La emergencia sigue

Putin, Trump y Netanyahu han hecho que la emergencia climática haya pasado a un segundo, tercer o cuarto plano. Pero sigue ahí y, de hecho, es más grave cada día, por culpa de la IA y del uso innecesario que hacemos de ella. Dadas todas estas circunstancias, me veo obligado a insistir con posts como el de Michel en Bluesky: “El día que nos limiten el consumo de agua a todas las personas a unas pocas horas al día, me voy a sentir muy hostil hacia las personas que usan la IA a pesar de las advertencias. Y ni quiero ni voy a evitarlo”. Así comenta la noticia en la CNN sobre la alerta que ha lanzado la ONU ante la escasez de agua en un futuro próximo.

No, unos no perdieron la guerra

Anuncia ahora Arturo Pérez-Reverte “que se aplazan las jornadas sobre la Guerra Civil a las que Uclés no quiso asistir” (InfoLibre). “El escritor afirma que ‘grupos de ultraizquierda’ convocaron manifestaciones ‘violentas’”. El mismo escritor (Pérez-Reverte, por supuesto) que señalaba a un error tipográfico como el origen del revuelo en el que tan bien se desenvuelve David Uclés, todo hay que decirlo. “1936: ¿La guerra que todos perdimos?”, se pregunta ahora. “1936: La guerra que todos perdimos”, leíamos antes. Yo este debate lo tengo claro: todos no perdieron esa guerra. Algunos ganaron y siguen viviendo muy bien de aquella victoria.

El modelo de negocio

¿Por qué Trump hace lo que hace? Más allá de las señales que sugieren ciertos problemas de salud, Trump hace lo que hace por dinero, por mucho dinero: “Se estrena ‘Melania’, el documental de la primera dama que ha costado 40 millones de dólares”. Sí, 40 millones de dólares es lo que ha cobrado la primera dama estadounidense de Amazon por la realización de un documental que dirige Brett Ratner, conocido por haber dirigido alguna película de la saga X-Men y por “haber sido acusado de abuso sexual y acoso”. Melania está ahora de promoción, como si las órdenes de su marido no matasen. El boicot a su película no es una opción.

Y ahora, ¿qué?

Melania de promoción, abriendo la bolsa de Wall Street entre aplausos, sonriendo y dejándose ver porque hoy Amazon estrena, en todo el mundo, su película documental, y su marido diciendo una cosa y la contraria, pero no por demencia, sino porque no puede decir nada. La está liando tanto dentro del país que gobierna, que ha llegado a aseverar, para justificar la ejecución (lo hemos visto todos) de Alex Pretti, que no puedes ir armado por la calle, ¡en EE.UU.! “¿Y qué pasa con la Segunda Enmienda?”, se preguntan en Rawstory y muchos republicanos, defensores del derecho a poder portar armas.

Larga vida al fútbol

El Athletic ha sido eliminado de la Champions League. ¿Y qué? Nos clasificamos, la hemos jugado, lo hemos pasado bien y se ha acabado. ¡Es fútbol! Un deporte estupendo que, a veces, nos regala momentos preciosos como el gol del portero del Benfica, Anatoliy Trubin, que clasificaba a su equipo para el play-off y, al mismo tiempo, condena al Real Madrid a la misma ronda eliminatoria. Un gol en el descuento, marcado por el guardameta, de un equipo entrenado por Mourinho, al Real Madrid, un Real Madrid al que ha llegado Arbeloa, que ha mostrado su admiración por Mourinho varias veces. Una historia maravillosa.

Menudo cabronazo

No creo que vaya a suceder, de hecho, no creo que vaya a suceder algo bueno en los próximos meses, pero me gustaría que la guerra en Ucrania provocada por Rusia sirviese para que las democracias pusieran freno a las dictaduras. Empezando por la de Putin, que hace décadas que borró el sistema electoral ruso, siguiendo por China y continuando por los distintos emires y jeques en el mundo. Esa banda de hijos de puta tiene que ser tratada como tal, tiene que ser arrinconada y destruida tan eficazmente como seamos capaces. Soportar ahora la amenaza nuclear rusa es motivo más que suficiente para empezar la aniquilación.

No les necesitamos

Los dictadores que se asientan en grandes recursos energéticos o que subyugan a grandes mercados potenciales nos sobran. Es evidente. Evidentísimo. Y esos recursos seguirán ahí cuando sean depuestos con tanta ayuda internacional como sea necesaria. Pero también nos sobra la legión de gilipollas que les justifican cómodamente desde las democracias: las dictaduras de Rusia, Cuba o China han sido vilmente blanqueadas, y lo siguen siendo. Comparto la sorpresa de La Niña Repollo: “Pensaba que lo de la gente que cree que Putin es comunista era una coña pero resulta que no”.

Por eso soy pesimista

Cuando Arturo Pérez-Reverte tiene razón no me cuesta nada dársela desde que sus crónicas y sus posteriores colaboraciones en El Semanal me empujaron a ser periodista. “Chicos y chicas valientes mueren otra vez, combatiendo solos y sin esperanza ante profesionales de la guerra. Europa es una piltrafa y Putin lo sabe. En unas semanas, quienes hoy lo critican negociarán sobre hechos consumados. ‘Hemos conseguido la paz’, dirán. Y hasta la próxima”, tuiteaba durante el fin de semana. Pocos resúmenes leeremos tan realistas, tan lúcidos y tan eficaces sobre lo que vemos, una y otra vez, en este mundo de mierda.

El enemigo es el mismo de siempre

Anda Vox muy ocupado en señalar a todos menos ellos como colaboradores necesarios de Putin en España para que no se note que quien más debe al ruso es precisamente la ultraderecha en España, igual que en EE.UU., Brasil e incluso Alemania: “Todo el Parlamento alemán aplaude en pie al embajador de Ucrania… salvo la ultraderecha” (El Huffington Post). Putin es el mayor antisistema que hay en el mundo, el más bananero de los dictadores, y uno de los más hábiles: ha sabido hacerse necesario y temible pactando, eso, sí, con los peores demonios. Ojalá se equivoque como todos los que han cebado a monstruos.

El papel de las redes

Celebro que las grandes tecnológicas que mueven información en el mundo (Facebook, Twitter y Google) hayan movido también ficha ante la guerra. Aunque su respuesta, una vez más, ha sido insuficiente y ha llegado tarde. ¿Cuánto dinero han ganado estas redes sociales y el buscador mientras Putin desestabilizaba políticamente al mundo? Ahora le han cerrado el grifo (parcialmente) pero al dictador le da igual: Rusia cuenta con su propia red social, nacionalizada, y su canal de mensajería, Telegram. Y lo más importante: a quien invade un país y amenaza al resto del planeta con su arsenal nuclear le da igual lo que tuiteemos.

El desafío es la justicia

El desafío no es “la concordia entre los pueblos de España” después de los indultos, como dijo Pedro Sánchez: el desafío es que España madure, abra los ojos, se dé cuenta de los problemas que tiene, y que estos sean tratados por políticos adultos capaces de gestionar un referéndum si fuera necesario. El reto también es para los medios de comunicación que tienen que explicar los hechos sin la pintura de hooligan en las caras de periodistas y contertulios. Y el verdadero desafío es, sin duda, para la justicia española, heredera de otra época y con ansia por corregir negociaciones políticas o fundamentos democráticos como la participación.

¿Quién mantiene las dos Españas?

Los indultos hay que explicarlos bien: son necesidades humanitarias de unas personas (y sus familias) que intentaron avanzar un mandato ciudadano y lo hicieron con precaución (ni siquiera bajaron la bandera española) pero con intención de llamar la atención sobre un territorio de Europa. Personas que fueron apoyadas, entre otros, en aquel referéndum en el que mucha gente se implicó para tener urnas y censos. Señal de que algo sucede en el seno de una sociedad. Con esta base, provocar una España partida (“más del 50% de los españoles rechazan la concesión de los indultos”, según La Información) es una irresponsabilidad.

El papelón de Felipe VI

El papel de Felipe VI en la aprobación de los indultos no puede pasar desapercibido: el verdadero escándalo que provocó Díaz Ayuso no fue intentar implicar al rey de España, sino poner de manifiesto la inutilidad de este cargo, que solo sirve para ratificar lo que deciden otros. Para estampar una firma la maquinaria monárquica resulta bastante cara, la verdad. Por supuesto, no hubiera sido mejor el enfrentamiento ni que Felipe VI se hubiera opuesto, no soy uno de esos “cuantopeormejoristas”, de los que hablaba Javier Vizcaíno. Pero tampoco estoy ciego ni soy rico: que la jefatura del Estado nos cueste lo justo para lo que sirve.

O que escuche a “su pueblo”

Entre lo que ha podido trincar su padre si se confirma la montaña de indicios de la investigación sobre las distintas millonadas que tiene aquí y allí Juan Carlos I, y la inutilidad de la institución que ha heredado Felipe VI (y eso que renunció a su herencia), yo creo que la monarquía española ya ha salido suficientemente cara. Algún recorte ya ha hecho, es cierto, pero justo el que más le conviene: “6 años desde que el CIS ya no pregunta por la monarquía en sus encuestas. La última vez que preguntaron Felipe suspendió con un 4’34. Y dejaron de preguntar, evidentemente”, según Alán Barroso en Twitter.

Gañanismo, el virus de siempre

La misma España en la que políticos y periodistas se han negado a explicar los indultos, la misma en la que el jefe de Estado puede haber trincado y su sucesor, su hijo, ha quedado como un pelele, algunos se han autoelegido como superhéroes necesarios. Y no hablo de los jueces y llaneros solitarios. Hablo de escritores como Pérez Reverte, capaces de menospreciar a sus compañeros y reivindicar nuevas lecturas (escritas por él y sus amigos, claro) para niños cuyos padres quieran futuros machos alfa en casa. “Es acojonante cómo Pérez-Reverte es cada vez más indistinguible de su parodia de Joaquín Reyes”, tuiteaba Pablo Batalla Cueto.

El pueblo que critica unido

Belén Esteban ha sido la voz del pueblo más que nunca cuando ha criticado al gobierno español por la falta de medidas de seguridad en el aeropuerto de Barajas. Porque el pueblo, sobre todo, critica. Y sabe qué hacer: dentro de cada uno de nosotros hay un epidemiólogo, una consejera de Sanidad, un alcalde de Gernika, una directora de ikastola, el entrenador del Athletic y un gran crítico capaz de quejarse por cómo van a volver nuestros hijos a las aulas mientras nos tomamos un zurito y les dejamos juntarse con otros, completamente desconocidos. Así somos: cada día más, como “la Esteban”.

No va de bandos, va de personas

La pandemia no entiende de afiliaciones ni de intención de voto. Sin embargo, cada decisión tomada o no tomada, cada circunstancia e incluso cada comportamiento incívico (que es el principal factor de propagación) sirve a quien no lo ocupa para cargar con virulencia contra el gobierno de turno. Y la mayoría de argumentos no aguantan dos pensadas, como que puede darse la circunstancia de que se abran los gimnasios mientras se mantienen las ikastolas cerradas (esta ocurrencia la he leído personalmente). Será porque los adultos no se lamen cuando sudan, como sí hacen los niños sin conciencia ni culpa.

Sí, la juventud mueve el virus

Igual que los niños se chupan la cara o chocan sus lenguas sin ser conscientes de que pueden transmitir el coronavirus de una casa a otra, y sin culpa, los jóvenes salen, beben y se enrollan entre ellos. Pero a estos ya se les puede pedir un poquito más de conciencia, sobre todo cuando estiramos el término “joven”. Porque, sí, según la OMS, “los menores de 40 años están impulsando la pandemia”. No, no es cosa de una consejera a la que la izquierda abertzale vapulea como los de Vox vapulean a Fernando Simón: es la puñetera realidad. Y las no-fiestas, como en Gernika, son la evidencia de que lo estamos haciendo mal.

Vimos pocos muertos

Arturo Pérez Reverte a veces, solo a veces, vuelve a ser aquel columnista de redacción pulcra que daba tortas como panes a quien se lo merecía. La periodista Begoña Beristain ha rescatado una de las últimas páginas de este escritor en la que sugiere que, seguramente, no hayamos visto suficientes muertos por coronavirus. Tiene toda la razón: solo así podemos explicar la relajación generalizada ante las medidas sanitarias, el tiempo que dedican algunos a crear críticas, e incluso la existencia de negacionistas que se merecen todo el desprecio. Si nos hemos idiotizado necesitamos que alguien nos sacuda. Cuanto antes, mejor.

Corolario

Otro escritor, Antonio Agredano, resumía en un tuit lo que sucede: “Yo creo que los chalados tienen derecho a decir chaladuras. También creo que una sociedad madura, y más preocupada por la información que por el espectáculo, minimizaría esas chaladuras y no las convertiría en el centro de debates interminables y melancólicos”. Precisamente fue Agredano quien acuñó el término “cagapoquito”, y yo no lo voy a ser: quien eleve las chaladuras o los argumentos para Twitter tiene que ser parado en seco. Y punto. Esto es serio, esto no se soluciona con un “yo lo que haría”, esto va de muertos y de disciplina. O no irá.

La gran metedura de pata

Mientras en el PSOE se dedicaban a intentar cruzar todos sus dedos para que Cayetana Álvarez de Toledo o Isabel Díaz Ayuso metieran la pata, no se dieron cuenta de que el que la había metido hasta la altura de la ingle era Pedro Sánchez, que reconoció la clara injerencia del gobierno español en el sistema judicial vía fiscalía: “La fiscalía, ¿de quién depende?”, preguntaba con convencimiento el presidente en funciones. “Eso querría yo saber. Si la fiscalía actúa con criterios jurídicos o sometida a decisiones políticas. Machacando el Estado de Derecho”, respondía Joaquín Urias en Twitter .

Vox señala, los ultras ejecutan

Después de 48 horas de persecución de Vox a inmigrantes menores de edad no acompañados, un grupo de extrema derecha ha manado a la UCI a uno en Zaragoza, con el cráneo hundido. Que no me venga ahora nadie con que se trata de una causalidad o mirando para otro lado, especialmente, que no me venga nadie que haya dado alas a Vox convocando unas nuevas elecciones para que siga engordando el monstruo o dándoles poder, directamente, vía pacto de gobernabilidad. Esto es tan grave como parece: son los de la Falange que se manifiestan y los cabezas rapadas que dan palizas.

Y la prensa les blanquea

En estas estamos, intentando que todos abran los ojos y vean al monstruo como lo que es, cuando en Vozpópuli sacan esta noticia: “Santiago Abascal es el líder político favorito para los jóvenes y Pablo Iglesias, el más aburrido para irse de fiesta. La generación Z han elegido al líder de Vox como su favorito y también han escogido quién es su candidato a la presidencia preferido para irse de fiesta”. Por mí, Bea Téllez de Meneses puede irse a la mierda, porque en ningún momento recuerda que la juventud elige a la extrema derecha. Y también los autores del autor del estudio: “Generación Z & Políticos”.

Rosa Díez pide el voto para otro partido

Finalmente, el segundo cambio de partido de Rosa Díez se ha consumado después de que esta semana haya pedido el voto para el PP junto a Pablo Casado y Cayetana Álvarez de Toledo en Barcelona. Lo ha hecho sonriente, encantada de volver a ser enfocada por las cámaras, y con una indumentaria que no ha pasado desapercibida, justo lo que ella buscaba. Y así, la que empezó en el PSE y fundó UPYD, ha acabado en el PP… De momento, porque ella nunca cierra ninguna puerta, nunca agota ningún camino que le lleve al imperio español y, sobre todo, a un micrófono encendido con tomas para las cámaras.

La campaña más española

Más que sorprenderme a mí mismo dando la razón a Pérez Reverte, me ha sorprendido el escritor español tuiteando esto con lo que estoy tan de acuerdo: “Anoche vi el debate. Esta mañana muchos dicen que los españoles no merecemos tener esos políticos, a cual más mediocre. Pero no estoy de acuerdo. Creo que realmente son los políticos que merecemos, porque nos representan. Encarnan lo que hemos sido, somos y pretendemos ser”. Así va a votar España el próximo domingo, eligiendo entre el menos malo de los males o el peor, a ver si revienta todo. Cada vez me siento más lejos de esa realidad.