Nos vamos a elecciones

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Lo pongo por escrito porque deseo equivocarme una vez más en mis vaticinios: creo sinceramente que nos vamos a unas nuevas elecciones generales. Pedro Sánchez y Albert Rivera han firmado un pacto que no va a fructificar pensando solo en posicionarse de cara a una nueva campaña: “Eh, nosotros lo intentamos”, dirán a sus electores. Podemos sigue creyendo que las ganaría y confía en la falta de vergüenza de su amado líder, y solo el PP, que sabe que puede ser castigado por la corrupción puede “salvarnos” de un nuevo proceso agotador.

El PP solo puede ser castigado

Insisto en mi último argumento del párrafo anterior: solo nos salva de unas nuevas elecciones que el PP no quiera llegar a una jornada de voto en la que los españoles podrán mostrar su hastío por la corrupción. Esta evidencia es apreciable incluso en el Reino Unido: en The Guardian han publicado un reportaje lacerante en el que concluyen, ya en el titular, que la ciudadanía española “no puede soportar el hedor a corrupción” del PP, y que a Rajoy no le quieren ocho de cada diez de sus votantes.

Si tu icono es Francisco Camps tienes un problema

En La Información hablan de los cinco clichés que, durante su irrisoria rueda de prensa, Francisco Camps utilizó y que son los que laminan al PP: (1) “El nuevo marxismo (Podemos) quiere acabar con la derecha”, (2) “debemos ser más agresivos con el adversario”, (3) “España se encuentra una situación límite”, (4) “la Justicia ha demostrado mi inocencia” y (5) “el partido me necesita”. No me digan que no lo han oído antes en boca de Rajoy, Aguirre e incluso Arantza Quiroga antes de irse.

En Valencia seguirían los enchufes también sin Rita Barberá

Si se confirma lo que leemos en OK Diario, lo que sucede en Valencia daría para obra de Berlanga: del afectado Camps a la contundente Barberá. De ellos, a la fundación pública del ayuntamiento en el que se amortizan seis plazas (con seis despidos), se crean otras tantas nuevas y, sin la transparencia debida, después de recibir 650 solicitudes, tres caen en personas relacionadas a Esquerra Unida y otras tres a personas vinculadas a Podemos en Valencia.

Tebas quiere un Le Pen

El presidente de la Liga de Fútbol Profesional ha dado una nueva muestra de dónde se sitúa políticamente lamentándose de que en España no haya un Le Pen que ponga un poco en orden todo este desmadre. Para Javier Tebas, ni Rajoy con ni su séquito (Morenés, Gallardón, Fernández Díaz, Oyarzábal), ni Rivera con su agresivo Secretario de Comunicación, Fernando del Páramo, se sitúan suficientemente a la derecha. Con su afirmación, Tebas retrata a esta España en la que parece que el poder y los millones los manejan los mismos desde 1936.

Menos postureo

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Si el PSOE quiere que sus bases voten su acuerdo con Ciudadanos (que es lo que votan de momento porque no han anunciado otros pactos aunque la pregunta esté planteada de un modo genérico) me parece muy bien. Pero me resulta curioso que el PSOE dé la pregunta y la respuesta: “Quien vote no el 2 de marzo en el Congreso estará votando sí a Mariano Rajoy”, leíamos ayer en Twitter, entre sorprendidos y divertidos. Si el voto al “no” es abultado, cuidado con el mensaje: según el propio PSOE es que los suyos quieren en parte a Rajoy.

El país en el que todo es “histórico”

Pablo Iglesias desgasta las expresiones hasta que parecen ridícula: “La casta”, “la gente”, “este es un debate/acuerdo/momento histórico”… Lo peor es que esta última fórmula ha empezado a utilizarla también con cierta fruición Pedro Sánchez. Según el del PSOE, que su partido vote es “un ejercicio histórico de democracia interna”. José Beloqui respondía en Twitter: “Pues yo voté en Geroa Bai el Acuerdo Programático para Navarra en 2015…”. Los que descubren la democracia interna son así.

Y el imputado del viernes en el PP es…

Ignacio González, ex presidente de la Comunidad de Madrid después de la dimisión de Esperanza Aguirre (que, como ven, ya había dicho antes: “Hasta luego”). El sucesor de la “lideresa”, su mujer y Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid y productor de cine, están imputados por el ático que el matrimonio tenía en Estepona, primero en régimen de alquiler y después comprado. Según El Español, les imputan delitos de “cohecho y blanqueo de capitales”. Menos mal que termina ya esta semana para el PP. Veremos qué le depara la siguiente.

¿Euskadi está más cerca del MWC?

La conflictividad que arrastra el Mobile World Congress en Barcelona, agravada este año con dos huelgas de transporte público (metro y autobús) y la incapacidad del ayuntamiento para atajarlas, provoca que los organizadores estén pensando en cambiar de ubicación. Madrid está al acecho pero en El Confidencial Digital aseguran que no tiene ninguna opción: si se va de Barcelona no irá a España. Yo sigo pensando que Bilbao o Donostia serían dos buenas opciones.

¿Twitter triunfa o no triunfa?

Varios blogs se han hecho eco esta semana de la noticia en el Wall Street Journal sobre el hito que supone para Twitter superar a Facebook en Japón. No es menos cierto que Japón es de los pocos países en los que Yahoo! sigue siendo el buscador más usado, por encima de Google. Casi al mismo tiempo, en The Guardian, su corresponsal en San Francisco explicaba en un buen artículo que Twitter no resultaba tan atractivo en el resto del mundo porque era más difícil de manejar. Así de simple.

Pablo Iglesias o «todo por el tuit»

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Pablo Iglesias llega al Congreso y, ¿qué es lo primero que hace? ¿Llama a algún portavoz para negociar una futura investidura? No: va a desayunar para dejar claro en Twitter que la casta (de la que ahora forma parte plenamente) desayuna a buen precio: 2,45 €, “más barato que en la facultad”, según el de Podemos. Pero Iglesias, loco por el tuit, cometió un error: en su facultad, el mismo desayuno cuesta 10 céntimos menos. A ver si, al final, la casta que cobra bien, trabaja lo justo y cuenta con beneficios, estaba en otro sitio.

Los cinco escapistas del Caso Malaya

Lo más grave de los casos de corrupción en el PP es que se confirmen. Si los jueces van confirmando que tanto el partido como sus políticos se beneficiaron de su posición de poder, estaríamos ante un escándalo mayúsculo. Lo más divertido es, sin duda, los personajes que hemos descubierto en esta dura travesía. Personajes como “los cinco listos” de la Operación Malaya que siguen eludiendo la cárcel aunque algunos tengan sentencias firmes. Incluso uno de ellos habría pasado por diferentes cirugías para despistar a la policía y disfrutar de su dinero.

The Guardian cierra parcialmente los comentarios

La noticia no es menor: The Guardian ha anunciado que limitará la participación en su página web. La moderación, además, será más rígida. El motivo es doble: por un lado evitar lo que ha sucedido (comentarios xenófobos, conversaciones para tirar a la basura en su conjunto), y por otro, posibilitar unas conversaciones útiles. Ojo, que el modelo no es novedoso, ni siquiera especialmente restrictivo: la BBC solo permite comentarios en las noticias en las que la participación ciudadana puede aportar información útil complementaria.

¿Indignarse, para qué?

Creo que el enfoque no es el adecuado, de verdad: ¿por qué te indigna que Burberry haya contratado al hijo mayor de los Beckham para sacar las fotos de su alguna colección? Lo “indignante”, en mi opinión, es saber que el chaval ha cumplido ya 16 años y, por lo tanto, nos recuerde lo viejos que somos a quienes hemos visto jugar a su padre. Que Brooklyn Beckham forme parte de la campaña de turno de Burberry, a modo de fotógrafo (al que, además, le habrán dado hecho lo más difícil: la luz), no significa nada.

Lo que no echaremos de menos de Tuenti

Sigo azotándome: soy tan mayor que mi adolescencia no tuvo nada que ver con Tuenti. Yo, directamente, empecé mi relación con las redes sociales con Facebook. Pero muchos no tan jóvenes hoy sí que fueron usuarios muy asiduos de la red que va a cerrar ahora Telefónica. En Magnet recrean la intensa actividad de la generación que sí usó Tuenti como forma de ligar, como escaparate, como gran álbum de fotos (por cierto, hoy difícilmente accesible, según parece), etc.

¿Cuántos «ultimátum» quedan?

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La sucesión de hechos empieza a ser grotesca, y desde hace tiempo hay que hacer un esfuerzo por acordarnos de que esto va de ciudadanía griega, de ciudadanía europea, de nosotros, no de “ellos”. El domingo, durante unas horas, volvimos a ver a personas, sí, pero celebrando, ¿qué? Estamos a jueves y parece que el referéndum no sirvió de mucho salvo para Tsipras y Varoufalis. ¿Cuántos “ultimátum” (‘República.com’) vamos ya, qué supone el último y qué han supuesto los anteriores? La lucha de egos políticos es precisamente la que tiene que pasar a un segundo plano.

¿Han caducado algunos argumentos?

Javier Benegas ha reflexionado en ‘Vozpópuli’ sobre la validez de algunos discursos: “La coartada del capitalismo depredador no ha dejado de prosperar. Gracias a ella engrosan su cartera de clientes los Tsipras, Varufakis, Mijaloliakos, Le Pen, Iglesias y Maduros de este mundo. Marxistas, ultra nacionalistas y neonazis juntos defendiendo la Democracia (…) Lo que hoy se entiende por solidaridad no es más que un fraude colosal del que todos pretenden beneficiarse. Ya advirtió Bastiat que el Estado es esa gran ficción en la que todo el mundo se esfuerza en vivir a expensas de todo el mundo (…) Los mercados financieros, los especuladores, los ricos… son representados como portentosas inteligencias artificiales al servicio del mal, y se les atribuye capacidades conspirativas increíbles. Incluso, se criminaliza a toda una nación por negarse a sufragar indefinidamente los desafueros crónicos de sociedades como la griega”.

Colocar a tu “ex” ya no es casta

Está muy bien que Pablo Iglesias vaya marcándonos en su catálogo qué es y qué no es casta. Los partidos como el de Ada Colau o el de Manuela Carmena, cuyas victorias ha celebrado Podemos como suyas, nos han enseñado que no es casta colocar a las parejas a sueldo de las agrupaciones políticas pero como bisagras con el ayuntamiento. También que el marido de una sobrina no es casta si va como jefe de gabinete. Y gracias a la lista de Pablo Iglesias para el Congreso, libramos de ser casta a todos los “ex” que se colocan bien. ¡Gracias, Pablo!

¿Y quién ha dicho “no” a Iglesias?

Tania Sánchez, la ex de Pablo Iglesias (acuérdense de que lo dejaron por medio de Facebook) sí que acompañará al líder de Podemos en su conquista del Congreso de los Diputados. No lo hará Alberto Garzón finalmente porque no se trata de una lista de concentración, sino de la de Podemos. Ni tampoco lo hará Beatriz Talegón, que sigue cargando contra el partido del que se ha dado de baja: “El PSOE no ha tenido valor para hablar claro (…) Nos están tratando como imbéciles (…) Me queda claro que están al lado de la derecha. El PSOE ni es socialista, ni obrero y europeísta. No puede levantar la cabeza por algo que no puede defender (…) Es puro marketing”.

Inglaterra pierde el norte

No es broma: el gobierno británico no sabe dónde está su norte o, siendo más exactos, qué área abarcará la central eléctrica que abastecerá de energía al norte de Inglaterra. Hemos visto la noticia referenciada en el Twitter de ‘Magnet’, que recoge un enlace a ‘The Guardian’ donde, con el típico humor inglés, recogen la pregunta y la respuesta parlamentaria que da lugar a este pequeño entremés. Una comedia que se pone seria porque, ojo, en la pieza también valoran cuál sería el norte sin contar a Escocia.

Hoy es el día

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Catalunya vota hoy para cambiar su futuro. Sinceramente, el “cómo”, en lo que se ha centrado la campaña desde España ante la imposibilidad de reducir las ansias de secesión, me parece lo de menos. La ciudadanía catalana votará y su decisión, de un modo u otro, será vinculante pese a que políticos y medios españoles intentarán desacreditar a quien haya metido la papeleta en la urna y a quien le haya contabilizado. Lo importante estará en la calle, en la enésima expresión popular para reclamar un futuro propio, y podremos seguirlo en las redes sociales de la Asamblea Nacional Catalana.

El problema del PP es suyo

Es posible decirlo más alto, pero no más claro: el problema del PP es solo suyo. El problema de la corrupción, de los escándalos y de la pérdida de confianza de la ciudadanía. Por mucho que en la sede de Génova reformada con dinero ‘B’ pongan el ventilador, es su problema: “El 68,3% de los votantes del PP considera que la situación económica general de España –sin entrar en detalles– es mala o muy mala. Aunque no sólo eso. Incluso, el 70,5% cree que la situación económica del país es igual o peor que la que había hace ahora un año”, leemos en ‘El Confidencial’, donde destacan esos datos del CIS.

¡Hay que tener morro!

Atención a la noticia de ‘Vozpópuli’ sobre la tesis doctoral que va a defender Antonio Romero. Los antecedentes: Antonio Romero es “profesor del departamento de Sociología de la UNED, afiliado de toda la vida del PSOE en Madrid, ex miembro de la Comisión de Retribución de Caja Madrid y usuario de una tarjeta ‘black’ con la que gastó 252.000 € sin declarar”. El hecho: Romero va a defender su tesis doctoral: “’Tendencias en la abstención y en la desafección política en las sociedades modernas’ aplicada al caso español, ‘muy crítica, centrada en la necesidad de mejorar la democracia’”. El colofón: “Ha sido acusado de haber plagiado su tesis doctoral, hasta el punto de que este miércoles hubo reunión de la junta directiva de la escuela de doctorado para tratar la cuestión”.

Nuestra tolerancia al sobreprecio

Con las empresas de base tecnologócia se da una circunstancia muy curiosa: tenemos una gran tolerancia al sobreprecio que cargan a sus productos. De los beneficios declarados sobre los smartphones, por ejemplo y según ‘Ipadizate’, el 86% son para Apple y el 18, para Samsung. ¿Por qué? Porque el margen de los de la manzana por cada iPhone es bastante más amplio que los de sus competidores. Y nosotros (hablo de mí porque tengo uno) pagamos sin rechistar. De hecho, hasta lo hacemos contentos. Un fenómeno que no acabo de explicarme.

Rusia regala su cultura

Hemos encontrado la noticia en ‘The Guardian’ y nos encanta: en el metro de Moscú puedes descargarte libremente las obras de Pushkin, Chekhov o Tolstoy. Un total de 100 libros para los 2.500 millones de viajeros que tiene el servicio al año. Solo hay que leer un código con el móvil y ya tienes lectura. En realidad, el fondo bibliográfico está ya disponible on-line, según la misma web, y se está poniendo en marcha en las estaciones de autobús y trolebús rusas. Una gran idea para difundir la cultura propia donde ya está la ciudadanía.