
Solo hay que leer el titular y el subtítulo de esta noticia en Cinco Días para entender cómo va el negocio: “Apuestas millonarias en derivados financieros predijeron minutos antes el anuncio de tregua de Trump. El volumen de operaciones en los mercados de futuros se disparó 15 minutos antes de que el precio del ‘brent’ cayera en picado y la Bolsa se disparara”. Queda claro, ¿no? No es el petróleo para que EE.UU. siga siendo el líder económico en el mundo, no es la presión del lobby judío y que le dice Netanyahu, ni mucho menos es la búsqueda del premio Nobel de la paz: lo que mueve a Trump es enriquecer a los suyos empezando por él.
Por supuesto que hay alternativa
Debemos organizarnos para hacer frente a EE.UU. y dejar de adquirir sus productos y servicios, y si eso supone mandar a la mierda a Netflix y a Disney, tendremos que hacerlo. Qué sacrificio, ¿no? Díselo a un iraní. Lo que es evidente es que hay otra manera de hacer las cosas y Europa la lidera: “Bruselas y Canberra eliminan aranceles en un pacto que ahorrará 1.000 millones de euros anuales a la Unión Europea. El acuerdo impulsará las exportaciones de lácteos y coches eléctricos, además de blindar el acceso a materias primas clave como el litio” (Euronews en Bluesky). Esta es una buena noticia, difundámosla.
Dicho de otra manera
En Europa hay dos grandes familias políticas: la que está a favor de la Unión (formada por socialistas, populares y Renew (donde se ubica el PNV), y la que está en contra (formada por extremas derechas e izquierdas, juntas, en la que se ubican EH Bildu, Podemos, Vox y Alvise). Yo tengo claro que formo parte de la que suma, y no estoy solo, como demuestra Arancha González (la que fue ministra española de Exteriores) en X: “Islandia anuncia referéndum en agosto sobre adhesión a la Unión, Bulgaria entra en el euro, Suecia y Dinamarca debaten su entrada al euro, Noruega debate su entrada en la Unión y el Reino Unido duda” de su Brexit.
Quienes generan riqueza, empleo e impuestos
De un modo parecido, mucho más cerca, en Euskadi, también hay dos grandes familias políticas: los partidos que se dirigen al funcionariado y los partidos que lo hacen a las y los autónomos, es decir, ese colectivo que genera riqueza, empleo e impuestos (y además, los recaudan). Un colectivo que debemos cuidar porque sin las y los autónomos no hay funcionariado (al revés no funciona de la misma manera, digámoslo claro) y para cambiar esta tendencia en España y en Euskadi: “El número de autónomos que ejercen de empleadores se ha reducido en más de 36.000 personas en los últimos 7 años” (Pymes y Autónomos).
Solo tenemos que tratarles como merecen
El Athletic está siendo noticia por cuestiones extradeportivas: la marcha de Valverde (una pésima) y las elecciones (una esperada). Malo pero irremediable. A falta de fútbol, declaraciones de futbolistas, ya lo sabemos. Me quedo con estas de Unai Simón que recoge Athletic Xtra “sobre las amenazas que está sufriendo Jon Uriarte”: “Siempre va a existir en el fútbol un sector que yo catalogo como la borregada. Creen que el Athletic y el fútbol se vive de esta manera. Esas cosas están fuera del Athletic y fútbol”. Estoy de acuerdo: a la borregada no hay que empoderarla. Que tome nota alguno mencionado aquí.



