Lo que pone sobre la mesa

De la misma manera que, tras el desahucio, no importaban las condiciones particulares de María del Carmen Abascal (si tenía o no dinero para pagar más por el alquiler, si su subrogación era o no legal), sino lo que ponía encima de la mesa (que una empresa puede comprar un piso, o un edificio entero, y cambiar las condiciones a sus inquilinos unilateralmente, superando la rentabilidad a la vida), ahora tampoco importan. Maricarmen ha vuelto a sacar a la luz que los desahucios pueden matar, literalmente, que las empresas que buscan beneficios son inhumanas, y que esto puede pasarle a cualquiera.

¿Qué han hecho?

El PSOE es el responsable de la legislación que he permitido el desahucio de Maricarmen: se aprobó con Felipe González en el gobierno. El PSOE es corresponsable, con el PP, de que España y, por extensión, Euskadi, sea un paraíso para las empresas que invierten en vivienda buscando rentabilidad. Cuanta más, mejor. Y ahora (justo ahora, antes de unas elecciones) el PSOE pretende que le compremos la idea de que son otros los responsables, que ellos se han encontrado con el problema casi inesperadamente. “Un abrazo también a todos los que hoy sentimos esta pérdida como propia”, tuitea Sánchez sobre el deceso. Qué morro.

Lo que tapa

Los golpes en el pecho, las vestiduras rasgadas, los improperios, como el de Gabriel Rufián también en X (“qué hijos de puta”), tapan una responsabilidad. Una directa. Porque la actual ley de vivienda, aprobada apresuradamente antes de las últimas elecciones municipales y forales, por EH Bildu, ERC, PSOE, Sumar y Podemos, no abordaba cómo parar a los fondos buitres. Era tan mala, que ni siquiera regulaba los alquileres turísticos, provocando la fuga de esos inversores en vivienda al mercado de temporada. Pero la aprobaron. Y ahora quieren que parezca que solo importan los dos últimos decretos. Nos toman por tontos.

Una huelga electoral

UGT y CC.OO. han convocado una huelga electoral. Dicen que es por la vivienda, pero en realidad es para asegurarse de que en noviembre, un día antes de que arranque la campaña de facto, la vivienda siga siendo el tema central. Que es muy diferente. Y como electoral que es la huelga, cuando ELA y LAB se han sumado (a este españolísimo paro) han elegido su rival. En su caso es “contra el gobierno vasco” (Euskadi Quédate, en Instagram). Claro. Y fíjate qué curioso, en Euskadi, donde las políticas de vivienda son más ambiciosas desde hace décadas, es donde la huelga es contra quien las ha puesto en marcha. Esto no va de vivienda, va de otra cosa.

Y un especial en La1

¿De qué va si no va de vivienda la huelga por la vivienda, la acampada por la vivienda, los decretos sobre la vivienda, y el programa especial en La1 con Pepa Bueno por la muerte de Maricarmen Abascal, icono de la lucha por el derecho a vivir en tu casa frente a las empresas que invierten en vivienda? Pues esto va de votos, de una utilización descarada del sufrimiento, incluso de la muerte. Esto va de tomar a la ciudadanía por idiota. Pero no lo es. La ciudadanía sabe que no todos los desahucios son iguales, que no es lo mismo un fondo buitre que un pequeño propietario, y que algunos hacen mucho ruido pero solo se representan a sí mismos.

Los de los decretos

Niporwifi ha clavado en X su resumen sobre lo que ha hecho este gobierno español y, también, lo que no hicieron quienes le aprobaron la actual ley de Vivienda que, evidente, solo ha empeorado las cosas retrayendo la oferta: “Que los pisos turísticos estuviesen exentos de IVA da una idea de la tomadura de pelo de esta legislatura”. ¿Qué más hay que decir? ¿Cómo van a defender que esta es “la legislatura de la vivienda”, como dictaba su marketing? ¿A quién van a tener el valor de señalar cuando PSOE, Sumar, EH Bildu o Podemos lo único que han hecho son tuits, cortes para TikTok desde la tribuna y engañar, con todas las letras, al “la gente”?

Un problema no es una solución

Es de Perogrullo, pero parece que en el sindicato de inquilinas no se dan cuenta: generar un problema no es generar la solución. Si sus posiciones son maximalistas (“El Sindicato de Inquilinas rechaza bonificaciones a propietarios e insiste en que se apruebe su decreto íntegro”, según Diario Red), nada se va a mover, nada va a pasar, el bloqueo va a ser perenne y los especuladores van a seguir aprovechándose de una legislación hecha para ellos. El problema de la vivienda no va a solucionarse hoy, ni nunca, de un plumazo (ni de dos): tenemos que avanzar teniendo en cuenta a mucha gente diferente.

Así de claro

Miquel Roig tiraba de ironía con la imagen de Djokovic cabreado que sirve, en X y otras redes, para decir algo gritando. En el caso del periodista (de esos a los que hay que leer, aunque no estés de acuerdo siempre con él), clamaba: “Queridos campistas de Sol. Sé que muchos tenéis objetivos encomiables (¿quién no quiere vivienda digna para todos?), pero… Casi todo lo que pedís para abaratar la vivienda solo va a encarecerla aún más. O aumentamos la oferta de casas o reducimos la demanda”. En este caso, estoy de acuerdo con Roig: solo fomentando la oferta (atacando a los especuladores sin piedad, por supuesto) mejorará la situación.

¿Qué piensan en el PP?

Si la prestidigitación de Pedro Sánchez no lo impide, el PP gobernará España antes o después junto a Vox. Un PP que no va ni a negociar la aprobación de esos decretos para mejorar la vida de la ciudadanía, en este caso, de las y los miles de inquilinos que hay en España. Un PP que, al mismo tiempo, saca pecho, el pecho de José Luis Martínez-Almeida, para ser concreto, que “reivindica el acuerdo para que Maricarmen vuelva a casa” (EPE). Ha querido poner en valor así su labor de intermediación. Entonces, ¿le parecía mal ese desahucio? ¿Le parecen mal todos o solo los mediáticos en los que puede intervenir? ¿Qué piensa el PP y por qué no lo dice?

Aukera, non; Sortu, han

Por supuesto, no podía faltar Sortu en esta fiesta, colándose hasta la cocina y tocando el trombón para que se note que ha llegado, que a esta también se apunta, que casi todas las causas son buenas siempre que muevan a un número suficiente de personas. Porque el populismo no se hace solo: alguien tiene que hacerlo, porque la sordera es algo que tiene cura si te conviene (como buena sorda, la izquierda abertzale se pone los audífonos cuando le da la gana). Ya ha dicho EH Bildu: ellos van a votar a todo que sí, como hicieron con la ley de Vivienda, porque el electoralismo es más importante que solucionar de verdad un problema.

Quién paga la fiesta

No sé mucho sobre lo que está haciendo Zohran Mamdani como alcalde de New York, y lo que leo o escucho lo dudo. Pero esto de Estefanía Molina me parece coherente con la poca información fiable que conozco del personaje: “Mamdani va a ser poco reivindicado por la izquierda en España” porque “viene a decir que gastar más no es más eficiencia, que la democracia de poco sirve si no ofrece resultados, que la gente quiere orden y seguridad, que la gente quiere esforzarse y sentir que tiene un sentido”. Sin embargo, “En España te dicen que el IMV, el escudo social, y demás, es una gran muestra del Estado del Bienestar”.

Euskadi, también

Entiendo la política como el ejercicio de sentarse con representantes de otros partidos y alcanzar un acuerdo para mejorar la vida de la gente. No la entiendo como una colección de posicionamientos y sentencias (o tuits) que quedan muy bien pero ayudan muy poco. Por eso solo puedo estar de acuerdo con Antonio Agredano cuando escribe que “España necesita despodemizarse” (The Objective). En Euskadi, por cierto, la izquierda también debería abandonar esa política de “pancartas al viento y supervivencia. Esta paz, chalet y cargo público”. “Este desprecio a las ideas ajenas y divinización de las propias”.

No es periodismo: es acoso

España y Euskadi también deben abandonar el señalamiento y el matonismo comunicativo en redes sociales. Pero me voy a centrar en el principal acosador a pie de calle del populismo de base fascista español: “Orden de alejamiento para Vito Quiles: no podrá acercarse a la casa de Sarah Santaolalla” (Huffignton Post). Quiles no es periodista, es un acosador profesional, como Cake Minuesa o Bertrand Ndongo. Con el agravante, recordémoslo siempre que podamos, de que Quiles fue contratado por el PP para cerrar la campaña en Aragón, a lo que hay que sumar lo que reciben estos atosigadores en forma de subvención o contrato con gobiernos del PP.

Hola, “pescao”

Sobre el desahucio de María del Carmen Abascal también han hecho una pieza en El Mundo Today, esta: “La Comunidad de Madrid asegura no tener ningún ático comprado, vacío y actualmente sin uso donde pueda alojar a Maricarmen”. Y sigue: “Recuerda que sería irregular que desde el gobierno se adquirieran viviendas para ciudadanos concretos”. Evidentemente, han jugado con el paralelismo entre el caso del ático que Isabel Díaz Ayuso fue a ver pero nadie sabe a qué iba a ser destinado (y que despachó con un “chao, pescao”), y la expulsión de su casa de la ya famosa Maricarmen, para su desgracia.

Y el gas pimienta

En El Karma, el satírico vasco anterior incluso a El Mundo Today, recuperan otro suceso de la semana pasada para dar su particular vuelta a la actualidad: “Aunque pueda sonar contraintuitivo, el gas pimienta no lleva pimienta”, alertan, ante la tentación que puede suponer usarlo en la cafetería del Congreso: “El formato de bote con líquido presurizado es muy cómodo y permite dosificar la cantidad de producto mucho mejor que el tradicional recipiente con molinillo”. Pese a ello, prohíben su uso para “que no haya que volver a desalojar zonas del Congreso por la nube tóxica”.

“Ocho años prometiendo”

Soy de esos que sigue entrando a diario en Menéame para ver qué noticias mueven y comentan sus usuarios, pero a veces son los artículos, como este de CyP3riko, los que me sorprenden para bien. Dice su autor sobre el PSOE que “el problema es presentarse únicamente como acusación después de ocho años gobernando y después de décadas participando en la construcción de las propias reglas que ahora denuncia”. También recuerda que “la Ley de Arrendamientos Urbanos, de 1994, fue aprobada durante el Gobierno de Felipe González”, sí, es la que está en vigor y permite casos como el de Maricarmen, en Madrid.

No, no todos los desahucios son iguales

El caso de María del Carmen Abascal, en Madrid, nos pone ante una situación que, simplemente, no puede darse: que empresas puedan comprar edificios de viviendas (por debajo del precio que valen los pisos) y especular con las personas que viven en ellas o quienes entren cuando echen a las primeras. A colación, en Público aseguran que en España (Euskadi, incluida, por desgracia), hay 44 desahucios al día, pero debemos tener claro que no todos son como el de la ya famosa Maricarmen, ni mucho menos. El populismo empeora el problema de la vivienda tanto como el apoyo político con el que cuentan los especuladores.

¿Qué es la vivienda?

Puedo entender una segunda vivienda para alejarse de la rutina, para las hijas e hijos o para completar los ingresos. Pero por mucho que me esfuerce no puedo entender la especulación con la vivienda, empezando por quien monta un Airbnb. Todas y todos sabemos lo que implica especular, y también lo saben los protagonistas de estas noticias: “Ana Rosa silencia el desahucio de Maricarmen y las redes le recuerdan su imperio inmobiliario: 44 apartamentos a través de siete empresas” (El Plural) y “Xavi Hernández: la inmobiliaria que comparte con sus hermanos factura un 65% más y reúne pisos y locales en Cataluña” (Vanitatis).

Débil con los fuertes

Donald Trump hace muchas cosas mal, empezando por enriquecerse a manos llenas y enriquecer aún más a sus amigos millonarios, pero políticamente su característica más despreciable es que es fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Lo ha vuelto a demostrar esta semana, agasajando al dictador chino como a nadie. Después de la alfombra roja, el recibimiento y los himnos, llega lo importante y llega así: “Un Trump en horas bajas se desdibuja ante Xi: mano tendida y tregua comercial” (El Periódico). Todo muy diferente a como se reúne con gobernantes democráticos, por cierto.

La actualidad

Ya sé que cuando afirmo que EH Bildu, exactamente igual que Vox, practica un populismo de base fascista, me quedo solo. Nadie quiere recordar a quién apoyaron y apoyan, ni quiere ver que en la mesa más alta de Sortu, el partido que dirige la coalición, se sientan los últimos jefes de ETA. Todo eso quedó atrás, viejo. Sin embargo, el franquismo está de moda: Los Javis presentan su película sobre Lorca y a todo las y los buenos progresistas se les deshacen los hielos, y RTVE estrenó ayer su documental “Cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible”, con su buena ración de expectación previa. No critico ningún trabajo, solo señalo una paradoja.

La historia del año

La de Ana Vázquez es la historia del año en Madrid: una diputada del PP que desconoce que el gas pimienta es un arma y, por lo tanto, peligroso, que es expulsada por mostrarla en el escaño, que se victimiza, que pide a un colaborador que lo vacíe para poder decir que no estaba cargado, y que por ese vaciado irresponsable acaba con doce intoxicados y varias dependencias del Congreso, cerradas. Es la historia del año y es una vergüenza que debe hacernos reflexionar: el desprestigio de la política aleja a la gente válida y lleva a Ana Vázquez, con su manifiesta ignorancia, a un escaño. Vázquez marca el camino que no debemos seguir.

Lo que permite la ley

Me da igual que Maricarmen, la inquilina desahuciada con 87 años y una discapacidad, haya sido funcionaria y algunos le supongan un capitalito en el banco. Lo que importa es lo que supone, lo que nos muestra, lo que debemos cambiar para que su caso, más allá de lo que digan unos u otros: que la ley permita que empresas compren edificios de viviendas (con condiciones económicas muy ventajosas), con personas viviendo en ellas, y les cambien las condiciones sin ningún control, como describen muy bien en el Huffington Post, cuando explican “quién está detrás de Urbagestión, el fondo que quiere desahuciar a Maricarmen”.

Lo que necesita España

Con las diputadas y los diputados en el congreso español mostrando un nivel ínfimo, con el gobierno español hablando de “la legislatura de la vivienda” sin promover cambios legislativos que impidan lo que está evidentemente mal, lo que necesita España, al parecer, es “un nuevo canal generalista, en abierto y para todos”. El entrecomillado está sacado de la cuenta en X de la delegación del Gobierno español en Madrid. El delegado, Francisco Martín Aguirre, acudió al desayuno en el que José Miguel Contreras presentaba La Séptima, ese nuevo canal progresista, tan del agrado del actual gobierno español. Así, y no de otra manera, está España.

Irene Montero, contra sí misma

Irene Montero convocó unas primarias en la izquierda para resolver el liderazgo de este espacio político y, de momento, solo se ha presentado ella. Tengo la impresión de que, pese a ello, va a perder. Según El Independiente, ahora intenta enredar a Ernest Urtasun, pero, ¿para qué va a entrar Sumar a competir con un Podemos que se disuelve solo? Ellos sabrán. Lo que más me llama la atención es el interés por salir en la televisión y por perpetuarse en puestos políticos, ya que estamos, de las representantes de esos espacios. Dedican más tiempo a organizarse y garantizar sus opciones, que en mejorar la vida de “la gente”.

Cómo se gestiona esto

El PP no quiere entrar en conflicto con Vox en sus gobiernos autonómicos a medias, la Unión Europea no quiere que los migrantes que llegaron a Ceuta alcancen el continente y generen un efecto llamada, y la ciudadanía, preocupada por las noticias de violencia y violaciones, cada vez recela más. Pero la realidad para las y los migrantes es durísima: “El número de menores atendidos se ha multiplicado hasta rondar los 2.200” (Ceuta al Día). En 2021, el peor año, tuvieron que atender a 900. Según el mismo medio, pese a las poses de unos y otros, aseguran que “ya son alrededor de 800 los menores trasladados, con Galicia entre los destinos”.