Me enteré de su existencia hace poco y, como no quería que sucediese lo mismo que en el Parque Mitológico de Mina Pepita de Solares, que parece ser que fue vandalizado y hace poco restaurado, el pasado 3 de febrero nos desplazamos a la pedanía castreña de Sámano para conocer la Senda Mitológica La Cava, inaugurada en abril de 2025, con figuras creadas por la empresa Francis2 Proyectos Artisticos, dando vida a seres mitológicos de la tradición cántabra, con uno específico de Castro Urdiales, la Sirenuca. A lo largo de 1 km de pista encontramos once de estos personajes, estando acompañado cada uno de un panel informativo, explicando la leyenda en castellano, francés e inglés. Cuenta con tres accesos desde los barrios La Torquilla, en el Polígono Industrial El Vallegón, Laiseca y Llacente.

El primer habitante de la zona en recibirnos fue el Roblón, de 4 metros de altura y 3.800 kg. de peso. Se cree que era un viejo roble hueco en el que se refugió una mujer durante una tormenta. El árbol la abrazó hasta fusionarse con ella, convirtiéndose en mitad árbol, mitad mujer. De su copa colgaba una melena de hierba seca, su nariz era de encina y las ramas del tronco brazos de abedul. Cuando dejó de crecer, comenzó a destrozar todo a su paso, hasta que murió quemado por cazadores que prendieron fuego a su melena de hojas secas. Aún se dice que se le ve como una enorme antorcha corriendo por el bosque.

Unos carteles nos recuerdan que hay que cuidar el entorno y no subirse a las figuras. Casi al lado tenemos el Hombre del saco con su caseta llena de cacharros. También es conocido como el “asustador de niños”. Se trata de un hombre que deambula por las calles de noche buscando a niños perdidos o que se portan mal para llevárselos en un saco a un lugar desconocido. Este personaje se utiliza para asustar a los más pequeños y obligarles a que sean buenos y vuelvan a casa antes de que anochezca.

Pronto nos situamos ante el Ojáncano, un monstruo gigante con un solo ojo en la frente, que solo respeta a la Anjana. Representa el mal y el odio y siempre está enfadado. Arroja grandes piedras y rocas que causan desastres: incendios inundaciones, ciega las fuentes, destruye árboles, roba a los niños y a las pastoras guapas. Su cara es redonda y lleva una larga barba con un mechón blanco que es su punto débil, pues si se le arranca pierde fuerza y acaba muriendo en su cueva.

El siguiente personaje es mucho más simpático. Se trata del Musgosu, un duende que viste con ropa de musgo, sombrero de hojas verdes y botas de piel de lobo. Es alto y delgado con aspecto de cansado y pálido, que siempre va caminando por los bosques. Es bondadoso y avisa con su flauta de los peligros del bosque, del Ojáncano y de los seres malignos. Los pastores le respetan porque les ayuda y les evita muchos males.

Escondido entre los eucaliptos encontramos al Caballucu del Diablo, que según la creencia popular son siete almas condenadas por sus pecados, de cada uno de los colores del arco iris, y su jefe es el rojo, montado por el Diablo. Aparecen en la noche de San Juan y tienen alas de libélula, ojos brillantes, crines negras y arrojan fuego por la boca. Si te los encuentras, debes hacer siete cruces para evitar morir aplastado por ellos o llevar un poco de verbena y estar cerca de las hogueras de San Juan.

A orillas del río encontramos uno de los personajes más grandes y hermosos, el Cúlebre, el más temible de todos los seres mitológicos de La Cava. Es un ser mitad dragón y mitad serpiente, con una sola cabeza y dientes potentes. Tiene escamas, alas de murciélago, una cresta espinosa que recorre su dorso y una cola poderosa. También se le conoce como “serpiente voladora” y se dedica a custodiar los tesoros que obtiene de los tributos y de los bienes que le dan los vecinos por miedo a su ira.

Situada junto a la entrada del barrio Laiseca, la Sirenuca, tiene una historia muy curiosa. Cuenta que había una joven muy hermosa a la que le gustaba recorrer los acantilados de Castro Urdiales. Su madre, preocupada, la reprendía, pero la joven no le hacía caso, así que la maldijo: “¡Así permita el Dios del cielo que te vuelvas pez!”. Al volver a los acantilados, la muchacha se convirtió en una sirena. Desde entonces, la Sirenuca de Castro se dedica a avisar con sus cantos a los navegantes perdidos entre brumas cuando se acercan a los acantilados.

Casi al lado tenemos la Anjana, un hada buena respetada por el Ojáncano. Tiene el cabello con trenzas, y viste con una túnica blanca. Se apoya en un báculo mágico, descansa en las orillas de los arroyos y representa el bien y la humildad. Al alba, estos seres abandonan sus grutas secretas para ayudar a los desvalidos y a los caminantes perdidos y heridos en el monte, a los que curan con un elixir que llevan en un botelluco. Antes de regresar a sus grutas reparan los desmanes del Ojáncano.

Casi al lado tenemos otro simpático personaje, el Trento, un enano vestido con ropa de musgo y hojas, lo que le permite pasar desapercibido cuando camina por los bosques. Es un duende pícaro y bromista que hace inocentadas a las mozas cuando vuelven al pueblo con sus ganados. En invierno duerme en las torcas, gritas profundas de las montañas, y en verano debajo de los árboles. Se esconde entre las matas y tira de los sayos de las muchachas. Aquí el Trenti aparece saltando sobre una seta de grandes dimensiones.

Nuestro recorrido concluye pasando entre los Cuines, situados a los lados del camino uno sobre una seta enorme y otro sobre el tronco de un árbol. Los Cuines son duendes simpáticos y rechonchos que cuidan de los niños cuando se pierden en los bosques. Las madres, para dormir a sus hijos, les contaban historias que empezaban con “Había una vez unos Cuines…” para que supieran que estos seres les protegerían siempre. Son pequeños y tienen rasgos similares a los cerdos. Suelen ir en pareja y dan saltitos ágiles.

Por la misma pista regresamos al punto de partida. donde tenemos el coche en el enorme aparcamiento del polígono industrial. La Senda Mitológica La Cava se encuentra a 31 km de Leioa, que en buena parte se realizan por la A-8, dirección Santander hasta la salida 145 (Polígono Industrial El Vallegón). El acceso es libre. Info: https://turismo.castro-urdiales.net/turcastro/publicacion/senda-mitologica-la-cava
























































































