Empate… A hacerlo mal

Escribo esta columna sin saber el resultado de la final de Copa. No sé aún qué equipo es el ganador y estoy en ese estado de autocontención y de pensar en cómo ocupar las horas hasta el pitido inicial. De lo que sí estoy seguro a estas alturas de la competición es de que las aficiones de Athletic y Real hemos empatado a hacerlo mal: las concentraciones a la salida de los equipos han sido un inexcusable error que espero que hoy no se repita en el lado de la A-8 al que haya llegado el trofeo. Si quienes intentan endosar al Gobierno Vasco la responsabilidad de estas aglomeraciones han decidido hacer el ridículo así, allá ellos.

No ha sido su Copa

Intentar matar los nervios antes de la final repasando noticias sobre los equipos fue una misión imposible ayer en las páginas web de los principales diarios deportivos españoles y catalán: Marca, As o Mundo Deportivo se ciñeron a su información habitual de elucubraciones sobre fichajes o detalles irrelevantes de los entrenamientos de Real Madrid o Barcelona. La de ayer no fue su Copa. Tampoco lo era en los digitales españoles. ¿Pasaron de ella porque era la nuestra? Luego acusarán a otros de la desafección hacia la prensa, la prensa deportiva o la propia España sin mirarse a sí mismos nada más que el ombligo.

Inaceptable. Y punto

Podemos tener la opinión que queramos de Podemos, sus representantes en las instituciones y su forma de hacer las cosas, pero se trata de un partido político en el que confían millones de personas en España, por lo que merece el más absoluto de los respetos (incluidas, las críticas). Lo que no podemos aceptar, de ninguna manera, son los ataques a sus sedes, como no aceptamos los ataques a otras sedes. Y más intolerables resultan si se confirma, como asegura su coordinador autonómico en Murcia, que “la extrema derecha ha ido un paso más allá y ha atacado la sede de Podemos Cartagena con material explosivo”.

¿Y si nos dejamos de gilipolleces?

Empezaba la columna criticando a los aficionados de Athletic y Real Sociedad que se habían reunido a las salidas de los equipos y continúo con otro caso de aglomeración en plena pandemia. Ahora sabemos que al concierto de Barcelona acudieron varios asistentes que dieron negativo en el test de antígenos porque todavía estaban incubando el coronavirus. Una mala noticia pero útil para hablar de las gilipolleces a las que estamos asistiendo y también para explicar parte del milagro madrileño, que se ha basado en evitar las PCR para tapar, vía antígenos, contagios, lo que es una absoluta irresponsabilidad.

Otra

Termino hablando de fútbol, pero de un partido anterior a la finalísima de ayer: el que jugó España contra Kosovo. Nosotros podemos nombrar al segundo país, pero no pudieron hacerlo los periodistas durante la retransmisión deportiva ni en las crónicas porque España no reconoce a Kosovo y, por ello, negaba a la selección rival el nombre del país. Esto lo conocemos bien en Euskadi, donde unos cuantos (los de siempre) llevan años intentando que usemos, como en el caso de España y Kosovo, “Euskal Selekzioa”, porque no les gusta el nombre histórico de la selección ni, por lo que parece, el de su propia nación.

Las series, en la tele

Tuitea César Calderón con su habitual retranca que “hemos pasado de la democracia participativa a la democracia guionizada”, en clara alusión a “la batalla del relato” que mantienen PSOE y Podemos. Una batalla que resulta ya intragable. Miren: las series sobre política en la tele, mejor sobre política estadounidense y completamente de ficción. Esta escenificación permanente en los medios y, lo que es peor, en Twitter, de cómo va (o no va) todo es cansina, aburrida, desmovilizadora y descorazonadora. Si alguien quiere negociar, avanzar, progresar de verdad no hace lo que estamos viendo.

Lo que nos jugamos de verdad

“Hablan sobre programas de gobierno a las puertas de una nueva crisis que llegará con nuevas exigencias de Europa. ¿Qué van a hacer cuando lleguen? Ahí debería estar el debate”. Mejor no puede colocar el marco (como dicen los expertos en comunicación política) el periodista Roberto García. Esto es lo que nos jugamos de verdad en España, en Euskadi, en Catalunya y en Europa: nuestra capacidad de respuesta ante una nueva crisis con todas las medidas ya tomadas y muy poco margen de maniobra. Me da igual que el gobierno sea de coalición o no, quiero saber qué proponen para lo que ya tenemos encima.

Que lo hagan ya

Porque pueden ponerse Sánchez e Iglesias tan estupendos como quieran, pueden intentar convencernos en los medios de que su postura negociadora es más legítima que la del otro gallo, pueden ir a las elecciones a pelearse por ese puñado de votantes que se considera de la verdadera izquierda, que no van a poder hacer casi nada de lo que prometen: “El BCE avisa: España no tiene margen ni para subir gasto ni bajar impuestos”. Y en noviembre o diciembre (que ya será enero con lo que alargan las negociaciones dejándose mensajes en los medios Pedro y Pablo), el margen será menor.

Asumir lo inasumible

¿Acaso cree Sánchez (primer responsable de esta parálisis) que la paciencia de los votantes es infinita? Y no me refiero a que las cuatro elecciones generales en cuatro años (más las municipales, forales, autonómicas y europeas que hemos celebrado en este ciclo), me refiero a todas las OPE pendientes, inversiones, planes de desarrollo, incentivación y activación económica, o la legislación sobre nuevos problemas (desde la vivienda turística a criptomonedas). Sánchez (como presidente en funciones) no puede asumir esto: “Calviño admite que no habrá mejoras del rating de España hasta no tener Gobierno”.

Una competición de verdad

Son pasos demasiado pequeños y todos llegan tarde, pero vamos dándolos: en la web de Mundo Deportivo hemos leído la cara de la Liga Iberdrola de fútbol ya el Barcelona ha estrenado su nuevo vestuario exclusivo para el primer equipo femenino (a ver si cunde el ejemplo más cerca). Pero también la cruz: el Zaragoza acusa a la federación aragonesa de haber primado un Segunda B masculino a un Primera femenino al otorgar el campo al primero en vez de al segundo. Desconozco los motivos, pero sí conozco la necesidad de que todos nos creamos que ellas juegan igual y con las mismas cartas.

Indescriptible

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No es una broma: el presidente de la comunidad de Madrid, Ignacio González, hace unos dibujos de mierda, pero él se cree que son tan buenos que merece la pena estamparlos en camisetas, que está muy de moda, y en ‘Abc’ deciden hacerle un edulcoradísimo reportaje a la feliz idea y su autor. Por supuesto, la reacción, en forma de chistes y exclamaciones de sorpresa no se ha hecho esperar en Twitter, donde los redes sociales han mostrado su asombro ante el atrevimiento y el ritmo palmero. Tweets cargados de mala leche e ironía para responder a un lavado de cara abrumador.

Bárcenas, camino de un motín

La noticia de que Luis Bárcenas ha sido castigado sin patio durante varios meses por su mal comportamiento en la cárcel ha generado una serie de piezas sobre la estancia entre rejas del que fuera tesorero del PP e indicara a todos los españoles, vía prensa, por dónde se va a la mierda. La información de ‘El Confidencial Digital’ es seguramente la más completa y jugosa, y muestra a un Bárcenas cansado de no tener trato de favor, él que siempre piso a la ciudadanía, no entiende que esté al mismo nivel que el resto de presos. Y de ahí deriva su mal comportamiento. A este paso, acaba encabezando un motín. Se admiten apuestas.

Las otras dos Españas

Vayan acostumbrándose, porque esto va a ser así desde ahora y hasta las próximas elecciones. Las europeas, no, las generales, las de la reelección, o no, de Rajoy: PSOE y PP se van a enzarzar en una pelea sobre cuál de estos dos partidos tiene más motivos para avergonzarse, hasta que quienes se harten sean los votantes. Por extensión, los medios afines se han puesto ya a la faena, y en ‘El Confidencial’ podemos leer a José Antonio Zarzalejos, engorilado ante la oportunidad de repartir hostias como panes a los políticos socialistas andaluces. De su reputación gastan. Pero me temo que también de nuestra paciencia.

Ni prensa, ni deportiva

Ser ciego por voluntad propia es la peor enfermedad que podemos tener quienes vivimos de contar, precisamente, lo que vemos. Si los periodistas tenemos tan mala prensa (permítanme el juego de palabras) será porque, en parte, nos la habremos ganado. Lo que leemos en ‘La Libreta de Van Gaal’ solo es un ejemplo, pero sirve para que nos fijemos en una mala praxis demasiado fácilmente puesta en marcha: ‘Mundo Deportivo’, en constante e inexplicable defensa permanente de esta directiva del FC Barcelona llega a afirmar que quienes pitaron a este equipo eran aficionados madridistas disfrazados, e incluso se inventa y falsea una supuesta información de ‘La Voz de Galicia’ para vestir el bulo.

¿Esta televisión es posible?

Al mismo tiempo que nos sorprendemos del periodismo de bajísima calidad y alto clientelismo que nos rodea, en Noruega fortalecen la opción de la “slow TV”. O lo que es lo mismo: “En 2009 la televisión pública de Noruega, NRK, transmitió un viaje en tren desde Oslo hasta Bergen y su paso por túneles oscuros, montañas nevadas y neblinosos valles. El viaje duraba siete horas. Y la transmisión, duró también siete horas. Sin embargo, más de un millón de noruegos (más del 20% de la población) prendió la televisión para ver este viaje (…) En 2011, la mitad del país vio el viaje de 134 horas de un barco-crucero hacia la costa oeste. A comienzos de este año, NKR transmitió 18 horas de salmones nadando aguas arriba. Luego vinieron las 100 horas de juego del gran maestro noruego del ajedrez, Magnus Carlsen” (‘El Definido’).