Es más tonto de lo que creía

No tenía a Pablo Iglesias por tonto, pero si de verdad cree que el “engaño” del que habla fue la palanca clave para que el PNV votase a favor de la moción de censura a Mariano Rajoy (como si los hechos no fuesen graves por sí mismos), muy listo no parece. De Ciudadanos, no hablo, porque ya las y los de ese partido ya mostraron su nivel, pero del de Podemos claro que lo hago por su adanismo, por su egocentrismo, por sus maniobras y por su distancia de la realidad (en el medio on-line que dirige hoy hay un artículo en el que aseguran que en China hay una democracia popular que sube de las bases al plenario anual del Partido Comunista).

No es Zapatero, es Trump

Tengo 45 años y cuando intentan tomarme por tonto, como ha hecho Pablo Iglesias, me revuelvo. Algo parecido me ha pasado cuando he visto esta noticia en Diario Sabemos: “Los dosieres de Trump buscan derribar gobiernos europeos: después de Zapatero, Meloni podría ser la próxima”. ¿Así que el problema no es que Zapatero haya decidido dedicarse al lobbismo y, supuestamente, haya organizado una estructura para cobrar las facturas de una manera no directa (y ahí lo dejo), el problema es que Trump ha ordenado hacer llegar al juez Calama un “oscuro informe”, según este medio que, básicamente, elucubra (e intoxica) en voz alta? Ya.

El chavismo

El chavismo le ha venido muy bien a Zapatero, a los de Podemos y a ETA. Con el deceso de Xabier Arruti, “uno de los miembros más visibles de la organización terrorista ETA refugiados en Venezuela” (El Nacional), hablamos otra vez “sobre la presencia en Venezuela de antiguos miembros de la organización armada criminal, que se establecieron en el país durante años”. En Chichiriviche llegó a ser “delegado del Partido Socialista Unido de Venezuela” y acogió a José Ignacio de Juana Chaos, en 2010. Arruti (que huyó acusado de intentar asesinar a un policía en Getxo) alcanzó “cargos en organismos o empresas públicas” venezolanas.

La buena noticia del día

Siempre traigo malas noticias o enfoques perversos a la columna, y lo lamento profundamente. Así que hoy puedo traer este titular y lo hago: “Identifican un tratamiento que duplica la supervivencia en el cáncer de páncreas avanzado” (Vozpópuli). De momento, “los pacientes tratados alcanzan una supervivencia media de 13,2 meses frente a los 6,7 de quimioterapia convencional”, pero el avance es muy importante porque han logrado bloquear, al menos temporalmente, la mutación que hace que las terapias no sean efectivas hoy. Se trata de una “primera piedra”, una esperanza, esa palabra que tanto necesitamos pronunciar.

Cómo usamos las redes

La Asociación para la Investigación en Medios de Comunicación ha lanzado los resultados de su recurrente encuesta sobre cómo nos manejamos en Internet: el 87% utilizamos redes sociales digitales a diario, siendo Instagram la preferida (así lo ha marcado el 77% de las personas encuestadas), Google es el buscador dominante (un 93% lo usamos) y el segundo es Bing. El 77% de las y los encuestados hemos usado la inteligencia artificial y el 35% lo hace a diario (yo creo que el resto simplemente la usamos pero sin ser conscientes, sin ir más lejos, en los resultados de Google). Ojo, que el 58% está satisfecha y satisfecho con su experiencia on-line.

La oferta

En El Periódico de España han preguntado a dos académicas y tres académicos sobre la situación de la vivienda “en Madrid y otras capitales”, porque el Madridcentrismo no se hace solo. En el quinteto está Ibon Tellería, de la EHU, y hay cierto consenso: “La oferta es insuficiente y, además, inasequible”. Así que cualquier política de vivienda tiene que tener como objetivo incentivar que las viviendas salgan al mercado de las familias que las quieren para vivir, penalizando a los inversores y dando garantías a los propietarios (en vez de señalarlos como los culpables). Solo así empezaremos a avanzar de una vez.

Yo probaría a prohibir Airbnb

No tengo ni idea de macroeconomía, pero me hago la siguiente pregunta: ¿y si todas las viviendas que hay en Airbnb se dedicasen al alquiler habitual o se pusieran a la venta para familias que las necesitan para vivir? Yo estaría dispuesto a prohibir Airbnb o los alquileres que oferta Booking y que “disparan su negocio mientras miles de anuncios ilegales siguen activos” (Público). Prohibirlo, sí, en mi ciudad… y también en las que quiero visitar, claro, porque esto es muy vasco: igual que llevamos décadas pensando que podemos veranear en Cádiz pero nos molestan los turistas en Bilbao, no queremos pisos turísticos en Donostia pero sí en París.

No, no una casa no es una vaca lechera

Rafa Mora, aquel personaje de la televisión que parecía más guapo que listo, es el que afirma en un podcast que un piso “es una vaca lechera”. Tiene nueve casas y las alquila, y aunque quiere llegar a veinte, asegura: “No soy avaricioso” porque quiere el dinero para estar tranquilo. Lo más importante para mí del podcast y del personaje, es constatar que hemos creado una sociedad en la que cualquiera con cara dura puede ganar mucho dinero, comprar casas y especular, mientras el resto, los que somos un poco educamos, pagamos los alquileres y reímos las gracias. “Temed la ira de los pacíficos”, solía decirme un amigo mío.

Nos informamos en las redes

Ya sé que mi país no es perfecto, que la sociedad actual es extraordinariamente egoísta y no quiere sentir culpa por nada, como cualquier adolescente, pero es lo que tenemos. Así, hacer una Euskadi un poco mejor cada día es un poco más complejo, pero no podemos rendirnos porque, si no, ganarán los malvados, los que son tan malos que necesitan que nada vaya bien para poder vivir muy bien. Y si toca informar por medio de redes, lo haremos: en España “el 49% recurre a redes como Instagram (47%) y TikTok (39 %) para informarse, frente al 44 % que opta por la televisión” (Xavier Tomàs, en Threads). Estas son las cartas y hay que jugarlas.

Lo que es indefendible

Mientras buscamos culpables de las consecuencias del calentamiento global en el gobierno vasco, dejamos pasar nuestra responsabilidad: cómo usamos la inteligencia artificial o cómo cogemos aviones como si esto no afectase directamente a ese incremento de la temperatura. Un ejemplo clarísimo: Alexandria Ocasio-Cortez denunciaba en la cámara de representantes de EE.UU. que un nuevo data center de Meta en Georgia estaba generando una bajada considerable de la calidad del agua, mostrando un frasco de un líquido turbio preocupante. Andrés Trasado ironiza en Bluesky con lo que estamos permitiendo mientras vemos reels.

¿Por qué piden los socialistas un adelanto electoral?

El PP quiere las elecciones antes de que el abrazo del oso de Vox le parta los huesos. El PNV y otros partidos piden un adelanto electoral porque esta legislatura está agotada, es políticamente estéril. Y los alcaldes y los pocos presidentes autonómicos socialistas que quedan en España y en Euskadi, necesitan esas elecciones para que el PP no les barra. Si Sánchez convoca elecciones antes de mayo del 27 y gana, el PSOE sale reforzado. Si las convoca y pierde, los votantes socialistas pueden apretar filas en esas municipales y autonómicas (y en la CAV, forales). Pero un superdomingo puede abrasar al socialismo.

Pero, ¿qué pasa?

Leo los periódicos con detenimiento, veo los diferentes programas informativos con cierta atención y, por supuesto, repaso columnas y noticias en los digitales con enfoques más interesantes, y aún así me cuesta entender todo lo que está pasando. Porque a las investigaciones que se le acumulan al PSOE hay que sumar los casos de corrupción del PP que se juzgan actualmente, y añadir las declaraciones sobre la supuesta integridad propia y la mala praxis ajena, de unos y de otros. ¿Qué pasa? ¿Qué ciénaga política es España hoy? ¿Lo es hoy o lo ha sido siempre? ¿No tiene remedio? ¿Nos vamos?

Pedro Sánchez nunca estuvo ahí

Da igual lo que pase que a Pedro Sánchez va a pillarle fuera de España. La rueda de prensa para valorar que la UCO entrara a la sede del PSOE, la dio desde el Vaticano. ¡El Vaticano! Y no sin sorna, por cierto, cuando fue preguntado por el adelanto electoral que le piden los pocos socialistas que mantienen sus gobiernos y ven que el PP les puede arrasar. Sánchez sabe que su persona, su gobierno y su país son mejor valorados fuera de España, incluidos el sur de Euskadi y Catalunya, donde siempre logra un porcentaje de voto superior al que recibe en su país, que dentro. Pero la cadena de casualidades sonaría a chiste si no fuese tan grave.

¿Quién tiene la culpa del calor?

No voy a hacer amigos, lo sé, pero creo que es necesario decir en voz alta lo que también piensan otras personas para que la espiral del silencio no nos arrastre sin remedio: no, un gobierno (el que sea) no tiene que tener preparada hasta la última instalación para sucesos climatológicos inéditos. No es normal el calor que hace en mayo y nuestros edificios están pensados para otro clima. El cambio que estamos sufriendo es lo que genera golpes de calor y temperaturas extremas en los centros educativos (y de otro tipo), y no el gobierno vasco. La moda de echar la culpa al ejecutivo de turno de lo que pase puede aliviarnos, pero no es seria.

Pablo Iglesias, el jefe

Me ha sorprendido la cifra: cuarenta extrabajadores de Canal Red, el medio digital que dirige Pablo Iglesias, han hablado para una serie de tres capítulos en la que “sacan a la luz situaciones de violencia, malos tratos, persecución sindical, discriminación, despidos ilegales y sanciones de cientos de miles de euros”. Lo ha presentado Sergio Gregori, que salió del canal enfrentado a Iglesias. Estrés, migrañas, tics, jornadas de más de doce horas… La presentación del documental ha generado críticas en redes sociales de Ramón Espinar o Roberto Sotomayor que denuncia “la cultura de la mentira, la manipulación y el chantaje emocional”.

¿Por qué aquí?

Quienes han querido destruir siempre la Ertzaintza lo que peor están llevando es que el consejero de Interior hoy sea Bingen Zupiria: la manera en la que ha asumido los hechos desde el primer momento y ha dado explicaciones en el Parlamento a petición propia es inapelable, y sus reflexiones no pasan desapercibidas. Por ejemplo, su respuesta a Gorka Ortiz de Guinea, que arranca preguntándose “¿por qué aquí?” ha sucedido lo que sucedió el sábado. Y “por qué aquí” seguimos sin debatir no el modelo policial, sino el modelo de convivencia con el pasado de cada uno, pero también con unas bases éticas y con unas instituciones cuestionadas.

Siete agentes de baja

Gracias precisamente a esas explicaciones sabemos que “siete ertzainas resultaron heridos y permanecen de baja laboral” (Orain). No discuto que, vista la violencia de las imágenes (que nunca debió darse), haya contusiones, pero, ¿de verdad los sindicatos van a proteger acríticamente a los ertzainas que han aporreado la reputación del cuerpo? ¿Los siete tienen lesiones incompatibles con su trabajo? ¿Están de baja por el impacto emocional personas entrenadas para hacer lo que hicieron (en un momento en el que no debían)? No lo pregunto en voz alta para dar la razón a los provocadores: es lo que debemos preguntarnos todos.

A ver

Puedo ser absolutamente crítico con la actuación de algunos ertzainas, y preocuparme por la toma de decisiones de los agentes, y afirmar, al mismo tiempo, que a mí no me da lecciones de solidaridad ni de pacifismo una persona condenada por pertenencia a banda armada, con más de 40 delitos de kale-borroka en su historial, que cuando le detuvieron llevaba una pistola y que, en las imágenes, se le ve encararse a un policía y agarrar a otro (lo que no debió ser resuelto con violencia, sino con inteligencia). José Javier “Jotas” Oses exhibe ahora un victimismo renovado después de haberse enjabonado con el sufrimiento palestino.

Cuando los solidarios importan más

Sí, apoyé expresamente la primera flotilla hacia Gaza. Después de conocer el Palestine-washing que pretendían hacerse algunos participantes fui perdiendo mi entusiasmo. Condené la humillación gratuita de Itamar Ben Gvir a los integrantes de la actual flotilla. Y con los porrazos inexcusables de Loiu, aborrecí la violencia policial en mi país pero también acabé por desencantarme: ¿los solidarios tenían que parecernos, por lo menos, igual de importantes que las víctimas de Gaza? Vistas las imágenes, que recoge en X con sorna el ministerio israelí de exteriores, en otras partes del mundo también lucen protagonismo y provocaciones.

El apoyo iraní

Los agentes de la ertzaina gestionaron tan mal las provocaciones y el victimismo profesionalizado (eso también lo vimos), que la dictadura iraní ha utilizado la violencia (injustificable) para hacer uno de sus vídeos generados con inteligencia artificial comparando lo que sufrieron los de la flotilla (los del Palestine-washing) con el bombardeo de Gernika. Y los que son capaces de cerrar los ojos ante la instrumentalización del dolor sienten alborozo como si el régimen iraní se hubiese convertido en un gobierno de luz después de ser masacrado por EE.UU. e Israel. Pues no, los principios no cambian en función de los enemigos.

Inteligencia o violencia

A uno le define a qué dedica su tiempo: a mí me ocupa la imagen de mi país, Euskadi, y de sus instituciones. Por eso estoy profundamente preocupado por lo que vimos el sábado en el Teleberri, pocos minutos después de que sucediera, y las imágenes que hemos ido observando después de lo que pasó en Loiu. Y es inadmisible e inexcusable. Los agentes que no supieron resolver la situación y que, en vez de a la inteligencia, recurrieron a la violencia, deben ser investigados y, si cabe, sancionados. Y lo creo firmemente precisamente porque siempre he defendido a la Ertzaintza y a quienes la conforman.

El papel de los sindicatos

Las últimas elecciones sindicales de la Ertzaintza las ganó EUSPEL después de una serie de protestas en las que, hablémonos como adultos que somos, la Ertzaintza tiró por el desagüe parte de su crédito. ¿El resultado? Un sindicato poco dado al diálogo, empoderado, y unos sueldos todavía más altos que, desde luego, los que emplearon las porras en Loiu no se ganaron. ¿Y ahora? Precisamente los sindicatos tienen que ser especialmente quirúrgicos porque sin institución no hay trabajadoras ni trabajadores. Amparar a los investigados (¿cuántos cogerán oportunas bajas?) de modo acrítico no será justo para nadie.

No, no es el modelo policial

Que el debate sobre el modelo policial lo ponga sobre la mesa la misma izquierda abertzale que ha querido cargarse a la Ertzaintza desde antes de su nacimiento debería de ser una alerta roja. Sin embargo, muchos agentes políticos y comunicativos vascos compran la mandanga como si no hubiese pasado todo lo que ha pasado. Y hablémonos como adultos también en este tema: ¿cuál es el otro modelo policial? ¿De verdad queremos agentes sin armas? Debatamos sobre seguridad: sobre cómo incrementarla. Y debatamos, porque claramente es necesario, sobre qué falla en la capacidad para la gestión de situaciones de algunos agentes.

Palestine-washing

De la misma manera, no podemos hablar de la solidaridad con Palestina sin mencionar que algunos están haciéndose un enjabonado con el dolor de aquel pueblo y la masacre israelí. Dos condenados por pertenecer a ETA estaban en el grupo que se blanquea y que recibió unos palos que nunca, de ninguna manera, tenían que haber recibido. Porque ni ese Palestine-washing, ni las provocaciones, ni el victimismo profesionalizado tenían que haber sido gestionadas de la manera que se gestionaron. Insisto e insistiré: nada lo excusa. Y las sanciones que se concreten después de la investigación no pueden ser eludidas. Ni diluidas.

Una cuestión de país

Escribo esta columna porque es mi obligación: no puedo mirar hacia otro lado ante algo que nos horroriza a muchas vascas y muchos vascos. Y la escribo con el convencimiento de que siempre, siempre, he defendido a la Ertzaintza, y estoy legitimado para pedir autoexigencia, autocrítica y umbral ético elevado. Las explicaciones las dio muy bien Bingen Zupiria (y negarlo es como negar los hechos en Loiu). Pero la Ertzaintza tiene que asumir cómo ha empañado la imagen de Euskadi y de las instituciones vascas, y tiene que intervenir, sin excusas, para repararla en la medida de lo posible. Porque el daño ya se lo han hecho algunos agentes.