Que siga rodando ese balón

En mi casa no hemos decidido hacer boicot al Mundial. Directamente, me lo hacen a mí para que no pueda ver los partidos. No es tampoco por motivos políticos, sino por la cena, los deberes, los entrenamientos y las duchas. La vida, que pasa sin fijarse en los detalles. Y aun así este Mundial me está reconciliando con mi profesión, a la que todos los periodistas acabamos perdonando los excesos como a un hijo. “La FIFA no quería que la política empañara el Mundial de Qatar. Ha conseguido exactamente lo contrario”, titulan en Magnet antes de resumir los intentos de FIFA y emirato que la prensa ha abortado señalando las evidencias.

Incomprensible

Me da igual qué equipo resulte beneficiado por las decisiones del videoarbitraje, lo que tengo claro es que perdemos casi todos: afición, equipos, clubes, selecciones… Todos menos los árbitros, claro, que ahora necesitamos para cada partido más de media docena y cada vez cobran mejor. Entiendo que este colectivo esté totalmente a favor del VAR, pero el resto seguimos alucinados con errores flagrantes, retrasos imperdonables y la emoción del gol, secuestrada. Ya lo escribió Valdano en el siglo pasado: “El fútbol y la tecnología se llevarán bien siempre que no se mezclen”. Y algunos se empeñaron en mezclarlos.

En su justa medida

A un Mundial de fútbol solo llegas si tienes una mente ganadora y una ambición probada. Y solo lo ganas si eres un competidor nato que no necesita más motivación que la propia. Esto está bien para el deporte de élite, y en algunos momentos, para esa parte de la vida que a veces se come a las otras, como es el trabajo, pero para mi día a día me quedo con este tuit de Bukuku: “‘Es que no compites’, ‘es qué no sé qué’. Caballero, por favor, vaya usted a hacerle lo de la mentalidad de tiburón a su puta madre. A esta vida se viene a pasarlo lo más tranquila posible, no a escuchar la catequesis de un tío de frenopático”.

Más lejos que nunca

Me fascinan estas historias: la humanidad ha llegado más lejos que nunca. La cápsula Orion, que podría ser tripulada, “logra superar el récord del Apolo 13 al distanciarse de la Tierra 434.522 kilómetros” (Microsiervos). ¿Para qué? “‘Artemis está pavimentando el camino para vivir y trabajar en el espacio profundo en un ambiente hostil y, al final, llevar humanos a Marte’, aseveró en la rueda de prensa el administrador de la NASA, Bill Nelson”. Insisto: a mí esto me maravilla, y más cuando a ras de suelo lo único que recibimos son señales de que esta civilización se va a la mierda por nuestro propio empeño.

50 años jugando

El Pong, el primer juego en una consola (Atari, en este caso), que consistía en pasar una bola virtual de un lado a otro de la pantalla mientras las o los jugadores subían y bajaban sus barritas para impedir que saliera del monitor, acaba de cumplir 50 años. Nos lo recuerdan en Engadget. Es decir: esta civilización lleva medio siglo jugando a videojuegos porque todo el mundo, por lo menos en esta parte del planeta, ha jugado alguna vez. Un tiempo y una experiencia suficientes para saber que no son malos en sí mismos y para construir una industria que mueve más dinero que la de la música y el cine.

La guerra sigue

La invasión rusa sobre Ucrania continúa. Ya nos hemos acostumbrado a ella y las noticias que llegan desde el Este, salvo excepción, han pasado al interior del periódico y del Teleberri, en vez de ocupar las portadas. Pero las luchas encarnizadas no han parado y el ejército ucraniano sigue haciendo frente a los mercenarios de Wagner, un batallón creado por un oligarca ruso, de esos que se han hecho multimillonarios gracias a Putin y que “quería convertir Bajmut en ‘una picadora de carne’” (El Independiente). Pero las bajas las sufren ambos bandos: cien al día en cada lado. Y todavía encontraremos a quien defienda esta masacre por el morro.

¿Y por qué no baja más la gasolina?

En El Blog Salmón explican por qué el barril de petróleo ha bajado hasta los 80 dólares: “la economía persistentemente débil de China, la crisis energética de Europa, las crecientes roturas en las cadenas de suministro y la fortaleza del dólar estadounidense están”, y recuerdan que la OPEP ha decidido reducir la producción para que el crudo no baje aún más de precio. Los oligopolios funcionan así. Pero la pregunta que yo me hago es: ¿y por qué no baja más la gasolina si baja el precio, directamente, y si es un producto que salvo intervención de los productores, seguiría depreciándose? ¿A quién tenemos que preguntar?

La política no son los medios

Aunque los medios de comunicación son muy importantes para la labor política, la política es una cosa, y los medios, otra (me acabo de marcar un Rajoy, lo sé). De la misma manera, Twitter no es política. Los púlpitos tampoco son política. Lo están descubriendo de manera dolorosa en Podemos (y no solo en Podemos): “Hartazgo en el PSOE con Podemos por su ‘insolvencia técnica’ y sus exabruptos” (El Periódico de España). Es cierto que se ese hartazgo se personaliza en Irene Montero, pero también lo es que no es una parlamentaria hábil y que sus leyes estrella están generando más enfrentamientos y perjuicio que mejoras.

Twitter solo tiene jefe

Twitter no tiene una estrategia, no tiene un horizonte, no tiene una nueva política, solo tiene un jefe que va disparando como un mono con dos pistolas. Por mucho que sea la persona que más dinero ha ganado en el mundo nada hace pensar que Musk tenga una visión para la herramienta ni que sepa lo que hace. Al contrario. No hemos visto ningún rumbo trazado pese a que, eso es indiscutible, haya agarrado con fuerza el timón, de momento, para dar un volantazo tras otro y lanzar por la borda a gente que ha hecho de Twitter lo que era. Las pelis completas que hay en la plataforma solo son la muestra más inofensiva de lo que puede llegar.

No solo es Il Calcio

La dimisión “en bloque” de la dirección de la Juventus “debido a las recientes investigaciones sobre falsedad contable” (Palco 23) no es una noticia que afecta solo al fútbol italiano, aunque allí el terremoto habrá sido de campeonato. Es imposible no recordar que Andrea Agnelli era el principal aliado de Florentino Pérez y Joan Laporta para la superliga europea. Así, su salida es un duro golpe para el plan exclusivista de Barça y Madrid. Pero nadie mejor que él demuestra el sostenimiento imposible del modelo: “El club está acusado de una supuesta inflación del precio de mercado de sus jugadores, con el objetivo de sacar un mayor beneficio”.

Déjalo, Isabel

Isabel Díaz Ayuso se ha pasado de rosca. Ya ni siquiera llama la atención, que es lo peor que le podía pasar, con sus apelaciones constantes a ETA, algo que no le toca ni por tiempo ni por lugar. Pero ella insiste, y esa una señal más de su debilidad, de su desgaste e incluso de su fragilidad. La mujer fuerte, la única del PP que mantenía el pulso con la extrema derecha se ha quedado sin argumentos y empieza a dar vueltas en círculos: el gobierno de Sánchez lo hace todo mal y ETA vive, la lucha (la de ella) sigue. De ahí no la sacas. Si algo he aprendido estos años es que al político hay que darle tiempo antes de decidir que sabemos cómo es.

La cosecha de los vientos

Para parar a la fascistada es necesario hablar claro, llamar a las cosas por su nombre y señalar lo que necesitemos señalar, para bien y para mal. Y si el tono en el Congreso ha subido hasta lo insoportable no es por casualidad: porque el PSOE ha dejado hacer, porque al PSOE le interesaba que Vox sacara la cabeza, porque al PSOE le venía bien que Abascal le comiera la tostada a Casado, porque si el PSOE es el objeto de la ira de Vox, y esta es visible, es bueno para el PSOE. Pero ahora toca recoger las tempestades: los discursos se han ido de lo permisible y la cámara se le ha ido de las manos a la Mesa. Pero todo ha sido por un motivo.

La dictadura china, en plenitud

Nunca me he creído el relato de China sobre el surgimiento, la expansión y la mortalidad del coronavirus en su propio territorio. Y la política de “cero covid” del gobierno me invita a pensar que en aquel país el impacto de la pandemia fue terrible (no quiero imaginar lo que puede estar pasando en Corea del Norte), sobre todo por la terquedad de la dictadura. ¿A qué tiene miedo? ¿Qué sabe el gobierno chino que ocultó y sigue ocultando que le mueve a actuar de esta manera? Confinamientos forzosos, violencia, señalamiento… En El Confidencial lo resumen así: “Intimidación y secretismo: la táctica silenciosa de Xi para minar las protestas”.

Así tiene que ser

No, Elon Musk no está obrando el milagro, no está consiguiendo que Twitter funcione con menos personal después de haberse librado de quienes querían que su trabajo fuese compatible con su vida, Musk está dejando cosas sin hacer. Las más peligrosas. Y la Unión Europea, como cualquiera que no se enamore rápidamente de los latigueros con mucho éxito, se ha dado cuenta: “El comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, pide al magnate que Twitter destine ‘suficientes recursos humanos’ para cumplir con las nuevas reglas de Bruselas sobre control de contenidos” (La Información).

Un trabajo mal hecho

La mayor parte de las y los aficionados a la selección española de fútbol se enteran de lo que dice Luis Enrique Martínez en Twitch gracias a la prensa tradicional. Después de ver durante años la acción de las y los grandes prescriptores en redes sociales o plataformas tengo claro que estas necesitan a los medios tradicionales como complemento, por lo que no entiendo el “miedo” que, como bien apuntan en Magnet, “evidencia” la manipulación de la COPE a una emisión para presentar como burdo al seleccionador asturiano, que lo está haciendo muy bien como streamer amateur. Ese nerviosismo de la radio deja ver, sobre todo, desconocimiento.

Se juegan la vida

En el Mundial de fútbol, como en las rondas eliminatorias de cualquier competición deportiva, recurrimos a la expresión “se juega la vida” para referirnos al equipo que puede quedarse fuera. Pero en el caso de los jugadores de la selección iraní, lo de jugarse la vida, la suya y la de sus personas más próximas, es literal: “Irán amenaza con “violencia y tortura” a las familias de sus jugadores en el Mundial de Qatar” (El Plural). ¿Cuánto tiempo más y por qué vamos a aguantar esto? ¿Por no intervenir en un estado soberano aunque se trate de una dictadura represiva brutal? Sigo sin entenderlo en este mundo globalizado que hemos construido.

Fascistas de más cerca

Twitter falla. Falla porque hace creer a sus usuarias y usuarios que tuitear esto es libertad de expresión: “Un país, una bandera, si seguís sin entenderlo volvemos a dar y repartir estopa y estáis callados otros 30 años”. Lo escriben en una cuenta anónima llena de banderas españolas como respuesta a Josean Beloqui, que expresaba, en uso de su libertad y sin amenazas, esto otro: “Los mismos que están echando las muelas por lo de la bandera española en Mallorca serían los que exigirían retirar una senyera, ikurriña, bandera navarra, de Galicia, etc., de las escuelas quejándose de que se está adoctrinando al personal. Los mismos”.

Y de más lejos

Esto que publican en El Periódico sobre Twitter es terrible: “La plataforma propiedad de Elon Musk anuncia que desde la semana pasada ya no moderará los contenidos para frenar bulos sobre el coronavirus, sus posibles remedios o el uso de vacunas”. Es decir: todas y todos sabemos que ese aviso no funciona con quien no tiene dos dedos de frente, pero es peligroso que la red social en la que más corren los bulos, más ahora, que nadie lo modera, emita el mensaje de que da igual lo que digas. Ese aviso coarta al emisor del bulo, o coartaba, claro, porque la liberación es una llamada a la locura.

Una civilización que se va por el desagüe

Supongo que los textos de historia contarán, dentro de cien años, que en 2020, con la última gran pandemia mundial, empezó el declive de una civilización a la que solo le quedaban dos opciones: acabar con los ricos del mundo o desaparecer. Confío en que alguien lea esos textos dentro de cien años porque elegimos bien y permanecimos. Porque es evidente que nos vamos por el sumidero: en China hay una fábrica de iPhones que se ha convertido casi en una cárcel: las y los operarios no pueden salir por la política de “cero covid” de la dictadura y la empresa estadounidense sigue reclamando los terminales para la campaña de Navidad.

Hay más fútbol que el del Mundial

Vuelvo al Mundial, que está siendo bueno sobre el césped y está siendo mejor fuera de él: FIFA y emirato de Qatar no dejan de ser señalados por sus excesos. Todo en orden. Pero hay más fútbol que el que estamos viendo: “LaLiga cierra noviembre con un 76% de asistencia media y Segunda se dispara hasta el 57,2%”, leemos en Palco 23. El dato bueno, en mi opinión, es el del segundo escalón, y ahora que tenemos equipos vascos importantes, más. Porque el fútbol no es solo el de las selecciones, ni Barça y Real Madrid, tampoco Athletic y Real Sociedad. El fútbol también es el de los campos más humildes y el de las ciudades sin equipos de Primera.

Pasará a la historia

Pedro Sánchez tiene claro que pasará a la historia y que lo hará “por haber exhumado al dictador y por reivindicar el pasado luminoso del republicanismo” (Vozpópuli), entre otros motivos. Lo de pasar a la historia lo ha dicho él, literalmente. Lo que yo recuerdo de la exhumación de Franco es que estuvo tan mal hecha que en la televisión pública española emitieron un “viva Franco” entre honores, y la luz del republicanismo me parece que durará lo que ilumina una cerilla porque este PSOE, este Sánchez histórico wannabe, ha cebado y ceba a la extrema derecha en beneficio propio cortoplacista. Mala historia parece esta para hacerla.

Ojo, que nos las cuela todas

El ministro José Luis Escrivá ha hecho anuncios aparentemente escandalosos pero ha acabado colando todas sus mierdas para perjuicio a largo plazo de las personas trabajadoras. Este gobierno español, el más progresista de la historia según quienes lo integran, solo trabaja a corto plazo: lo hace Sánchez pero también lo hace Escrivá, que ahora quiere fastidiarnos a 30 años, que es lo que usaremos para calcular nuestras pensiones. De momento, solo es un anuncio, como lo eran todos los que han acabado convirtiéndose en medidas perjudiciales. Pero ya vendrán otros a arreglar los desaguisados.

“Ser el PNV madrileño”

Esto es lo que pretende ser Más Madrid, según Más Madrid (y recoge El Periódico de España). Y eso, ¿qué significa? “Desarrollar una política industrial para sectores clave”, explican desde el partido de Errejón y Mónica García, donde “tienen claro que hay que mirar hacia este partido vasco porque su modelo en los últimos años ‘ha evitado el declive industrial que sí se ha vivido en otras regiones’”. Con esta “inspiración” lo que buscan es diferenciarse de Podemos y superar a un PP que ha dejado que la industria se desangre en beneficio de modelos económicos más conocidos por todos en forma de pelotazo, ya que estamos de Mundial.

Regalos de 100.000 €

Es una buena noticia que la Hacienda española siga reclamando y peleando por lo que Juan Carlos I debe a todas y todos los contribuyentes. Ahora, son “los regalos de unas cacerías que aceptó tras su abdicación”. Y con cada reclamación y pago nos enteramos de las prebendas que El Campechano recibía: “96.696 euros enviados a una cuenta de su ayudante de campo y 95.365 euros en operaciones en tratamientos de estética y rejuvenecimiento” (Nius). ¿Quién y por qué le ingresa casi 100.000 € en una cuenta o le regala un estiramiento de la papada, o lo que sea que se haya hecho? Eso es lo que necesitamos saber.

Ni con más dinero que nadie

Ni con más dinero que nadie Elon Musk parece listo. Su foto de lo que tiene en la mesilla le delata como un zumbado un poco guarrindongo (acumula cuatro latas de Coca-Cola terminadas y una botella de agua casi vacía) al que le gustan las armas: tiene una que parece una réplica de la de un videojuego y otra que parece histórica, no sé si también una réplica o una original. Un bodegón contemporáneo que no pasa desapercibido, como no lo hace que él mismo lo haya difundido en Twitter. ¿Cuál es el mensaje? Ni me voy a molestar en interpretarlo: es rico porque es excéntrico, si no lo fuera sería un imbécil.