Pablo, estás fuera

La antepenúltima bala de Pablo Iglesias fue una propuesta ridícula: una coalición a prueba. ¿Qué enseña este politólogo en la Universidad? La anteúltima, pedir a Felipe VI (ese al que regaló Juego de Tronos en DVD) que medie ante Pedro Sánchez para que este acceda a un gobierno en coalición. Aún le queda la última: que dé gratis la presidencia al del PSOE para salvarnos de unas elecciones. Pero Iglesias debe asumir que está fuera: no va a entrar en el gobierno ahora ni lo hará después del 10-N, cuando Sánchez (cada día estoy más seguro) alcance un acuerdo de gobierno sin entrar en él con Ciudadanos.

Rosa Díez se deja querer

La compañera de partido de Martínez Gorriarán es la invitada de honor a la merienda caníbal que ha organizado el PP en Euskadi. Y ella, por supuesto, encantada. Sigue sentada esperando a que alguien le proponga ocupar el puesto de un cadáver político y lo hará encantada. De hecho, como recuerdan en El Plural, se deja querer asegurando que echa de menos el Congreso. Suelo quejarme de que en Podemos media docena de personas en Madrid lo hagan todo pero en la política vasca hay algunos eternos: Díez u Otegi cambian de siglas pero, como el dinosaurio de Monterroso, seguirán allí cada vez que despertemos.

Y Vox, en el centro

Si el sainete del PP vasco les aburre, esperen, que todavía queda el entremés que nos preparan para la precampaña en el trifachito español. Agárrense, que viene chiste gordo: “Vox invita a PP y Cs a que giren al centro para ganar entre los tres a Sánchez” (El Independiente). Lo han leído bien: Vox se sitúa a sí mismo en el centro y espera desde ese espacio a PP y a Ciudadanos. O algunos no saben dónde está su pie derecho o tienen un morro que se lo pisan y, sobre todo, se piensan que la ciudadanía es idiota. La de tomar por tontos a los votantes es una mala costumbre que espero que mantenga viva Vox.

Ciudadanos, fuera de sitio

Lo que está claro es que Albert Rivera y los suyos no saben dónde están, si en la derecha o en el centro. Tampoco saben si unas nuevas elecciones serán buenas o malas: puede que pierdan escaños pero ganen capacidad de influencia como socios de Pedro Sánchez (y sí, cada día que pasa y nos acercamos más al 10-N esta es una posibilidad más real). Pero de donde nunca se han movido en Catalunya es del podio de la provocación: ¡hasta Manuel Valls les ha contradicho y no cree necesario el 155! Pero lo del tuit con emoticonos por el himno español que sonó durante la ofrenda floral de la Diada es de cuñado de honor.

Una pérdida irreparable

La falsa negociación de PSOE y Podemos y la cuenta atrás hasta la convocatoria de elecciones nos tapan un montón de historias que merecen ser contadas, como la de Robert Frank, el fotógrafo que, cuando todos empezamos a ir, ya había vuelto y nos esperaba revelando sus carretes. Hoy, gracias a las cámaras de los móviles y a la posibilidad de ver, editar y compartir nuestras fotos, la fotografía callejera está más de moda que nunca. Algunos somos peores y otros son mejores y los disfrutamos, pero ninguno es como Frank, que creó y sublimó un género con cámaras de película y objetivos manuales.

Ciudadanos se marca un UPyD

Gregory, un usuario de Twitter, ha hecho una comparación muy sugerente entre cómo terminó UPyD y lo que está pasando en Ciudadanos: “Remake de la autodestrucción de UPyD: Ciudadanos en el papel de UPyD. Albert Rivera es Rosa Díez. Marcos de Quinto como Carlos Martínez Gorriarán. Toni Roldán es Irene Lozano. Toni Cantó interpreta a Toni Cantó. Manuel Valls es… Albert Rivera”. Reconozco que me han hecho especial gracia las líneas de De Quinto y Gorriarán (los dos soberbios en Twitter, confiados en sus éxitos personales) y la de Toni Cantó, pero toda la lista de personajes es muy divertida.

La justicia condena a Espinosa de los Monteros a pagar

No recuerdo a qué periodista se lo leí pero me rindo y le doy la razón: mientras Santiago Abascal siga al frente de Vox podemos estar tranquilo. El día que el partido de extrema derecha sea liderado por Iván Espinosa de los Monteros tendremos un problema mayor. De momento, el que está cogiendo las riendas de Vox en el Congreso, ha sido condenado por la Justicia a pagar las obras de reforma de su propia casa, con el recargo de las costas del juicio, después de que el político intentase rehuir la factura por medio de una sociedad que luego cerró. Esas son las trampas, según Eldiario.es.

Ya no vale

Hace bien Jorge Matías en responder, vía Twitter, a Ana Pastor cuando esta se muestra sorprendida ante el último exabrupto de uno de Vox. Matías le recuerda que “no vale sorprenderse” cuando precisamente en el debate electoral que organizó el grupo televisivo de la periodista querían llevar a Vox. A estas alturas, la ingenuidad no cuela. Ya les conocíamos y no creo que Pastor no se entere cuando, sin ir más lejos, en ese mismo grupo televisivo dan voz a diario a los de Vox, así que, ¿a qué viene la sorpresa? Parece que muchos tuiteros han respondido al estilo de la red social a este intento de quedar bien.

Dar de comer al monstruo trae esto

¿Qué pasa cuando en las televisiones generalistas (y en medios deportivos, incluso) tratan a Vox y a sus líderes como si se tratase de un partido más? Que un grupo de chavales de un colegio de Mallorca acaba posando para una foto haciendo el saludo fascista y con una bandera española con el logo de Vox. Esto es Vox. No lo decimos nosotros: lo hacen sus propios seguidores. Y la excusa de que “hay que mostrarlo” deja de servir la segunda vez que se le trata con normalidad mediática. Ellos, los que alzan la mano junto a la bandera de España, no tienen duda de a quién siguen y ensalzan.

Sonreír al final

Uno de los momentos más importantes que vamos a vivir en el Mundial de Fútbol de Francia, por lo que significa, lo ha protagonizado Marta Vieira, todavía en el campo pero con el partido ya finalizado: la jugadora brasileña no habló de sí misma cuando le preguntó el periodista de turno, pidió poner en valor lo logrado por todas las jugadoras que han conseguido que las veamos jugar, y pidió a las jóvenes futbolistas brasileñas que cojan el relevo, que no lloren cuando se acaba la participación de Brasil en el Mundial, sino cuando todo empieza para “sonreír al final”. Se dirigió a ellas, pero el mensaje debemos oírlo todos.

¿Quién lo iba a decir?

“Los nacimientos caen un 40% en 10 años”. Ese es el titular, la noticia la sufrimos cada día quienes hemos decidido tener descendencia: mantener una familia es hoy en nuestro entorno la actividad más estresante del mundo, no solo por los bajos sueldos, como sugería Yeyo del Bote en Twitter, sobre todo por la quimera (por no hablar del “engaño” masivo) de la conciliación. Lo que más hacen las amas y las aitas en Euskadi es correr. Lo segundo, llamar a aitite o a amama pidiendo ayuda. A eso sumen el precio de los pisos y el tamaño de los mismos. ¿Cómo vamos a tener familia numerosa o, simplemente, familia?

A Rivera se le acaba la gracia

Albert Rivera, como a Pablo Iglesias, ha llegado al final de su estado de gracia. Ya todos le señalan como el responsable de una serie de decisiones políticas que han llevado a Ciudadanos a parecer la muleta del PP y a ceder el protagonismo como la nueva derecha a Vox. El surgimiento de Valls ya ha sido definitivo porque le coloca frente al espejo de lo que se esperaba de él pero acabó llegando desde Francia. Francesc-Marc Álvaro lo resumen muy bien en Twitter: “Le ha faltado distancia sobre su personaje, el síndrome show de Truman. Su permanente enfado es por el juguete que no llega”.

Vox se los está merendando

Ceder el protagonismo al PP estaba recogido en el guion de Ciudadanos. Pero Rivera no supo reescribirlo cuando apareció Vox y también ha cedido su protagonismo a los de Abascal, que se están merendando las naranjas. Sonia Lalanda muestra en Twitter los dos acuerdos que alcanzó el PP en Palencia: con Vox que la extrema derecha tendrá presencia en el gobierno local, y con Cuidadanos que este partido acataría el primer documento. Así que Ciudadanos tiene firmado que respetará cederá “representación”. Palencia, además, es uno de esos municipios del cambalache de las derechas.

Y quiere más

Si el par de documentos que muestra Lalanda es similar a los pares de documentos que han firmado representantes de Vox, PP y Ciudadanos en España, es justo que los de Abascal reclamen esa presencia en los gobiernos municipales. PP y Ciudadanos lo niegan (o reniegan), pero es evidente que tienen un problema. Un problema que, como bien sugiere Arezno en Twitter, en Vox resuelven abriendo “chiringuitos” de esos que pidieron cerrar: ampliando el número de concejalías para que los de Vox tengan cabida. Lo importante para ellos es eso, estar en el gobierno y atizar desde ahí hasta a sus socios.

“Semanas pensando”

En el otro extremo, en la izquierda intelectual, se sitúa Íñigo Errejón que cada día se parece más a su propia caricatura: “Me preguntó Pepa Bueno por la persistencia histórica de la mayoría de las derechas en Madrid, pese a la precariedad, desigualdad o incertidumbre para la mayoría. Me ha tenido semanas pensando y leyendo, porque sin entender la naturalización del neoliberalismo no se le da la vuelta”. Yo no creo que haga falta tanta reflexión: es la ausencia histórica de una izquierda creíble que piense más en la ciudadanía que en sí misma la que impide que se pueda dar esa vuelta ideológica.

Cuatro de cuatro

Con Unai Hualde, EAJ-PNV se hace con las presidencias de los cuatro parlamentos territoriales del sur de nuestro país. Si eso no es una victoria política, ¿qué lo es? Este último nombramiento, después de unas negociaciones convulsas con un PSN que se disloca cada vez que tiende la mano, ha sido el que más ampollas ha levantado, sobre todo en el PP, que ha cogido al vuelo el argumento para atizar con él a Pedro Sánchez por vender su España a cachos. Pero lo que menos entiendo de los “populares” y sus compañeros de viaje es su afán por mutilar su cultura, atacando a Hualde por hablar en euskera en Nafarroa.

El manual de Vox

El nombramiento de Hualde también será utilizado, cómo no, por Vox, que relanzará por medio de sus redes todo el contenido que le convenga criticando al PSOE, al PP por blando, y al nacionalismo vasco, claro. Ese es su modo de actuar: lanzar guano contra un ventilador, sea de verdad o no, y que el olor suba. Y si le pillan haciendo trampa, los valientes de Vox se vuelven quejicas: es que van a por ellos. Como YouTube, al que acusan de coartar su libertad de expresión por cerrar el canal a los de la derecha extrema. Pero realmente ha sido por usar contenidos que no les pertenecían, como explican en Genbeta.

De Navarra a Catalunya

De Navarra a Catalunya pasando por YouTube, llegamos al despacho de Manuel Valls, que está poniendo patas arriba el ayuntamiento de Barcelona y, sobre todo, a Ciudadanos en su propia casa. Al final, Valls acabará siendo “el francés” (o algo peor) y despachado con desprecio como un emigrante ilegal por quienes le animaron a venir, ya lo verán. Pero no creo que les dé tiempo a mostrarse como son porque parece que Valls tiene intención de abandonar Barcelona y regresar a su retiro más al norte. Otro de esos políticos que solo contemplan gobernar o decidir, y que creen que la oposición es para otros.

Lo de los pies de barro

Con honda preocupación veo cómo el nacionalismo catalán continúa en escalada y en cada peldaño roza la violencia, si no directa, sí de otro tipo. Por supuesto, no me gustó nada lo que sucedió fuera del ayuntamiento de Barcelona cuando Colau y Valls cerraron un acuerdo contra Ernest Maragall. Pero no puedo estar de acuerdo, tampoco esta vez, con Pascual Serrano, que comparaba a esos nacionalistas enfadados con “la derecha más fascista y casposa”. Parece que en Twitter ayer a muchos se les cayó un mito de la izquierda. Lo siento por ellos, pero ese ha sido siempre el nivel de Serrano.

“¿Qué puede salir mal?”

Acierta Jorge Campanillas con su breve tuit y su pregunta con retranca sobre la criptomoneda que ha puesto en marcha la red social de Mark Zuckerberg: “Facebook tiene nuestros datos y ahora quiere nuestro dinero ¿qué puede salir mal?”. Vayamos por partes: Facebook ya lanzó un dinero virtual antes de la burbuja de las “cripto” y casi nadie se acuerda. Ahora se lanza con esta idea en la que ya profundizaremos pero por la que pocos apostarán (ya me gustaría saber cuánto va a invertir el propio Zuckerberg de salida). Facebook no necesita ingresos ni liquidez, sino confianza… Y unos datos extra, por supuesto, siempre le vienen bien.

¿Debe dimitir Carmena?

Si no me gusta que los políticos dimitan cuando las cosas van mal o no salen las consultas como ellos quieren, es lógico que tampoco me guste que Manuela Carmena haya dimitido como concejala después de haber certificado que no seguirá como alcaldesa. Su decisión me genera ciertas dudas: si una “simple” concejalía y la oposición no son para ella, ¿para quién son? ¿Qué tiene de indigno ese desempeño? ¿Por qué no quiere ejercerlo? ¿Ser “solo alcaldesa” no sería más propio de “la casta” que de “la gente”? Los políticos que si no ganan no siguen, ¿deberían explicitarlo en campaña? ¿Por qué no lo hacen?

¿Se contradirá Ciudadanos… Otra vez?

Anabel Alonso suele dar buenos golpes de mano en Twitter, sobre todo (pero no solo), a la derecha española. Hace un par de días, con cierta sorna, compartía un titular en el que Ciudadanos negaba que fuera a compartir gobierno con Vox. Esa es la última línea roja que le queda por pasar a Albert Rivera después de la foto de Colón y los documentos con los tres logos (PP, Ciudadanos y Vox) en la parte superior y las firmas en cada página. Es a lo que se aferrará cuando dé explicaciones a Verhofstadt y Macron, que de momento parece que no transigen, como sí hace Ciudadanos, con la extrema derecha.

No es el único

Algo le echan al agua en Catalunya para que Ciudadanos se haya convertido en el partido que protagoniza todos los chistes sobre contradicciones y ahora Ada Colau haya protagonizado su momento de gloria del “donde dije ‘digo’”. Manuel García ha hecho un montaje con varios tuits de Barcelona en Comú, el partido de Colau, anunciando que no pactarían con Manuel Valls de ninguna manera… Hasta que han necesitado los votos. Como siempre, no pasa nada por llegar a acuerdos en política, lo que lo convierte en un problema es que antes hayas dicho todo lo contrario y hoy seas un partido flagrantemente incoherente.

Sobre los mitos futbolísticos

Empiezo a creer que la única forma de que un exfutbolista mantenga cierto halo sobre el mito que creó es que se convierta en entrenador o comentarista deportivo. Y a veces, ni eso, como bien conocemos en Bilbao. José Manuel Monje lo escribió mejor que nadie: “Cuco era el jugador”. Pero muchos más “mitos” se nos caen cuando los futbolistas entran a ser gestores: Urrutia dilapidó como presidente parte de su crédito como jugador por culpa de una mala comunicación, y otros gestores, de aquí y de allí, nos sorprenden (o no tanto) con amiguismos, despotismo y nepotismo. Lo de Platini, ya, es otro nivel.

En Twitter solo quedarán las víboras

Hace años que dejé de seguir al tuitero De Clase Baja. “Solo” era uno de esos con muchos seguidores que te sacaba una sonrisa de vez en cuando, y mantener esta columna necesita más nervio político. Hace un par de días volví a ver un tuit suyo relanzado por otro usuario: abandona la red social pese a su éxito, y lo explicaba, como hacíamos antes, en un blog. Está cansado de linchamientos y acusaciones gratuitas, está cansado de la turba, en definitiva, que se está imponiendo en Twitter, que está acabando con la red social y que, en nombre de la izquierda y la libertad, impone el pensamiento único.