¿Quién recuerda a ETA?

No son pocas ni pocos, del entorno de la izquierda abertzale y de otros, las y los que piden que dejemos de relacionar a quienes apoyan a ETA con ETA, argumentando que la ciudadanía vasca ha pasado página. Yo no estoy tan seguro de que las y los vascos quieran olvidar su pasado por mucho que duela al mirarlo de frente, pero de lo que no tengo duda es que de ETA habla mucho más la izquierda abertzale que el resto: “Covite denuncia que 26 actos de apoyo a presos de ETA durante este verano han sido patrocinados por Bildu” (El Independiente). En total, ya van “135 actos de apoyo a los presos de ETA durante las fiestas”.

No soy optimista

Me hago mayor y me duele Euskadi: el número de personas capaces de justificar o perdonar un fascismo que ha vivido me entristece. Por desgracia, en todas las sociedades hay comportamientos inexplicables, como (salvando distancias) el “espectáculo de fuegos artificiales en Jaraíz de la Vera” junto a “uno de los incendios en activo” (Huffington Post) en Cáceres. Un vídeo, ampliamente difundido en redes sociales y WhatsApp, muestra la cercanía de los fuegos artificiales al real. Las respuestas han sido también muchas y no todas calmadas. Y eso, respuestas ante lo evidente, es lo que necesitamos. Pero no soy optimista.

No lo entiendo

El de las y los políticos que inflan sus currículums ha sido uno de los temas del verano. Yo no lo entiendo. En 2025 si algo tenemos claro es que el currículum académico importa poco (salvo para el acceso a algunas plazas funcionariales). Me explico: doy valor a los estudios, pero sé que no son exigibles y menos en política, como recuerdan en El Blog Salmón. “Para ser político no hace falta estudiar Ciencias Políticas y a veces, directamente nada. Mentir en el CV es casi lo de menos”. Noelia Núñez ha hecho un ridículo evitable pero ha generado un efecto cascada muy interesante de “corrección” de titulaciones obtenidas (o no) por otros representantes.

¿Quién es turista?

Yo soy turista, no voy de “viajero” por el mundo ni doy la tabarra con que intento integrarme en las ciudades que visito con pantalones cortos y gafas de sol. Sin embargo, a veces me parece que soy el único turista: “¿Quién se beneficia del turismo en verano? Así impacta su masificación en trabajadores y medioambiente”, denuncian en Público, y en las txosnas de Bilbao vemos a comparseros con la piel tostada por el sol servirnos cañas entre carteles contra el turismo en la ciudad. Algunos están en su prime de cinismo e hipocresía. Por supuesto que debemos cambiar el modelo, pero cuando viajamos, no cuando volvemos.

¿Qué pasará?

No soy taurino, de hecho, me gustaría que no existiese un espectáculo basado en que una persona se juegue la vida y en que un animal precioso sufra hasta morir. Pero reconozco que asisto al fogonazo (veremos si es una luz duradera o no) de “el morantismo”, como lo definen en Vozpópuli, con cierta curiosidad, entre otros motivos porque Morante de la Puebla es de mi edad pero encarna, flípolo, el clasicismo en el toreo (que ya es decir). Pero sobre todo porque ese clasicismo (flípolo más) ha conectado con una generación de aficionados jóvenes, sí, pero con una estética viejuna que me genera una mezcla de fascinación y pasmo.

Un niño consentido

Titulan en El Nacional que “Trump se jacta de ‘subyugar’ a los líderes europeos con unas imágenes para la historia”, y en Bluesky he leído varias celebraciones por que Pedro Sánchez no estuviese en las fotos que ha publicado la Casa Blanca, en las que se ve al presidente de EE.UU. frente a su escritorio y a los líderes europeos, al otro lado. Sin interpretaciones interesadas yo tengo claro lo que veo: a políticos europeos valientes que calculan la opción menos mala y se atreven a gestionar con un irresponsable e impredecible, pero poderoso, el fin de algo tan grave como una guerra. Reconocer el valor ajeno mejora el mundo.

Lo ve todo el mundo

Todo el mundo salvo Donald Trump y aquellos a los que riega con su poder y su dinero ve lo que es realmente Donald Trump: “¿Se puede confiar en un presidente que no sabe ortografía, tiene serios problemas de gramática y escribe mayúsculas al azar? Creo que no. Un presidente que no sabe escribir no puede pensar”. Esto no lo digo yo, lo dice Stephen King, a quien leen millones de personas, y lo recogen en el Huffington Post. “Putin tomó a Trump como un tonto”, sentenció el escritor, muy beligerante con el republicano. No seré yo el que corrija, matice o amplíe las palabras de un maestro del relato como él.

La realidad

Mientras Donald Trump se preocupaba de las imágenes que se difundirían de la reunión con los líderes europeos, insisto, personas valientes y responsables a las que desprecia (lo que da una medida de su altura intelectual), Putin, que según Stephen King le tomó por idiota, bombardeaba Ucrania: lo muestra, entre otros, Marc Marginedas en X. Putin es indefendible: su crueldad y sus intenciones son injustificables, y los que callan, los que desvían la atención, los que hablan de “otanismo” mientras familias enteras mueren en Ucrania por los misiles rusos, son, como dijo Julio Anguita, “los canallas” que apoyan las guerras.

El mismo desprecio

Si no muestras el mismo desprecio por Putin que por Netanyahu tú no eres un antifascista, tú lo que eres es un interesado. Y no voy ni a discutirlo. Interesados, por cierto, como quienes instrumentalizan el dolor de las y los gazatíes para colocar su propaganda: un cartel en las txosnas de solidaridad junto a otros contra el TAV o la subfluvial, no cuela. Dejo mi diatriba y me centro: “‘Niños con balazos por buscar comida’: Médicos sin Fronteras exige el fin del sistema de distribución de ayuda de Israel y EEUU en Gaza” (El Independiente). Es tan fácil reconocer al malvado en este conflicto como en la invasión rusa sobre Ucrania.

La luz

Separar al gobierno ultra de Netanyahu del total de la población israelí es una obligación profesional pero también ética. No, no todas y todos apoyan las decisiones genocidas: “Más de dos millones de israelíes se manifiestan contra Netanyahu. No sabemos cuántos están en contra del genocidio en Gaza pero el Primer Ministro y sus aliados fundamentalistas se enfrentan a una grave crisis”, escribe Javier Espinosa en Bluesky. Aunque solo sean unos pocos las y los israelíes que están en contra del genocidio, debemos ver esa luz, porque la llave para sacar rápidamente a Netanyahu del gobierno la tienen sus votantes.

Bildu competirá por España

La nueva izquierda abertzale va a España, negocia con España (por los presos, por Asiron y por todos sus amigos) y pelea por hacer uno de sus pueblos el mejor de España en la tele de España. Itziar Iratzagorria, alcaldesa de EH Bildu en Urduliz, irá al Grand Prix del verano a dejarse amadrinar o apadrinar por una celebridad española, a jugar con la vaquilla María Fernanda, a reírse con los chistes de Lala Chus, y a competir por que su pueblo sea el mejor de Españaza. A tope con la COPE, con la chavalada y con lo que toque, porque soplan nuevos vientos y del “Espainaren morroi” ya solo nos acordamos quienes lo oíamos.

Y RTVE, a tope con la IA

Seguro que en su cabeza sonaba espectacular, como dicen los de Pantomima Full, pero es una metedura de pata importante: RTVE (esa en la que un ayuntamiento de Bildu va a competir por que su municipio sea el mejor de España) ha generado y difundido un vídeo usando la inteligencia artificial para que conozcamos “cómo se vive los momentos de tensión en un encierro”. Ni las decenas de cámaras, ni los años de emisiones, ni los testimonios de las y los corredores a los que tienen acceso, les han parecido suficientes: ¿unos segundos de imágenes artificiales para redes bien valen subir la temperatura del planeta?

Tranquilas, tranquilos, que Europa va a hacer algo

Quienes sentimos el genocidio (según Amnistía Internacional) de Gaza como una muestra de crueldad injustificable y que hay que detener cuanto antes, ya podemos respirar tranquilos. Por fin Europa se ha enterado de lo que pasa, de que hay que hacer algo y de que puede hacerlo. ¡Qué alivio más grande! “La suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel –que incluye las relaciones comerciales–, y medidas menores, como la suspensión de proyectos técnicos” (Huffington Post). Si con esto Netanyahu no se acojona, ya, no sé qué tenemos que hacer. Si no tiro de ironía me pongo a insultar. Y no quiero.

La ley del más fuerte

No solo es que si hubiesen podido lo habrían hecho, es que si pueden lo harán: “Daniel Esteve afirma que le ‘encantaría’ volver a la Edad Media para ‘cortar cabezas’” (Diario Red). El de Desokupa ha dejado claro que “le ‘encantaría estar en la Edad Media, donde estas cosas se podían arreglar a hachazos y con espadas’. ‘Me encantaría, me encantaría’, insistió. A continuación, añadió: “La de cabezas que íbamos a cortar”. Tras estas declaraciones, remató diciendo: ‘Ahora se escandalizarán: ‘el nazi ha dicho que hay que cortar cabezas’. Me encantaría’”. Yo lo que tengo claro es que si le dejan aplicará la ley del más fuerte.

¿Qué pasará con todas esas fotos?

Iker Morán reflexiona en Photolari sobre el número de fotos que hacemos solo porque podemos hacerlas: “Cada segundo en el mundo se hacen 62.000 fotos. Es decir, ahora mismo, mientras se lee esta frase, la cuenta mundial de fotografías acaba de subir en unas 200.000 imágenes. Tan absurdo como imparable”. Su pregunta, “¿qué pasará con todas esas fotos?”, me parece la clave. Yo saco fotos a diario (cada vez menos y no sé por qué), con una camarita, luego descargo la tarjeta en el ordenador, selecciono, descarto, edito con Photoshop e intento hacer algo: imprimir, hacer un librito o subirlas a Flickr. No se trata solo de almacenarlas.

Claro que sí, guapi

Puedo entender muchos argumentos del PP durante su congreso triunfal del pasado fin de semana: no me sorprendió que Núñez Feijóo dijera a la vez que quiere gobernar en solitario y que pusiese una vela a Dios (¿por qué no una moción con Junts?) y al Diablo (con guiños a las y los votantes de Vox). Pero sí lo hizo, una vez más, la desfachatez de Isabel Díaz Ayuso, que ve cómo su tren a Moncloa se marcha: su juego con el “me gusta la fruta” es indigno e indignante, pero con su “crítica a los políticos que ‘tienen a las familias colocadas en empresas públicas y privadas’ o viven ‘en casoplones’” (El Diario), se ríe de toda la audiencia. Y eso, no.

El acantilado de cristal socialista

Llamamos “acantilado de cristal” a la situación en la que algunos (en masculino) ponen a las mujeres, al frente de organizaciones o empresas que ya van a la deriva, para que hagan algo o cierren la persiana. Lo que sucedió a Inés Arrimada, vamos. Pues bien, en el PSOE “ahora mandan ellas”, según El Plural. En concreto, “Diana Morant, Pilar Bernabé, Adriana Lastra o Inés Rey dejaron claro que en el nuevo PSOE ‘las mujeres han venido a mandar’”, y por eso, “forzaron la salida de Paco Salazar”, “tras conocerse que varias mujeres del PSOE acusaron a Salazar de ‘comportamientos inadecuados’ cuando era su jefe”. Pues vale.

Ojo

Para variar, en el Huffington Post he encontrado una pieza con mesura e interés, en vez del típico contenido para el clickbait. Una pieza sobre el nuevo partido de Elon Musk en la que explican muy bien que el ultrarrico ni quiere ni puede (porque nació en Sudáfrica) ser presidente de EE.UU. con su nuevo partido: “Su plan es centrarse en ‘solo 2 o 3 asientos del Senado y de 8 a 10 distritos de la Cámara de Representantes’, los suficientes para tener la llave de votaciones clave. ‘Dados los márgenes legislativos, finos como una cuchilla, eso bastaría para asegurarse de que las leyes respondan a la verdadera voluntad del pueblo’, escribió”.

A tope contra la ocupación

Leo en El Diario de Mallorca que “Més per Palma reclama en la Oficina Antiocupación el desalojo de Marivent y de la casa de Emili Darder”. Se trata de dos edificios del gobierno balear que son “ocupados” por la familia real española y el ministerio español de defensa, respectivamente. “Por una vez, la Oficina Antiocupación del PP y Vox podría tener algún tipo de utilidad: poner fin a dos ocupaciones de lujo y devolver este patrimonio para que sea disfrutado por toda la ciudadanía”, ha asegurado Neus Truyol, portavoz de la formación que ha interpuesto la denuncia con pleno acierto, en mi humilde opinión.

Cuarenta años de la gran aventura

Lo que más me gusta de Los Goonies no es la película en sí (que está muy bien, por supuesto), sino que ha traspasado generaciones: no hace mucho en la clase de mi hijo (ocho años) hablaron de ella y todas las niñas y todos los niños la habían visto. Es decir, todas las amas y todos los aitas habíamos decidido que tenían que verla. Y la vieron. La cinta cumple cuarenta añazos, según Fotogramas. “Bicicletas, mochilas, linternas, catacumbas, esqueletos y monstruos”, ¿qué más necesitas? Piratas, adolescentes, niños y un especulador inmobiliario. Parecía fácil, pero Steven Spielberg y Richard Donner lo bordaron.

Otra vez

Leo en El Huffington Post esto: “Sí, otra vez: un agitador ultra revienta la rueda de prensa de Sumar en el Congreso de los Diputados”. Y pienso: otra vez… se les ha colado. Porque para estar en una rueda de prensa, lo primero, hay que acreditarse. Y para acreditarse hay que dirigirse a la mesa del Congreso. Ahí pueden pasar dos cosas (sigo pensando): o se les cuela un tío que se hace llamar “Adrián Rescue You” y que trabaja para “Informa Radio”, que en quince segundos descubres en Google que forma parte del grupo mediático Javier Negre, o quieren que se les cuele. Y no sé qué me parece peor, la verdad.

Si les dejamos entrar…

La politóloga Anna López lo deja claro en Público, en una interesante entrevista: “Los ultras no están a las puertas del poder, están dentro, marcando el rumbo”. Esto pasa porque les dejamos entrar, porque acceden a la sala de prensa del Congreso con una acreditación (tal vez porque el gobierno español prefiere chocar con Vox que con el PP). Pero también pasa porque la ciudadanía, también la vasca, parece que no tiene ningún problema en llevar a las y los fascistas a las instituciones. Y eso requiere cierto examen de conciencia social. ¿Cómo nos hemos dejado contagiar por la amnesia si esta no es contagiosa?

El otro relato

Los populistas de base fascista tienen claro su discurso contra la inmigración en España. Los populistas de base fascista en Euskadi no la han explicado todavía. Seguiremos esperando. Pero la realidad es esta: “Cuatro de cada cinco nuevos autónomos en España es extranjero” (Vozpópuli). Este tipo de noticias nos ayudan a centrar el tema: quienes vienen a trabajar necesitan una oportunidad fuera de sus países de origen y quienes les recibimos necesitamos su capacidad, su talento, su valor y sus cotizaciones. Las y los que hablan en euskera desde que nacieron quieren ser funcionarios. Ya vemos quién monta las empresas.

Este es el futuro

Más nos vale que vengan, que les integremos y que trabajen, porque eso en El Blog Salmón me parece muy certero: “Dinamarca sube la edad de jubilación a los 70. España: este es el futuro”. También en Euskadi, me temo. Es la manera que el país del norte, que suele ponerse de ejemplo por su buen nivel de vida (y con motivos), se enfrenta a “el desafío que enfrentan los países europeos ante el envejecimiento de la población y la sostenibilidad del sistema de pensiones”. El debate es este, evidentemente: “Aumentar la edad de jubilación es, políticamente, una solución más viable que reducir las pensiones”.

Ideaza

El mundial de clubes de fútbol es idea a la altura de la de la liga de naciones de selecciones. Ocupan un espacio que nadie reclamaba y reparten un dinero que solo quieren los grandes clubes para seguir distanciándose del resto. Permitir que esto suceda, como hace la FIFA, es un despropósito. La vaca no da para más y la superliga europea con la que asustan a las organizaciones tradicionales para que sigan sacando millones de la chistera, no veo cómo podría ser más rentable con datos como este que aportan en La Vanguardia: “La FIFA rebaja un 84% los precios de las entradas del Mundial de Clubes por la escasa demanda”.