¡Qué difícil es gobernar!

Claro que tiro de la versión navarra de OK Diario para hablar de este tema porque voy a defender a Joseba Asiron: “Los recursos son finitos, hay que regularizarlos”. ¡Pues claro! Es que gobernar es muy difícil. Lo fácil es estar en la pancarta, vivir entre el idealismo y el adanismo. Lo fácil es decir que hay que dar asistencia a todas las personas que lo necesiten y tuitear cuando toca un desalojo. Pero cuando uno gobierna tiene que mandar a la policía, dar asistencia hasta donde puede y, después, seguir gestionando el problema. ¿Hasta dónde va a llegar Asirón en Iruñea? Pues ya lo veremos. Y los suyos, ¿cómo van a justificarlo?

Gracias a las placas solares

Me hacen mucha gracia titulares como este en Euronews: “Los europeos podrían ahorrarse miles de millones de euros gracias a la energía solar”. ¿Quién no va a querer sumarse? ¿Quién no se siente orgulloso de ser europeo? ¿Quién no va a alzar sus brazos al cielo y dar las gracias al sol por darnos su energía? Luego vienen los de las placas solares y, claro, todo son problemas. Y con los aerogeneradores, más. Nadie las quiere, a nadie le gustan, todos se lamentan cuando las ven, pero, ¿cómo cree la gente, en especial la izquierda de Asirón, en el caso vasco, que se logra ese ahorro si no es con la industria de las renovables?

A tope

Si alguien se está preguntando qué está haciendo el alcalde progresista de New York, Zohran Mamdani, Borja Ventura nos ofrece una respuesta en Bluesky: “Impuestos a los que invierten en propiedades inmobiliarias sin habitarlas para usarlos en ayudas, educación, sanidad…”, con el objetivo de que “ya no resulte atractivo” “acumular” propiedades en la ciudad. Para mí este es un plan sin fisuras porque, será que no tengo ni idea de macroeconomía, en mi opinión hay una correlación clara entre la popularización de Airbnb y el modo en el que se han disparado los precios por culpa de esos “inversores” y, por supuesto, de quien lo utiliza.

Sí, está roto

Esta semana se ha roto Bluesky. Ha sido un estornudo, pero LarrySion deslizaba algún mensaje (o eso me pareció) en su bluit: “No es que lo que escribo ya no tenga interés, lo que pasa es que Bluesky está roto, ¿verdad?”. La participación en la red social que iba a sustituir a X ha caído, pero hay algo más que Nacho Vigalondo expresaba a su manera: “Tengo una edad peligrosa, y sé que si me descuido puedo convertirme en un Pérez Reverte más”, pero, “¿cómo diablos voy a creerme que estamos viviendo un apocalipsis gilipollas?”, “¿se está acabando el mundo o estoy cayendo en el error vanidoso más viejo de la humanidad?”.

Confirmado

Cuando elaboraba mi tesis doctoral, uno de mis directores, José María Caminos, me advirtió de que en ciencias sociales muchas investigaciones se dedicaban a confirmar intuiciones. Me he acordado de sus palabras al leer esta pieza en Photolari: “Las madres no aparecen en la mayoría de fotos familiares según los datos de un reciente estudio”. La observación la ha hecho (y me parece la bomba) Cewe, una empresa que imprime fotolibros bajo pedido: “Solo un 4% admite que prefiere no salir porque no se siente cómoda con su aspecto físico”, lo que pasa es que “el 88% de madres afirma que son las que están detrás de la cámara en casa”.

Manuel Bartual (por mí)

Seguramente ya habrán leído [Enlace roto.] en este mismo diario y es cierto que poco más puedo aportar, pero voy a aprovechar la última columna estival para explicarles cómo he visto yo el fenómeno del verano en Twitter. Lo he visto bien, sinceramente, aunque en la columna les mostraré también parte de las críticas que el dibujante ha recibido por inventarse una ficción veraniega en Twitter que ha arrastrado a casi 400.000 personas.

El mérito

El mérito de Manuel Bartual está en lo que ha logrado: escribir una historia usando el código propio de la herramienta (en este caso, Twitter), lograr un impacto tremendo dentro de la red social y destacado fuera de ella (otros medios han intentado seguir y explicar el fenómeno), y multiplicar hasta casi los 400.000 el número de seguidores en su cuenta. Esto es, generar público cautivo a futuro. Eso es justo, como destaca Álvaro Onieva, lo que buscamos todos en Twitter.

¿El demérito?

Dicho esto, ¿nos hemos flipado demasiado? Puede ser que algunos sí lo hayan hecho porque el éxito de Manuel Bartual se circunscribe a Twitter. Manuel Lenore, entre otros, han atizado al autor por la baja calidad del texto (es cierto que no es gran cosa y que se desinfla según avanza) y a la audiencia por las bajas exigencias que demostraba. Pero, oigan, es que esto es Twitter, aquí todo es efímero, ligero y por el número de retuits y seguidores. No hay que ir más allá.

¿O hay que ir más allá?

Para Nacho Vigalondo el de Manuel Bartual es un éxito sin matices: ha triunfado, sin la coletilla de “en Twitter”, y critica con habilidad precisamente a los críticos del dibujante señalando “los cinco síntomas del éxito: ‘Obra vacía’, ‘ha plagiado’, ‘no tiene talento, sino amigos’, ‘esto ya se hizo antes mejor’, ‘os gusta por incultos’”. El tuit de Vigalondo también me parece bueno, pero sigo creyendo que el acierto de Bartual es haberlo clavado en Twitter y para Twitter. Y tiene mérito.

Es cierto, no ha sido el primero

En Magnet han recopilado, al hilo del hilo de Bartual, algunos antecedentes de historias que han aparecido en Internet y han tenido enganchada a la gente: “Se llaman Juegos de Realidad Alternativa o ARG en sus siglas en el original”, apuntan. Personalmente prefiero llamarle “ficciones” o “juegos” a secas, porque es lo que me parecen. El más célebre, el diario de una mujer gorda (en formato blog) que el genial Hernán Casciari convirtió luego en un libro un pelín decepcionante.