Buenas noticias, sí

La situación de las residencias de ancianos, en lo cercano, y la caída en los contagios y la gravedad de las afecciones, en los países donde la vacunación va más avanzada, son buenas noticias. Muy buenas noticias. Sí, las hay y a ellas tenemos que aferrarnos. Personalmente, creo que el “síndrome postpandemia” (que ya empiezan a definir quienes necesitan poner nombre a todo) va a afectarme bajando en picado mi nivel de tolerancia hacia quienes vieron venir todo y siempre supieron lo que había que hacer, y en general hacia quienes intentan colarnos estupideces con cara muy seria y grave.

Los peores, los que intentan aprovecharse

Poca excusa tienen los periodistas que no vieron, ni por estética, ni por discurso, ni por intención, que les estaban colando el vídeo viral de una chica que reclamaba una sociedad enfrentada a los políticos y la llegada de un gran capitán con mano de hierro. Como explica Víctor Egío, la chica es Tatiana Ballesteros, relacionada con varios medios que rondan la extrema derecha. Pero, vamos, que solo con lo que decía ya dejaba bien claro lo que quería expresar. Y prefiero pensar que se la colaron a los medios porque algunos titulares, acompañados del vídeo para su óptima difusión, rozan (o abrazan) el colaboracionismo.

¡A la mierda los negacionistas!

Si después de convivir un año entero con la pandemia y sus consecuencias, empezando por la muerte, alguien sigue siendo negacionista, ya es hora de que empecemos a cambiarle el nombre y empezar a llamarle por el correcto: gilipollas. Ya no hay margen ni paciencia para aguantar tonterías sobre que esta pandemia no existe o que las vacunas no funcionan (y lo que te inoculan son nanobots). Llevamos un año entero conviviendo con la tragedia y sus consecuencias económicas, sociales y morales, y si el cabreo es un derecho el negacionismo tendría que ser delito. Y no importa quién lo cometa.

Qué chiste…

Seguro que en Vozpópuli han publicado este titular buscando cierta sobriedad, pero uno lo lee dos veces y no puede pensar que tiene que tratarse de una gran broma: “Técnicos de Hacienda sospechan que la Agencia Tributaria ha dado trato de favor al rey emérito”. “Sospechan”, “Agencia Tributaria”, “trato de favor” y “rey emérito” en la misma frase después de que todos sepamos que regulariza lo que le da la gana, cuando le da la gana y con dinero de sus amigos, sin que ningún organismo (de esos que sí nos reclamarían a los demás lo que considerasen y sin miramientos) pueda certificar cuánto y desde cuándo nos debe pasta a todos.

“Ni diálogo”

Donde no cabe un chiste porque hay personas en la cárcel por sus ideas políticas y familias que sufren por ellas, es en Catalunya: la mesa de diálogo que prometió el gobierno español no ha tenido recorrido, como denuncian en El Nacional. No solo eso: las acusaciones siguen cayendo sobre políticos catalanes después de las elecciones (ya es casualidad) y en pleno proceso de negociación para formar gobierno. Proceso en el que más tensión es más favorable para PSOE y Podemos, justamente. Insisto en la seriedad del tema por la evidente manipulación política y jurídica de los anhelos y las vidas de la ciudadanía catalana.

Todo es una barbaridad

Crecí en el Portugalete de los 80, con manifestaciones violentas casi cada sábado, he vivido en Belfast y he conocido el sufrimiento de los dos bandos de aquella guerra, y sé, porque he estudiado nuestra historia, como todos, que algunos derechos se han conseguido con protestas violentas. Precisamente por todo lo anterior soy plenamente consciente de la barbaridad contra Pablo Hasél, de que esta no merece la violencia de los manifestantes y que, en ningún caso, esta violencia justifica o explica las gravísimas repercusiones para la manifestante que ha perdido un ojo por un disparo de los Mossos.

¿Quién es responsable?

Tengo muy claro que una ley indefinida y una judicatura española que entiende mal su papel de “hacer justicia” corrigiendo al poder ejecutivo son los responsables del inicio de esta cadena de desastres. ¿Y quién es responsable de permitir que en el mismo Madrid se concentren antisemitas defensores de las fuerzas nazis sin consecuencias y se hostie, sin paños calientes, a quienes se manifestaban a favor de un personaje como Hasél? ¿No lo es este gobierno tan progre? ¿Y no ha sido Otegi quien se ha vinculado a ERC, el partido que dirige a los mismos Mossos que han detenido al rapero y han disparado con balas de foam?

Primero, que se aclaren

Parece que en ERC, precisamente, no tienen clara la estrategia todos: “Gabriel Rufián ha apelado a otra mayoría, un ‘frente amplio de izquierdas’. Se ha dirigido a la CUP y a los comunes. En cambio, no ha mencionado a Junts dentro de este bloque. (…) ‘Las izquierdas independentistas y autodeterministas hemos ganado y sumamos como nunca’. (…) Se ha dirigido explícitamente a ‘las señorías de la CUP y de los comunes’, pero no a las de JxCat, para ‘intentar y hacer que las izquierdas predominen en un frente amplio en el Govern de la Generalitat’”. Esto lo cuentan en El Nacional, no en El Confidencial.

Pero esto, ¿qué es?

El gobierno español va a saltar por los aires. Y no creo que tarde mucho: o Sánchez e Iglesias se centran en sacar adelante lo que les corresponde y se comprometen a dar la orden de que sus partidos paren de generar tensiones internas (ya amarran con fuerza a sus aparatos, es cuestión solo de voluntad), o muy pronto veremos una ruptura, un gobierno socialista en solitario y breve, y un nuevo proceso electoral, ¿a doble vuelta? Pero cada vez será más difícil soportar titulares como este en El Independiente: “Podemos amenaza con llevar al Congreso su propia ley Trans si no hay acuerdo en el Gobierno”.

“Los dos de siempre”

Los aficionados al fútbol que no somos ni del FC Barcelona ni del Real Madrid nos hemos visto muy identificados esta semana con este hilo en Twitter: “Que no os vendan ninguna moto, si los dos de siempre son incapaces, no ya de ganar, de competir en Europa, es única y exclusivamente culpa suya. Han gastado cantidades obscenas y asquerosas de dinero en fichar morralla. (…) Lo han tenido todo a favor para dominar en España y en Europa durante lustros y no lo han hecho por torpes e inconscientes. (…) Han fichado como ficharía cualquier niño rata en el FIFA, y lo peor de todo, mierda a precio de oro y con dinero real”.

Después de Olentzero y Mari Domingi…

Después del vídeo en las redes sociales en el que se veía a Olentzero y Mari Domingi afiliarse a Bildu, la campaña de captación pasa ahora por las cárceles: Arnaldo Otegi ha enviado una serie de cartas a los presos de ETA para instar “a que se hagan militantes de la coalición” (El Independiente). La noticia me ha recordado la aseveración de Groucho Marx de que no sería socio de un club que le admitiese como socio, y me he preguntado si tendrán dudas quienes sí son socios e incluso representantes de ese colectivo que no es precisamente heterogéneo ni mucho menos cómico. ¿O todo vale por el escaño?

El rastro del dinero de Juan Carlos I

Me da pena que no haya sido un periodista el que haya difundido lo que ha hecho público Jaime Gómez-Obregón: este ingeniero ha creado un programa para ir archivando todo lo relacionado con “el rastro de los 100 millones de dólares que el Rey Juan Carlos recibió de Abdullah bin Abdulaziz”. Su trabajo no ha concluido y lo están financiando pequeños contribuyentes anónimos. De momento, lo que está claro es que tanto Juan Carlos I como Corinna Larsen pusieron mucho empeño, en forma de tramas societarias, para ocultar los movimientos y las consecuencias fiscales del dinero.

Todos menos Iglesias tenemos la culpa

Tuiteaba Juan Soto Ivars que el titular de Vertele significaba que Pablo Iglesias creía que el poder que iba a tener en el gobierno era de otro tipo: “Me he dado cuenta de que estar en el gobierno no es estar en el poder”. Yo creo que simplemente el líder de Podemos echa balones fuera. Mi lectura es mucho más mundana, lo sé. En cualquier caso, está claro que Iglesias se apresura a ponerse parches mucho antes de empezar a pelear y que salgan las heridas. El ejecutivo es un poder muy complejo, y me sorprende que un politólogo como él, que tantas lecciones gratis ha dado, no lo supiera antes de alcanzarlo.

Mucho más realista

Este otro titular en El Nacional es mucho más realista: “Ningún país ha llegado a la independencia con el 50% en contra”. Lo dice Oriol Junqueras en la semana en la que hemos visto en números el resultado del desgaste del proceso independentista catalán. Empecemos por el principio: la independencia hoy es una quimera. La lucha tiene que ser por un estado integrado en Europa interrelacionado con su entorno pero completamente autónomo. Y sigamos por el final: solo se conseguirá ganando a cada persona para la causa. Una a una. En medio, las formas: ni de golpe ni con golpes será posible.

Fe absoluta

Me hago viejo y cada vez más me refugio en la religión: me entrego a San Mamés y acudo a la catedral siempre que una pandemia mundial no me lo impida. Y allí, sentado, vivo una comunión con mis hermanos de iglesia, me emociono, sufro catarsis y hasta recibo alguna hostia. Mis mesías son Iker e Iñaki. Digan lo que digan los fariseos. Y si este último me manda leer la Biblia, lo hago: “Samuel 17:1-54. Fe”. Eso tuiteó Williams después del milagro del viernes que me hizo levitar, y corresponde al pasaje en el que David vence a Goliat. Tengo fe en ti, Iñaki, y en todos los tuyos, que son los nuestros. Aupa Athletic!

Y ahora, ¿qué?

Iu Forn ha explicado perfectamente en su columna de El Nacional los hechos de los que acusaban a Adrià Carrasco que, finalmente, no es culpable de absolutamente nada y ha regresado a Catalunya después de haberse exiliado en Bélgica: “España vuelve a ser aquel maravilloso estado de derecho donde cualquier ciudadano puede ser acusado de terrorista sin una puta prueba, puede ir en prisión por la cara, le pueden arruinar la vida con alegría y al cabo del tiempo que se considere oportuno todo queda en nada. (…) ¿Les sucederá alguna cosa a los autores del informe que sirvió para sostener esta mandanga?”.

En Vox ya no gusta Schwarzenegger

Es fácil imaginarse a Santiago Abascal y sus imitadores disfrutando como gorrinos en un lodazal con las películas de Arnold Schwarzenegger… Hasta esta semana en la que el actor austriaco ha hablado claro en Twitter sobre Trump y los nazis. Otro mito que se les cae a los de la ultraderecha española que ya no pueden fiarse ni de un republicano en EE.UU.: el diputado de Vox por Madrid, Juan Luis Steegmann, ha sido el que más claro ha tuiteado para su parroquia, como denuncian en El Plural. “Es una comparación perversa que demuestra el daño cerebral del exceso de anabolizantes”. Así se las gastan.

¿Se puede… O se debe?

Yo reconozco que para los fachas soy muy mío. Para los de allí y para los de aquí. Nunca dejo de pensar que solo hay una manera de tratarlos: mal. Así que dudo hasta de Merkel cuando avisa de que la censura a Trump en Twitter, Facebook o Instagram es un ataque a la libertad de expresión. Simplemente porque la libertad de expresión no lo ampara todo y porque las fasicstadas no pueden ser amparadas por nada ni por nadie. Así que, desde mi rincón en el mundo, libre de fachas y sus blanqueadores, aplaudo que “Twitter suspende 70.000 cuentas con contenido de Qanon tras los altercados” (La Información).

¡Ay, el Twitter!

Estos días hemos hablado mucho de los tuits antiguos de Pablo Iglesias en los que acusaba de complicidad al gobierno español ante la subida de la factura de la luz durante una ola de frío o en los que anunciaba preguntas al ministro de Fomento de turno ante una nevada que colapsó carreteras. Pero el del bocachanclismo es un arte universal que puede practicarse en cualquier lugar del mundo y en la sede de cualquier partido político: José Luis Martínez Almeida, que pide hoy la declaración de zona catastrófica para Madrid, acusaba en 2017 a Carmena de “cachondearse” de los conductores atascados por un temporal.

Menos amarguras, por favor

Un temporal de nieve y frío es peligroso por definición. Pero los momentos de tranquilidad después de las tormentas también sirven para contemplar y fotografiar imágenes difícilmente repetibles, y más en una ciudad como Madrid, tomada siempre por los coches y la ciudadanía que va apresuradamente de un sitio a otro. Personalmente, he disfrutado mucho con las fotos y los vídeos que me han mandado amigos de allí o de más cerca, o que he visto en las redes sociales. Y me ha sorprendido la cantidad de cascarrabias (no necesariamente viejos) que han protestado por que se saquen y difundan esas imágenes.

La primera del año

Empiezo fuerte porque mis primeras líneas del año van a ser para mostrar mi desprecio por quienes nos intentaron colar el “milagro” madrileño con el que Isabel Díaz Ayuso mantenía a raya la pandemia con la hostelería abierta. Parecía que casi era una cuestión de voluntad y que cerrar bares en otras comunidades autónomas o países europeos era una decisión arbitraria. La realidad es tan cruda que hasta en El Imparcial se han rendido: “Madrid cuadruplica el número de contagios y suma 23 muertes” de un día para otro en la última semana del año. No espero rectificaciones, pero sí que algunos se escondan un rato.

No me dejan ser optimista

Aunque he intentado arrancar 2021 con optimismo la realidad me lo ha impedido. ¿Cómo? Con titulares triunfalistas como este de El Independiente (y no es el único): “La Fiscalía no ve posible imputar al Banco Santander por blanqueo”. Titulares de noticias que ya en el subtítulo esconden otra realidad: “Anticorrupción ve ‘numerosas evidencias’ de que la entidad facilitó el blanqueo a clientes del banco suizo HSBC pero destaca ‘dificultades técnicas’ y ‘ausencia de prueba directa’ para llegar a la fase de juicio, por lo que remite la investigación a la CNMV”. Los poderosos se ayudan, ¿por qué nosotros no lo hacemos?

¿El año de Catalunya?

En 2017 Catalunya pasó un Rubicón para lo bueno y para lo malo, agravado por una justicia española vengativa. 2021 puede ser otro año importante con unas elecciones a la vista y, lo más importante, mecanismos para que sus presos políticos vuelvan a sus casas. Roger Torrent, uno de los que pueden ser protagonistas en este nuevo momento alertaba recientemente en El Nacional: “Hemos pecado de exceso de gesticulación. No basta con eslóganes”, “La base no era lo bastante sólida durante esta legislatura. Si hubiéramos trabajado mejor los cimientos habríamos tenido mucho menos tiempo para pelearnos”.

Rhodes “solo” es una estrella

El de la nacionalización española de James Rhodes en plenas navidades es un tema complejo: no ha tenido que esperar como las casi 300.000 personas que sí lo hacen. También es cierto que el procedimiento, la carta de naturaleza, es el mismo que usan los futbolistas y no se monta el revuelo debido (porque esas nacionalidades, además de injustas socialmente, lo son deportivamente). Y no es menos cierto que Rhodes es una persona tan próxima a este gobierno (hasta el punto de que una ley para la protección de la infancia lleva su nombre) que el debate político sobre los privilegios está más que justificado.

Por supuesto que sí

En Pymes y Autónomos cerraban 2020 así: “Es hora de reconocer el esfuerzo de los empleados en este difícil año”. Y quien no lo haga es un desalmado porque la pandemia ha sido durísima para cualquier trabajador: quien ha mantenido su puesto de trabajo ha podido enfrentarse a ERTE, quien no sufría el ERTE ha tenido que ir a trabajar con miedo (¿cómo lo hacían en los supermercados en marzo?), y quien podía teletrabajar se ha visto atrapado en jornadas sin fin delante del ordenador y una conciliación imposible. Todas y todos, sin excepción, hemos acabado con unos niveles de estrés que hay que liberar.