Vamos por el buen camino

Nuestra civilización solo tiene una oportunidad para salvarse: acabar con los ultrarricos que son, a la vez, quienes más contaminan. Por eso creo que es importante que entre todas y todos consigamos que Twitter pierda su valor, que cada dólar que ha gastado Elon Musk sea tirado por el desagüe. Ya encontraremos otro entretenimiento on-line y sus desarrolladores, por lo tanto, ya tendrán otras oportunidades laborales. En eso están, aunque crean justo lo contrario, los de la extrema derecha que celebran el posible retorno de Trump y los anuncios de un retrógrado disfrazado de Mesías como es el propio Musk.

Y en Europa, mejor

Espero y confío en que Europa, además, sea tan rígida con Twitter como lo ha sido con otras grandes tecnológicas, y obligue a la empresa a seguir pasando por su aro. El comisario de la Unión, Thierry Breton, advirtió al propio Twitter de que el pájaro volaría “libre” (como el nuevo dueño anunció en su cuenta) pero con las normas europeas dentro del continente. Sé que hemos explicado muy mal de qué va Europa todos estos años, por eso existe esta desafección, pero esta es una oportunidad estupenda para recordar que la UE nos dota de un marco y de unas garantías ciudadanas mayor que en cualquier otro lugar del mundo.

¿Hace falta recordarlo?

Me lo pregunto y me respondo: sí, hace falta recordar esto que tuiteaba Marcelino Madrigal: “A ver. A Elon Musk no le importa tu ideología, le importa tu dinero, OK? Pues eso”. Así que ya pueden ponerse tan contentos como quieran los reaccionarios (que salvo Trump y dos más han campado por Twitter libres, como su Cid), que si alguien va a ganar algo es el propio Musk manteniendo su atención, incrementando su actividad y colocándoles publicidad cuando no cuentas de pago para seguir a sus líderes. Y aún así creo que este modelo de negocio solo empobrecerá y radicalizará la red social, devaluándola como pasa con Facebook.

No se lo creen ni ellos

Voy a permitirme la comparación, pero creo que un acto en un Batzoki de pueblo en el 40 aniversario de su fundación al que lleven una ikurriña histórica y en el que cuenten con Aitor Esteban para dar una charla a la afiliación, tiene más repercusión, genera más entretenimiento y hasta favorece más emociones que el conjunto de actos del PSOE por el 40 aniversario del primer gobierno socialista en España, el de Felipe González. Sánchez ha volado tantos puentes con su partido que todo ha sido deslavazado y la sociedad no se ha contagiado nada de un evento histórico al que, aunque solo fuera como público, asistió.

El fantasma de las navidades pasadas

Me abruma el poder que adquirió José Manuel Villarejo. Tanto que era capaz de cobrar, supuestamente, siete millones por evitar una extradición a la vez que un abogado, que colaboraba en la maniobra, podía haberse llevado otros cinco. ¿Quién les pagaba doce millones de euros? ¿Por qué a ellos? ¿Qué trabajos habían hecho antes? ¿Para quién? ¿Quién les recomendaba? ¿Para qué? La pieza en El Periódico de España es muy interesante porque plantea las muchas preguntas a las que busca respuesta el tribunal, y ninguna de ellas coincide con las mías, por lo que aún queda mucha historia que contar. Sorprendentemente.

Noche de fantasmas

Elon Musk es un fantasma. El fantasma con más dinero del mundo, es cierto, y con todo ese dinero, no podía ser de otra manera, es un tipo muy pagado de sí mismo que cree que su paso por este mundo lo cambiará todo. ¡Ay, el día que se dé cuenta de que sus millones no le librarán de que el resto irán a por el bollo cuando él esté en el hoyo, como en todos los casos de la humanidad! Mientras tanto, juega a trascender cuando dice que ha comprado Twitter “por el futuro de la civilización” (EPE). El futuro de la civilización si por algo pasa, y estoy completamente seguro, es por acabar con los ultrarricos como él. Sin eso no habrá futuro.

¡Vaya susto!

Si yo fuera Elon Musk o Mark Zuckerberg, sin duda, me centraría en lo que se me da bien, cada vez trabajaría menos y dejaría a los demás que innovasen. Pero me temo que precisamente porque esa es mi actitud ante la vida no soy ni el de Twitter ni el de Meta. Lo que no creo es que le merezca la pena al segundo, con todo el dinero que tiene y lo que ha logrado, llevarse disgustos: “Facebook se hunde en bolsa y ya pierde cerca de 700.000 millones en solo un año” (ADSL Zone). Todos lo vemos: mucha gente entra solo de vez en cuando a la red social que un día fue la más recurrente, y eso ya no vale para repartir beneficios millonarios.

Pues el terror todavía va a más

Lo peor para Facebook, en cualquier caso, no es su presente de estrella que se apaga, sino su futuro: Hugo Sáez ha creado un hilo en Twitter con unos cuantos gráficos y noticias que vaticinan un futuro muy negativo para Facebook, pero también para Instagram (también en Meta, la gran matriz de Zuckerberg), y muy positivo para TikTok, cuyo crecimiento no tiene antecedentes. No obstante, yo lo matizaría un poco: aunque se dirija a jóvenes, TikTok ha llegado a un mercado maduro. Facebook e Insta fueron avanzando a medida que comprábamos smartphones y adquiríamos tarifas con datos, por eso no hay precedentes.

Un disgusto menos

TikTok, a igual que Twitch u Onlyfans, han impactado en una población muy acostumbrada a entretenerse con el móvil. Su éxito, pese a esta evidencia, es indiscutible, y especialmente en el cado de las dos últimas, muy significativo, porque su modelo de negocio es el de la suscripción (eso que perseguimos los medios de comunicación digitales, por ejemplo). El de OnlyFans, además, es un caso especialmente interesante porque sin quererlo se ha convertido en una herramienta con un público muy claro: el que busca sexo on-line. Pese a las reticencias iniciales, “garantiza contenidos para adultos durante 5 años más” (Trecebits).

Peligro de muerte

Llevo tiempo advirtiendo en las redes sociales, como el típico viejo solo que se lamenta en voz alta en la calle, de que la moda del café de especialidad en casa nos va a traer un disgusto: la cantidad de gente que se habrá quemado intentando montar su cafetera italiana cuando el agua ya hervía no sale en TikTok. En la red social, y cada vez más, en Instagram, lo que vemos son bomberadas como la que leemos en El Periódico: una influencer anima a usar esas cafeteras con leche en vez de con agua, e incluso a atascar con pepitas de chocolate el mecanismo, que va a presión, y que en varias casas de sus seguidores ya ha estallado.

Necesitamos otro contendor

Ni discuto, ni tiro de sarcasmo, ni critico las políticas de reciclaje de nuestras instituciones. Pero hablo completamente en serio cuando digo que necesitamos otro contenedor después de leer este titular en EPE: “El mundo registra un nuevo récord de concentración de gases de efecto invernadero” porque, ¿a qué contenedor van quienes más contaminan? Sí, me refiero a los ultrarricos que viajan en jets privados y que se han hecho millonarios en países como China, Rusia o EE.UU., donde pasan de los acuerdos para evitar la emisión de esos gases (también conozco la culpa histórica de Europa al respecto, no necesito lecciones).

Solo hemos empezado

Después de lo urgente, que nos estamos cargando el único planeta que tenemos, vamos con lo importante: “Una decena de ‘selecciones vascas’ tendrá opción de ser oficial con la nueva Ley del Deporte” (El Independiente). Y sí, la de fútbol, clave por la enorme visibilidad que daría a nuestra reclamación nacional, está entre ellas (porque la selección de Euskadi ya compareció antes de la creación de la Federación Española). Surf y Pelota solo han tirado la puerta abajo, el resto de camisetas verdes están esperando para entrar y coger lo que es suyo: la oficialidad en competiciones internacionales, para disgusto de muchos y muchas.

Ese país a los dos lados de los Pirineos

La de la salida del Tour en Euskadi es otra de esas grandes noticias que criticarán los mismos que luego se sacarán fotos desde las rampas para tuitearlas. La visibilidad de Euskadi como ente diferenciado, desde Bilbao hasta Bayona, a los ojos de todo el mundo, es importantísima. No solo desde el punto de vista económico (la organización del Tour sabe que lo suyo es un escaparate y cobra por ello porque genera grandes ingresos a quien se exhibe), también desde el emocional y desde el nacional. Con el camino hacia la oficialidad empezado el espaldarazo que puede recibir el ciclismo vasco es impagable.

La política la hacen los partidos

Yolanda Díaz ha hecho toda su carrera política apoyada en partidos de izquierdas. En varios. Eso habla bien de ella: varios equipos de trabajo diferentes vieron su valía y quisieron contar con sus ideas. Lo que no habla tan bien es que después de eso ella misma haya llegado a la conclusión de que su proyecto, Sumar, no necesita a ningún partido político y que todos tendrán que subsumirse detrás de su claim y su figura. Pues bien, según The Objective, Sumar no sacaría ni un escaño en la circunscripción de la vicepresidenta del gobierno español. Su idea parece que no cala y “los sondeos asustan”. No son las personalidades, son las personas.

Como opción, es menos mala

No estoy de acuerdo con rociar pintura contra ninguna fachada (ni aunque se quite con acetona), pero por si me preguntan me adelanto: sí, me parece mejor lo que ha hecho el activista (entrado en años, por cierto) que ha llenado de pintura la parte delantera de lo que aseguran que es un lobby del petróleo, que lo que han hecho las crías y críos que han lanzado comida contra obras de arte que si se dañan supondrán pérdidas irreparables. Es más consecuente, más valiente y el mensaje queda más claro: si ellos manchan nuestro planeta y nuestras economías, nosotros (por medio del pintor) les manchamos la fachada.

Nos lo estamos cargando

Ni es normal ni es bueno el clima que estamos sufriendo este mes. Y lo que nos viene parece que va a ser incluso peor: “Esto es tremendo. Europa va a ser afectada por un nuevo ‘arreón’ excepcionalmente cálido los próximos días. Valores de más de 30 grados en Francia y hasta 33 en el sur de España a las puertas de noviembre. Anomalías completamente fuera de lugar y demasiado extensas para las fechas”, anuncian en la cuenta de Mereoiberia. Es evidente que el calentamiento global es una realidad y que negarlo es ya algo solo propio de necios. Nos estamos cargando el planeta y no vamos a solucionarlo solo separando la basura.

Y esta es la consecuencia

Si el planeta sigue calentándose y las temperaturas anómalas empiezan a normalizarse empezarán las consecuencias: más escasez y precios más caros. ¿Estamos dispuestos a pagarlos? Pues no nos va a quedar más remedio porque “las grandes cadenas de supermercados” ya están “abocadas a pagar más por la leche”, según El Independiente. Y eso repercutirá en la cuenta cuando pasemos por caja. Pero no debemos asustarnos sino preguntarnos si es justo: el sector primario no debe soportar todas las tensiones climáticas, bélicas y del mercado. Pero tampoco puede pagar toda la fiesta solo el consumidor final.

Faes vuelve

Al final, el supuesto giro hacia la moderación del PP que pilota Núñez Feijóo acaba alineando el partido con la Faes de Aznar. En El Periódico de España lo tienen claro: “Faes ha vuelto a colaborar con el PP tras la decepción que supuso la deriva de Pablo Casado, con quien llegó a cortar la relación. Ahora la llegada de Alberto Núñez Feijóo ha alineado otra vez al centro de pensamiento de Aznar con el partido y Faes envía con normalidad sus documentos y sus propuestas, que son atendidos con interés por la nueva dirección del PP”. Lo que no sabemos era si Casado era muy carca para Aznar o era al revés.

Al otro lado, la democracia

Hace solo unos días alguien que sabe mucho más que yo de política internacional me alertaba de que, no tanto en Europa pero sí en el resto del Mundo, modelos políticos como el chino son bien vistos: la ciudadanía, cansada de la lentitud de la democracia, no ve mal un gobierno que se autogestiona, se autoelige y se autopurga, siempre que la economía crezca, también, como lo hace la china, claro. Ayer mismo leí algo similar en The Conversation, y sigo sin salir de mi asombro por culpa de mi visión eurocentrista de la vida, es evidente. Pero el mundo es así, no como yo quiero que sea, y quien dice Xi Jinping, dice Putin.

Pues si se cae WhatsApp, que se caiga

“Facebook vive, la lucha sigue”, bromeaba Josu Eguren en Twitter en el momento en el que WhatsApp estaba caído a nivel mundial. ¿Y? No negaré que durante esa hora y pico recibí más llamadas que a lo largo del día ni que mandé varios mensajes por Telegram, pero lo cierto es que no podemos olvidar que hemos vivido sin estos servicios de mensajería y podremos volver a hacerlo. La mención a Facebook no me parece casual: la red que no deja de caer (aunque todavía se asome muchísima gente) también es un recordatorio de que nos parecía imposible vivir sin ella y ahora lo estamos haciendo con total normalidad.

Un café con leche y croissant

Me gusta el café. Mucho. Igual que me gustaba la cerveza pero nunca me puse a fermentar cebada en casa ni a probar artesanas como un loco (que, digámonos la verdad, no estaban tan buenas). Del mismo modo no le encuentro ninguna gracia a intentar poner la cafetera italiana ya con el agua hirviendo ni a amasar, prensar y dar un besito al café molido antes de dar a botón. En resumen y como tuitea David: “Con el café de especialidad estoy reviviendo como espectador y consumidor cada uno de los pasos que se dieron con la cerveza artesana. Pero ya todo con mucha más pereza”.

Así se hace uno rico

Twitter tiene un modelo de negocio definido pero nunca ha logrado la rentabilidad de Facebook. Es así de sencillo. Y aun así Elon Musk, el tipo más rico del mundo, va a soltar una milmillonada por la plataforma. ¿Qué hará con ella después? Hay varias teorías, algunas más pragmáticas que otras: “Sopesa reducir la plantilla de los 5.500 empleados actuales a poco más de 2.000, según ‘The Washington Post’” (EPE). Twitter cuenta en España con notablemente menos empleados que Google o Meta, y con esa reducción el acceso las relaciones públicas con el soporte se volverán cada vez más complicadas.

Así, también

Nunca será tan rico como Elon Musk pero a Donald Trump no le va mal con sus negocios (aunque siempre hablan de “dificultades”). Su popular rostro naranja parece que lo que guarda es una cara muy dura: “Cobró cinco veces más caro al Servicio Secreto su estancia en sus hoteles. La organización del expresidente facturó más de 1,4 millones de euros por el alojamiento de los agentes que viajaban con él o con sus familiares”. El Plural. Un negocio redondo: él y su familia (que también trabajaba de la Casa Blanca) se hospedaban en sus propios hoteles y los guardaespaldas pagaban casi mil dólares más de lo estipulado por noche.

Sí, están mirando a otra parte

Es evidente que Twitch mira a otra parte mientras “impulsa a los creadores a stremear más tiempo y con más frecuencia” (Magnet). No le importa lo que pase con la integridad, la salud mental e incluso con las condiciones en las que alguna estrella se ve obligada a exhibir su vida: Amouranth ha denunciado que su novio le obliga a hacerlo bajo amenaza de matar a sus perros. Esta streamer podría estar ingresando solo en OnlyFans 1,5 millones de dólares al mes. Y aún así se ha venido abajo. Curiosamente, con ello puede ganar más dinero porque “el auge de los reality shows se debe a dos cosas: el drama y el coste”, como recuerdan en el digital.

Gracias, Margrethe

Una de las cosas más bonitas que he hecho en el Grupo Noticias es organizar los reconocimientos de Deia a las mejores iniciativas digitales y llamar a las personas que iban a recibirlos para decírselo y darles la enhorabuena. Contar a los lectores quiénes eran y por qué también era estupendo. Así que valoro doblemente el esfuerzo de Xataka por seleccionar y mostrarnos quién va a recibir su premio “Leyenda”. Se trata de Margrethe Vestager, que durante su estancia en el parlamento europeo ha propiciado que seamos la ciudadanía de todo el mundo con más privacidad y seguridad cuando navegamos en Internet.