Cuatro de cuatro

Con Unai Hualde, EAJ-PNV se hace con las presidencias de los cuatro parlamentos territoriales del sur de nuestro país. Si eso no es una victoria política, ¿qué lo es? Este último nombramiento, después de unas negociaciones convulsas con un PSN que se disloca cada vez que tiende la mano, ha sido el que más ampollas ha levantado, sobre todo en el PP, que ha cogido al vuelo el argumento para atizar con él a Pedro Sánchez por vender su España a cachos. Pero lo que menos entiendo de los “populares” y sus compañeros de viaje es su afán por mutilar su cultura, atacando a Hualde por hablar en euskera en Nafarroa.

El manual de Vox

El nombramiento de Hualde también será utilizado, cómo no, por Vox, que relanzará por medio de sus redes todo el contenido que le convenga criticando al PSOE, al PP por blando, y al nacionalismo vasco, claro. Ese es su modo de actuar: lanzar guano contra un ventilador, sea de verdad o no, y que el olor suba. Y si le pillan haciendo trampa, los valientes de Vox se vuelven quejicas: es que van a por ellos. Como YouTube, al que acusan de coartar su libertad de expresión por cerrar el canal a los de la derecha extrema. Pero realmente ha sido por usar contenidos que no les pertenecían, como explican en Genbeta.

De Navarra a Catalunya

De Navarra a Catalunya pasando por YouTube, llegamos al despacho de Manuel Valls, que está poniendo patas arriba el ayuntamiento de Barcelona y, sobre todo, a Ciudadanos en su propia casa. Al final, Valls acabará siendo “el francés” (o algo peor) y despachado con desprecio como un emigrante ilegal por quienes le animaron a venir, ya lo verán. Pero no creo que les dé tiempo a mostrarse como son porque parece que Valls tiene intención de abandonar Barcelona y regresar a su retiro más al norte. Otro de esos políticos que solo contemplan gobernar o decidir, y que creen que la oposición es para otros.

Lo de los pies de barro

Con honda preocupación veo cómo el nacionalismo catalán continúa en escalada y en cada peldaño roza la violencia, si no directa, sí de otro tipo. Por supuesto, no me gustó nada lo que sucedió fuera del ayuntamiento de Barcelona cuando Colau y Valls cerraron un acuerdo contra Ernest Maragall. Pero no puedo estar de acuerdo, tampoco esta vez, con Pascual Serrano, que comparaba a esos nacionalistas enfadados con “la derecha más fascista y casposa”. Parece que en Twitter ayer a muchos se les cayó un mito de la izquierda. Lo siento por ellos, pero ese ha sido siempre el nivel de Serrano.

“¿Qué puede salir mal?”

Acierta Jorge Campanillas con su breve tuit y su pregunta con retranca sobre la criptomoneda que ha puesto en marcha la red social de Mark Zuckerberg: “Facebook tiene nuestros datos y ahora quiere nuestro dinero ¿qué puede salir mal?”. Vayamos por partes: Facebook ya lanzó un dinero virtual antes de la burbuja de las “cripto” y casi nadie se acuerda. Ahora se lanza con esta idea en la que ya profundizaremos pero por la que pocos apostarán (ya me gustaría saber cuánto va a invertir el propio Zuckerberg de salida). Facebook no necesita ingresos ni liquidez, sino confianza… Y unos datos extra, por supuesto, siempre le vienen bien.

De Podemos… ¿A “puedo”?

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Según la crónica de El Independiente, Carolina Bescansa cometió un error que le ha costado la confianza de Pablo Iglesias y, por extensión, su continuidad en la cúpula de Podemos. Iglesias la incluía dentro de su equipo, pero ésta se desmarcó incluso con su propia propuesta para las elecciones internas con un “errejonisa”. Y esa decisión habría ido minando las confianzas mutuas hasta la salida de Carolina Bescansa que, cuidado con el matiz, parece que no abandona el Congreso.

De ambición a ambiciones

Juan Carlos Monedero dice esto de Íñigo Errejón: “Errejón lo que quiere es mandar y su ambición es desmesurada”, según el Twitter de Cuatro. Tiene su gracia que, precisamente, un personaje ambicioso como Monedero, soporte permanente de Pablo Iglesias, diga eso. Y tiene más gracia aún si recordamos que Monedero, preguntado en una ocasión anterior sobre Errejón, dijo que él no discutía con alumnos suyos. Podemos es una tragicomedia.

López, hoy

No puedo remediarlo: me hace gracia comprobar que en España, nada menos que diez años después, argumentan contra Patxi López lo mismo que poníamos sobre la mesa en Euskadi. De hecho, muchos de los que observan hoy su valía con cierto realismo, diez años antes nos llamaban de todo, y nada bonito, por hacerlo. López es conocido en Madrid como “el breve” y “el del palacete”, por su fugaz paso por la presidencia del Congreso. Y ahora es dibujado como un traidor y sin miramientos.

Trump, en estado puro

El pensamiento de Donald Trump puede convencer aún a una parte de los estadounidenses (una encuesta reciente hablaba hasta de un 49%), pero debe seguir escandalizándonos a quienes tenemos una cultura democrática europea, por suerte: en uno de sus últimos tuits, Trump justifica su política de exclusión de extranjeros por razón de origen criminalizando a países enteros. Y se queda tan ancho. Pero nosotros no podemos permanecer como si nada.

Casi todo es cuestión de la educación

Coincido plenamente con Jorge Campanillas en que “no hay mejor forma de protegerse de las ‘fake news’ que una ciudadanía crítica. Menos proteccionismo y más educación”. Así de sencillo… Y de difícil. Yo también creo que no necesitamos a Facebook, expertos, grupos, comisiones y algoritmos para decirnos qué noticia es sospechosa de ser falsa. Hace falta una ciudadanía informada y, sobre todo, sobran malintencionados que solo quieren intoxicarnos.

Ni Colón ni Copérnico

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Álvaro Ojeda fue a la cabalgata de los Reyes Magos en Madrid para intentar sacar todas las críticas posibles. Por ejemplo: creyó ver a Colón y se acercó a él asegurando que Podemos dice del colonizador que masacró a los americanos. El actor respondió: “Soy Copérnico”, y ese corte ha volado por Internet. Pero la confusión es solo la anécdota. Lo crucial es que Ojeda y su medio, OK Diario, crean que el periodismo de tonterías es útil para algo, empezando por informar.

Sigfrid Soria ha vuelto a Twitter

La semana pasada les contaba que el ex parlamentario autonómico canario del PP, Sigfrid Soria, anunciaba que abandonaba Twitter, donde se había hecho famoso por sus comentarios homófobos y sus insultos constantes. Pues bien, el silencio ha durado eso, unos días: vuelve a Twitter “para contrarrestar la bastardez” de quienes no piensan como él y porque “muchísima gente” se lo ha pedido. Efectivamente, como si del tonto del pueblo se tratase, muchos han sido los tuiteros que se han reído de él abriendo hasta peticiones en Change por su vuelta.

Pablo Iglesias se sacrifica por todos nosotros

El sistema mesiánico de Podemos tiene un riesgo: que dentro de unos años, cuando los de este partido sustituyan a los de Euskadiko Ezkerra como fuente recurrente sobre cualquier tema político, y nada más, suene ridículo. Si suena ridículo dentro de unos años será, simplemente, porque ya lo hace: Rafael Mayoral habla del “sacrificio” de Pablo Iglesias, que ha grabado y emitido un vídeo en Twitter abrazado a un leño, recientemente, y suena a chiste de la bancada de enfrente.

Así se hacen las cosas

Aunque es cierto que todos los que nos dedicamos a comunicar en Internet hemos tenido que aprender a hacerlo sobre la marcha, poniendo nombre a nuestras prácticas y tarifas a nuestras horas, no es menos cierto que ya hay un modo asentado de hacer bien las cosas. Un ejemplo, el que cazó Jorge Campanillas: EITB vio un vídeo en Twitter que le interesaba para el Teleberri y pidió por el mismo medio y en abierto permiso al autor para usarlo, indicando la procedencia.

También hay que saber ganar

Ojalá esta semana el Athletic nos haga vibrar y, finalmente, eliminemos al FC Barcelona en la Copa del Rey. Un “Barça” cuyos jugadores y aplaudidores han demostrado que, en cuanto los de rojo y blanco les plantan cara, no lo saben gestionar. Esta semana he retuiteado un montón de mensajes que animan a los rojiblancos a ser tan duros como sea necesario en el césped, pero también me preocupa que sepamos ganar con la elegancia que se nos supone.