Capitana Europa

El Der Spiegel ha dedicado su portada a Carola Rackete, la capitana del Sea Watch 3 que fue acusada por el ministerio de Salvini de tráfico de personas y enfrentamiento a la guardia costera, y que ha sido absuelta por el juez. Los del semanario alemán la han llamado “Capitana Europa” y han querido dar visibilidad a la persona y a su lucha. En ese objetivo deberíamos estar todos: la humanidad de Rackete debería ser la norma, en vez de la costumbre que hemos adquirido de mirar para otro lado y esperar a que sea el gobierno de turno el que resuelva los problemas. En el barco de Rackete viajamos todos como tripulación y refugiados.

Alcalde troglodita

Les aviso de que a partir del fogonazo de esperanza del primer párrafo, esta columna está llena de ejemplos a no seguir, como el del alcalde de Nafarroa que ha convertido la Ikurrina en un elemento de conflicto… Con la ayuda de quienes siempre están dispuestos a montar un buen lío (se lo juro, los de la izquierda vasca me recuerdan a los de Ciudadanos en el Orgullo: apoderándose de símbolos para obtener su protagonismo). Gorka Otxoa ironizaba en Twitter con un “viaje a 1973” después de leer que la policía foral había incautado 150 ikurrinas pequeñas. Maya nos devuelve a las cavernas.

Honor, gloria y cocaína

A mí la presencia de un buque de una armada (la que sea) en nuestras costas me genera bastante indiferencia salvo que vengan a invadirnos (algo poco probable). Entiendo que esos amarres generen oportunidades para manifestarse en contra y también a favor. Lo que me ha extrañado esta vez, con la presencia del Juan Sebastián Elcano, es que siga siendo motivo de orgullo por la presencia del ejército español en Euskadi cuando se trata del mismo barco relacionado con el narcotráfico y una resolución judicial asombrosa e indignante. Un verdadero nacionalista también exige pulcritud a los que portan su bandera.

¿Se puede pactar con estos?

Vox es un colector. No solo porque hayan encontrado algo con lo que colaborar acusados y sentenciados por pertenencia a grupos de extrema derecha o ataques xenófobos. La presencia de profesionales de la Sanidad como Ignacio Garriga, del comité ejecutivo nacional de los de Abascal y diputado en el Congreso, dibujan un perfil ideológico preocupante: quiere retirar la sanidad universal, por supuesto, no entiende que la sanidad pública deba costear abortos, defiende el uso de cofias en las enfermeras, la recentralización y la eliminación del “gasto superfluo” siempre según sus criterios, claro.

Griezmann es el fútbol moderno

Seguro que siempre hubo chulos en el fútbol, deportistas más preocupados por su sueldo y sus traspasos que por los retos, el espectáculo y la afición, y representantes sin escrúpulos, pero creo que Antoine Griezmann ha marcado un nuevo máximo: la película que rodó con Piqué para despreciar al Barcelona y el modo con el que va a firmar un año después por este equipo, despreciando esta vez al Atlético, resumen perfectamente el fútbol moderno. Un deporte devorado por los traspasos, por la prensa de amigotes, por los nuevos medios (como la película de Piqué) y las mismas miserias de siempre multiplicadas como los sueldos.

¿Y esa “Ikurriña”?

Entiendo que New Balance estire la idea de las franjas rojiblancas dejándolas en tres o cubriendo la espalda de rojo. Entiendo que esto va de vender camisetas todos los años y que eso es bueno para el Club. Entiendo que el merchandising ha evolucionado y ya no solo se venden camisetas, medias, chándales, bufandas o gorras. Entiendo las referencias en el spot a los iconos de lo que es propio de Euskadi y Bizkaia. Y precisamente por eso no entiendo que nadie se invente una Ikurriña. Lo que no pudieron hacer los que ondeaban el Arrano Beltza y su historia inventada, ¿ahora lo intentan New Balance y el Athletic? No lo entendería.

Ahora, lo importante

En el PNV saben que estar en todas las instituciones supone también estar en todas las dianas. Es la penitencia de quien obra no un pecado, sino un milagro: concentrar todo el poder y mantener el apoyo de la ciudadanía (lo del Senado ha sido, simplemente, un baño al resto de partidos). Son muchos los que celebran los resultados cada domingo electoral, pero todos se cambiarían por el PNV. Lo que no tiene justificación ni defensa alguna son los ataques personales como la agresión en Ordizia, los carteles arrancados o, como denuncia Josu Bergara en Sestao, pintados con la palabra “maricón” escrita en la frente.

Una autocaricatura

En la época de los selfies Borja Sémper ha decidido hacerse una autocaricatura. El vídeo en el que ha grabado charcos en un día lluvioso (les juro que es verdad) es el icono perfecto de lo absurda que puede llegar a ser una campaña. En él, Sémper, que sigue escondiendo el logo del PP, habla incluso de “los partidos políticos” como si él no se presentara por el de Pablo Casado. Solo le ha faltado decir “la casta” y “la gente”. Sémper confía en la desmemoria de las y los donostiarras, en que no se acuerden de que compartió partido con Santiago Abascal, María San Gil, Antonio Basagoiti y que sigue haciéndolo con Alfonso Alonso.

Los dueños de los derechos

Pero si hay un partido del que no nos fiamos los vascos es de Ciudadanos. No se trata solo de lo que dicen de nuestro Autogobierno o las herramientas que lo articulan, no se trata solo de cómo desprecian que paguemos más impuestos y reducen nuestro mayor gasto a que nos llevamos del Estado más de lo que nos corresponde (cuando es justo al revés). Se trata de que no nos engañan, de que sus formas y sus fondos nos resultan conocidos y, por tal, rechazables, como el modo agresivo en el que Jordi Cañas habla del “gobierno okupa” de Manuela Carmena, dando por sentado que ellos sentencian. No a nosotros.

Trump contra todos

El lío no es pequeño: Huawei es la segunda empresa que más móviles vende en el mundo detrás de Samsung y por delante de Apple. En teoría, no por eso, sino por posible espionaje y por el modo en el que lideran el desarrollo de la red 5G, Trump ha decidido ahogar a la marca: varios proveedores estadounidenses no podrán venderles tecnología como procesadores (Intel) o el propio sistema operativo (Android/Google). Al final, el país más neoliberal (al menos, cuando se trata de que el resto del mundo consuma) se vuelve intervencionista gracias al populismo, el cortoplacismo y la querencia por la supremacía.

Nacionalistas, los otros

Hoy es el segundo día de España. O tercero. Ya he perdido la cuenta: en España la Hispanidad, la Constitución o el día que se aplicó el 155 en Catalunya son fiestas de esas en las que se saca la bandera. Cuanto más grande, mejor. Y ayer en Madrid se envolvió en la rojigualda, para abrir boca, Cristina Cifuentes, que clamó como recogieron varios asistentes y miembros del PP: “España no se toca, España no se rompe. ¡Viva España!”. Por lo que parece, solo le falto soltar: “¡Coño!”.

No, no vale todo

Los hechos diferenciales vasco y catalán se comprueban rápidamente: cuando estas autonomías tienen elecciones los partidos españoles se ponen de campaña. Algo que no pasa con el resto salvo, tal vez, Andalucía. Así que el acto de Cifuentes de ayer en Madrid formaba parte de la campaña del PP en Catalunya. Y eso es una desventaja para los partidos solo catalanes, pero ni ante esa evidencia vale todo: vincular el atentado yihadista de Barcelona con la marca España es una bajeza.

España para los españoles

Sí, he elegido una frase para el titular que hasta a mí me resulta punzante. Pero es lo que merece el tema: según Vilaweb y varios tuiteros con acceso directo a la información, algo huele a podrido en Balsareny, donde la pareja supuestamente atacada por poner una bandera española (esa con la que habló Rajoy por teléfono) en su balcón no tiene nada de inocente. Al parecer, están vinculados con grupos de extrema derecha española y habrían amenazado a independentistas.

La vía vasca

“También os digo, catalanes ‘indepes’, habéis abierto la puerta a algunos buscavidas españoles que no os vais a quitar ni raspando con vinagre”, advierte mi admirado @MrInsustancial en Twitter a la ciudadanía de Catalunya. En Euskadi conocemos bien ese perfil de político que para hacer méritos en España venía por aquí una temporada, como algunos sociólogos o periodistas (algunos después de que ETA firmara la tregua, por si acaso y para contarnos “la verdad”).

Nuestro 5 de diciembre

Fue un 5 de diciembre de 1976, y como este año no coincide ningún aniversario redondo, casi pasa desapercibido, pero en Panenka han acertado recordándolo: Kortabarria e Iribar salían al campo cogiendo entre los dos una Ikurriña seguidos de los equipos de la Real Sociedad y el Athletic Club, que ambos capitaneaban, y dejaban para la historia la imagen de una valentía real, de un paso cierto a favor de un País, de una reivindicación que no negaba nada, de una emoción que aún hoy nos hace vibrar.