Sí, se trata de Igualdad

Me gusta el fútbol entre otros motivos porque sirve para explicarnos como sociedad. No estoy siendo banal: la situación de algunos estadios o la formación de algunos clubes son muy ilustrativas. Hoy el fútbol, y en especial el Mundial Femenino, también nos pone delante de lo que somos con noticias como la que Dori Toribio enlaza en Twitter desde el Washington Post: “La selección femenina de EEUU demandó a la federación de fútbol por discriminación. ‘Pese a tener un éxito mucho mayor que la selección masculina, las mujeres han tenido que ir a juicio para intentar conseguir igualdad salarial’”.

También ante la Ley

No creo que en Vox haya grandes estrategas: la conexión que logran con una parte importante de la sociedad española es porque existe esa tipología de votante. Es decir, su éxito se basa en hacer lo que les sale porque hay muchos, demasiados (tratándose de lo que se trata), que estaban esperando que alguien hiciera eso mismo. Por ejemplo, cambiar un cuadro en el que se puede leer que “todos somos iguales ante la ley” por uno con el retrato de Felipe VI, que puede representar todo lo contrario. Es lo que ha hecho José Ignacio Arias, de Vox y vicepresidente tercero de la Asamblea de Madrid gracias al PP y Ciudadanos.

Albert Rivera enseña el Hola como respuesta a todo

No me lo creo: no puede ser una casualidad que la semana que Ciudadanos empieza a reunirse y pactar con Vox, justo sean portada del Hola las fotos de Albert Rivera y Malú, y que además estas hayan sido casi regaladas para que no haya lucro por parte de nadie. Igual soy muy mal pensado, pero me parece que el de Ciudadanos quiere dárnosla con queso y que hablemos de su relación de pareja y no de sus relaciones con la derecha más a la derecha en España. Una pena que a periodistas tan experimentadas como Ana Rosa Quintana se la hayan colado, si las cosas son como creo. Porque, se la han colado, ¿no?

“Un error que les acompañará”

Estoy seguro de que uno vive más tranquilo cuando puede echar la culpa de todo lo malo siempre a los demás. Estoy seguro, también, de que en la izquierda de Madrid, pese al desastre electoral, están todos muy tranquilos precisamente porque echan la culpa de todo lo malo a los demás para vivir mejor. Solo hay que leer las declaraciones de Carmena o los tuits de Pablo Iglesias e Iñigo Errejón: “Han cometido un error que les acompañará” decía el ex de Podemos, ¿sobre la izquierda de Madrid? No, sobre la derecha y la extrema derecha, que se han unido. Recuerden: la culpa siempre es de otros.

No es una broma aunque lo parezca

César Calderón se hace eco en Twitter, no con poca retranca, de la última de Donald Trump que, aunque lo parezca, no es ninguna broma o una parodia: el presidente de EE.UU. mantuvo entre sus manos durante 40 minutos de intervención un documento que se supone que contenía un acuerdo secreto entre su país y México. Un documento que iba girando y que iba siendo fotografiado y filmado por los periodistas para intentar captar algo en los contraluces. Así, a la ligera, se toma Trump la vida y la presidencia y, pese a ello, ha llegado a tener una torre con su nombre y vivir en la Casa Blanca.

Sánchez enseña la tesis

Pedro Sánchez ha decidido poner a disposición de los medios el texto de su tesis doctoral para confirmar que sí, está hecha y publicada, y que no, no es un plagio. Para anunciarlo ha escrito un extenso post en Facebook gracias al que, si me lo permiten, me creo que este hombre ha escrito su propia tesis. Como bien apunta el hoy presidente de gobierno, escribirla es un ejercicio, sobre todo, de humildad, porque uno se enfrenta a su propio proceso de conocimiento y tiene que dejar por escrito lo ignorante que es. En el caso de Sánchez, además, a disposición de una oposición desaforada.

Y otros, su propia estupidez

Arcadi Espada opina con la firmeza de quien se tiene por leído y está orgulloso de que le hayan publicado varios libros. Instalado en esa altura moral e intelectual que, sin embargo, solo es el pedestal desde el que todos vemos mejor lo memo que es, Espada hace tiempo que es solo un descerebrado más de la derecha rancia que hace gracia a los suyos, rancios de sol y sombra y caspa cuñada que habrán aplaudido sus afirmaciones sobre cómo un doctor accede a una vida cómoda y contemplativa. No lo habrán alabado quienes se defienden, siendo doctores, entre la docencia mal pagada y la burocracia más abusiva.

Ana Rosa Quintana y los plagios

Inda, el colega de Espada que se pasea por los platós porque, oigan, alguien tiene que salir a hacer el ridículo cada día, ha tenido unos segundos de gloria esta semana hablando del supuesto plagio de Pedro Sánchez en su tesis delante, nada menos, que de Ana Rosa Quintana, la que firmó “Sabor a Hiel”, una novela escrita por un “negro” que a su vez plagiaba otro libro para acabar antes. Se cree el ladrón que todos son de su condición… Y el menos listo que los demás son más tontos y que no tienen memoria. Por lo logrado, la tesis de Sánchez ya es una de mis favoritas.

Rivera, da la cara

Otro que piensa que la vida es Twitter, es Albert Rivera. Convencido, como Inda, como Espada, que solo importa lo que dicen en un momento dado y que nadie observa su trayectoria directa al precipicio del vacío moral y ético, pide que Sánchez responda a las acusaciones de plagio (que solo él y los suyos vierten) mientras él no responde a su increíble currículum menguante: en 2015 era doctor y tenía dos másteres, en 2016 solo tenía dos másteres, y hoy es solo licenciado. Sin embargo, el examen para tener la cara dura algunos lo aprueban con nota cada curso.

Se lo avisamos

Pero el sistema académico está lejos de la excelencia que, sobre el papel, siempre persigue. Hay inflación de “cum laude”, hay doctorandos que defienden con sonrojo sus flojas tesis para poder acceder a un puesto, las subvenciones a los grupos de investigación se gastan en que las editoriales publiquen los libros, mercantilizando aún más la difusión del conocimiento, y las facultades asumieron que sus propias licenciaturas no eran suficientes para estirar del modelo de negocio a los másteres, donde lo público, lo privado y lo interesado, se mezclan demasiado. Pero que quede claro: nadie regala nada.

Cuando falta la vergüenza

Cuando uno no tiene vergüenza la política a corto plazo es más fácil. A largo plazo, la cosa se complica, pero en lo inmediato es sencillo reorientar las velas y el sentido del viaje sin que nada importe. Rivera lo mismo se sube al carro feminista de la mañana a la tarde como pasa de la abstención a liderar una reforma de la prisión permanente revisable más restrictiva que la de su impulsor, el PP. Lo importante para los de Ciudadanos es estar en la corriente mayoritaria, la coherencia se la dejan a otros.

La tele gana

El dato es absolutamente extraordinario: el lunes el programa de Ana Rosa Quintana y el de Susana Griso superaron el 26% de cuota de pantalla, según Vertele, después el asesinato de Gabriel Cruz. Volvemos ahora al debate del huevo y la gallina: ¿la audiencia lo reclama o lo consume porque Telecinco y Antena3 lo ofrecen? Sinceramente, qué más da: el hecho es innegable. Me refiero a que es innegable que la turba vive su mejor momento gracias a Internet y la televisión.

La dignidad de las víctimas

Nos falta reposo, es evidente. Internet nos ha sumergido en una intensidad informativa y “opinativa” tremenda, y la televisión no quiere quedarse atrás. Así que los fabricantes de antorchas viven tiempos de gloria. Por suerte, hay fogonazos de racionalidad que son los que deben iluminar el camino: Patricia Ramírez, la madre de Gabriel Cruz, y Pilar Manjón, víctima del 11-M, nos han dado una lección de dignidad, eso sí, hace falta humildad para recibirla. Y de eso en Twitter parece que no hay.

¿Qué es justo?

¿Y qué pide la turba? Como siempre, hay que leer a Antonio Agredano: “La cadena perpetua y la pena de muerte están ahí. Si algún partido político considera que son necesarias en nuestro ordenamiento jurídico, que las tome y las lleve en el programa. (…) Estaría bien que representantes políticos y ciudadanos no se anduvieran con eufemismos (…) Si usted no cree en la justicia o dice que ‘la justicia es un cachondeo’ o que ‘no es igual para todos’, ¿dejaría en manos de los jueces la vida de una persona?”.

La hora del té

En medio de este marasmo siempre hay alguna opinión valiosa en Internet. Sinceramente, no sé si merece la pena pasar por todo ese océano de barro para llegar a los oasis de agua cristalina del tamaño de un charquito: “Un héroe cívico también es ese personaje que cuando todos sus vecinos salen con antorchas a la calle él se sienta en la mecedora y se toma un té. Igual lo interpretaba Charles Laughton”, el director de ‘La Noche del Cazador’ que tan bien retrató a esa turba.

Jardineros gratis para la casa de Alba

Hemos normalizado que los municipios, en vez de contratar a un diseñador y en aras de la participación, la transparencia y el autobombo, organicen un concurso cada vez que necesitan un cartel para carnaval o fiestas patronales. Al final, está pagado. Pero lo del Duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, rompe los récords del jetismo: “Seis meses de jardinería para ingenieros, gratis” (El Confidencial). Es decir: ofrece sus jardines para que ingenieros agrónomos los desbrocen sin cobrar.

La izquierda y sus cosas

El texto de Daniel Bernabé sobre Operación Triunfo en La Marea es uno más. Desde hace muchos años en las tribunas de izquierdas han publicado divagaciones sobre la cultura de masas con referencias a gustos más elevados con los que el autor justifica, suave o salvajemente, su desprecio a lo que consume la mayoría y el riesgo de alienación. En eso anda la izquierda de salón, enredada esta semana en lo mismo que hace siglos, pero con Twitter: una caja de resonancia para la pedantería.

La coherencia, ese valor

La capacidad para generar mensajes de Juan Carlos Monedero, también en Twitter, como buen activista de izquierdas de su tiempo que es, le da algún problema de vez en cuando: esta semana ha vuelto a moverse un tuit suyo de mayo pasado (no me pregunten por qué) en el que se preguntaba desde Mauthausen: “¿Cómo quitarle importancia?”. Otro usuario le respondía con un artículo del propio Monedero: “El terrorismo financiero causa más dolor que el nazismo”.

Puigdemont, desactivado

Un usuario de Twitter recuperaba aquel brindis a cámara que Ana Rosa Quintana y Mariano Rajoy lanzaban cuando la primera entrevistó al segundo en una taberna de Madrid, y añadía el mensaje: “Un saludo, Puchi”. Evidentemente, se refería a la colaboración que la periodista ha prestado al asunto catalán. Una colaboración que, no nos engañemos más, viene bien a todos menos a Puigdemont, que sigue enrocado en Bruselas mientras el tiempo corre y hasta en su partido se desesperan.

Válido en los dos lados de la A8

Mi amigo y compañero del Noticias de Gipuzkoa, Jurdan Arretxe, ha tuiteado sobre el fichaje de Iñigo Martínez. Y lo ha hecho con sus acertadas reflexiones al aire que siempre suenan a pregunta: “Llegamos al cole creyéndonos de los mejores, casi todos los días nos quitan el bocata en el recreo (esto funciona así) y cuando nos lo quedamos, vamos a Europa. Creemos que ya hemos mejorado lo suficiente. Pues igual sí. Hasta el día que nos quitan el bocata”. Vale para los dos extremos de la A8.

¿Rajoy no debate o Rajoy no debate «a cuatro»?

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Estamos justo en el momento en el que los partidos preparan y lanzan sus campañas a imprentas y equipos de Identidad Digital. También a los medios (y cada vez a más webs), que van viendo las respuestas a sus peticiones, algunas un tanto sorprendentes como la ausencia de Mariano Rajoy en el debate “a cuatro” en el que sí estarán Sánchez, Rivera e Iglesias. Por parte del PP acudirá Soraya Sáenz de Santamaría, con peso político suficiente, sí, pero la ausencia del candidato a presidente, en cualquier caso, es también imagen de debilidad.

Pablo Motos, ¿de campaña con Albert Rivera?

Son varios los medios que, como ‘La Voz Libre’ (poco próximo a Podemos o PSOE), han señalado la condescendencia de Pablo Motos con Albert Rivera. Algunos, incluso, avisaron por adelantado del espectáculo que se nos venía encima: “El líder de Ciudadanos acudía por tercera vez al programa, pero esta vez en horario estelar, en pleno prime time después del partido de Champions del Barça. Su verbo fácil y las –nada incisivas– preguntas de un Pablo Motos por la causa, hicieron que el político catalán saliera reforzado”.

Pablo Iglesias, dispuesto hasta a que se rían de él

¿Internet? No se confundan, que los candidatos a presidente del gobierno español no lo hacen: lo que importa es salir en televisión, cuanto más tiempo, mejor, y si para tener minutos hay que hacer el ridículo y aguantar que se rían de uno, aguantan. Pablo Iglesias, por lo menos, sí. En el programa de Ana Rosa Quintana le obligaron a leer un teleprompter en el que abrazaba una victoria de Rajoy, y se “desternillaron” (‘Es Diario’) de sus cálculos electorales con Podemos como vencedor.

Manuel Valls, la gran esperanza socialista

A este lado de los Pirineos los socialistas intentaron vendernos a Manuel Valls como la gran esperanza de su ideología en Europa pero, especialmente, en España. Su origen, trayectoria, militancia y potencial le convertían en el tipo junto al que todos querían sacarse la foto. Hasta ayer, por lo menos, cuando en Twitter machacaron a este hijo de inmigrantes por afirmar, al parecer, que había llegado el momento de cerrar las fronteras a los refugiados sirios. ¿Intentarán vendérnoslo otra vez?

Aviones de guerra con tecnología de los 70 y 80

En ‘Magnet’ han escrito un post estupendo sobre los aviones militares que sobrevuelan nuestras cabezas armados hasta los dientes. El desencadenante ha sido, por supuesto, escuchar que dos F-16 turcos habían derribado a un SU-24 ruso en la frontera con Siria. El nombre de los aviones llama la atención porque parecen aparatos viejos, y en el blog lo confirman: la maniobrabilidad de estas naves, de finales de los 70 y los 80, sigue siendo insuperable.