FLORENCIA: La Basílica de Santa María Novella

Aunque ya hablé del cuarto viaje realizado a la ciudad italiana de Florencia, que realizamos del 10 al 14 de junio del pasado año, quiero incidir en una iglesia que me encantó sobremanera y que visitamos el 11 de junio por la tarde. Se trata de la Basílica de Santa María Novella, Basilica di Santa Maria Novella en italiano, situada en un lugar muy bien comunicado en el noroeste de la parte antigua de la ciudad, pues se encuentra frente a la estación de ferrocarril. Incluida en 1982 en la selecta lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, cuenta con una espectacular fachada de mármol, concluida en 1470, que se encuentra entre las obras más importantes del Renacimiento florentino. Tiene también dos claustros, el Verde y el Grande.

Nada más acceder al interior del recinto de la basílica, pasamos por el Claustro de los Muertos (Chiostro dei Morti), hermoso espacio gótico del siglo XIV que forma parte del Museo de la Basílica. Se trata de una especie de pasillo porticado, que cuenta con numerosas tumbas y frescos encargados por familias influyentes de la época, que representan escenas de la vida de Cristo y alegorías dominicas. Os muestro más en detalle los que representan la Natividad y la Crucifixión. El recinto ha sido restaurado tras la inundación sufrida en 1966.

La siguiente cita la tuvimos en la iglesia, de estilo gótico, que cuenta con una planta de cruz latina dividida en tres naves, que ha sufrido numerosas reformas a lo largo de su historia. En una de ellas se levantó el púlpito y las capillas laterales, que cuentan con numerosas obras de arte, entre las que os muestro “El martirio de San Lorenzo” (1573), de Girolamo Macchietti, “La Resurrección de Cristo”, de Giorgio Vasaari, “Presentación de Jesús en el templo” (1577), de Giovan Battista Naldini y la Anunciación, de Pietro di Miniato. También me gustó el lavabo de la sacristía.

Mención especial merecen las capillas de la iglesia, comenzando con la capilla Gondi presidida por una joya, la única obra en madera policromada de Filippo Brunelleschi, el famoso Crucifijo, que data de los años 1410 a 1415. La capilla Bardi fue enriquecida en el siglo XIV con frescos de Duccio di Buoninsegna, renovándose en el siglo XVIII en estilo barroco y varias obras de arte, como la “Virgen del Rosario” de Giorgio Vasari. Probablemente la segunda capilla más notable es la capilla de Filippo Strozzi, famosa por los extraordinarios frescos realizados por Filippino Lippi entre 1487 y 1502. He dejado para el final la mayor y mejor de todas, la capilla Tornabuoni o capilla Mayor, con su monumental altar y adornada con impresionantes frescos realizados por Domenico Ghirlandaio entre 1485 y 1490.

Accedimos a continuación a la Capilla de los Españoles (Cappellone degli Spagnoli), que debe su nombre a los españoles que llegaron a la ciudad en el siglo XVI, formando parte en la actualidad del Museo de Santa Maria Novella. Esta antigua sala capitular alberga unos artísticos frescos realizados por Andrea di Bonaiuto entre 1365 y 1367, que lucen mucho tras su última restauración. Financiada por Buonamico Guidalotti, los frescos narran episodios de la vida de Cristo, de San Pedro de Verona y de los dominicos. Reseñable es también el crucifijo de mármol de Domenico Pieratti.

La siguiente cita la tuvimos en el Claustro Verde (Chiostro Verde), construido entre 1332 y 1350, que es un notable elemento del complejo dominico, así llamado por los frescos realizados con pigmentos de tierra verde por Paolo Uccello en la primera mitad del siglo XV. Tras la restauración del siglo XIX y los daños sufridos durante la inundación de 1966, los frescos fueron desprendidos y parcialmente reubicados en el Refectorio adjunto, que muestro a continuación. Si que podemos contemplar el Árbol de la Vida, de mediados del siglo XIV, que se atribuye a Taddeo Gaddi.

A continuación pasamos al Refectorio, antiguo comedor convertido en un excelente recinto expositivo, que recoge varios de los frescos restaurados que se encontraban en el Claustro Verde y que fueron realizados por Paolo Uccello, caso de “Adán y Eva”, “Construcción del arca de Noé” y “Descenso de las aguas”. También contemplamos la “La última cena” de de Alessandro Allori, pintada hacia 1582-1584, que es un óleo sobre lienzo de grandes dimensiones. Casi al lado tenemos el antiguo dormitorio, una gran sala con magníficos techos abovedados, que formaba parte del complejo del convento dominico.

La última visita en la Basílica de Santa Maria Novella la realizamos al Claustro Grande, construido entre 1340 y 1360, que se caracteriza por su gran tamaño y por albergar un extenso grupo de frescos del siglo XVI sobre la vida de Santo Domingo y la de Cristo. La Basílica abre a diario de 9 a 17 h, salvo los viernes que abre a las 10 y los domingos que lo hace a las 12 h. El precio para visitar todos los lugares indicados es de 8,50 euros.

El mismo día 11 de junio, como hacía muchísimo calor, aprovechamos para visitar otras dos monumentales iglesias, comenzando con la que teníamos más cerca del Hotel Eurostars Florence Boutique, en el que nos alojamos, la Basílica de Santa Croce (primera fila), frente a la que se encuentra la estatua de Dante Alighieri. Consagrada el 6 de enero de 1443, tiene 115 metros de longitud y 38 de anchura, lo que la convierte en la iglesia franciscana más grande del mundo. Como ya la visitamos en un viaje anterior y había una enorme cola para acceder a su interior al ser la entrada gratis, pasamos de largo la Catedral (segunda fila), con sus tres edificios, el Duomo, el Campanile de Giotto y el Battistero di San Giovanni, para dirigirnos directamente a la Basílica de San Lorenzo (tercera fila), pero de ello ya os hablé en otra entrega anterior el 29 de julio de 2025.

GALDAMES (Bizkaia). Torre Loizaga

Mi concepto del viaje es muy amplio así que, aunque he estado en 111 países diferentes repitiendo muchos de ellos, también valoro lo que tengo cerca de casa, en este caso a poco más de 30 km, en el municipio de Galdames. Se trata de Torre Loizaga, el Museo de coches clásicos y antiguos, al que podemos acceder por dos rutas diferentes, por Muskiz (31,4 km desde Leioa), pero con una estrechísima carretera al final, o por Güeñes (36.9 km), invirtiendo dos minutos más. Torre Loizaga solo abre domingos y festivos nacionales, de 10 a 15 h, aunque se puede negociar otras fechas para grupos a partir de 18 personas. La entrada cuesta 9 €, con una reducción del 50% (4’50 €) para jubilados y jóvenes de 7 a 14 años, siendo gratis para los menores de 6 años. Torre Loizaga se encuentra en el Barrio Concejuelo. 48191 Galdames (Bizkaia). Tel 672 248 759.

La majestuosa fortaleza de Torre Loizaga, una de las joyas del patrimonio cultural de Bizkaia, fue erigida en el siglo XIV como bastión defensivo del linaje Ochoa García de Loyzaga. La torre tiene una altura de 25 metros y está rodeada por un foso con puente levadizo y altas murallas. Fue rescatada de sus ruinas por el empresario y coleccionista originario de Galdames, Miguel de la Vía, quien se dedicó a restaurarla e iniciar una impresionante colección que atesora en la actualidad 75 vehículos de alta gama, incluyendo una de las colecciones de Rolls-Royce más completas de Europa, con 45 unidades. Están reunidos en cinco pabellones repartidos por el recinto amurallado, rodeados de olivos, más un sexto en el interior de la torre.

La visita empieza en el Pabellón 1, en el que se encuentra la taquilla, que lleva por título “Los Veteranos”. La historia del automóvil comienza en Alemania en la década de 1880, aunque en las décadas posteriores es Francia quien se sitúa en cabeza. En esta sala podemos ver los ancestros del automóvil en forma de carruajes, carroza y diligencia, antes de contemplar los más destacados de esta sección: Peugeot Baby Voiturette Type 54 (1903), Delaunay Belleville 10 HP Roi des Belges (1908), Isotta Fraschini Tipo 8A (1925) e Hispano Suiza K6 (1936).

El Pabellón 2 rinde homenaje a la afición que Miguel de la Vía sentía hacia el mundo de la automoción reuniendo los coches que utilizó y disfrutó durante su vida, como un Mercedes 190 SL, un BMW 635 CSI, un Lancia Aprilia o un Porsche 911, que conviven con un enorme Cadillac Eldorado y un imponente camión de bomberos Merryweather BMC-Pump Escape (1939), originario de Sussex, destacando también un MG TF 1500 (1955), un Mercedes Benz 280 SL Pagoda (1968) y un Porsche 911 SC (1980)

La siguiente cita la tenemos en el Pabellón 3, dedicado a “Los deportivos”, donde contemplamos elegantes vehículos como el Jaguar E-Type 4,2 Roadster (1970), el Lamborghini Countach (1974) y el Ferrari Testarossa (1984). También vemos elegantes modelos Rolls-Royce, de la época en la que optan por un diseño más moderno, que comienza con el Rolls-Royce Silver Shadow Coupe (1970) y continúa con el Rolls-Royce Camargue Saloon (1975), con los faros con limpiaparabrisas.

Caminamos ahora por loa amplios jardines en busca de los dos siguientes pabellones, entrando en primer lugar en el 4, que lleva por nombre “Entreguerras”, donde retrocedemos en el tiempo al ser recibidos por una larga fila de Rolls-Royce. En esa época se fabricaron coches más pequeños conocidos como “Baby Rolls”, destinados a una clase media bastante adinerada. Los más destacados de este pabellón son: Rolls-Royce 20/25 Cabrio (1934), Bentley 3,5 Rigid Body Saloon (1934), Rolls-Royce Silver Wraith Landaulette (1953) y Rolls-Royce Silver Cloud I (1957).

Al lado tenemos el Pabellón 5, que lleva por título “Phantom”. Estamos en una de las escasas y privilegiadas salas en el mundo en exhibir toda la serie Phantom desde el modelo I al VI fabricados por la firma inglesa (1925-1969), recibiéndonos el Phantom VI que perteneció a Sam Spiegel, productor de cine estadounidense de títulos como “El puente sobre el río Kwai” y “Lawrence de Arabia”. Contemplamos también el Rolls-Royce Silver Ghost Limousine (1923), el Rolls-Royce Phantom I Springfield Tourer (1929) y el Rolls-Royce Phantom II S Continental (1932), llamando especialmente nuestra atención el Rolls-Royce Phantom IV (1956), que perteneció al Emir de Kuwait. De este modelo se fabricaron 17 modelos para altos dignatarios de todo el mundo.

Tenemos que acceder al interior de la torre para entrar al Pabellón 6, el más elegante de todos y bautizado como “Hall Baronnial” por el escritor e historiador inglés John Fasal, ya que en él se guardan algunas de las joyas más preciadas de la colección. Nos recibe el vehículo más antiguo de todos, un Allen Runabout Horseless Carriage de 1898 que perteneció a Sir Stirling Moss, estando reservado el resto del espacio a los elegantes Rolls-Royce Silver Ghost, destacando los siguientes: Open Fronted Limousine (1912), Roi des Belges Tourer (1913) y Rolls-Royce Silver Ghost Style Colonial (1914). Aquí concluye la visita.

Podemos aprovechar para recorrer el municipio de Galdames, que cuenta con tan solo 829 habitantes, acercándonos a tres de sus barrios, aunque antes de mover el coche podemos acercarnos a la ermita de Santiago, situada junto a la Torre Loizaga. La primera cita la tenemos en la capital, San Pedro de Galdames, donde se encuentra la iglesia de la que toma el nombre, el Ayuntamiento y el Monumento a Martínez de las Rivas, obra de Garcí González y Mariano Benlliure. En San Esteban de Galdames tenemos la iglesia parroquial y en Montellano, la iglesia de Santa María y el monumento a Antonio Trueba, nacido en este lugar en 1819.

PALERMO (Sicilia): El Palacio de los Normandos

Palermo ha cambiado mucho, contando ahora con amplias zonas peatonales adornadas por notables monumentos, de los que pudimos disfrutar en el segundo viaje que realizamos a la isla de Sicilia en mayo de 2025, disfrutando sucesivamente del Teatro Politeama Garibaldi, de las esculturas que adornan la piazza Ruggiero Settimo, del Teatro Máximo, de la piazza Verdi y la Vía Maqueda, del Oratorio San Camillo, del Mercato del Capo, del Duomo de Palermo y el carro de Santa Rosalía y de un lugar emblemático, la Piazza Vigliena, más conocida como Quattro Canti, que en sus esquinas cuenta con cuatro palacios barrocos del siglo XVII, adornados por otras tantas fuentes que representan las cuatro estaciones y las estatuas de los reyes españoles Carlos V, Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Casi al lado concluimos las visitas en la piazza Pretoria, presidida por la fuente del mismo nombre situada frente al Ayuntamiento. De regreso al hotel pasamos junto al mural dedicado a Falcone y Borsellino, dos juristas del barrio de Kalsa que fueron asesinados por la Cosa Nostra en 1992, cerca del puerto La Cala.

El 19 de mayo comimos frente al Duomo para luego dirigirnos hasta el final de la calle, donde se encontraba nuestra siguiente cita, que es el lugar más monumental de Palermo. Se trata del Palacio de los Normandos (Palazzo dei Normanni), que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Como no lo visitamos en nuestro viaje anterior, fue la gran sorpresa de nuestra segunda visita a Palermo. Nos dan la bienvenida los jardines de la piazza del Parlamento, de los que sobresale la estatua de Felipe V de Borbón, del escultor Nunzio Morello. Detrás tenemos la Torre Pisana y la Porta Nuova del palacio.

También conocido como Palacio Real, la construcción del Palacio de los Normandos comenzó en el siglo XII, contando con una peculiar arquitectura de transición del románico al gótico, con una mezcla de elementos bizantinos, islámicos y románicos. El acceso lo realizamos por un monumental patio, de nombre Cortile Maqueda que, a diferentes niveles, nos va dando acceso a las diferentes zonas del palacio, siendo la más deslumbrante de ellas la Capilla Palatina (Cappella Palatina),

La Capilla Palatina es una pequeña iglesia con techos de madera tallada y espectaculares revestimientos de mosaicos, entre los que destaca el Cristo Pantocrátor. El principal aliciente del Palacio de los Normandos fue construido utilizando cómo cimientos la pequeña iglesia de Santa Maria delle Grazie, que aún persiste bajo ella. Tras la construcción del ala barroca del palacio, concluida en 1601, quedó integrada en la primera planta del mismo. También resultan notables en ella el ábside, las columnas y los artesonados.

Volvemos al Cortile Maqueda para subir al segundo piso por una monumental escalera, de nombre Scalone d’Onore, que nos da acceso a los Apartamentos Reales (Appartamenti Reali), el segundo lugar más importante del Palacio de los Normandos, accediendo en primer lugar a la Sala de Hércules (Sala d’Ercole), construida entre 1560 y 1572 y lugar de reunión del Parlamento de Sicilia, uno de los más antiguos del mundo. La siguiente cita la tuvimos en la Sala de los Virreyes, con sus paredes decoradas con 21 pinturas de algunos de los más destacados personajes del reino Borbón de Sicilia.

Siguiendo en los Apartamentos Reales, el recorrido de la visita continúa por la Sala Pompeyana (Sala Pompeiana), con decoración inspirada en Pompeya y Herculano, realizada hacia 1830 por el pintor palermitano Giuseppe Catania. Pasamos luego a la Sala Cinese, decorada con motivos de estilo chino. De ella nos dirigimos a la Sala de los Vientos (Sala dei Venti), que constituye el eje central de la Torre Joharia, el sector más antiguo de los Apartamentos Reales.

Finalmente llegamos al lugar más importante y hermoso de los Apartamentos Reales, la Sala Ruggero II, una joya cubierta de mosaicos al estilo de la Capilla Palatina. Fue concluida en 1170 y está llena de mosaicos de temática persa con espectaculares detalles de animales, figuras mitológicas y vegetación. Los leones y los pavos reales que se enfrentan representan un simbolismo asociado a la gloria y a la eternidad. De aquí volvimos a la a la Sala de los Vientos, dando por concluida la visita al interior del palacio.

La visita al Palacio de los Normandos concluyó en los pequeños Jardínes Reales (Giardini Reali), que no aportan nada, pero que tienen unas buenas vistas de la parte trasera del palacio. El Palacio de los Normandos se encuentra en Palermo en la Piazza del Parlamento, 1 y abre a diario de 08:30 a 16:30 h, aunque los domingos cierra a las 12:30 h. El precio de la visita completa (Cappella Palatina, Appartamenti Reali, Exposición de las Salas Duca di Montalvo y Jardines es de 19 € (15,50 € los mayores de 65 años). Info: https://www.federicosecondo.org/cenni-storici/

El 19 de mayo iniciamos la jornada visitando una joya siciliana que no tuve ocasión de ver en mi anterior viaje, el Duomo di Monreale, que desde 2015 figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. La construcción de esta Catedral se inició en 1174, con una fachada austera que guarda un monumental interior en el que desatacan sus tres naves totalmente cubiertas de enormes mosaicos sobre un fondo dorado, que fueron creados entre finales del siglo XII y principios del XIII, con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, destacando el Cristo Pantocrátor situado en el ábside central.

Con la misma entrada se accede desde la Catedral al Museo Diocesano, que ocupa el interior del anexo Palacio Arzobispal. Comienza el recorrido en la sala San Plácido, que guarda cuadros procedentes de varias iglesias de Sicilia. Cuenta también con varias pinturas del siglo XVI e imágenes de Cristo crucificado, entre las que destaca un Crucifijo en madera del siglo XV. Desde aquí contemplamos el claustro al que no accedimos pues había que pagar otra entrada y nos faltaban muchos lugares que visitar.

Me he permitido la licencia de volver a hablar del Duomo di Monreale, que ya comenté en una anterior entrega el 15 de julio de 2025, pues su visita resulta imprescindible en todo viaje a Palermo.

SÁMANO (Castro Urdiales, Cantabria). Senda Mitológica La Cava

Me enteré de su existencia hace poco y, como no quería que sucediese lo mismo que en el Parque Mitológico de Mina Pepita de Solares, que parece ser que fue vandalizado y hace poco restaurado, el pasado 3 de febrero nos desplazamos a la pedanía castreña de Sámano para conocer la Senda Mitológica La Cava, inaugurada en abril de 2025, con figuras creadas por la empresa Francis2 Proyectos Artisticos, dando vida a seres mitológicos de la tradición cántabra, con uno específico de Castro Urdiales, la Sirenuca. A lo largo de 1 km de pista encontramos once de estos personajes, estando acompañado cada uno de un panel informativo, explicando la leyenda en castellano, francés e inglés. Cuenta con tres accesos desde los barrios La Torquilla, en el Polígono Industrial El Vallegón, Laiseca y Llacente.

El primer habitante de la zona en recibirnos fue el Roblón, de 4 metros de altura y 3.800 kg. de peso. Se cree que era un viejo roble hueco en el que se refugió una mujer durante una tormenta. El árbol la abrazó hasta fusionarse con ella, convirtiéndose en mitad árbol, mitad mujer. De su copa colgaba una melena de hierba seca, su nariz era de encina y las ramas del tronco brazos de abedul. Cuando dejó de crecer, comenzó a destrozar todo a su paso, hasta que murió quemado por cazadores que prendieron fuego a su melena de hojas secas. Aún se dice que se le ve como una enorme antorcha corriendo por el bosque.

Unos carteles nos recuerdan que hay que cuidar el entorno y no subirse a las figuras. Casi al lado tenemos el Hombre del saco con su caseta llena de cacharros. También es conocido como el “asustador de niños”. Se trata de un hombre que deambula por las calles de noche buscando a niños perdidos o que se portan mal para llevárselos en un saco a un lugar desconocido. Este personaje se utiliza para asustar a los más pequeños y obligarles a que sean buenos y vuelvan a casa antes de que anochezca.

Pronto nos situamos ante el Ojáncano, un monstruo gigante con un solo ojo en la frente, que solo respeta a la Anjana. Representa el mal y el odio y siempre está enfadado. Arroja grandes piedras y rocas que causan desastres: incendios inundaciones, ciega las fuentes, destruye árboles, roba a los niños y a las pastoras guapas. Su cara es redonda y lleva una larga barba con un mechón blanco que es su punto débil, pues si se le arranca pierde fuerza y acaba muriendo en su cueva.

El siguiente personaje es mucho más simpático. Se trata del Musgosu, un duende que viste con ropa de musgo, sombrero de hojas verdes y botas de piel de lobo. Es alto y delgado con aspecto de cansado y pálido, que siempre va caminando por los bosques. Es bondadoso y avisa con su flauta de los peligros del bosque, del Ojáncano y de los seres malignos. Los pastores le respetan porque les ayuda y les evita muchos males.

Escondido entre los eucaliptos encontramos al Caballucu del Diablo, que según la creencia popular son siete almas condenadas por sus pecados, de cada uno de los colores del arco iris, y su jefe es el rojo, montado por el Diablo. Aparecen en la noche de San Juan y tienen alas de libélula, ojos brillantes, crines negras y arrojan fuego por la boca. Si te los encuentras, debes hacer siete cruces para evitar morir aplastado por ellos o llevar un poco de verbena y estar cerca de las hogueras de San Juan.

A orillas del río encontramos uno de los personajes más grandes y hermosos, el Cúlebre, el más temible de todos los seres mitológicos de La Cava. Es un ser mitad dragón y mitad serpiente, con una sola cabeza y dientes potentes. Tiene escamas, alas de murciélago, una cresta espinosa que recorre su dorso y una cola poderosa. También se le conoce como “serpiente voladora” y se dedica a custodiar los tesoros que obtiene de los tributos y de los bienes que le dan los vecinos por miedo a su ira.

Situada junto a la entrada del barrio Laiseca, la Sirenuca, tiene una historia muy curiosa. Cuenta que había una joven muy hermosa a la que le gustaba recorrer los acantilados de Castro Urdiales. Su madre, preocupada, la reprendía, pero la joven no le hacía caso, así que la maldijo: “¡Así permita el Dios del cielo que te vuelvas pez!”. Al volver a los acantilados, la muchacha se convirtió en una sirena. Desde entonces, la Sirenuca de Castro se dedica a avisar con sus cantos a los navegantes perdidos entre brumas cuando se acercan a los acantilados.

Casi al lado tenemos la Anjana, un hada buena respetada por el Ojáncano. Tiene el cabello con trenzas, y viste con una túnica blanca. Se apoya en un báculo mágico, descansa en las orillas de los arroyos y representa el bien y la humildad. Al alba, estos seres abandonan sus grutas secretas para ayudar a los desvalidos y a los caminantes perdidos y heridos en el monte, a los que curan con un elixir que llevan en un botelluco. Antes de regresar a sus grutas reparan los desmanes del Ojáncano.

Casi al lado tenemos otro simpático personaje, el Trento, un enano vestido con ropa de musgo y hojas, lo que le permite pasar desapercibido cuando camina por los bosques. Es un duende pícaro y bromista que hace inocentadas a las mozas cuando vuelven al pueblo con sus ganados. En invierno duerme en las torcas, gritas profundas de las montañas, y en verano debajo de los árboles. Se esconde entre las matas y tira de los sayos de las muchachas. Aquí el Trenti aparece saltando sobre una seta de grandes dimensiones.

Nuestro recorrido concluye pasando entre los Cuines, situados a los lados del camino uno sobre una seta enorme y otro sobre el tronco de un árbol. Los Cuines son duendes simpáticos y rechonchos que cuidan de los niños cuando se pierden en los bosques. Las madres, para dormir a sus hijos, les contaban historias que empezaban con “Había una vez unos Cuines…” para que supieran que estos seres les protegerían siempre. Son pequeños y tienen rasgos similares a los cerdos. Suelen ir en pareja y dan saltitos ágiles.

Por la misma pista regresamos al punto de partida. donde tenemos el coche en el enorme aparcamiento del polígono industrial. La Senda Mitológica La Cava se encuentra a 31 km de Leioa, que en buena parte se realizan por la A-8, dirección Santander hasta la salida 145 (Polígono Industrial El Vallegón). El acceso es libre. Info: https://turismo.castro-urdiales.net/turcastro/publicacion/senda-mitologica-la-cava

Pirámides de Güimar (Tenerife)

He estado ya unas cuantas veces en la isla de Tenerife, pero siempre se descubre algo nuevo. Eso es lo que me sucedió el año pasado, en concreto el 15 de febrero, fecha en la que hablaban de posibilidad de lluvia en buena parte de Tenerife, con la excepción del sudeste de la isla, así que decidimos desplazarnos 56 km hasta un lugar que no conocíamos, las Pirámides de Güímar. Menos mal que el tiempo nos acompañó pues casi todo se encuentra al aire libre. Abre todos los días de 10 a 18 h y la entrada a todos los lugares, llamada Experiencia Premium, cuesta 18 €. Cuenta con una cafetería pero la perfección no existe, pues el espacio dedicado a aparcamiento es muy limitado. Abierto al público en 1998, por iniciativa del explorador noruego Thor Heyerdahl, el Parque Etnográfico y Jardín Botánico Pirámides de Güímar cuenta con una extensión de más de 64.000 m² de jardines y rutas al aire libre, que muestran un rico patrimonio cultural y natural.

Comenzamos la visita en el Museo Casa Chacona, edificio del siglo XIX en el que Kon Tiki, el dios preincaico del sol más tarde conocido como Viracocha, invita a disfrutar de un acogedor espacio cultural. En él pudimos conocer la teoría de Thor Heyerdahl sobre los posibles intercambios entre civilizaciones antiguas, como puso de manifiesto en su expedición de 1947 por el océano Pacífico desde el Perú hasta la Polinesia a bordo de la balsa Kon Tiki. También vimos escenas relativas al descubrimiento de América, objetos de varios países americanos y una exposición fotográfica de pirámides escalonadas del mundo.

La escultura del titán Atlas, figura histórica de la mitología griega, que lleva el mundo en sus hombros, nos introduce en la Ruta Volcánica, que nos muestra el proceso de la formación geológica de las Islas Canarias hace millones de años, gracias al poder de los volcanes. Vemos también una imagen del Teide, cubierto de nieve, plataneras y otras especies de flora canaria, además de reproducciones de Dragones de Cómodo (Varanus komodoensis).

Continúa la visita por el llamado Jardín Venenoso, de 1.500 m² de extensión. que alberga más de 70 especies venenosas de todo el mundo, para que tomemos conciencia del peligro que encierran las plantas venenosas. La exposición detalla los usos medicinales, el grado tóxico, la procedencia geográfica y curiosas leyendas de las distintas especies. Así aprendimos que los Borgia fueron expertos en el arte del envenenamiento, llevándose a la tumba el secreto de la preparación de la cantarella.

Accedimos luego al auditorio, en el que presenciamos una interesante película sobre la coincidencia de las culturas de ambos lados del Atlántico. A su entrada se encuentra una réplica a gran escala de la embarcación Ra II, utilizada en la expedición Kon Tiki. Contemplamos también unos dibujos de los trajes típicos de las islas, de los que os muestro los de las dos que visitamos, La Gomera y Tenerife. También nos detenemos ante fotografías antiguas de actividades tradicionales canarias.

Visitamos a continuación el espacio dedicado a Polinesia y Rapa Nui, que cuenta con dos exposiciones, “Colonizando Polinesia”, sobre la colonización del entorno del Océano Pacífico y “Rapa Nui: Supervivencia extrema”, mostrando la isla de Pascua, en la que durante más de un milenio se desarrolló una cultura espectacular. La decadencia de esta civilización nos enseña la importancia de la sostenibilidad y del uso responsable de los recursos naturales.

La principal atracción y lo que da nombre al Parque Etnográfico y Jardín Botánico Pirámides de Güímar es el conjunto de seis estructuras piramidales alineadas con el solsticio de invierno y verano. La fecha de construcción es objeto de debate, aunque la teoría más aceptada es que datan del siglo XIX, no apareciendo mencionadas hasta 1881. Todo indica que pudieron ser creadas a partir de la limpieza de terrenos para dedicarlos a la agricultura.

Concluimos la visita recorriendo tranquilamente el Jardín Sostenible, que recrea un curso de agua de un barranco canario, mostrándonos la belleza única de la flora canaria. Hemos dejado para el final el espacio “Un océano… de plástico”, la primera exposición permanente en España sobre la contaminación de los océanos por residuos plásticos. En ella aprendimos como pequeños cambios en los hábitos diarios pueden tener un gran impacto positivo en el medio ambiente.

Aunque ya hablé de ello y mostré las imágenes hace casi una año en otra entrega, os recomiendo complementar la visita a las Pirámides de Güimar con la localidad pesquera de Candelaria, distante tan solo 10 km, donde en primer lugar contemplamos las gigantescas estatuas de los nueve menceyes, los reyes guanches que mandaban en las otras tantas demarcaciones de la isla. Fueron realizadas en bronce en 1993 por el escultor lagunero José Abad.

Las figuras de los menceyes, se encuentran en la plaza de la Patrona de Canarias, presidida por la Virgen de la Candelaria, cuyo templo fue edificado en 1959 por el arquitecto Enrique Marrero Regalado, con techumbre que imita el estilo mudéjar y una cúpula de 25 metros de altura. La Basílica de Candelaria se levantó en el lugar donde los aborígenes de las islas veneraron a la Virgen tras la conquista de Canarias. Cuenta Candelaria con una amplia oferta gastronómica pero poquísimos lugares para aparcar el coche.

CÓRDOBA: El Palacio de Viana, la joya de Kutxabank

Del 17 al 28 de marzo de 2025 realizamos la segunda escapada del año a las andaluzas provincias de Málaga, Córdoba, Jaén y Granada, volando con Volotea de Bilbao a  Málaga y pasando las dos primeras noches en una ciudad que hacía bastantes años que no visitábamos, Córdoba, para lo que reservamos el Hotel Eurostars Conquistador ****, pero la víspera de iniciar el viaje nos llamaron para decir que algunas habitaciones se habían inundado por las fuertes lluvias, cambiándonos al Hotel Eurostars Palace ***** (https://www.eurostarshotels.com/eurostars-palace.html), muy bueno por cierto, situado en el Paseo de la Victoria, a 750 m de la Mezquita-Catedral. Frente al hotel, a 230 m está la Puerta del Almodóvar, del siglo XIV, junto a la que se encuentra la escultura del filósofo y dramaturgo cordobés Séneca. A 500 metros, en la misma acera tenemos una de las zonas de ambiente de Córdoba, el Mercado Victoria, con más de 20 bares y restaurantes, que ocupa la antigua Caseta del Círculo de la Amistad, edificio histórico de hierro forjado que data de finales del siglo XIX, donde se celebraba antiguamente la Feria de Córdoba.

Córdoba tiene muchos lugares que visitar, de los que cuatro forman parte de la selecta lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO: la Mezquita-Catedral (1984), el Centro Histórico (1994), la fiesta de los Patios Cordobeses (Patrimonio Cultural Inmaterial, 2012) y el yacimiento arqueológico de Medina Azahara (2018). A continuación os muestro algunos de los lugares más interesantes: Puerta del Puente, Torre de la Calahorra, Alcázar de los Reyes Cristianos, Murales, Templo romano, Callejas de los Ángeles y de las Flores, Puente romano, Mezquita-Catedral, Museo Julio Romero de Torres, la iglesia fernandina de Santa Marina y Madinat Al-Zahra.

Pero voy al grano. Se trata de mostraros a continuación uno de los lugares más monumentales con que cuenta Córdoba, el Palacio de Viana, una casa que nos muestra los gustos de las 18 familias que la habitaron entre 1425 y 1980, fruto de la ampliación y transformación de un grupo de casas de la Baja Edad Media, siendo su primer propietario Gómez Suárez de Figueroa. Al heredar Cajasur, el Palacio de Viana pasó a ser propiedad de la Fundación Kutxabank, abriendo sus puertas al público el 31 de octubre de 1981. Accedemos así a la casa señorial más importante y mejor conservada de Córdoba, que aglutina en un solo lugar la mayor concentración de patios de la ciudad.

Nada más entrar en el Palacio de Viana accedimos a la sala polivalente, donde tenía lugar la exposición “Amazonas cordobesas”, obra del pintor cordobés Rafael Martín Toril, con el que pudimos conversar. Pronto pasamos por los dos primeros patios, el de la Cancela, antiguo patio de acceso a la casa de los condes de Torres Cabrera, colindante al palacio, y el de Recibo, actual acceso principal al palacio. Junto a él se encuentran las Caballerizas, pudiendo contemplar una carroza para siete caballos y un palanquín.

Pronto pasamos por dos patios, siendo el primero el de los Gatos, el patio de vecinos más antiguo de Córdoba, del que accedemos al de los Naranjos, que recuerda a los jardines hispano-musulmanes del siglo XV. El Salón del Mosaico, antigua entrada principal de la casa, es el escenario de la exposición “La exhibición del poder”, que ocupa también la Sala de Firmas, la Sala de las Vitrinas y el Salón de Tobías. La siguiente cita la tuvimos en el Patio de las Rejas, uno de los iconos del Palacio de Viana y de los patios de la ciudad de Córdoba, diseñado en el siglo XVII y visible desde el exterior.

Siguiendo el recorrido circular llegamos al Patio de la Madama, construido en el siglo XVIII y cuyo nombre hace referencia a la náyade de la fuente central, que en la mitología griega era una ninfa de agua dulce. De él pasamos al Patio de Columnas, el último que se incorporó al conjunto, pues se construyó en los años ochenta del siglo pasado. Es mi favorito por su amplitud, las fuentes y albercas y las numerosas macetas y columnas. Sobre el soportal dintelado del fondo asoma la torre de la iglesia de San Agustín. Es éste uno de los principales escenarios de la programación cultural de la Fundación Kutxabank.

La siguiente cita la tuvimos en el Jardín, que se incorporó al palacio en el siglo XIX con inspiración francesa. Todavía nos quedaban muchos patios por recorrer, comenzando por el coqueto de la Alberca, pasando sucesivamente al de los Jardineros, también originario del siglo XIX, al del Pozo, que se caracteriza por el muro de hiedra que tapiza las paredes del palacio, el de la Capilla, construido en el siglo XVII y el de la Cancela, que fue el patio de acceso a la casa de los condes de Torres Cabrera.

Todavía nos quedaba un lugar por visitar en la llamada zona institucional, la Capilla y Galería de los Saavedra, así llamada por los seis cuadros con los miembros más destacados de esta familia, que se exhiben sobre la pared mayor. Se accede a ella por el Patio de la Capilla. Concluimos la visita en el Patio del Archivo, el más interior del palacio de Viana y ejemplo del barroco cordobés más sobrio. Como ya estuvimos en otra ocasión, por falta de tiempo no realizamos la visita guiada al interior del palacio.

El Palacio de Viana se encuentra en la cordobesa plaza de don Gome, 2. Abre de martes a sábado de 10 a 19 horas y los domingos y festivos solo hasta las 15 horas. En julio y agosto, el horario es de martes a domingo de 9 a 15 horas. Cierra los lunes. La visita a los 12 patios y la zona institucional de la planta baja cuesta 8,50 €, que sube a 14 € si se añade la visita guiada al interior del Palacio. Más información en https://www.palaciodeviana.com/

Villa Arnaga, el Versalles de Lapurdi

Concluido el relato de los viajes de 2025, me voy a detener en las próximas entregas en lugares concretos, de los que hablé de pasada, que merecen una detenida visita, comenzando con el más cercano de todos, Villa Arnaga, precioso lugar enclavado en la localidad labortana de Kanbo (Cambo-les-Bains), a 165 km de Leioa, conocido popularmente como “el Versalles vasco”. Visitamos este lugar en el curso de una escapada a Lapurdi efectuada del 7 al 11 de octubre de 2024, teniendo como campamento base Larressore (en euskera Larresoro) y más en concreto, el pequeño Hôtel Restaurant Aldaburua, situado a 2,5 km de Villa Arnaga y 3,7 km de Kanbo. Su pequeño casco urbano se concentra en torno al restaurante Aldaburua, que tiene enfrente la Herriko Etxea (Ayuntamiento), algunas casas de estilo vasco, como Dendarieta y, en un lateral, la iglesia de Saint-Martin que, aunque data de finales del siglo XIX, cuenta con las tradicionales galerías de madera de los templos labortanos.

Para acceder a Villa Arnaga, tenemos que dejar el coche en el aparcamiento gratuito situado al borde de la carretera D410 (Route du Docteur Camino), situado junto a la puerta de acceso al recinto, teniendo que caminar desde este punto hasta la taquilla, en la que compramos la entrada al precio de 9 €. Villa Arnaga suele abrir del 2 de abril al 9 de noviembre, cerrando los lunes. El horario es de 11 a 18 h, aunque en julio y agosto abre a las 10. En cualquier caso se cierra el acceso a las 17 h. A partir de aquí tenemos un corto paseo por una carretera asfaltada que recorre un bosque hasta llegar a los jardines.

Estamos en la zona más hermosa del recinto, el jardín francés, que ocupa 7 hectáreas y se extiende hasta la fachada principal de la casa. Es obra de Joseph-Albert Tournaire y Pierre Ferret, junto a la imaginación y diseño del propio Edmond Rostand. El jardín, se organiza en torno a tres estanques con fuentes, canales y parterres de hortensias, rododendros y camelias. Nada más acceder a ellos encontramos una pérgola inspirada del palacio de Schönbrunn en Viena, construida en 1912 y flanqueada por dos pabellones. Desde ella tenemos una preciosa vista del jardín francés con la villa al fondo.

Caminamos por le jardín francés disfrutando de la contemplación de Villa Arnaga, máxime con el día tan bueno que hacía. Se trata de una elegante una casona de estilo neovasco, con una fachada con entramado de madera de color rojo, construida entre 1903 y 1906 por el escritor y dramaturgo Edmond Rostand, autor de la famosa obra Cyrano de Bergerac. Su interior parece un palacio con 19 habitaciones, salas y salones. Contemplamos la villa desde el canal, el “espejo del agua”, el “estanque redondo” y el jardín.

La Villa Arnaga ha sido convertida en el Museo Edmond Rostand y cuenta con  muebles cedidos por el Mobilier National, ya que en 2019 se decidió renovar su interior al encontrarse los originales muy deteriorados. En la planta baja nos detenemos en el comedor, de estilo Luis XVI, donde contemplamos el retrato de Rosemonde Gérard, pintado por Caro Delvaille y situado sobre la curiosa estufa eléctrica revestida de mármol. Pasamos también por el despacho de Edmond Rostand, el office y la biblioteca, adornada con pinturas de mujeres desnudas, obra de la pintora francesa Clémentine-Hélène Dufau.

El espacio más espectacular de la planta baja es el Gran Salón, de enormes dimensiones, que sirve de vestíbulo a las salas adyacentes. La parte superior está decorada con un friso de gran colorido pintado por Gaston La Touche en 1905, que ilustra el poema de Victor Hugo “La Fête chez Thérèse”. Cuenta también con el autorretrato de Clémentine-Hélène Dufau (1911), pudiendo ver un cuadro de Rosemonde Gérard con un vestido verde, además de grandes vidrieras por las que contemplar los jardines. Al lado está el pequeño salón chino, decorado con tres paneles lacados de color negro traídos de Pekín.

Subimos al primer piso por una gran escalera mientras observamos los medallones de la parte superior, pintados también por Clémentine-Hélène Dufau, que muestran a tres mujeres desnudas, aunque solo os muestro a dos, mujer con pavo real y mujer con flamenco. Vemos también el dormitorio de los niños, el cuadro “Joven hombre y joven mujer”, de Clémentine-Hélène Dufau y el sencillo dormitorio de Edmond Rostand, desde el que se contempla el jardín de estilo inglés, el lugar secreto del poeta.

La joya de la primera planta son las dependencias de Rosemonde Gérard, desde cuyo vestidor, decorado con pinturas en tonos rojos, se tiene una espectacular vista de conjunto de jardín francés. A continuación se encuentra el dormitorio de Rosemonde Gérard, de inspiración Luis XVI, que dispone de su propio baño, todo un lujo pues además cuenta con bañera con agua fría y caliente. Finalizamos la visita en el tocador de Rosemonde, una habitación decorada con un espectacular friso de pinturas de 20 metros de largo por uno alto, obra realizada por Jean Veber.

Ya que estamos en Cambo-les-Bains (en euskera, Kanbo), aprovechamos para dar un paseo por esta tranquila localidad de 6.700 habitantes, convertida en el sexto destino termal de Francia, cuya fama comenzó en el siglo XIX al ponerse de moda del termalismo, acercándose a esta población notables  personalidades de la época como la emperatriz Eugenia de Montijo, Napoleón III o el rey Eduardo VII. También tenemos una buena vista de las montañas y del valle del Nive. Llaman nuestra atención los frontones.

Dejamos aparcado el coche junto al principal monumento de Kanbo, la iglesia de Saint Laurent, de los siglos XVI-XVII y catalogada como Monumento Histórico, así que es de obligada visita. Como suele ser habitual en las iglesias de Lapurdi, destaca en su interior las galerías esculpidas en madera y su retablo. También encontramos la estatua de San León, patrón de Baiona y una terracota esmaltada de  la Virgen con el Niño, donada por Edmond Rostand. En el exterior vemos varias estelas funerarias.

Villa Arnaga suele cerrar de noviembre a abril, así que estar atentos a los horarios en su web, http://www.arnaga.com/.

CRACOVIA (Polonia), Patrimonio de la Humanidad

Para este año había pensado hecer una escapada cada mes, así que la duodécima del año tenía como destino la ciudad polaca de Krakow (Cracovia), decisión que tomamos al conocer que Wizzair, ponía a partir de diciembre un vuelo directo desde Bilbao a esta ciudad, de tres horas de duración, así que el 30 de agosto compré los billetes y fui el primero en reservar asientos. La fechas, del 13 al 16 de diciembre, pero tampoco pudo ser. Habría sido la tercera vez que visitábamos esta encantadora ciudad cuyo centro histórico forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1978, eligiendo para ello el Hotel Mercure Krakow Stare Miasto. Como cuando hablé de Polonia prometí hacer una entrada específica sobre Cracovia aprovecho esta oportunidad rememorando el viaje a Polonia de 2015, en el que nos alojamos en esta ciudad del 16 al 20 de junio, en el Hotel Campanile Krakow Old Town, muy bien situado por cierto. En Cracovia se come muy bien pero por las noches no faltaba la zurek, sopa servida dentro de una hogaza de pan.

El motivo de este viaje a Cracovia no era otro que visitar su coqueto mercado navideño que se celebra del 29 de noviembre al 1 de enero en la Plaza del Mercado (Rynek Główny), con una amplia variedad de productos artesanales y puestos de especialidades culinarias polacas, además de actuaciones de coros y espectáculos folclóricos. También hay que contemplar el árbol de Navidad colocado en la plaza. La otra actividad importante es presenciar la exposición de belenes carcovianos, Patrimonio Inmaterial de la UNESCO, que se colocan hasta finales febrero en el Palacio Krzysztofory.

Aunque pernoctamos en Cracovia cuatro noches, para utilizar esta ciudad como campamento base, solo un día, el 18 de junio, lo dedicamos a recorrer la ciudad, comenzando pasando frente a la iglesia de la Santa Cruz y el Teatro Juliusz Słowacki. Tra scaminar 600 metros desde el hotel llegamos a la Barbacana (Barbakan), la parte más interesante que se conserva de las fortificaciones medievales de Cracovia. Casi al lado tenemos la estatua de Jan Matejko y, un poco más adelante, la Puerta de San Florián, símbolo de la ciudad, la Torre de los Carpinteros (Baszta Stolarzy), la estatua de Mercurio y el Czartoryski Museum. La ruta continuó por la calle Florianska.

Nos detenemos en primer lugar en un puesto de Obwarzanek Krakowski, un pan en forma de anillo, similar a un bagel, pero trenzado y hecho con una masa que se hierve antes de hornearla. Cracovia cuenta con 120 iglesias católicas, visitando en primer lugar dos de ellas, comenzando por la de Santa Bárbara, gótica de finales del siglo XIV, que cuenta en su interior con la escultura la Pietà. La siguiente cita la tuvimos en la iglesia que más me gusta, la Basílica de Santa María, con sus dos elegantes torres y el retablo de Veit Stoss. Abre de lunes a sábado de 11:30 a 18 y domingos y festivos de 14 a 18 h. Casi al lado está la iglesia de Santa Bárbara y la estatua del estudiante pobre.

Sin darnos cuenta hemos llegado al lugar más visitado de Cracovia, la Plaza del Mercado (Rynek Główny), fundada en el siglo XIII y presidida por la Lonja de los Paños, el fastuoso palacio de Sukiennice construido 1257 pero reedificado en 1555 tras sucumbir en un incendio, que cuenta con numerosos puestos de artesanía y recuerdos. En la plaza están también, el monumento al poeta Adam Mickiewicz, la torre del siglo XIII del primitivo Ayuntamiento, el Museo Subterráneo (Rynek Underground Museum), la coqueta Iglesia de San Adalberto y la modernista escultura Eros Bendato, de Igor Mitoraj.

Todavía nos quedaban otras dos iglesias por visitar. Caminando 600 metros llegamos a la románica de San Andrés, del siglo XI, a la que se le añadieron dos torres barrocas en el siglo XVII. Su decoración interior también es barroca. Al lado tenemos de San Pedro y San Pablo obra maestra de la arquitectura barroca polaca, construida entre 1597 y 1619. Nuestro destino se encuentra 300 metros más adelante sobre una colina desde el siglo XI. Se trata del Castillo Real de Wawel. Los apartamentos reales abren de martes a domingo de 9:30 a 17 h, aunque no entramos por falta de tiempo. En el mismo recinto tenemos la Catedral de Wawel (abre todos los días de 9 a 16 h), la estatua de Juan Pablo II y la escultura ecuestre de Tadeusz Kościuszko, uno de los monumentos de bronce más conocidos de Polonia.

A unos 400 metros frente al castillo hacemos una pausa en la tradicional Cervecería Pod Wawelem. Pasmos frente a la iglesia de San Bernardino de Siena, barroca del siglo XVII y accedemos al Barrio judío de Kazimierz, una de las visitas imprescindibles en Cracovia, en el que Steven Spielberg rodó varias escenas de la película “La Lista de Schindler”. En primer lugar visitamos la Sinagoga Tempel, que cuenta con las únicas vidrieras judías de Polonia. En el mercado de Plac Nowy nos detenemos para comer algo muy típico de Cracovia, el Zapiekanka, una especie de pizza hecha en media baguete. A continuación nos acercamos a la Sinagoga de Isaac, que estaba cerrada, visitando el Museo Sinagoga Vieja, la más antigua de la ciudad.

Tras décadas de abandono, el barrio de Kazimierz ha sido protagonista de una espectacular recuperación urbanística, convirtiéndose en uno de los enclaves más modernos de la ciudad, así que decidimos concluir las visitas recorriendo pausadamente este barrio, cortejando al río Vístula y fotografiando a las parejas de novios que vienen a este lugar a hacerse el reportaje de la boda. Abundan también las terrazas de verano y las food trucks, pero si algo llamó mi atención fuel el monumento a las sillas, situado en la Plac Bohaterow Getta, (Plaza de los Héroes del Ghetto).que fue el escenario de las acciones más trágicas de la historia del ghetto de Cracovia, pues aquí se reunía a las víctimas de la deportación, que tenían que pasar horas sentadas en el suelo, sin agua ni comida, bajo el abrasador sol del verano de 1942. De allí tuvimos que caminar 2,2 km hasta el Campanile, yendo los últimos metros por el Parque Planty.

Como ya he comentado pasamos cuatro noches en Cracovia, siendo frecuente ir a cenar al entorno de la Plaza del Mercado, situado a unos 500 metros del Hotel, así que aproveché para fotografiar algunos edificios por la noche, destacando la Lonja de los Paños, la Basílica de Santa María y la Iglesia de San Adalberto. La visita nocturna del centro histórico de Cracovia merece realmente. Además los restaurantes cierran bastante tarde y hay ambiente nocturno hasta el amanecer. De hecho a las 7 de la mañana era frecuente ver pasar a gente por la puerta del hotel que venía de gaupasa.

La tarde del 19 de junio tuvimos la suerte de coincidir con un festival de folclore, dejándome subir al escenario para sacar las fotos. En Cracovia cuentan con una danza folclórica muy vivaz, de nombre Krakowiak. Concluyo esta entrega advirtiendo que en Polonia no hay euros, así que conviene comprar la moneda local, preferentemente en casas de cambio, dándote 4,24 złotys por cada euro. También hay que hacer notar que, aunque hay tres horas de vuelo, en Cracovia tienen la misma hora que en Leioa.

Por si alguien se anima a viajar a Cracovia a mediados de diciembre, amanece sobre las 7:30, poniéndose el sol hacia las 15:30 h. En esas fechas el tiempo ha sido soleado, con mínimas de -1-0 y máximas de 5-6 grados. Por el contrario, en verano pasamos bastante calor. Cracovia es un buen punto de partida para visitar otro tres lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, los campos de concentración de Auschwitz, las minas de sal de Wieliczka y Kalwaria Zebrzydowska, además del Parque Nacional de los Tatras.

TAILANDIA, el viaje frustrado

Del 8 al 22 do noviembre teníamos previsto realizar el undécimo viaje del año, con destino a Tailandia, pero no pudo ser debido a un problema de salud. Sin embargo no me he resistido a escribir sobre él, para rememorarlo aunque sea de esta forma. Para ello he tenido que buscar imágenes por Internet, correspondiendo otras a diapositivas escaneadas de viajes que realicé en los años 1993, 1995 y 1997. Había conseguido un vuelo muy bueno con salida a las 17:55 h con destino a Barcelona (Vueling), para luego volar a Bangkok con Etihad Airways con escala de 1 h 40 en Abu Dhabi (dos vuelos de 6 h 15 min), Habríamos llegado a Bangkok a las 18 h locales (6 h más que aquí). Para entrar en Tailandia hace falta una especie de visado que hay que sacar por Internet tres días antes de la llegada. Para las noches del 9 al 12 de noviembre teníamos reservado el Hotel Mandarin ****.

Tailandia es un país de 72 millones de habitantes, de los que más de diez y medio viven en su capital, Bangkok. Para el 10 de noviembre, según el programa de Catai, teníamos una visita guiada a los tres lugares más importantes de la ciudad, de los que tengo un grato recuerdo, comenzando por el Templo Wat Traimit o del Buda de Oro, de unas 5 toneladas de peso. La segunda visita era al Wat Pho o Templo del Buda Reclinado, que toma este nombre por su enorme escultura de 46 metros de largo y 15 de alto. La visita más larga era la última, el Palacio Real, pues se trata de un complejo de que sirvió como residencia del rey de Tailandia desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XX. En el edificio central del Grand Palace se encuentra el Buda de Esmeralda, el principal icono religioso del pueblo tailandés.

El 11 de noviembre, pensábamos aprovechar para recorrer a nuestro aire Bangkok, pudiendo acercarnos a otros dos templos, el Wat Arun o Templo del Amanecer, ubicado a orillas del río Chao Phraya como el Grand Palace y el Wat Saket o Templo de la Montaña Dorada. Lo de visitar los mercados flotantes resulta más complicado, pues solo suelen abrir los fines de semana de 8 a 15 h, así que sería mejor recorrer en barca los canales del río Chao Phraya. Como me gustaría ver lo que ha cambiado Bangkok, ciudad que no visito desde hace 27 años, pensaba acercarme al el Parque Lumphini o subir al piso 78 de la torre MahaNakhon, de 314 metros de altura.

La jornada del 12 de noviembre comenzaba con un desplazamiento de 139 km hasta Kanchanaburi, para visitar el JEATH War Museum, que detalla cómo era la vida de los prisioneros durante la construcción de la vía de tren durante la Segunda Guerra Mundial, para luego acercarnos a un cementerio de los prisioneros aliados y de allí al conocido Puente sobre el Río Kwai, con un pequeño recorrido en tren. A continuación, 175 km hasta las ruinas de los Templos de Ayuthaya, un parque histórico situado junto al río Chao Phraya, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1991. Los restos corresponden al período entre los siglos XIV y XVIII, visitando los principales templos, el Wat Yai Chaimongol y el Wat Mahatat. Alojamiento en Ayuthaya en el Classic Kameo Hotel ****.

El 13 de noviembre comenzaba con un desplazamiento de 305 km hasta Phitsanulok, para visitar el templo Wat Mahabatha, construido en el siglo XV para albergar una estatua de Buda de bronce y bañada en oro, considerada como una de las más bellas de Tailandia. 59 km distan del siguiente destino, Sukhothai para recorrer las ruinas arqueológicas de la primera capital del Reino de Siam durante los siglos XIII y XIV, que forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1991. Visita a los principales templos y otros 205 km de viaje hasta Lampang, con alojamiento en el Lampang River Lodge ***

El 14 de noviembre tocaba traslado a Chiang Rai, deteniéndonos tras recorrer 149 km en el Phayao Lake, conocido como “La Atlántida de Tailandia”, una antigua llanura repleta de arrozales que se ha convertido en un gigantesco estanque dedicado a la pesca. Tras visitar este hermoso lugar y comer, la siguiente cita es en el llamado Triángulo de Oro, la confluencia de los ríos Mekong y Ruak, donde Tailandia hace frontera con Myanmar y Laos. Conocí este lugar en 1995, antes de cruzar el río Mekong para pasar a la población laosiana de Huay Xai. De allí quedaban 161 km para llegar al lujoso alojamiento previsto, Le Meridien Chiang Rai Resort *****, en el que se puede cenar en el restaurante Favola con vistas al río Mae Kok.

239 km separan Chiang Rai De Chiang Mai, el siguiente destino, pero la jornada del 15 de noviembre comenzaba de forma muy diferente, pues había que embarcarse en una lancha local por el río Mae Kok para visitar un poblado de una tribu local, pudiendo ser de las etnias Karen o Akha, siendo de esta última la que visité en 1993. Continuamos hata el emblemático templo blanco de Wat Rongkhun, situado a tan solo 16 km de Chiang Rai, que rompe con la idea de los templos tradicionales. Tras la comida, salida hacia Chiang Mai, para visitar un templo budista que me encanta y que es uno de los más venerados del país, el Wat Phra That Doi Suthep, al que se accede tras subir 306 escaleras flanqueadas por nagas. Construido a finales del siglo XIV destaca por su pagoda dorada. Alojamiento en el Melia Chiang Mai *****. Por la noche cena típica Khantoke con espectáculo de danzas.

El 16 de noviembre comenzaba con una visita de un campamento de elefantes, para luego dar un paseo de a lomos de uno de ellos, cosa que me extrañó pues, aunque lo hice en 1993, ahora estos campamentos suelen ser éticos y solo se permite interactuar con los elefantes. Después se efectuaba un descenso en una balsa de bambú por el río. Hace 32 años el bambú-rafting lo hicimos “a pelo”, pero ahora suelen llevar unos pequeños asientos. A continuación, visita a una plantación de orquídeas, comida y tarde libre para poder visitar otros templos, entre los que merecen la pena el Wat Phra Singh, el Wat Chedi Luang y el Wat Sri Suplan, completamente construido en plata. A partir de la tarde recomiendo visitar, pues me gustó mucho, el Mercado Nocturno, situado a lo largo de Chang Khlan Road, a unos pasos del hotel.

Acabado el circuito, a media mañana del 17 de noviembre teníamos reservado un vuelo de Hahn Air System, que enlaza Chiang Mai con Phuket en un par de horas. Tras tanto ajetreo, pensé que nos vendrían bien cuatro días de estar a nuestro aire fuera de la bulliciosa Phuket, por lo que escogí pasarlas en Coconut Island, nombre turístico que recibe la isla Koh Maphrao y, más en concreto, en una lujosa suite del Barceló Coconut Island *****, que cuenta con una playa privada con vistas a la impresionante bahía de Phang Nga. Tiene servicio de taxi acuático para acercarte a Phuket, varios establecimientos de hostelería y numerosas instalaciones para la práctica de deportes acuáticos.

Como no soy muy de playa, para los días 18, 19 y 20 de noviembre tenía preparadas varias opciones, siendo la primera de ellas conocer Phuket, recorriendo Old Phuket Town, la Ciudad Vieja, con sus edificios de arquitectura chino-portuguesa que destacan por sus coloridas fachadas, acercándonos al Banzaan Fresh Market y visitando el Big Buddha o Gran Buda, de 45 metros de altura. Para los otros dos días sendas excursiones por Phang Nga Bay, famosa bahía que destaca por sus impresionantes karst de piedra caliza que se elevan sobre las aguas verde esmeralda, además la Isla de James Bond. La tercera opción era desplazarnos al pequeño archipiélago de las Islas Phi Phi (Koh Phi Phi).

Mientras que el viaje de ida fue en cámara rápida, el de vuelta era muy cansado por las largas escalas en los aeropuertos, casi 8 horas en el de Bangkok, más de 7 en el de Abu Dhabi y 3 en el de Barcelona. En conclusión, salida de Phuket el 21 de noviembre a las 17:30 h (11:30 en Leioa) y llegada a Bilbao a las 22:55 h del 22 de noviembre. Iba a ser la novena vez que pasaba por el aeropuerto de Bankok tras haber volado desde él a Calcuta, Dakha, Dubai-Ammán, Chiang Mai, Chiang Rai, Roma, Vientiane y Yangon.

Hemos estado en BABIA

La décima escapada del año la realizamos del 13 al 17 de octubre teniendo como destino la comarca leonesa de Babia y, más en concreto la población de San Emiliano, uno de los dos municipios que, junto a Cabrillanes, forman esta comarca. Para pasar las cuatro noches elegimos un sencillo alojamiento situado a 347 km de Leioa, que se realizan casi todos por autovías y autopista en unas tres horas y media. Se trata del Hotel Rural Valle de San Emiliano, que cuenta también con un buen bar-restaurante. Limítrofe con Asturias, esta comarca es conocida por la expresión «estar en Babia», relativa a la situación de estar distraído. Sin embargo, para sus habitantes tiene muchas ventajas, tal como recoge el cartel que incluyo a continuación, más asociadas a la serenidad de sus valles y montañas, en las que nacen los ríos Luna y Sil.

Tras comer e instalarnos en el hotel, a media tarde nos desplazamos tan solo 12 km a Torrestío, pequeño núcleo rural de unos 48 habitantes perteneciente al concejo de San Emiliano, donde tratan de limitar la velocidad de los coches para proteger a las gallinas que campan a sus anchas. De camino vimos por la carretera a un buen grupo de caballos que se dirigían a San Emiliano. Una vez en Torrestío, contemplamos un par de hórreos y caminamos bajo la lluvia un par de kilómetros hasta la preciosa cascada de La Foz. De vuelta en el coche continuamos hasta el Mirador Puerto Ventana y, de regreso al hotel, nos detuvimos junto a la iglesia de Candeluela, uno de los mejores ejemplos del barroco rural en la montaña leonesa, que fue construida en 1725. Como sucedió después en otros pueblos, estaba cerrada.

Como nos enteramos de regreso de Torrestío, el 14 de octubre decidimos reprogramar la jornada para, tras el desayuno, acercarnos al Recinto Ferial de San Emiliano para acudir a feria de ganado equino, principalmente de caballo hispano-bretón, raza reconocida oficialmente en 1998, fruto del cruce de yeguas españolas con sementales bretones llevado a cabo a comienzo del siglo XX. Estos caballos, de los que Babia es el referente estatal, pastan en semilibertad en los montes de la zona, siendo destinados a la producción de carne. En la feria también había puestos de venta de diferentes productos. Otro día vimos un enorme rebaño de varios centenares de ovejas merinas negras, en su trashumancia hacia Extremadura.

Tras pasar un buen rato en la feria y comprar ricos quesos, nos desplazamos unos 19 km hasta nuestro siguiente destino, la Laguna Grande, un lago de origen glaciar al que se accede desde la pequeña parroquia de Lago de Babia. La carretera concluye en un aparcamiento situado a escasa distancia del lago. Nada más salir del coche se nos acercaron dos mastines, lo que nos hizo tomar precauciones, aunque pronto vimos que venían en plan pacífico, dejándose acariciar, cosa que no se debe hacer según los consejos que vimos después en un panel. Estaban cuidando a un grupo de vacas que pastaban junto al lago, con sus terneros, a los que tampoco conviene acercarse cuando hay mastines. Fue la más hermosa estampa de esta escapada. Subimos luego a un collado, rodeado de montañas, desde donde contemplamos el cañón del río Sil.

De la Laguna Grande descendimos hasta Lago de Babia (Ḷḷáu en patsuezu, la lengua local). Es una aldea de 21 habitantes perteneciente al municipio de Cabrillanes, en el que se ha creado el proyecto “El Lago de la Cultura”, a cargo el artista Manuel Sierra, decorando varias fachadas como la Cochera de Amancio, la Casa de Marisol y Paco, la Casa-Escuela, el Transformador, la Casa Urbano y la Casa Mino. También vimos la iglesia parroquial de San Pedro del Lago, el Reloj, el potro de herrar, una antigua trilladora manual y una yegua con su potro. De allí, como los días siguientes, fuimos a comer de bocadillo al cercano el merendero de Las Murias, que cuenta con una buena fuente y varias mesas.

La tarde la pasamos recorriendo en coche el valle del Sil, acercándonos a lo que vimos desde el collado de la Laguna de Babia, deteniéndonos en La Vega de los Viejos, perteneciente al municipio de Cabrillanes, por donde pasa el río Sil, que parece un pequeño arroyo. Nuestra meta se encontraba a 14 km en La Cueta, pequeña aldea de 40 habitantes que cuenta con tres barrios (Quejo, Cacabillo y La Cueta) situados a lo largo del estrechón de Bocarrío, el desfiladero natural formado por el río Sil. La Cueta es el pueblo situado a más altitud de la provincia de León (1442 m) y uno de los más altos de la península. De aquí sale el sendero que lleva al nacimiento del río Sil. Junto al puente de piedra se conserva el Molino de Abajo, desde donde caminamos hasta la parte alta de la aldea, donde sen encuentra la coqueta iglesia parroquial de San Mateo. Aquí dimos por concluida esta hermosa jornada, regresando al hotel distante 26 km.

Iniciamos la jornada del 15 de octubre desplazándonos 12 km (todo está cerca) hasta la localidad de Torre de Babia. Dejamos aparcado el coche junto a la fuente situada a la entrada del pueblo, de donde parte la Ruta Laguna de Las Verdes (sendero PR-LE 73), distante 5,3 km, con un desnivel de 470 metros, un recorrido en el que entre ida y vuelta se tarda unas 4 horas. Hoy toca disfrutar de pleno de la comarca de Babia, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en el año 2004. Buena parte de la ruta se realiza por una pista, desde la que contemplamos al fondo del valle la cascada de Treméu. La pista se bifurca hacia la izquierda cuando llevamos 2,5 km y concluye en la majada de Las Verdes, teniendo que seguir por un estrecho y a veces difuso sendero hasta la Laguna de las Verdes, así llamada por estar completamente cubierta de vegetación, aunque con la sequía que hay en la zona ahora era ocre. Aunque el sendero es circular, regresamos al punto de partida por la misma ruta de subida.

Cuando regresamos a Torre de Babia, sacaban a pastar a un grupo de vacas. Nosotros hicimos lago que se convirtió en habitual, ir a tomar algo al bar más cercano, el Brumas, ubicado en Cabrillanes, la capital de este municipio. Comida de bocata en el merendero de Las Murias y regreso a visitar Torre de Babia, pues no lo pudimos hacer por la mañana, aunque la llovizna nos incordió un poco. Se trata de una localidad de 31 habitantes perteneciente al municipio de Cabrillanes, en la que destaca la iglesia de San Vicente, del siglo XIV, situada en un alto y conocida como la Catedral de Babia. Eso sí, estaba cerrada al igual que el Museo Etnográfico y de la Trashumancia, que ocupa una casa tradicional babiana, así que nos conformamos con ver vacas y ovejas, dando por concluida la jornada antes de regresar al hotel.

La ruta del 16 de octubre, estaba todavía más cerca, pues partía de Riolago de Babia, distante tan solo 8 km de San Emiliano. Se trata de la Riolago-Lago Chao (sendero PR-LE-72), con un recorrido de 12,6 km (ida y vuelta) y un desnivel que parte de 1232 m y alcanza una altitud máxima de 1754 m en el Lago de Chao, realizándose en algo menos de 5 horas. Los 4 km primeros, los que nosotros realizamos, discurren por el Camino de las Brañas, paralelo al arroyo de Riolago, una pista forestal que luego hay que abandonar para cruzar el arroyo por un moderno puente. A partir de aquí se convierte en un empinado y a veces complicado sendero, motivo por el que abandonamos, así que no pudimos ver el Chozo de las Brañas, la Cascada de San Bartolo con poquísima agua y el Lago del Chao, por lo que las imágenes que publico me las han pasado nuestros amigos de Rivas Vaciamadrid con los que realizamos el viaje. Antes de regresar a Riolago disfrutamos de la mejor panorámica de Peña Ubiña. Como apareció la lluvia, el resto de la tarde la pasamos en el hotel.

Antes de emprender el regreso a casa, el 17 de octubre volvimos a Riolago de Babia, pues queríamos visitar la interesante Casa del Parque Natural Babia y Luna, por el que hemos efectuado los recorridos estos días, que desde el 1 de octubre solo abre viernes y sábado de 11 a 14 y de 16 a 19 h, y los domingos por la mañana. Ocupa el edificio más notable de este pueblo de 38 habitantes perteneciente al municipio de San Emiliano. Se trata del Palacio de la familia Quiñones, levantado en el siglo XVI. Otros edificios de interés son la parroquia de El Salvador y la capilla. También nos acercamos a la Panadería Alonso, nuestro proveedor de pan para el bocata todos los días a través del supermercado de San Emiliano.

De esta forma concluyó esta escapada por la hermosa y tranquila comarca de Babia en la que, aunque todos los días ha llovido algo, las mañanas han sido muy soleadas. Por delante nos quedaron 347 km para regresar a Leioa, que se realizan en unas tres horas y media más paradas.