodan quienes son engañados por avaricia.

No al… ministerio español de Defensa

Luego dirán que digo, pero es que tiene tela lo que cuentan en el Diario de Mallorca: “El Ministerio de Defensa compra para Felipe VI y por un millón de euros el último velero de regatas que ganó la Copa del Rey en Palma”. Dice el gobierno de España, el de Sánchez, Díaz y el pacifismo para la pegatina, que lo adquiere “para la formación y adiestramiento de oficiales de marina” pero también para “su ocasional utilización en regatas”, y que el nuevo barco “sustituirá al Aifos en el que navega el rey Felipe VI desde sus años de Príncipe de Asturias, principalmente en la Copa del Rey”, adquirido con la misma excusa, digo, de la misma forma.

¿Por qué?

Venga, una buena noticia sobre España para compensar, esta en Euronews: “Por qué España está mejor protegida que Europa ante la crisis energética por la guerra con Irán”. ¿Por qué? “gracias a la incorporación de nuevos parques solares y eólicos”. Es decir, “aerogeneradores y los paneles solares, que los países compran e instalan una vez”. Suena bien, ¿verdad? Entonces, ¿por qué en Euskadi la cofradía del no vuelve siempre, como la mula al trigo? No a la autovía de Leizaran, no al Guggenheim, no a su ampliación en Urdaibai, no al superpuerto, no al TAV, no a la subfluvial y, por supuesto, no a los aerogeneradores y no a los paneles solares.

Ah, ¿pero no era ya así?

Tenemos que subir nuestro nivel de exigencia, nuestro umbral ético y, sobre todo, el listón del tontómetro. Ese hay que tenerlo bien arriba, y cuando alguien no llegue al nivel, tratarle como merece. No pasa nada por ser un poco tonto, salvo si empezamos a dar dinero, poder y recursos a ese tonto. ¿Por qué sobre el papel es así de fácil y en realidad, no? En este caso, me hago una pregunta parecida: ¿por qué esto que explican en EFE no estaba pasando ya? “Bruselas propone exigir fabricación europea a las industrias clave que reciban dinero público”. La estrategia de ser cliente preferente de los malos (y a veces, tontos) no ha funcionado.

Si votas a fachas pasa esto

“La industria argentina en dos años de gobierno de Milei: desindustrialización récord, 100.000 empleos perdidos y conflicto abierto con el sector empresarial”, así resumen en Prensa Mercosur los logros industriales del argentino. Cuando votas a fachas pasan estas cosas. Básicamente, podría dejar aquí el párrafo, pero como me sobran unas líneas, sigo: el bienio es “uno de los períodos más destructivos para el sector en su historia reciente” con “100.000 empleos destruidos a razón de 160 por día. “El peso industrial cae al nivel más bajo en casi 90 años”, a lo que hay que sumar un “recorte del 40% en el presupuesto industrial”. ¡Motosierra!

Me parece irrelevante

Lo siento por las y los trabajadores de la industria audiovisual estadounidense, pero este año me parece irrelevante la gala de entrega de los premios Óscar. Con la que está cayendo en el mundo por culpa del presidente de EE.UU., su fiesta del cine me importa un comino. Que sí, que el FBI ha reforzado la seguridad por las amenazas, que algunos son muy progres y hay mucho cine alternativo, pero, ¿qué pequeña producción paga a un Di Caprio? ¿No están plegándose los grandes estudios y plataformas a Trump? Pues ya está. Pero antes de todo hay un principio básico: el desprecio que debe sentir quien genera tanto dolor.

Tenemos que hacer algo

Hay que acabar (deslegitimándoles socialmente e imponiendo una fiscalidad del 100% a partir de los diez millones de dólares, por ejemplo) con las y los ultrarricos. Es inaplazable si queremos que nuestra civilización no colapse. No exagero, describo y, lo siento, las noticias me dan la razón: “El 10% más rico del planeta concentra la mayor parte del impacto climático. Lo que revela un estudio sobre quién empuja realmente el calentamiento global” (Gizmodo). Más claro: “La investigación conecta directamente la actividad económica del 10% más rico con eventos extremos como las olas de calor y las sequías en la Amazonía”.

Mira: un tonto

Sé que con lo que escribo casi a diario es mejor que no intente entrar en EE.UU., y no me importa. ¿Quién quiere visitar un país gobernado por Donald Trump? Yo, no, desde luego. Y a los hechos me remito: “Trump envía un barco hospital a Groenlandia para los ‘enfermos sin atención’ y Dinamarca responde que allí tienen sanidad ‘gratuita’” (20 Minutos). El presidente estadounidense había hecho el anuncio en su red social, por supuesto, y la inutilidad de la medida en Europa la conocemos de sobra, pero, ¿y en su país? ¿Y sus votantes? ¿Y ese mundo MAGA que vive (muy bien) de la desinformación y de los bulos?

Débil con los fuertes

“Trump ha sido sorprendido al ver que Irán no se intimida ni se repliega ante el despliegue estadounidense”, Leo en Hispan TV. Lo ha dicho Steve Witkoff a Fox News. Vamos, que todo queda en casa y, ni así, deja de sonar a lo que ya sabemos: que Donald Trump personaliza lo peor no ya de la política, sino del ser humano, porque es de esos que es fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Por eso Putin se pitorrea y Xi Jinping le desprecia. A ver si Ursula von der Leyen toma nota, de una vez, de cómo hay que tratar al risketo. “Irán ha enfatizado que no tolerará amenazas, ni presiones”, concluyen en el digital.

“Atlantista convencida y sionista militante”

Así define Josep Borrell a Ursula von der Leyen, precisamente: “Una atlantista convencida y una sionista militante” que ha sido capaz de enviar a “una comisaria europea en la primera reunión de la Junta de la Paz para Gaza del presidente de EE.UU.”, en declaraciones a EFE. El mismo Borrell califica a esta organización como “un invento decimonónico” y denuncia que los únicos que tendrían que estar en esa junta y no están son las y los palestinos, y que la ONU ha dado “carta verde” a la mandanga. Esto último no lo dice Borrell, pero si alguien tiene una definición mejor de lo que hace Trump con quienes le dan palmas, que la defienda.

Los bobos útiles

No me voy a cortar: von der Leyen, Milei, Orban y todos los que han colaborado en esa junta de paz son los tontos útiles que necesita Donald Trump para hacer negocios como si los países y la gente que vive en ellos fueran empresas y hormigas. Para que no falte nadie, a la mandanga se ha unido Gianni Infantino, siguiendo la larga y conocida tradición de los saqueadores que, desde la sede de la FIFA en Suiza, amasan millones sin mirar con qué nazi (empezando, literalmente, por la familia Dasler) lo hacen. Todo es una puta vergüenza, que seamos conscientes de ello es lo que posibilitará que lo cambiemos.

Sí, va de esto

Este bluit de Karmela Ríos es de esos que hay que leer con atención y pensando lo que supone: “No es mal día para recordar estas palabras de Netanyahu el pasado septiembre. TikTok es ‘la compra más importante que se está realizando en este momento’. Su control podría ser ‘trascendental’. La compra se culminó”. En la guerra, la propaganda siempre ha sido importante, pero nunca esa propaganda ha sido tan efectiva gracias a redes sociales digitales como TikTok por su penetración, su crecimiento, su algortimo y una producción de contenidos que se puede sistematizar. La opinión de Netanyahu en este caso también importa.

También YouTube

La importancia de TikTok es innegable por su curva de crecimiento y por cómo se autosegmenta: el público que lo consume compulsivamente es muy concreto y muy interesante para quien quiere colocar un mensaje, entre otros motivos, por que es un público joven. Pero César Calderón señala, en X, el resurgimiento de otra gran red para la comunicación política: “Youtube se abre camino como la gran plataforma de contenidos. Eso sí, aquí no vale un con colocar un ‘sobrinity manager’ en la campaña, esto va de planificar con meses de antelación y equipos profesionales”.

La consecuencia, ¿o la causa?

Esto es como la gallina y el huevo, porque no tengo tan claro que las redes sociales hayan rebajado la calidad de la democracia. Yo creo que la calidad (especialmente, la humana) ya iba a la baja. Antonio Ortiz aporta en X “un gráfico más para discutir sobre el declinar intelectual de nuestro tiempo: en el Parlamento del Reino Unido, los discursos se están volviendo más cortos y menos complejos. El nivel ha caído especialmente de forma acusada en los últimos años y la causa, me atrevo a decir, que para qué quieras hablar tanto cuando el objetivo de comunicación es el vídeo corto en internet con una intervención epatante”.

Para estos tipos

Trump ya estaba ahí antes de las redes sociales, su ascenso económico nada ha tenido que ver con ellas y el ascenso político, al menos inicialmente, tenía más que ver con su dinero e influencia que con las redes. Y voy más allá: su gran proyecto de por vida (porque así lo ha decidido) tendrá poca proyección en esas redes sociales que tanto nos ocupan, aunque tenga una cuenta en X (¿cómo no?). “La Junta de Paz de Trump divulga casi una treintena de países miembros fundadores” (EFE). Países cuyos sistemas democráticos generan ciertas dudas. Bueno, como EE.UU. en la actualidad, sin ir más lejos.

Los países son suyos

Recordemos que esa junta de paz creada por Trump y que él presidirá de forma vitalicia es un club de países en el que la membresía va por niveles y estos se alcanzan en función de la tela que ponen encima de la mesa. Y si no hay tela habrá imaginación: “Milei ofrece a Trump el puerto de Ushuaia a cambio de membresía en junta de paz de Gaza” (La Jornada). Con la cesión del punto más austral de su país “para uso militar y comercial” estadounidense, el de la motosierra quiere compensar los mil millones de dólares que cuesta el paquete premium de esa junta de paz. Sí, esto funciona así, como lo describimos y como parece.

Una buena noticia

Estoy harto de las malas noticias, de que un presidente de un país lejano intervenga en mi día a día. Estoy harto de que un Netanyahu o un Trump me hagan sentir recelo de personas que han nacido en los países que gobiernan y que, seguramente, los repudien más que yo. Así que prefiero abrazar noticias como esta que he encontrado en Ecoinventos: “Investigadores surcoreanos desarrollan filtro autónomo que elimina más del 99% de nanoplásticos menores de 50 nm sin necesidad de energía externa”. Se trata de filtros “ultrafinos” que funcionan “incluso en agua corriente” y cada uno es “reutilizable más de 20 veces”.

Vamos a por más

Vamos a por más buenas noticias y a por más energía eólica en 2026 después de que 2025 haya sido “el mejor año de su historia” (Review Energy). Son “las economías de rápido crecimiento” las que “están impulsando la expansión de la energía eólica y, al mismo tiempo, la eólica está llevando a estas economías a un nuevo nivel de desarrollo”. De esta manera, “la relación entre el crecimiento económico y el despliegue de energías renovables es ya inseparable”. Ahora viene otro debate: ¿estamos dispuestos a “sembrar” nuestro suelo de aerogeneradores o querremos ponerlos en ese patio trasero llamado Asia?

Que se rile es una buena noticia

Aunque haya intentado evitarlo, tengo que hablar de Trump pero, en este caso, por que se ha rilado. Y no lo ha hecho ante Putin, Netanyahu o Xi Jinping, precisamente: “Trump firma el presupuesto de la NASA para 2026, que al final se salva de los salvajes recortes que él mismo había propuesto” (Microsiervos). Sin embargo, se mantienen los recortes de personal dictados por Musk. Toda la inversión pública que no hagamos en agencias espaciales nacionales será una oportunidad de negocio para desalmados como el propio Elon Musk o Jeff Bezos, y los líderes de otras empresas que no son tan conocidos pero sí serán igual de ambiciosos.

No más menores influencers, por favor

Siempre me han dado bastante “cringe”, como dice la chavalada, las niñas y los niños cantores, actrices o actores. Ahora, lo de los menores usados por sus madres y padres como influencers me genera hasta asquete. Así que esta noticia que he cazado en EFE me parece tibia: “La reforma laboral de la cultura en España no permitirá niños youtubers sin contrato laboral”. He estado tentado muchas veces de traer a esta columna casos vergonzantes de esa utilización y, al final, me he cortado por las y los menores. Unos menores que seguirán siendo explotadas y explotados, pero cotizando, que es lo único que, al parecer, preocupa al gobierno español.

Rodéate de buenas personas

Todos los acontecimientos políticos que en los últimos meses están sucediendo a mi alrededor, y con el nivel de injerencia de Trump en nuestras vidas, también considero ya a América en mi entorno, me refuerzan en esta idea: rodéate de buenas personas. Especialmente, en política. Porque ya estamos viendo lo que pasa cuando la política la hacen los malos. Esto en El Confidencial va en esa línea: “Aldous Huxley, filósofo, escritor y autor de ‘Un mundo feliz’: ‘Lo más importante que he aprendido es a ser amable’”. De hecho, para él, que “también criticó con saña la deshumanización”, “ser amable era lo sencillo y radical”.