Que alguien lo pare

No quería creérmelo, pero cuando Jorge Campanillas lo ha contado en Instagram no he podido apartar más la mirada: algunas empresas que desarrollan IA han decidido hacer más precisos los resultados que ofrecen entrenando a sus programas con libros en vez de con lo que encuentran en Internet. Hasta ahí va bien la cosa. El problema empieza cuando esas mismas empresas acaban destruyendo por completo esos libros (que son adquiridos, deslomados, literalmente, y escaneados página a página) después de “entrenar” a las máquinas. Que alguien pare el mundo, que me bajo, como decía Mafalda.

Ahora, el campo

Estamos devorándonos a nosotros mismos, empezando por el conocimiento. No es una exageración, ni una cuestión menor: lo que permitimos que hagan las empresas que gestionan esa “inteligencia artificial” es una muestra más del fin de nuestra civilización. Una civilización que no ha sabido cuidar lo más básico: la vida humana. Y ahonda en su desconocimiento: la entrada de fondos de inversión en la agricultura, como informan en Público, solo va a ser perjudicial: “Tensionan el campo español comprando las mejores tierras, inflando precios y amenazando el modelo agrícola tradicional”. Simplemente, no podemos permitirlo.

Propongo mi solución recurrente

En Xataka muestran “el gráfico que muestra cómo se ha disparado el precio de la vivienda en la UE, país a país”. Desde 2015, los números oscilan entre el 1,4% de Finlandia, y el 209,5% de Hungría. La media de la UE es del 53,4% y el incremento del precio de las casas en el estado español se sitúa ligeramente por encima: un 60,3%. Todo esto, insisto, desde 2015. He abierto otra pestaña, he hecho una búsqueda y he confirmado (en un minuto, no me ha hecho falta más tiempo) que, efectivamente, el gran “boom” de Airbnb se produjo entre 2014 y 2015. Yo hago mi propuesta recurrente: probemos a prohibirlo un par de años, a ver qué pasa.

Como si nada

Sin duda, el gran problema de nuestra civilización es la acumulación y concentración de la riqueza. Sin los ultrarricos ni los gilipollas que quieren serlo y, al final, son sus mejores clientes e, incluso, votantes, estaríamos mejor. Esto es innegable. “EE.UU. cierra un acuerdo para controlar 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano”, leo en Euronews, y pienso que Trump, su familia y sus amigos, se enriquecerán aún más con este acuerdo, sin que pase nada después. Curiosamente, el anuncio que acompaña la noticia es de Starlink, propiedad de Elon Musk, otro ultrarrico absolutamente dañino para la humanidad.

No cabe un tonto más

¿Es posible que un ultrarrico sea imbécil? Sin duda, para acumular riqueza no hace falta inteligencia, sino falta de escrúpulos. Otro ejemplo: seguro que aunque no sea tan rico como Trump o Elon Musk, no anda mal de pasta el cirujano que ofreció a la primera ministra danesa una rinoplastia gratuita. Mette Frederiksen ha contestado de esa manera al ofrecimiento: “Estoy feliz con mi cuerpo. ¡Realmente no necesito que un cirujano plástico masculino tenga una opinión sobre él!” (Huffington Post). “He perdido la cuenta de cuántos mensajes he recibido a lo largo de los años sobre mi apariencia”, insiste Frederiksen.

Más dinero (el nuestro, por supuesto)

Leo en Euronews que “el precio de la cesa de la compra, en aumento: las guerras y las olas de calor encarecen el pan y la pasta”. Cuando hablamos de guerras y de calentamiento, por cierto, hablamos de lo mismo: los misilazos de Trump y Netanyahu aumentan la temperatura del planeta. Da igual, ellos no van a notar el ascenso del precio de los alimentos. Muchas y muchos podremos pagarlos. Pero cada vez a más gente no le alcanza. Y yo sigo alucinando con que hayamos construido, entre todas y todos, y no se libra nadie, un mundo en el que la preservación de la vida y el acceso a la comida más básica, no sea el primer objetivo.

Muy mal

Me parece bien el ahorro en papel y sellos, pero siempre que las comunicaciones on-line sean acordadas por quien envía el correo y por quien lo recibe. Especialmente, si hablamos de cosas tan importantes como las comunicaciones con la Seguridad Social. Así que solo puede parecer muy mal esta noticia en el Huffington Post: “La Seguridad Social cambia las normas y a partir de septiembre dejará de enviar notificaciones por carta a miles de personas”. La excusa (vaga) es que los destinatarios “suelen estar trabajando, de modo que están familiarizados completamente con el uso de dispositivos electrónicos”.

Por cierto…

A la extrema derecha se le combate con inteligencia, con información, con honestidad y, por supuesto, siendo buenas personas. Ahí va mi aportación en forma de noticia: “El número de autónomos extranjeros crece 20 veces más rápido que el de los españoles” (Vozpópuli). En términos generales, en junio, mientras la mayoría pensábamos en las vacaciones, se dio “un nuevo récord de afiliados extranjeros” a la Seguridad Social. Así que, sí, vienen a trabajar, a formar parte de la sociedad. Miremos nuestros barrios: ¿quién está abriendo negocios (y no hablo solo de tiendas “de conveniencia”)? ¿Quién está cogiendo los que se traspasan?

Más me preocupan los ultrarricos

No me preocupan las y los migrantes que vienen a trabajan y abren los negocios a los que nacimos aquí renunciamos: ferreterías, tiendas de electricidad, fruterías… Me preocupan los ultrarricos: Argemino Barro muestra en X un gráfico muy elocuente sobre la “riqueza acumulada por Donald Trump en el último año y medio vs. riqueza acumulada por sus antecesores”. George Bush ganó en sus dos primeros años más de tres millones de dólares; Barack Obama, más de uno y medio; Jose Biden, cien mil dólares; y Donald Trump en el mismo período ha ganado 4.200 millones de dólares (“billion”, en inglés).

Elon Musk se rio de ellos

Sigo con los ultrarricos que disparan sus fortunas aprovechándose de los idiotas. Sandro Pozzi tuiteaba: “El desplome continúa. Las acciones de SpaceX están ya por debajo del precio de la oferta y hay un esfuerzo por mantenerlas por encima de los 110 dólares el título. De momento va como se esperaba, no debería ser una sorpresa”. Es decir: cuando Musk animaba a su legión se seguidores a comprar esas acciones porque se harían ricos (como él), sabía que estaba riéndose de ellos. Al final, él consiguió que su empresa recibiese la inyección de dinero que necesitaba, disparó su fortuna y los incautos se quedan igual (de pobres).

¿Cuál es el fondo?

Esta noticia: “El Gobierno quiere trasladar a 500 niñas a la península y Feijóo exige que regresen todos a Marruecos” (El Cronista), me ha empujado a la misma duda que generó en mí las imágenes al principio de la invasión rusa sobre Ucrania, cuando veíamos a las mujeres abandonar el país y a los hombres coger un rifle e ir al frente. No dudo de la situación de emergencia de esas 500 niñas ni de la solidaridad que debemos ofrecer, pero el fondo me preocupa: ¿no hay menores varones igualmente desprotegidos? ¿Por qué cambia cómo acogemos la noticia en función del género? ¿Qué pensamos de esos chicos y por qué?

¿A quién quiere proteger?

En El Independiente intentan explicar “por qué Trump quiere acabar con el Tribunal Penal Internacional”. Según Marco Rubio, que escribió un artículo en The Wall Street Journal al respecto, “sus jueces están excediendo sus competencias”. En el digital recuerdan que “EE.UU. nunca ha sido miembro del Tribunal Penal Internacional desde su creación en 1998 por el Estatuto de Roma. Lo firmaron 120 Estados para juzgar a los autores de genocidio, crímenes de agresión, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Entró en vigor en julio de 2002”. ¿A quién intenta proteger Trump y, una vez más, por qué?

Una pista

Quiere la casualidad que después de mi última pregunta hable de Benjamin Netanyahu, que en su cartel electoral “señala al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, junto al ayatolá de Irán” (Huffington Post) junto al lema: “No dejéis que ganen”. Junto a Mamdani y Mojtaba Jamenei, en el cartel también aparecen el presidente turco, Recep Erdoğan, y el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem. Igual creíamos que un tipo que ejecuta un genocidio iba a ser cuidadoso en la campaña para las elecciones de octubre. En otoño la ciudadanía israelí podrá demostrar qué le ha parecido el cartel y, ya de paso, el genocidio.

Mientras tanto, en Bildu…

Según Diario Socialista, “el pasado 20 de abril, en medio de las masacres perpetradas por el Estado de Israel en Palestina”, “Jon Iñarritu recomendó un libro propagandístico sionista en el Centro Sefarad-Israel. El diputado de EH Bildu asistió a una presentación que derivó en loas a Israel y ensalzamiento de ‘la lucha contra el antisemitismo’, calificando el manual como ‘beneficioso ante el desconocimiento’”. “El parlamentario vasco no solo acudió al acto celebrado en el centro neurálgico del sionismo en la capital española, sino que recomendó públicamente la obra en un vídeo difundido por el medio sionista Radio Sefarad”.

Que no te creas nada

El gobierno israelí, precisamente, conoce muy bien la actual guerra “híbrida”. “El objetivo no es que te creas una mentira. Es que no te creas nada”, anuncia Eduardo Bayón en Infopolítica, que recomienda, para entenderlo, “tres series (The Undeclared War, 8 Meses y The Capture)” que “describen las tres capas del conflicto híbrido: las redes, las élites y la mirada. Las tres tratan de confianza”. Se pregunta, acertadamente: “¿Cómo se defiende una democracia de un ataque que no puede reconocer que está sufriendo?”. Y sentencia: “El punto de entrada al Estado no es el sistema de seguridad, es el aparato comunicativo”.

Todo lo que está mal

Que existan personas que piensen que hay que asesinar a más de cincuenta seres humanos al día (que sean palestinos es lo de menos), o que exhiba con regocijo las salas en las que ahorcarán a los condenados a muerte (que sean palestinos importa y mucho), como piensa el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, es horrible. Pero que además un sociópata y criminal como él haya llegado a un puesto de responsabilidad, debe hacernos reflexionar sobre el tipo de mundo que estamos construyendo. Si no somos capaces de articular una respuesta colectiva y humana que lo detenga y condene estaremos perdidos.

Sanidad privada aprobada por Sumar

“El Ministerio de Sanidad de Mónica García recurre a la sanidad privada en Ceuta por la falta de medios y profesionales. Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla son los únicos territorios del Estado en los cuales la sanidad no está transferida y depende directamente del gobierno central”. Esto que leo en Diario Red, el digital de Pablo Iglesias, no me ha sorprendido porque todos los gobiernos, de todos los colores, recurren a la sanidad privada cuando la pública no llega. Ya que estamos: el vasco es de los gobiernos que menos conciertan con la privada y que más invierten en la pública, y por eso Podemos lo tomó como modelo.

Bien hecho

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, comunica de una manera muy interesante y efectiva (todavía no sabemos cómo gobierna, salvo anuncios cuyo cumplimiento desconocemos, démosle tiempo). Es tan llamativo lo que hace que esta semana ha publicado un vídeo en Instagram rectificando: apareció andando en bicicleta sin casco y, después de reconocer su error, ha mostrado cómo ha incorporado uno. Mamdani ha dado una lección de escucha, de comunicación y de buenas maneras sobre dos ruedas. Un mensaje estupendo que pienso enseñar a mi hija y mi hijo, a modo de recordatorio.

Siempre hay uno al que no le gusta

El ministro español de Transporte, Óscar Puente, que opina absolutamente de todo en su cuenta en X, aunque no le corresponda, por supuesto, tenía que opinar sobre el vídeo de Zohran Mamdani poniéndose el casco para andar en bici: no le gusta porque “la obligatoriedad del casco disuade de utilizar la bici”. ¡Venga ya! Estoy harto de ese discurso de que “esa obligatoriedad es finalmente contraria a la salud, ya que menos gente usa la bici”. En los países en los que más se usa la bici como medio de transporte (y no para un paseo por el parque), ese casco es imprescindible. Ojalá el ministro se tomase tan en serio la bici como su cuenta en X.

¿Ahora les mola el Guggenheim?

Que X es una mierda lo tenemos claro todas las personas de bien, pero a veces tengo que mirar qué escriben los fascistas y reconozco que esto me ha putoflipado: Malcom iXa, uno de los principales influencers de la izquierda abertzale en ese vertedero, ha publicado un vídeo del eclipse en Bilbao, con el Guggenheim y la Torre Iberdrola en primer plano, y ha añadido: “Horrela ikusi da eklipsea Bilbon, Guggenheim museoaren parean. I-KUS-GA-RRI-A”, junto a un emoticono que se lleva las manos a la cabeza. ¡Qué jodida maravilla! ¿Ahora les molan los iconos de Bilbao? ¿Qué va a ser lo próximo, admitir su error histórico sobre el TAV?

Como siempre, lo que funciona es la didáctica

Las agresiones de descerebrados a chavales y niños que llevan en Euskadi camisetas de España solo van a generar más violencia, como los ataques a vascos en Cantabria. Serán la didáctica y las demostraciones de que este es otro país y es estupendo, las que provocarán los cambios, no el amedrentamiento. Sinceramente, he sentido envidia de esto: “Me explicaron que no es lo mismo Cataluña que España” (One Football). Lo dice Karim Adeyemi, el fichaje alemán del FC Barcelona. Ojalá más explicaciones como esas. Ojalá alguien le hubiese a advertido a Robbie Williams que sus constantes referencias a “España” en el Bilbao BBK Live eran desacertadas.

Lo que no necesitamos

Todo lo que está pasando en Ceuta, empezando por el asalto promovido a la ciudad desde Marruecos, me está resultando alucinante: Sánchez sigue de vacaciones, el presidente de la ciudad apela al Tribunal Constitucional, José Manuel Albares anuncia una devolución del 100%, Mónica García busca el cuerpo a cuerpo… Mientras tanto, miles de personas carecen de lo más básico en suelo europeo, y las y los ceutíes viven entre el desasosiego y la tensión. Lo que no puede faltar es la lección progre: Alejandra Martínez, de Canal Red (el medio de Pablo Iglesias), ha viajado a Ceuta para demostrar que puede andar por la calle de noche. ¿Y qué?

Molestan los medios

Canal Red es solo la otra cara de la misma moneda que se usa para rascar y desgastar a los medios tradicionales. La cara A es la que posee (como todo) Donald Trump: el presidente de EE.UU. ha vuelto a atacar a una periodista, esta vez a Kristen Holmes, de la CNN: “Eres una persona ruidosa y escandalosa. ¡Cállate! Eres una falsa reportera y reportas noticias falsas” (Huffington Post). Horas después, la cuenta para información de alcance de la propia Casa Blanca publicaba sobre Holmes: “Algún día, tus hijos se toparán con tu pregunta repugnante e inhumana. Sentirán náuseas y vergüenza de tener una madre tan insensible y vengativa”.

La emergencia climática

Entre todas y todos, sin excepción, hemos creado un sistema que no busca preservar la vida en las mejores condiciones, al contrario: el ascenso al poder económico y, ahora, también, político de personajes como Trump son el mejor ejemplo de la espiral autodestructiva que estamos construyendo. Trump es uno de los principales responsables del calentamiento global actual con sus guerras para enriquecerse. El resto lo sufrimos: “Galicia, en alerta roja este martes por temperaturas extremadamente altas. Ourense podrían alcanzar o superar los 42 grados y toda la provincia de Pontevedra estará por encima de los 36” (La Voz de Galicia).

Un historión

Cuando fantaseo con la idea de escribir una novela la realidad me recuerda que no seré capaz de imaginar nada que la alcance, como la historia de Marcos Rodríguez, “el ‘niño lobo de Sierra Morena’ que encontró en Ourense su último hogar”. En La Región perfilan muy bien su historia, “extraordinaria y dolorosa”, la de “una vida marcada por el abandono y la supervivencia en la naturaleza”, “y una reintegración social que nunca fue sencilla”. Su historia siempre me fascinó y su fallecimiento nos la ha devuelto: vivió de los cinco a los diecinueve años sin contacto humano, entre animales, y siempre aseguró que fue feliz.