¿Cuál es el fondo?

Esta noticia: “El Gobierno quiere trasladar a 500 niñas a la península y Feijóo exige que regresen todos a Marruecos” (El Cronista), me ha empujado a la misma duda que generó en mí las imágenes al principio de la invasión rusa sobre Ucrania, cuando veíamos a las mujeres abandonar el país y a los hombres coger un rifle e ir al frente. No dudo de la situación de emergencia de esas 500 niñas ni de la solidaridad que debemos ofrecer, pero el fondo me preocupa: ¿no hay menores varones igualmente desprotegidos? ¿Por qué cambia cómo acogemos la noticia en función del género? ¿Qué pensamos de esos chicos y por qué?

¿A quién quiere proteger?

En El Independiente intentan explicar “por qué Trump quiere acabar con el Tribunal Penal Internacional”. Según Marco Rubio, que escribió un artículo en The Wall Street Journal al respecto, “sus jueces están excediendo sus competencias”. En el digital recuerdan que “EE.UU. nunca ha sido miembro del Tribunal Penal Internacional desde su creación en 1998 por el Estatuto de Roma. Lo firmaron 120 Estados para juzgar a los autores de genocidio, crímenes de agresión, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Entró en vigor en julio de 2002”. ¿A quién intenta proteger Trump y, una vez más, por qué?

Una pista

Quiere la casualidad que después de mi última pregunta hable de Benjamin Netanyahu, que en su cartel electoral “señala al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, junto al ayatolá de Irán” (Huffington Post) junto al lema: “No dejéis que ganen”. Junto a Mamdani y Mojtaba Jamenei, en el cartel también aparecen el presidente turco, Recep Erdoğan, y el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem. Igual creíamos que un tipo que ejecuta un genocidio iba a ser cuidadoso en la campaña para las elecciones de octubre. En otoño la ciudadanía israelí podrá demostrar qué le ha parecido el cartel y, ya de paso, el genocidio.

Mientras tanto, en Bildu…

Según Diario Socialista, “el pasado 20 de abril, en medio de las masacres perpetradas por el Estado de Israel en Palestina”, “Jon Iñarritu recomendó un libro propagandístico sionista en el Centro Sefarad-Israel. El diputado de EH Bildu asistió a una presentación que derivó en loas a Israel y ensalzamiento de ‘la lucha contra el antisemitismo’, calificando el manual como ‘beneficioso ante el desconocimiento’”. “El parlamentario vasco no solo acudió al acto celebrado en el centro neurálgico del sionismo en la capital española, sino que recomendó públicamente la obra en un vídeo difundido por el medio sionista Radio Sefarad”.

Que no te creas nada

El gobierno israelí, precisamente, conoce muy bien la actual guerra “híbrida”. “El objetivo no es que te creas una mentira. Es que no te creas nada”, anuncia Eduardo Bayón en Infopolítica, que recomienda, para entenderlo, “tres series (The Undeclared War, 8 Meses y The Capture)” que “describen las tres capas del conflicto híbrido: las redes, las élites y la mirada. Las tres tratan de confianza”. Se pregunta, acertadamente: “¿Cómo se defiende una democracia de un ataque que no puede reconocer que está sufriendo?”. Y sentencia: “El punto de entrada al Estado no es el sistema de seguridad, es el aparato comunicativo”.

Todo lo que está mal

Que existan personas que piensen que hay que asesinar a más de cincuenta seres humanos al día (que sean palestinos es lo de menos), o que exhiba con regocijo las salas en las que ahorcarán a los condenados a muerte (que sean palestinos importa y mucho), como piensa el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, es horrible. Pero que además un sociópata y criminal como él haya llegado a un puesto de responsabilidad, debe hacernos reflexionar sobre el tipo de mundo que estamos construyendo. Si no somos capaces de articular una respuesta colectiva y humana que lo detenga y condene estaremos perdidos.

Sanidad privada aprobada por Sumar

“El Ministerio de Sanidad de Mónica García recurre a la sanidad privada en Ceuta por la falta de medios y profesionales. Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla son los únicos territorios del Estado en los cuales la sanidad no está transferida y depende directamente del gobierno central”. Esto que leo en Diario Red, el digital de Pablo Iglesias, no me ha sorprendido porque todos los gobiernos, de todos los colores, recurren a la sanidad privada cuando la pública no llega. Ya que estamos: el vasco es de los gobiernos que menos conciertan con la privada y que más invierten en la pública, y por eso Podemos lo tomó como modelo.

Bien hecho

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, comunica de una manera muy interesante y efectiva (todavía no sabemos cómo gobierna, salvo anuncios cuyo cumplimiento desconocemos, démosle tiempo). Es tan llamativo lo que hace que esta semana ha publicado un vídeo en Instagram rectificando: apareció andando en bicicleta sin casco y, después de reconocer su error, ha mostrado cómo ha incorporado uno. Mamdani ha dado una lección de escucha, de comunicación y de buenas maneras sobre dos ruedas. Un mensaje estupendo que pienso enseñar a mi hija y mi hijo, a modo de recordatorio.

Siempre hay uno al que no le gusta

El ministro español de Transporte, Óscar Puente, que opina absolutamente de todo en su cuenta en X, aunque no le corresponda, por supuesto, tenía que opinar sobre el vídeo de Zohran Mamdani poniéndose el casco para andar en bici: no le gusta porque “la obligatoriedad del casco disuade de utilizar la bici”. ¡Venga ya! Estoy harto de ese discurso de que “esa obligatoriedad es finalmente contraria a la salud, ya que menos gente usa la bici”. En los países en los que más se usa la bici como medio de transporte (y no para un paseo por el parque), ese casco es imprescindible. Ojalá el ministro se tomase tan en serio la bici como su cuenta en X.

¿Ahora les mola el Guggenheim?

Que X es una mierda lo tenemos claro todas las personas de bien, pero a veces tengo que mirar qué escriben los fascistas y reconozco que esto me ha putoflipado: Malcom iXa, uno de los principales influencers de la izquierda abertzale en ese vertedero, ha publicado un vídeo del eclipse en Bilbao, con el Guggenheim y la Torre Iberdrola en primer plano, y ha añadido: “Horrela ikusi da eklipsea Bilbon, Guggenheim museoaren parean. I-KUS-GA-RRI-A”, junto a un emoticono que se lleva las manos a la cabeza. ¡Qué jodida maravilla! ¿Ahora les molan los iconos de Bilbao? ¿Qué va a ser lo próximo, admitir su error histórico sobre el TAV?

¡Qué difícil es gobernar!

Claro que tiro de la versión navarra de OK Diario para hablar de este tema porque voy a defender a Joseba Asiron: “Los recursos son finitos, hay que regularizarlos”. ¡Pues claro! Es que gobernar es muy difícil. Lo fácil es estar en la pancarta, vivir entre el idealismo y el adanismo. Lo fácil es decir que hay que dar asistencia a todas las personas que lo necesiten y tuitear cuando toca un desalojo. Pero cuando uno gobierna tiene que mandar a la policía, dar asistencia hasta donde puede y, después, seguir gestionando el problema. ¿Hasta dónde va a llegar Asirón en Iruñea? Pues ya lo veremos. Y los suyos, ¿cómo van a justificarlo?

Gracias a las placas solares

Me hacen mucha gracia titulares como este en Euronews: “Los europeos podrían ahorrarse miles de millones de euros gracias a la energía solar”. ¿Quién no va a querer sumarse? ¿Quién no se siente orgulloso de ser europeo? ¿Quién no va a alzar sus brazos al cielo y dar las gracias al sol por darnos su energía? Luego vienen los de las placas solares y, claro, todo son problemas. Y con los aerogeneradores, más. Nadie las quiere, a nadie le gustan, todos se lamentan cuando las ven, pero, ¿cómo cree la gente, en especial la izquierda de Asirón, en el caso vasco, que se logra ese ahorro si no es con la industria de las renovables?

A tope

Si alguien se está preguntando qué está haciendo el alcalde progresista de New York, Zohran Mamdani, Borja Ventura nos ofrece una respuesta en Bluesky: “Impuestos a los que invierten en propiedades inmobiliarias sin habitarlas para usarlos en ayudas, educación, sanidad…”, con el objetivo de que “ya no resulte atractivo” “acumular” propiedades en la ciudad. Para mí este es un plan sin fisuras porque, será que no tengo ni idea de macroeconomía, en mi opinión hay una correlación clara entre la popularización de Airbnb y el modo en el que se han disparado los precios por culpa de esos “inversores” y, por supuesto, de quien lo utiliza.

Sí, está roto

Esta semana se ha roto Bluesky. Ha sido un estornudo, pero LarrySion deslizaba algún mensaje (o eso me pareció) en su bluit: “No es que lo que escribo ya no tenga interés, lo que pasa es que Bluesky está roto, ¿verdad?”. La participación en la red social que iba a sustituir a X ha caído, pero hay algo más que Nacho Vigalondo expresaba a su manera: “Tengo una edad peligrosa, y sé que si me descuido puedo convertirme en un Pérez Reverte más”, pero, “¿cómo diablos voy a creerme que estamos viviendo un apocalipsis gilipollas?”, “¿se está acabando el mundo o estoy cayendo en el error vanidoso más viejo de la humanidad?”.

Confirmado

Cuando elaboraba mi tesis doctoral, uno de mis directores, José María Caminos, me advirtió de que en ciencias sociales muchas investigaciones se dedicaban a confirmar intuiciones. Me he acordado de sus palabras al leer esta pieza en Photolari: “Las madres no aparecen en la mayoría de fotos familiares según los datos de un reciente estudio”. La observación la ha hecho (y me parece la bomba) Cewe, una empresa que imprime fotolibros bajo pedido: “Solo un 4% admite que prefiere no salir porque no se siente cómoda con su aspecto físico”, lo que pasa es que “el 88% de madres afirma que son las que están detrás de la cámara en casa”.

¿Quién paga?

Estoy absolutamente a favor de la mejora de las condiciones laborales de todas las personas, aunque confieso que la primera vez que vi una nómina de diciembre, con su paga extra, pregunté en voz alta: “¿Y esto es así para todo el mundo?”. La inocencia de los autónomos, ya se sabe. Pero oigo la noticia de la subida de sueldo del funcionariado (que me parece bien, por supuesto) y leo esto en Vozpópuli: “Los empleados públicos cobran ya 1.050 euros más de media al mes que los del sector privado”, y me hago alguna pregunta, claro. ¿Quién va a pagar la fiesta? ¿No habría que mejorar también la vida de quien genera la riqueza?

Toca asumir responsabilidades

“El precio de la vivienda subirá un 7,8% y el del alquiler un 6,8% en 2026, con una oferta cada vez menor”, leo en Europa Press y vuelvo a hacerme preguntas: ¿quién lleva gobernando diez años en España, de donde son esos datos, no va a asumir ninguna responsabilidad? ¿Quién aprobó la ley española de Vivienda que, claramente, no está funcionando, no va a asumir ninguna responsabilidad ni reconocer que tuvo más de propaganda electoral que de norma que buscaba abordar un problema grave? Que se trató de que era una medida electoralista ya lo demostró ERC, que después la recurrió por invasión competencial.

Lo de gobernar sin mayoría

Caigo en The Objective (ya sé lo que es, no necesito a Pepito Grillo) y leo: “Hacienda admite tener 110.000 millones de euros pendientes de ejecutar de los fondos UE. El Gobierno no ha solicitado aún 93.000 millones de euros de los 163.000 asignados por Next Generation”. Estas son las consecuencias de gobernar sin mayoría. Y ojo, no pido elecciones, al contrario: soy de los que cree que las legislaturas, como los contratos en el fútbol, están para cumplirse. Lo que pido es que el gobierno español haga algo porque da la sensación de que ha tirado la toalla de la negociación con los grupos más allá del PSOE y Sumar. Y eso es lo que no podemos permitir.

¡Claro que hay que pagar impuestos!

Es posible que cuando Pedro Sánchez convoque elecciones tenga que abandonar, después, Moncloa. Y es probable que el nuevo inquilino sea Alberto Núñez Feijóo con el apoyo de los votos ultras de Vox y con sus políticas neoliberales, que incluirán una bajada de impuestos, como todas, perniciosa. Noticias como esta en El Confidencial tienen que hacernos reflexionar: el Reino Unido se prepara para “la subida de impuestos en unos 26.000 millones de libras hasta final de legislatura, llevando la presión fiscal a un máximo histórico”. Es eso o el colapso, y Keir Starmer está tomando medidas impopulares, que es lo que le toca.

Las ganas de hacer historia

Llevo muchos años dedicándome a la comunicación política y, cuanto más mayor me hago, más sencillos son mis análisis políticos. ¿Qué “une a Mamdani y Obama”? Las ganas de la ciudadanía de hacer historia. Ese es un impulso irrefrenable, es dopamina, es movilizador y es la clave de las elecciones desde que se inventó la democracia. Todo lo demás es barro. Eduardo Bayón en Infopolítica habla de “devolver a la política su capacidad de esperanza”, que viene a ser lo mismo. Y añade una idea muy sugerente: “Devolver humanidad al discurso político” y, al mismo tiempo, convertir la política en “una épica nacional”.

Ni un paso atrás

No me gusta Carlos Martínez Gorriarán. No me gusta lo que dice ni cómo lo dice. No me gusta su tono, ni su actitud, ni su trayectoria política y ni su estilo. Pero defenderé su derecho a decir lo que piensa. Yo también soy el “a ver qué ha escrito hoy el gilipollas este” de alguien, pero no porque no le guste a alguien tengo que ser señalado o censurado. Pues Martínez Gorriarán, tampoco. Lo preocupante del señalamiento es la vuelta atrás: “La bestia engorda con el miedo y la indiferencia”, tuitea el propio agredido (porque, sí, imprimir los tuits a modo de carteles e insultar en una pizarra es una agresión, llamémoslo por su nombre).

Correcto

Josean Beloqui resume en un tuit el riesgo que estamos corriendo con la trampa de excusar la violencia callejera (la de toda la vida en versión next generation) con el “antifascismo” (eso era lo que hicieron los gudaris en el cinturón de hierro de Bilbao, con una escopeta y cagados de miedo ante los nacionales, y no tu primo Garikoitz con una Londsdale y un buff negros a 300 metros de Vito Quiles). “Ser antifascista, no te hace demócrata”, “no habremos aprendido nada si no tenemos claro que el debate es entre democracia vs. Totalitarismo”. “En este país hay muchos que se dicen antifascistas y, además, son totalitarios”.

Tenemos que ver series nórdicas

El problema que tiene EH Bildu con la Ertzaintza lo resolvemos las y los vascos viendo series nórdicas. Eso es lo que planteó Arnaldo Otegi en Radio Euskadi y cazó al vuelo Aiur García en X con un vídeo en el que se ve a esas policías nórdicas debidamente armadas. “Menos Netflix. Más respeto”, pedía el tuitero. Lo más interesante, no obstante, estaba en algunas respuestas: “Es lo que tiene vivir como en una serie”, “Arnaldo solo ha justificado las armas cuando las portaban algunos” u “Otegi tiene razón y en Gran Bretaña la policía no suele usar pistola, por eso solían mandar al ejército a reprimir las manifestaciones con armamento de guerra”.

Los buenos somos más

Los buenos, esto es, quienes censuramos el acoso, quienes sabemos que el antifascismo no es nunca una excusa para la violencia, quienes respetamos a la Ertzaintza y quienes aborrecemos a un personaje como Trump, somos más. Mauro Entrialgo lo ha escrito así de claro en Bluesky, después de una semana esperanzadora en política internacional (ha amanecido, que no es poco): “Un detalle de lo de Mamdani: hacía 20 años que no votaba tanta gente en esas elecciones. Los malistas son menos, tengámoslo claro. Solo que montan más bronca porque rompen todo el rato cosas (y personas, sí, también rompen personas)”.

Gaza, esta semana

Ser viejo y no ir de joven me libra del hype que, como cuando amanece, no es poco. Así que ahora que los que se rasgaban las vestiduras por Gaza están preocupadísimos por la vivienda en Euskadi y por legitimar el antifascismo, yo sigo con lo mío: “‘No queda casi nada en pie’: la BBC entra a Gaza por primera vez desde el fin de la ofensiva de Israel en el territorio palestino”. Esta es la noticia allí (qué lejos queda hoy) esta semana. “No hay forma de ocultar lo que esta guerra ha hecho”, relata Lucy Williamson después de un tour organizado por Israel: “La visita fue breve y estuvo estrictamente controlada” y “no está claro qué sucederá”.