Primero vinieron…

Vuelvo a la red social de los fascistas porque Ernai ha difundido en X su última ekintza: señalar a El Correo. Cuando vi el vídeo, me acordé del poema del pastor luterano Martin Niemöller, “Primero vinieron…”, en el que describía el avance del nazismo, que empezó atacando a los comunistas; después, a los socialdemócratas; más tarde, a los sindicalistas; a continuación, a por los judíos y, finalmente, fueron a por él pero ya no quedaba nadie para protestar. No podemos ceder ni un milímetro, al contrario, debemos denunciar siempre al fascismo que practicar Ernai, esa organización de la que se desentiende Otxandiano pero reconoce Otegi.

Hay muchos

El fascismo está hoy en su mejor momento. Son muchos (aunque lleven distintos collares), pero son menos. Eso es algo que no debemos olvidar. Pero si algo hace bien el fascismo es dejarse ver, ya sea en un vídeo que difunden en X, ya sea en unas pintadas en el coche de Uxue Barkos. La ex presidenta de Nafarroa y, actualmente, senadora de Geroa Bai ha sufrido una agresión en su vehículo privado (por cierto, un Mini y no de los nuevos, así de sencillo), según denuncian en las redes de su partido. El del señalamiento, que vemos que se ha convertido en habitual, es un método tan tradicional del fascismo que ver su recurrencia preocupa.

Es noticia, no es justicia

Esto es noticia: “El Supremo condena a OK Diario a indemnizar con 18.000 euros a Pablo Iglesias por la noticia falsa de la cuenta en Granadinas” (Público). Y que el líder de Podemos haya tenido que esperar “casi una década” hace que la justicia se aun poco menos justa. ¿Qué habría pasado si la condena y la difamación la hubiésemos conocido cuando Iglesias era candidato o vicepresidente (la “información” de OK Diario salió en una campaña electoral)? Ojo, porque la sentencia del Supremo “exonera a (Francisco) Mercado como redactor de la noticia, porque da por probado que el director, Eduardo Inda, tergiversó su texto inicial”.

¿Qué está pasando?

Primero fue la Herriko Taberna de Zarautz (y otras noticias de ese entorno); después, la hipocresía de Errejón; más tarde, el “me too” que está sufriendo el PSOE; en paralelo, los casos de acoso sexual que brotan en el PP; y ahora “el jefe de redes de Vox dimite tras ser denunciado por acoso sexual a un militante que tenía 16 años” (La Razón). Es normal que nos preguntemos qué está pasando. En el caso de la extrema derecha, Javier Esteban “ha cargado directamente contra los dirigentes de Revuelta, Jaime Hernández y Pablo González Gasca, a los que acusa de estar detrás de esta denuncia”, por su conflicto interno.

¿Otro?

“Una jueza imputa por acoso sexual a dos menores al alcalde del PP en Jérica, Castelló. El PP suspende de militancia a Jorge Peiró y lo destituye como asesor de la presidenta de la Diputación de Castelló, Marta Barrachina” (El Diario). La causa “se abrió hace unos meses”. Es decir, Núñez Feijóo ya sabía que tenía esta investigación en sus filas mientras ponía el ventilador apuntando al PSOE para que el hedor del machismo se difundiese, y ha tomado la decisión de destituir a Peiró después de la imputación. Si los casos son preocupantes, las reacciones de los partidos que han sufrido los casos no lo son menos.

Me obligan a volver a X

Mi intención era no volver a X, una red social en la que los fascistas se ceban entre ellos, pero el tuit en el que Arnaldo Otegi homenajea a José Manuel Pagoaga, alias Peixoto, me obliga a regresar. El líder de EH Bildu le agradece sus enseñanzas, protección y amor. Las crónicas le atribuían ayer otra actitud: las torturas a los jóvenes gallegos que fueron a Iparralde a ver ‘El Último Tango en París’ y acabaron secuestrados y asesinados después de que les confundieran con policías. Según las crónicas, además, Peixoto fue el responsable en ETA del impuesto revolucionario. Puro amor, guía y protección. A Arnaldo, sí, por lo que sea.

Otro

Que X es el sitio en el que los fascistas se alimentan está hoy fuera de toda duda, por eso quiero huir de él. Otro ejemplo: “Enhorabuena por la abrumadora victoria de José Antonio Kast. Los chilenos han elegido libertad”, tuitea Alberto Núñez Feijóo. Como si Kast no fuera un pinochetista declarado, como si no fuera el equivalente de Trump o Milei en Chile, y como si su gesto de pedir respeto a sus rivales fuese suficiente para sacudirse lo anterior. Pero ahí está Feijóo, dispuesto a atribuirse cualquier victoria de la derecha en el mundo, pero la extrema le está comiendo la tostada. “Libertad”, dice el que va a ser el esclavo de Vox…

Solo queda Bildu

El PNV ha dejado claro a Pedro Sánchez que no puede seguir como si nada de lo que está pasando no estuviese sucediendo, Podemos hace tiempo que le boicotea, BNG ya en noviembre le avisó de que no iba a darle un cheque blanco y ayer, por fin, Gabriel Rufián le ha exigido “una reunión” “para saber qué hará para ‘regenerar’ el PSOE y el Gobierno” (El Nacional). Solo queda Bildu, su socio más dócil, el que más fácil se lo ha puesto a cambio de que cumpla con los presos de ETA y, sobre todo, con el blanqueamiento exprés del que se benefició directamente Joseba Asiron, el que solo es taurino del 7 al 14 de julio.

“Vox conocía las irregularidades de Revuelta”

Según El Plural, que fue el que destapó que Revuelta hacía “uso de fondos recaudados para causas solidarias como la dana”, Vox “conocía las irregularidades” y “trató de frenar el escándalo antes de que estallara”. Según publica ahora El Mundo: “La secretaria general adjunta de Vox, Montserrat Lluis, admite ante el secretario general de Revuelta, Pablo González Gasca, que Santiago Abascal estaba al tanto de los ‘pormenores del caso’ y que había dado instrucciones para solucionarlo”. Por cierto, “los audios también confirman la estrecha relación política y operativa entre Vox y Revuelta”.

Prohibirlo debe ser una opción

 “Consumo multa a Airbnb con 64 millones de euros por anunciar viviendas turísticas sin licencia” (El Diario). Lo celebro pero iría más allá: prohibir Airbnb debe ser una opción real. “Un total de 65.122 anuncios en Airbnb” contravenían “las obligaciones impuestas en la mayoría de las normativas autonómicas”, como la vasca. “La compañía se negó durante meses a eliminar” esos anuncios, y no lo hizo hasta el pasado verano, cuando las reservas ya estaban realizadas, obviamente. El comportamiento de la plataforma sigue siendo infinitamente menor que el daño que hace su actividad en la sociedad, así que, es indiscutible que hay motivos.