¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá?

Llevábamos tiempo sin vivir un evento político con algo de emoción. Es más habitual que asistamos a espectáculos con el guion escrito desde hace tiempo como Vistalegre IV, aunque el autor del libreto haya decidido no aparecer (eso también estaba en los papeles, por supuesto). La incertidumbre hoy se vivirá en la madrileña plaza de Colón, donde está por ver cómo queda la foto: ¿Saldrá Casado sale a rebufo de Abascal o será al revés? Yo no apostaría en contra del PP, que tiene más oficio para estas cosas. ¿Arrimadas por quién será fagocitada? Y lo más importante: ¿habrá gente o “pincharán”?

Nunca fueron los hechos

La declaración de independencia de Catalunya nunca pasó de puesta en escena. Se preocuparon de que así fuera quienes ahora sufren cárcel y exilio, precisamente, para no tener que pasar por ello. La mejor prueba es que nunca dejó de ondear la bandera española. E hicieron bien. Lo que nadie esperaba era el empeño del poder judicial español en rectificar la actitud del gobierno de Rajoy. Hoy, “un informe del Consejo de Europa contradice al Tribunal Supremo y sostiene que en el ‘procés’ se condenaron declaraciones políticas” (El Independiente). Lo que vuelve a confirmar que condenas y condenados son políticos.

Las nuevas intervenciones

La intervención de documentación a ERC e incluso de fotos sacadas de discos duros de encuentros o reuniones está siendo vendida a los medios con el mismo manual con el que colocaban intervenciones a miembros de ETA y documentación de la banda. Un error por parte del equipo ministerial de turno porque pone en duda que lo de antes no fuera también una caza de brujas. Porque lo de ahora sí lo es, en versión española, más chusca, por supuesto: cada filtración señalando la intención de delinquir (si es que responder a una encomienda vía elecciones lo es) es un ridículo y una debilidad más en el haber de España.

No tanto

Uno de los temas de la semana en Twitter ha sido la acusación desde OK Diario a Íñigo Errejón por haber golpeado, según el digital amarillista, a una persona que le había pedido un selfie fuera del toque de queda. No tengo ni idea de si el diario de Inda, conocido por publicar fake-news, ha contado esta vez la verdad o solo se ha basado en una denuncia cuya honestidad también desconocemos. Pero sí sé lo que tienen que soportar los políticos en la calle y en las redes sociales, y que eso no va en el sueldo: en el sueldo va escuchar las quejas y recoger las ideas, no los insultos ni ser el objeto del chiste irrespetuoso o la calumnia gratuita.

La fiesta que pagamos los cercanos

Pocas dudas tengo de que la del fútbol es la mayor burbuja del momento (y desde hace años). Tampoco las tengo de que esa orgía de millones, además, la pagamos los aficionados más próximos a los clubes: ni las audiencias de China ni el merchandising para Sudamérica. Los que vamos al campo abonamos la anualidad, la televisión para ver los partidos de fuera y la camiseta a 100 €. Mientras tanto, “BeIN ‘aprieta’ a la UEFA: renueva la Champions en Oriente Próximo por un 25% menos” (Palco 23). Otra muestra, por cierto, de que los de la Superliga, esos “visionarios” que derrochan los millones, hicieron los cálculos con el PC Fútbol.

«24.000 millones»

En Menéame han puesto de nuevo de actualidad la entrevista de Jordi Évole a la periodista Carmen Monforte, que explicaba el gran problema de la factura de la luz que pagamos: no es el precio de la electricidad, sino los famosos peajes que abonamos a las empresas para que hagan su trabajo, como buscar nuevas fuentes de energía, o la compensación por las nucleares no terminadas. Pero la madre del cordero es el “déficit tarifario”, que es lo que apoquinamos como cuota fija para compensar los 24.000 millones, más intereses, que debemos a las compañías. Ese montante hará, según Monforte en 2012, que la factura suba siempre.

“41%”

Como vasco independentista la cifra que hizo público el Sociómetro del Gobierno Vasco el miércoles me preocupa: “El 21% de los vascos apoya la independencia de Euskadi frente al 41% que la rechaza”, resumen en República.com. En la anterior encuesta el rechazo era del 34%. No creo que haya aumentado la simpatía por España, pero sí se ha afianzado el marco español y, sobre todo, la vía catalana ha sido un estupendo repelente para quienes podían aproximarse al sentimiento independentista. Pero voy a ser optimista: creo que cuaja la idea de que para autónomo dentro de Europa no hay que salirse de ningún sitio.

“2 millones de euros”

Ya solo nos acordamos de la aplicación “Radar Covid” los muy cafeteros, los que hemos estado encima de estos temas desde el principio de la pandemia. Pero sigue activa para arrojar un resultado paupérrimo: “Apenas ha registrado en su base de datos el 0,8% de los casos totales en España” (El Independiente). Y eso que su desarrollo costó dos millones de euros, no estuvo lista hasta agosto y fue utilizada por los más jacobinos para señalar a quienes defendemos que el acceso en euskera a lo que esté desarrollado con dinero público es un derecho y no un capricho. Otro desastre pandémico que nadie asumirá.

“320 millones garantizados”

Tapado por el tema de la vacunación a los integrantes de “la roja” la Federación Española de Fútbol nos ha metido otro gol: la Supercopa, ya sin restricciones por el Coronavirus, se celebrará en Arabia Saudí hasta 2029. El nuevo plazo le reportará a la dueña del torneo hasta 320 millones de euros garantizados por esta dictadura asentada sobre pozos de petróleo. De momento, la próxima edición la jugará de nuevo el Athletic, como finalista, otra vez, y además defenderá el título. Por supuesto que el Club tiene que acudir a la cita, somos quienes lo contemos los que tenemos que estar atentos para que no nos cuelen el blanqueo.

“30 millones de pinchazos”

Termino con una cifra estupenda, la que destaca Ícaro Moyano sobre las vacunaciones en España: 30 millones de pinchazos (11, con la pauta ya completa) y “se cumplen los hitos previstos”. Esta es solo una buena noticia. Igual que lo es la del millón de vacunados en la CAV con, al menos, una dosis. Y no me voy a cansar ni de retuitear ni de comentar estos tuits, porque si lo hemos hecho con las malas noticias y con los argumentos de la oposición cuando venían mal dadas, ahora nos toca celebrar las buenas nuevas y el silencio de quien ya no sabe que decir y por eso busca y difunde la estadística más negativa que sea capaz de encontrar.

¿El banco de qué?

Me ha sorprendido mucho el análisis del Banco de España sobre la subida del Salario Mínimo Interprofesional que aprobó el gobierno de PSOE y Podemos: “Provocó la pérdida de más de 100.000 puestos de trabajo entre empleos destruidos y puestos que no se crearon” (El Independiente). Cualquiera diría que no se alegran de que los trabajadores mejores sus condiciones. Y cualquiera podría decir que la de los “puestos que no se crearon” es una elucubración propia de quien se chupa el dedo índice, levanta la mano y luego se pone muy serio a redactar un informe en nombre de España. ¿Qué España?

No, no podemos

Puede parecer que me he tomado hoy la pastilla roja antes de escribir, pero prefiero pensar, simplemente, que todavía puedo ser incluido en ese “jóvenes” que menciona la ministra Díaz: “No podemos tener a jóvenes con contratos de 476 euros, eso habla muy mal de las empresas españolas” (Púbico). De las españolas y de las vascas que los tengan en condiciones similares, claro. No hay que olvidar que pese a esas condiciones de semiesclavitud, España lidera todos los rankings de desempleo entre la población joven. Un “logro” recurrente que Díaz quiere revertir inyectando tela para convencer a los contratantes de lo que ya es justo.

Y estos, ¿a quién representan?

Para ser justo ante las noticias sobre la selección española de fútbol intento imaginarme qué pensaría si estuviese leyendo los mismos titulares o comentarios sobre la de Euskadi. Y en el caso de la vacunación exprés lo tengo bastante claro: igual que el alumnado que está haciendo la Selectividad estos días, lo único que tenían que hacer los futbolistas era no contagiarse antes de la gran cita. Disfruto con el fútbol en algunos momentos todavía como un niño, pero entre adultos, y aunque creo que con el tema de las vacunas también hemos sido demasiado exquisitos, lo de “la roja” es un despropósito que, sin embargo, no sorprende a nadie.

Un (ex)futbolista con criterio

No me caía mal antes (tampoco especialmente bien), pero con estos dos tuits, Santiago Cañizares me cae un poco mejor: “El otro día dije en la COPE que España estaba detrás en el ritmo de vacunación de determinados países europeos… ¡Error! Y no sabéis cómo me alegro…”. “Y dicho esto, es sorpréndete el rigor que algunos me exigen, deben de valorar tanto mi opinión que temen una corriente equivocada y manipulada de dimensiones enormes que finalmente condicione nuestras vidas… ¡Sed felices!”. Su rectificación, su alegría porque las cosas vayan bien y su aviso a la policía de Twitter me parecen tres aciertos notables.

Ninguna sorpresa

Me han sorprendido las formas tan burdas del Banco de España, me ha sorprendido el discurso de la ministra Díaz, me ha sorprendido el debate sobre las vacunas a los futbolistas profesionales, y me ha sorprendido que un comentarista rectifique y conozca lo que se cuece realmente en Twitter, pero no me ha sorprendido esta noticia: “La Audiencia de Málaga confirma la condena a una mujer por participar en una procesión de una vagina de plástico”. Niporwifi ponía de manifiesto la victoria de lo retrógrado: “Ha ganado Abogados Cristianos, una pena y una vergüenza”.

«Un fallo»

Solo fue parte de Internet y, que sepamos a esta hora, ni siquiera la parte importante (conexiones aeroespaciales, controles remoto, sanidad, etc.), pero la caída de la gran red que afectó ayer durante unas horas “a Amazon, Twitter y medios como El País y el New York Times” (El Independiente) nos tiene que recordar lo frágiles que somos ahora mismo. Hemos condicionado nuestro ocio, nuestro negocio (¿qué pedido o stock no es ya digital?), nuestra salud y hasta nuestra memoria a una única herramienta cuyo control real desconocemos. La herramienta gracias a la que pago mis facturas, por cierto.

“Echenique borra”

Pero Internet no es solo mi herramienta de trabajo: también algunos políticos han hecho de las redes sociales (especialmente, Twitter) su mejor tribuna y, casi, su única ocupación. Tanto han tuiteado algunos que ahora se arrepienten, como Pablo Echenique, que ha borrado “la mayoría de sus mensajes en Twitter en vísperas de Vistalegre IV”. Solo ha dejado los que hacen mención (positiva) a la candidatura continuista y, como recuerdan en República.com, este no es el primer borrado masivo que hace quien fuera número dos de Pablo Iglesias. La política de tuit es tan mala que no la quiere de legado ni quien la practica.

“ERC endereza”

Pero la noticia política de la semana ha vuelto a ser la de los indultos. En este caso, su avance pese a la presión derivada de la falta de humanidad de algunos líderes políticos. Y después de esa, l otra noticia es el giro al pragmatismo de ERC: Junqueras, ya como líder político y moral del independentismo, defiende la vía escocesa, que es la vía vasca también. Defiende un referéndum acordado, defiende la complicidad de la comunidad internacional y defiende la vuelta a la política para hacer política. Un mecanismo tan sencillo y tan olvidado por todas las partes, desde la unilateralidad hasta la justicia vengativa.

“El PP traga”

Claro que Díaz Ayuso ha accedido a la petición de Vox de reducir notablemente el número de representantes en la Comunidad de Madrid: el populismo lo hace la extrema derecha y el PP se beneficia de una posición de fuerza porque, que nadie se equivoque, cuando se reduce el número de parlamentarios lo que se reduce es la posibilidad de que entren nuevas fuerzas o representantes más alejados del establishment. Los ordenados y ortodoxos siempre estarán en los primeros puestos. Si ese tijeretazo va acompañado de una reducción del personal asistente el parlamento tratará menos temas y recibirá a menos agentes sociales.

“Ha sido raro”

La pieza en Magnet sobre el primer evento de inversores de Bitcoin no tiene desperdicio. Más que una serie de sesiones sobre economía aquello fue un festival. Por momentos, según el relato, incluso una rave. Una fiesta del exceso, en cualquier caso, que celebrara un “neoliberalismo tech” en un momento en el que la moneda virtual sigue bajando sin que nada haya en el horizonte que pueda hacerle rebotar. Y si son los de esta fiesta la que debe velar por el futuro financiero de inversores anónimos que poco tienen que ver con los que allí se dejaron ver, desde Paris Hilton a skaters que proclaman la revolución.

«De la misma manera»

Bildu se ha enredado en su propia tela de araña: su negativa a “condenar” la agresión a un miembro del PP en Gasteiz y el argumento de que esta palabra sirve para “desgastar al adversario político” son dos elementos anacrónicos. A estas alturas, una agresión por motivos políticos es condenada o es justificada. Y donde se ubique cada uno es su responsabilidad. Por ejemplo, el papelón de Eba Blanco, de EA, defendiendo el argumentario tradicional de la izquierda abertzale, ha sido de los de recordar y deja muy claro cuál es el precio de pisar moqueta en Bildu, por si quedaba todavía alguna duda.

Parte del problema o parte de la solución

La negativa a “condenar” una agresión por motivos ideológicos, esto es, claramente fascista, ha neutralizado el trabajo de blanqueo que Bildu ha llevado a cabo durante años, ayudado por líderes políticos de partidos menores y la parte amnésica o ideologizada del periodismo. La izquierda abertzale ha demostrado que, cuando ha vuelto la violencia directa, ellos no se habían movido nunca de su sitio. Y social y políticamente esto tiene un coste. Hace bien Iñaki García Calvo, el agredido, la víctima de lo sucedido, en plantar cara: “Claro que volveré allí a tomar cervezas, no puedo permitir que la calle sea suya” (El Independiente).

¿Quién genera el conflicto “semántico”?

Paul Ríos está en lo cierto cuando tuitea: “Que una persona militante del PP no pueda pasear con libertad y seguridad me parece terrible. Y que la semántica impida que todos los partidos, a una, se posicionen en contra juntos, anacrónico”. Pero lo que tiene que quedar claro es que el conflicto “semántico” solo lo genera y lo sostiene Bildu. No podemos ser templados contra quien agrede ni contra quien justifica. Ya, no. Si algunos no han evolucionado es su problema (aunque lo suframos todos los demás). Identificar meridianamente a la víctima, al victimario y a quien le ampara es la única manera de avanzar. Ahora, sí.

Distinto partido, mismo avance

Cuando Casado “se rodea de aznaristas” (Vozpópuli) no decide regresar al pasado: decide airear que nunca se movió del cuarto más rancio de la sede del PP. Pues lo mismo en Gasteiz o en Euskadi: no hay un rancio-fact mayor vasco que el que protagoniza el viejo de la izquierda abertzale que justifica al joven agresor porque pegar un bofetón a un pepero tiene mucha gracia y que no exagere, que no le han limpiado el forro, como pasaba antes. Todos podemos visualizar la escena, el aspecto de ese nostálgico y hasta el olor, y todos nos damos cuenta de que estamos hablando del mundo viejuno, del pasado, del ayer.

Si hay que ir a Colón, se va

Si hablamos del pasado, de los nostálgicos y de lazos que deberían ser imposibles pero son jodidamente reales, tenemos que hablar también de este titular de República.com: “Casado asistirá a la plaza de Colón porque el impacto de los indultos será mayor que la foto con Abascal”. Por cierto, Arrimadas también se plantea repetir, se ve que no ha escarbado suficiente en su propio suelo. Esta es la España de hoy, la de la indiferencia al sufrimiento, la de la persecución política, la de los representantes que justifican lo indignante. Esta es, también, la Euskadi de hoy, que es la de ayer, por desgracia.