Continúo el relato del viaje a Canarias, realizado del 9 al 20 de febrero, que dejaba la pasada semana, en la Playa de las Américas, donde nos alojamos las siete últimas noches. Como para el 16 de febrero la previsión climatológica era buena, reservamos excursión en Los Gigantes pero, como nuestro barco no zarpaba hasta las 14:30 h, decidimos buscar una alternativa para pasar la mañana y la vimos desde la autovía al pasar a la altura de Puerto de Santiago, perteneciente al municipio de Santiago del Teide. Vimos un camino que recorría un tramo de costa prácticamente virgen y allí nos dirigimos, pudiendo caminar durante unos 3 km y otros tantos de vuelta, bordeando en ocasiones plataneras mientras contemplábamos el oleaje. Partimos del Paseo Punta Blanca, para luego pasar por la playa Punta Blanca y concluir en la playa La Jaquita, donde existe un kiosko en el que pudimos tomar un vino. Al pagar descubrimos que pertenecía al lujoso Hotel Gran Meliá Palacio de Isora, así que nos pegaron un buen sablazo.

Nuestro destino final se encontraba en Los Gigantes, localidad turística situada a los pies del acantilado del mismo nombre, de 600 metros de altura, que visitamos por tercera vez. Desde que nos acercamos a esta población nos resultó imposible aparcar, así que continuamos en descenso hasta el puerto hasta llegar a una barrera que marcaba el inicio de un aparcamiento de pago, casi repleto, en el que conseguimos dejar el coche (casi 11 €) y comer, antes de embarcar en el Flipper Uno, barco de apariencia pirata en el que realizamos la excursión de avistamiento de delfines y ballenas al precio de 30 € dos horas. Estuvo bien, pudiendo contemplar el acantilado de cerca y unos calderones, también conocidos como ballenas piloto. Eso si, lo que hemos visto en ocasiones anteriores, los delfines, han emigrado de la zona.

El 17 de febrero fue el único día en el que no había previsión de lluvia en el nordeste de Tenerife, así que modificamos los planes y nos desplazamos 86 km hasta el Centro de Interpretación del Parque Rural de Anaga, con objeto de recorrer, a lo largo de 4,8 km y 233 metros de desnivel acumulado, el Sendero Interpretativo Autoguiado Circular Bosque de Los Enigmas que parte de la Cruz del Carmen y pasa por el Mirador de Zapata, caminando por un hermoso bosque de laurisilva, perfectamente acondicionado. Lo malo fue llegar a este lugar, pues estuvimos atascados en la carretera y en el aparcamiento. Menos mal que, como sucediera en Candelaria, cuando estábamos a punto de marchar, salió un coche que se encontraba a nuestra altura.

Tras casi dos horas de marcha regresamos al punto de partida en la Cruz del Carmen, donde existe una ermita y un restaurante, en el que aprovechamos para comer. Estamos en el sitio que presume de ser el lugar con mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado de Europa, del que se puede disfrutar en un corto recorrido por el llamado Sendero de los Sentidos. Como la tarde estaba soleada, antes de regresar al hotel decidimos hacer un alto en el camino al contemplar un faro desde la autovía. Se trata del ubicado en Punta Abona, destacando también en el pueblo la ermita de Ntra Sra de las Mercedes.

El 18 de febrero, como en el sur de la isla estaba muy bueno, nos dirigimos a un lugar bastante cercano, Playa San Juan, perteneciente al municipio de Guía de Isora, que resultó para nosotros como un oasis de paz, por lo tranquilo que era y por lo bien que por fin pudimos aparcar. Cuenta además con un buen paseo marítimo que parte del monumento “No hay barreras”, de Juan Antonio Hernández, pudiendo disfrutar de las olas mientras caminábamos hacia la playa, el puerto pesquero y el horno de cal, para luego subir una empinada cuesta hasta la escultura Alcarván, descendiendo luego a la playa de Aguadulce. Aprovechamos para comer aquí y continuar luego caminando en la dirección opuesta.

Antes de regresar al hotel decidimos hacer un alto en una localidad que visitamos hace muchísimos años en la fiesta de la Virgen, aprovechando para tomar el café en su centro histórico, presidido por la iglesia de Santa Úrsula y el antiguo convento franciscano de Ntra Sra de Guadalupe y San Pablo. El resto carece de interés pues está lleno de nuevas construcciones. También nos acercamos al punto de partida de su principal atracción, el Barranco del Infierno, que no recorrimos debido a las inclemencias meteorológicas.

Para el día 19 de octubre buscamos realizar una actividad en el extremo noroeste de la isla, pensando en principio en la Punta de Teno, pero como está prohibido llegar a ella en coche privado, teniendo que hacerlo en autobús desde Buenavista del Norte, decidimos desplazarnos a esta localidad pasando por un pequeño núcleo de población perteneciente al municipio de Los Silos. Su nombre nos resultó curioso, Tierra del Trigo. De allí parte una carretera que desciende casi verticalmente 500 metros de desnivel hasta la costa. Un cartel indicaba que era peligrosa, así que decidimos acercarnos a preguntar a un bar, situado frente a la ermita de Ntra Sra de Lourdes. Allí nos tranquilizaron y nos dijeron que era la mejor ruta.

Finalmente llegamos a nuestro destino, Buenavista del Norte, coqueto pueblo situado en el extremo noroeste de Tenerife, aparcando el coche en el casco histórico muy cerca de la plaza de los Remedios, centro neurálgico de la población, a la que se asoma la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios. En la coqueta plaza existe un kiosko con bar y otro bar al que luego regresamos para picar algo. Cuenta este municipio con el campo Buenavista Golf y un elegante hotel a él anexo, el Meliá Hacienda del Conde.

En la citada plaza está también la oficina de turismo, donde nos indicaron que al final de la plaza veríamos las indicaciones para seguir el sendero que se dirige a la playa Las Arenas, a la que se llega tras recorrer 2,7 km, pasando sucesivamente por los antiguos lavaderos y la ermita de la Visitación, para luego bordear el campo de golf, continuando por el Sendero de las Salinas, que nos lleva a la ermita de Ntra Sra del Carmen, situada junto al Mirador Playa de los Barqueros. Luego bordeamos una platanera por un hermoso sendero situado a orillas del mar hasta la playa Las Arenas, donde existe un restaurante, El Burgado, en el que no pudimos comer por estar a tope, regresando al pueblo por un paseo que bordea el campo de golf.

El viaje estaba tocando a su final, así que por última vez vimos la puesta de sol desde nuestro hotel Gara Suites. El 20 de febrero nos tocó madrugar, pues antes de las 08:30 h teníamos que devolver el coche en el aeropuerto de Tenerife Sur, situado a tan solo 17 km del hotel. A las 09:40 h salió el vuelo de Volotea que aterrizó en Loiu tres horas después, poniendo final al primer viaje del año.

Cuando estas líneas salgan publicadas esperamos haber concluido la segunda escapada del año con destino a Andalucía, con unas previsiones de bastante lluvia. Veremos lo que sucede, pero de ello espero hablar en una próxima entrega dentro de dos semanas.