Una buena noticia

Vamos a ver muchas noticias sobre el tema de la vivienda, como quiere Pedro Sánchez, durante las próximas semanas (también alguna en esta columna, pero creo que no como quiere Pedro Sánchez, precisamente), pero no me quita nadie que hoy empiece con una buena noticia: “El independentista Parti Québécois gana en Quebec sin mayoría y reabre la vía del referéndum” (Euronews). Como en la CAV, “no ha logrado suficientes escaños para gobernar en solitario”, pero “el primer ministro canadiense, Mark Carney, promete cooperar”. El partido de Paul St-Pierre Plamondon ha ganado una década después. Celebrémoslo.

Huelga general… por el PSOE

No trago con esto. No voy a entrar en el juego de que la huelga general del 11 de noviembre, el día antes de que, de facto, empiece la campaña, es por la vivienda. Es por el PSOE, es un “salvar al soldado Sánchez” de libro, es una vergüenza, un teatrillo y una utilización del drama diario de miles de personas, absolutamente inaceptable. Una huelga general montada para protestar contra los votos de PP, Vox y Junts, y por supuesto meterán en el lío al PNV, Coalición Canaria y cualquiera que no sea esa izquierda que se ha declarado “un bloque”. Un bloque que no es progresista, ni por la vivienda, ni por la gente: es el bloque populista.

De un derechazo

Antonio Agredano agita el tema de la vivienda con un derechazo, otro, en The Objective, donde ha escrito una de esas columnas en las que descarna la realidad política: define esos decretos tumbados por el Congreso y llevado de nuevo por el PSOE a la diputación permanente como “chatarra legislativa para seguir enturbiando, dividiendo, demonizando”. Agredano también deja una frase lacerante, como suele hacer: “Nada en ocho años y la salvación en apenas dos tardes. Es de un infantilismo que me insulta e interpela”. “Se debe legislar en frío. Con antelación y horizontalidad. Con precisión. Con valentía”, avisa.

Se equivocan (perdón por decirlo)

Soy lector de Microsiervos casi desde la primera vez que me conecté a Internet, en aquellos ordenadores de la EHU en los que explorábamos esta herramienta, y en esta columna ha aparecido el famoso blog muchas veces. Pero hoy les saco para decir, con claridad y un punto de culpabilidad, que se equivocan: explican “cómo solicitar no recibir envíos postales de propaganda electoral” porque consideran que sobran. Pero no es así: nadie compara (ni on-line) programas electorales, y lo más parecido a contrastar ideas lo puedes hacer solo con esos envíos postales. No sobra el papel, sobra dar por sentado que en Internet nos informamos.

Lo que está pasando en Ceuta

La vivienda y la campaña tapan lo que está pasando en Ceuta, que es gravísimo. Empezando porque no nos dicen, tal vez porque nadie lo sabe, cuántas personas quedan en la ciudad de las que pasaron la frontera masivamente. Pero siguiendo por los centros de acogida desbordados, menores de ambos sexos agrediendo al personal, los delitos, incluidas las agresiones sexuales, se han triplicado respecto al mismo período del año pasado, y ahora, esto: “Un vehículo kamikaze irrumpe en Ceuta atravesando la frontera del Tarajal y vuelve a evidenciar la vulnerabilidad del paso fronterizo”. “Buscan al conductor” (Ceuta Ahora).

La política de la buchaca

Esta semana, la de la vivienda, Arnaldo Otegi ha visitado a Carles Puigdemont como un instagramer va a un restaurante, solo para contarlo en redes. Pero el que quiso aprovechar el viaje fue Gabriel Rufián, que pidió en X el de Bildu: “Pues dile que vote los Decretos, Arnaldo. Tú que tienes mano. Y habláis de derechos”. Un magnífico ejemplo de la política de la buchaca: a Otegi le venía bien Puigdemont (al menos, hasta el jueves). A Puigdemont le viene bien Otegi. Y a Rufián no le viene mal el encuentro para dar un txalo al de Junts y marcar distancia con el tragaldabismo de Bildu en Madrid. De ideologías y lealtades, que hablen otros.

Si te pasa, le pasa

Quería titular este párrafo así: “La increíble mujer a la que siempre la pasa lo que todo el mundo comenta”, pero era demasiado largo. Sin embargo, no descabalgo: a Ada Colau siempre le sucede algo relacionado con lo que más se habla. Justo esta semana ha hecho público en una entrevista que “tras separarse y ‘con un solo sueldo’, no podía afrontar el pago de su alquiler”, por lo que “deja su piso de hace 15 años por no poder pagarlo y se va a compartir con un familiar” (Público). Ay que ver, qué difícil está para “la gente” la Barcelona que gobernó durante ocho años hasta 2023.

Como siempre, Dedéu

Lo mejor de mi trabajo es que tengo leer a columnistas que me gustan, como Bernat Dedéu, en El Nacional, que a principios de esta semana ya vio todo lo que venía: “Aquí lo único que se intenta es hacer un poco de jaleo para resucitar a Pedro Sánchez después de la invasión de Ceuta, así como subsumir cualquier nuevo intento de revuelta independentista”. “Miren cómo acabó el 15-M y aparten la vista de los muñecos de la señora Maricarmen; y si les preocupa la vivienda… sobre todo no hagan caso a los estafadores que solo han provocado su encarecimiento y que continúan ejercitándose en la acampada”.

¿Y Ceuta?

Hemos empezado a hablar de vivienda y hemos dejado de hablar de Ceuta, donde están pasando cosas terribles, donde no sabemos realmente cuánta gente queda en la ciudad de los que pasaron la frontera coordinadamente. Ahora sabemos (justo ahora, que no hablamos de Ceuta), que Juan Vivas ha presentado ante el juez las diez llamadas que hizo a Pedro Sánchez o su jefe de gabinete desde días antes del asalto. Todas no fueron contestadas y lo más cerca que estuvo de hablar con el presidente español, hasta que el asalto fue consumado, fue con su jefe de gabinete. Diego Rubio. Con la invasión consumándose, logró hablar con él un minuto.

Terrorífico

El gráfico que mostró Donald Trump y que Dori Toribio ha republicado en X me parece terrorífico: es el plano de la mesa para el almuerzo que el presidente de EE.UU. ha celebrado con las principales empresas tecnológicas de su país para azuzarles, para que USA gane la carrera a China, supongo que a cualquier precio. El calentamiento global, que desconozcamos cómo va a comportarse la IA, la burbuja financiera alrededor, empoderar aún más a líderes zumbados como Elon Musk, la concentración de la riqueza… Todo da igual a Trump y su vicepresidente, Vance, pero también a casi todos los que almorzaron con ellos.

Otros problemas

No me pongo de perfil ni me desentiendo del problema, pero recelo de los temas se convierten en apisonadoras como recelo de las versiones únicas de los sindicatos de inquilinas e inquilinos. Simplemente creo que debo evitar que otras noticias importantes pasen de largo, como esta en Ceuta al Día: “Varias trabajadoras del centro de protección de menores ‘El Cortijo’ fueron agredidas durante la pasada madrugada cuando trataban de impedir la salida no autorizada de un grupo de niñas y jóvenes migrantes residentes”. Según la policía, esas niñas, de las famosas 500, atrapadas en Ceuta pero no tan desamparadas, salían “a fumar”.

Más guerra que nunca

La izquierda española (la vasca, incluida por voluntad propia), preocupadísima por el problema de la vivienda, pero no tan ocupada en su resolución como en encontrar el mensaje y el tuit más electoralista, sí que se pone de perfil y se desentiende de la invasión rusa sobre Ucrania, como si en el inicio no hubiesen criminalizado a Zelenski para justificar a Putin. Algunos tenemos memoria. Pero ni la vergüencita ni la memoria va a salvar a las y los ucranianos: “Rusia intensifica su ofensiva sobre Ucrania con ataques día y noche mientras crece la presión sobre las fronteras de la OTAN” (20 Minutos). Hoy esa guerra es más peligrosa que nunca.

La vergüenza del mundo

Si las imágenes de Google Earth sobre Gaza que se han popularizado esta semana no te avergüenzan, indignan o cabrean, es porque justificas el genocidio que Benjamín Netanyahu ha ejecutado apoyado por su gobierno ultrafascista y una población que ha deshumanizado, como hicieron los nazis, a quienes no son sionistas. Porque lo que vemos conmueve y remueve por dentro: ciudades borradas del mapa a misilazos, manzanas de edificios que ya no existen en los que vivían, trabajaban y compraban personas desplazadas, asesinadas, mutiladas o aterradas desde que empezó la barbaridad israelí sobre Gaza, que debe avergonzar al mundo.

Un poco de vivienda

La apisonadora del tema de la vivienda, que me inquieta porque desconozco a quién beneficia (y no, a las y los inquilinos no les van a beneficiar dos decretos ley aprobados con prisa y posiciones maximalistas pensando en las elecciones), es inevitable. Tanto que se cuela aunque no quiera en esta columna, vía X. Juanma Lamet tuitea que “Figaredo deja ‘perplejos’ a los grandes empresarios con la propuesta de Vox: deportación masiva de inmigrantes para abaratar la vivienda. En una comida privada con directivos del Ibex y del ladrillo, defendió la medida y pidió ‘ideas’ para ‘desregular’”. Este es el socio del PP.

Está Tebas para dar lecciones…

Titulan en Fichajes.com que “Javier Tebas saca el látigo contra el Manchester City”. El presidente de La Liga asegura que “lo ocurrido vuelve a demostrar por qué el control económico, la transparencia y unas reglas iguales para todos son imprescindibles para proteger la integridad y la sostenibilidad del fútbol”. Lo dice como si en su competición no jugase el FC Barcelona de la deuda milmillonaria, las palancas y Negreira, como si el reparto de dinero no estuviese organizado para beneficiar al propio Barça, Real Madrid y Atlético, sistemáticamente. El caradurismo es tan exagerado que pasma, en vez de indignar.

El drama es que es legal

Tiene razón Manuel Jabois: “Un sistema que echa a una anciana tiene muchas preguntas que hacerse” (lo ha dicho en la SER y lo recogen en el Huffington Post). “¿Qué clase de sistema produce un resultado legal que es humanamente absurdo?”, se pregunta con razón. Ese es el drama: que a quienes elegimos para el legislativo (y el PSOE lleva ocho años con mayorías suficientes para investir a Pedro Sánchez) no han hecho lo que debían para evitar que un fondo buitre ponga el alquiler que le dé la gana a una anciana con incapacidad, sin atender a su subsidio ni a que lleva viviendo setenta años viviendo en esa casa.

Necesitamos que nos digan la verdad

Para solucionar el problema de la vivienda necesitamos, evidentemente, soluciones, y no tuits. Decir que, si ganas las elecciones, “el primer día de gobierno” vas a aprobar “un Real Decreto” para “bajar los alquileres por ley, así de sencillo”, es una chorrada. ¿Cuántos pisos quedarán disponibles para ser alquilados si topas la mensualidad en 500 euros? Lo ha dicho Irene Montero, que se presenta a unas primarias a las que nadie más acude. Quienes defienden a los fondos buitres y quienes no les hacen daño poniendo por delante el populismo (porque esto no es idealismo: es populismo), no van a arreglar nada. Lo harán otros, como siempre.

Munición para le extrema derecha

Tengo clarísimo que la mayoría de migrantes que han llegado a Euskadi quieren trabajar, prosperar, traer o formar familias, asentarse y aportar para disfrutar de nuestro sistema. Quieren integrarse, en una palabra. Y también tengo clarísimo que quienes no quieran hacerlo (unos pocos) deben ser expulsados rápidamente. Dicho esto: aunque las 36 violaciones denunciadas en los últimos 46 días en Ceuta son pocas (y muchísimo para quienes las han sufrido), si han pasado miles de personas, la extrema derecha va a utilizarlas para criminalizarlas. “En todo 2025, el máximo histórico de la serie anual, hubo nueve violaciones”, según The Objective.

La losa de Trump

Quienes votaron a Trump no van a dejar de votar a los republicanos por el desprecio por la vida que ha demostrado el peor presidente de la historia de EE.UU., pero igual sí que dejan de apoyar al partido conservador por esto: “El diésel alcanzó un precio récord en Estados Unidos y ya encarece el transporte, la agricultura y las operaciones de miles de empresas” (La Opinión). El dato concreto asusta: “La subida equivale a cerca de un 55% frente al valor que tenía a finales de febrero, cuando comenzó el conflicto militar entre Estados Unidos e Irán”. La gasolina, por cierto, subió casi lo mismo: pagan el litro un 40% más caro que en febrero.

¿Y más cerca?

Pedro Sánchez quiere convertirse en el líder que hace frente a Trump en el mundo. Yo lo tengo claro: solo es otra pose para desviar la atención. Sánchez (como Trump, por cierto) tiene problemas de corrupción en su entorno (su hermano, su mujer, Zapatero) que no parecen erosionarle, pero, ¿y esto (en lo que también coincide con el republicano)? “Todas las formas en que la subida del diésel encarecerá la vida: desde hacer la compra hasta ir a trabajar” (La Información Económica). Porque el incremento salta “del surtidor al IPC” de muchas maneras: “Alimentos, ropa, electrodomésticos, materiales de construcción, medicamentos o pedidos”.

Las 500 niñas de Ceuta

“La verdad sobre el traslado de 500 niñas: no hay plazas y no acreditan su validez”, así de contundentes son en Ceuta al Día sobre las 500 menores cuya integridad sigue en riesgo después del salto masivo de agosto. No “consta qué centros concretos las acogerían, mientras que la entidad que ofreció inicialmente sus recursos, Engloba, habría comunicado posteriormente que podría disponer de unas 150 plazas”. “Una emergencia no elimina los requisitos básicos”, y “Ceuta puede decidir trasladar a una menor, pero necesita conocer con precisión el recurso al que va a enviarla”. “Cada menor continúa bajo la tutela de Ceuta”.

Su segundo premio literario

En España y, por obligación, en Euskadi teníamos un rey dotado para la literatura y no lo sabíamos: Juan Carlos I ha recibido “el segundo galardón literario” por su libro “escrito junto a la autora francesa Laurence Debray” (The Objective). En esta ocasión, ha caído el premio “Saint-Simon 2026 a las mejores memorias publicadas en Francia en el año”. Ni así me dan ganas de comprarlo. El emérito “considera que esta obra es un ‘último legado’ a los españoles” porque lo de devolver lo cobrado por comisiones o regalos, como a él le gustaba llamarlo, al parecer, no lo considera.

Hablando de sinvergüenzas…

A veces hay que entrar en Diario Red, el digital de Pablo Iglesias, porque su tono incendiario no viene mal: “Las empresas del Ibex 35 ganan casi 40.000 millones en el primer semestre de 2026, un 21% más que en el mismo período del año anterior”, titulan. “Un aumento muy superior al aumento de los salarios en España”, subtitulan con acierto. Voy a contar con los dedos porque creo que algo no está bien: repostar e ir al supermercado nos asusta cada vez que lo hacemos y, al mismo tiempo, las principales empresas se forran. A ver si todo no va a ser la inflación. A ver si frenar en seco algún consumo va a ser necesario.

Todo en su sitio

Esa izquierda que pone el acento acertadamente en las desigualdades, por desgracia para ella, es la misma que intenta colocarnos que Putin no es peor que Zelenski. Leo en El Nacional que “el partido de Putin gana unas elecciones rusas sin ninguna competencia real en las urnas”, y ya se por qué vereda me vendrán algunos: que el ucraniano no ha convocado elecciones y se perpetúa en el poder. Esto no pasaría si su país no estuviese siendo invadido por esa misma Rusia que lamina a la oposición interna, y por decisión del mismo personaje que también decide ganar las elecciones sin rivales reales.

A una hora de Madrid

Cada vez que abro una red social o un digital siento que la actualidad me da punzadas: entre las malas noticias, las malas personas y la hipocresía generalizada, es difícil encontrar algo de esperanza. Y si no hay esperanza, me conformo con el entretenimiento que proporciona, por ejemplo, ver a Albert Rivera haciendo el ridículo otra vez. Para demostrar su altura intelectual, ha inventado lo de vivir a una hora de Madrid como alternativa a residir en el centro. Se ha dado cuenta, al parecer, de que en Valladolid también hay colegios, y ha pensado que, oye, si la gente vive ahí un madrileño también podría hacerlo y desplazarse diariamente.