La democracia es cara, y este gobierno, más

Todos sabemos que la democracia es cara. Y con todo es más barata que cualquiera de sus alternativas. Pero este gobierno español, realmente, va a salirnos caros. El ejército de ministros, vicepresidentes y, con todos ellos, sus respectivos gabinetes, cargos intermedios y de confianza, va a ponernos a prueba hasta a los más convencidos. Porque la austeridad en política no garantiza nada bueno pero el derroche, tampoco. Visto lo visto, los que tendrán que tomar ración doble de lo suyo son los que popularizaron aquello de “la casta” para ver cómo explican el crecimiento de la élite… Y de ellos en ella.

El único que falta

Después de los nombramientos de los ministros vendrán los del resto de cargos, y después de esos, las sustituciones en el Congreso o Senado, parlamentos o gobiernos autonómicos y locales, etc., en definitiva, una catarata de nuevos nombres y puestos… Que no afectarán a uno de los que más me importa: la justicia española seguirá impidiendo a Oriol Junqueras ejercer como eurodiputado electo que es. Las razones jurídicas son, como todas las de esa naturaleza, interpretables, y más en un caso tan novedoso como este, así que si alguien intenta “imponer” su criterio es que no puede demostrarlo.

Todos, en sus casas

Mejor suerte corren por fin los dos últimos miembros de los CDR que han sido excarcelados después de pasar varios meses en prisión acusados de terrorismo. Al final, no lo son. Igual que yo no soy un incauto y, por supuesto, no espero que todos los que les señalaron y hablaron de violencia en Catalunya ahora se retracten. Al contrario: volverán a generar un clima pseudoterrorista en cuanto tengan la oportunidad aunque todas las pruebas indiquen lo contrario una y otra vez. Y a estos chavales, ¿quién les devuelve su tiempo, dignidad y el dinero de las fianzas? ¿Y a sus familias quién les quita el sufrimiento?

Los profesionales lo hacemos mejor

Sigo hablando de chavales catalanes que sufren pero de un modo completamente diferente: Carles Aleña ha decidido cerrar su cuenta en Twitter por la ola de insultos que ha recibido. El problema no son quienes atacan porque esos siempre van a estar ahí, el problema es de los personajes públicos (futbolistas, políticos o actores) que se empeñan en llevar su propia identidad digital, sobre todo, en áreas donde proliferan los descerebrados como el deporte (o la política, una vez más). Los profesionales en identidad digital estamos “entrenados” para parar estos ataques, y debemos reivindicarnos.

Todo lo que está mal en un tuit

En general, damos demasiada importancia a Twitter. En particular, el entorno del fútbol sobrevalora especialmente esta herramienta. Quien quiera opinar que lo haga, en Twitter, en la barra del bar o el lunes en la oficina, como se ha hecho siempre, pero el tuit sobre un concurso de popularidad (que es lo único que buscan muchos) entre tuiteros del entorno del Athletic que convoca a decantarse entre eso, un chaval que opina, y Roger Álvarez (Adurizpedia), que aporta un montón de datos útiles sobre el club, es el ejemplo de todo lo que está mal: ni son comparables ni va de ganarse entre ellos.

“De los que siempre perdíamos”

Es evidente que el gobierno español que se está conformando es el mejor posible, sobre todo si uno piensa en las alternativas, y el más progresista sobre el papel. “Sí se puede” defender a los más humildes desde posiciones acomodadas (de hecho, lo hacen). Pero por mucho que se empeñe, Echenique no es “de la gente humilde y trabajadora” ni “de los que siempre perdíamos”, ni mucho menos “de los excluidos”. Es un investigador que ha vivido de lo público porque se lo habrá ganado. En su tuit lo único cierto es que no se sintió representado por PP y PSOE: por eso fue de Ciudadanos antes de pasar a Podemos.

Y cada vez más, menos

La democracia es cara. La gestión de los recursos se lleva una buena parte de esos recursos. Y por supuesto los políticos tienen que tener buenos sueldos porque tienen mucha responsabilidad, tienen que estar blindados ante las tentaciones y porque tenemos que lograr que los mejores dejen lo que están haciendo para dedicarse a lo de todos. Ahora todo esto lo tendrá que explicar Pablo Iglesias a los suyos, ya que lleva años haciendo discursos en sentido contrario y, sobre todo, en un sentido que se aleja de la realidad mundana, cruda y necesaria: hasta 4 vicepresidentes, con sus cuatro pluses, sumará Sánchez.

La derechita de piel finita

Todavía colean algunos detalles de las jornadas que vivimos en torno a Reyes: Santiago Abascal denunciaba en Twitter que “tras la votación, insultos y gritos contra los diputados de VOX desde la bancada socialista cuando abandonábamos el hemiciclo por no postrarnos ante su líder. Esta es la ira socialista. La ejercerán desde el poder”. ¡Vaya con la derecha que presume de músculo y rango militar! Es la misma derecha que intenta victimizarse ante cualquiera que intente ponerles en su sitio, porque la derecha ultra tiene que volver a la catacumba de la que nunca debió salir. Todo lo demás es colaboracionismo.

Es la misma que la que miente

Por otro lado, si Santiago Abascal dice que desde los escaños socialistas le han insultado lo más probable es que mienta. Básicamente, lo más probable es que mienta o no diga nunca una verdad completa cuando habla. En eso se basa la ideología que le mantiene ahora. Pero la mentira está muy extendida últimamente en la derecha, en general: los vídeos que incluso diputados del PP difundieron en redes de una supuesta manifestación contra el voto de Teruel Existe, con banderas españolas (por supuesto), no son de Teruel, no son recientes y no son por lo que dijeron que eran.

Y por supuesto, clasista

Además de las medias mentiras con las que alimentan el populismo, la extrema derecha se llena de clasismo. Así que hace bien Joan Baldoví en reivindicar su condición de profesor previa a la de diputado electo. No solo no tiene nada de malo, al contrario: una de las grandezas de la democracia es que cualquiera puede ser diputado, ministro y hasta lehendakari. Por cierto, el actual es también profesor, “maestro” como utilizan tanto Baldoví como Urkullu. Una profesión muy digna, mucho más que la de cunero, que es lo que siempre ha sido Abascal por mucho que luzca traje caro y pose altiva.

Pues, sí, Pablo Iglesias ha ganado

No me gusta Pablo Iglesias, principalmente, por su suficiencia y por la manera de entender las lealtades que transmite. Tampoco me gusta Pablo Iglesias porque creo que nadie puede defender un discurso de clase obrera como si formase parte de ella… Cuando está muy lejos de ser clase obrera (y eso también vale para unos cuantos vascos de izquierdas). Al revés: me parece más honesto defender los derechos universales desde cualquier posición socioeconómica. Pero es innegable que Pablo Iglesias será el gran vencedor en la España política en 2020 y que se lo ha ganado metro a metro.

La era dorada de la desinformación

Si una persona joven que milita en un partido político es capaz de decir a un representante de la ciudadanía de otro partido: “Si hay que fusilarte, lo haremos”, es porque alguien está haciendo muy, pero que muy bien sus labores de desinformación y muchos están siendo impactados y permeables a esos argumentos. Y me da igual que sea una militante de Vox la que se lo diga a un representante de Teruel Existe o si lo dice uno que quiere entrar en ETA a otro de cualquier de partido en Euskadi. Es evidente que la máquina de propaganda está a tope y que siempre hay muchos tontos dispuestos a ser intoxicados.

Europa golea a España

Uno de los temas sobre los que más desinformación se ha vertido es el catalán: España, sobre lo que sucedió y sucede en Catalunya, está absolutamente intoxicada. También lo están algunos en Euskadi, seguramente embriagados por su propio anhelo, pero ese es otro tema. Por suerte, en Europa tienen la cabeza un poco más fría y eso les permite medir mejor: la jugada del grupo de la Alianza Verde Europea en el Parlamento Europeo de nombrar vicepresidente a Oriol Junqueras es maestra para marcar otro gol a España. Y van un montón. Lo que urge ahora es que alguien reaccione entre Pirineos y Tarifa.

La guerra de los tuits

El tamaño de la bandera es lo de menos, porque cualquiera puede tejerla más grande que la del vecino. Es lo que haces con lo que esa bandera representa lo que marca la diferencia. Es decir, mi nacionalismo no es de bandera (aunque me emocione con ella) sino de país: si avanza, si es justo, si es solidario, si es respetuoso seguiré amándolo. Así que la de Saeed Jalili, secretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán, a Trump, tuiteando una bandera de Irán, es una gran respuesta dentro del marco absurdo que el estadounidense ha generado. Lo malo es que la guerra no es solo de tuits y está costando ya vidas.

Una supercopa de mierda

Lo más grave no es que una federación deportiva condicione la competitividad al dinero. Lo más grave no es que organice un evento al que no podrán acudir los aficionados. Es grave que elija para ello un país machista y nos lo venda como algo bueno. Es lo que ha hecho la RFEF con esta supercopa que no vale para casi nada y que genera más interés por el error que supone que por el propio fútbol. El “casi”, por cierto, es que estamos pudiendo denunciar la injustísima situación de las mujeres en Arabia Saudí. Pero Rubiales y quien pone el dinero encima de la mesa pretendían justo lo contrario. Eso sí es lo más grave.

Así empieza la legislatura

“Un diputado electo ha tenido que pasar la noche escondido por lo que va a votar pero no, en España no hay fascismo, que va, en absoluto”. El tuitero Shine McShine se refería al de Teruel Existe, Tomás Guitarte, que ha denunciado presiones e incluso amenazas después de anunciar que posibilitaría a Sánchez ser presidente. Así empieza esta legislatura, con un representante de la ciudadanía, en concreto, de la turolense, escondido ante la escalada de violencia en el argumentario que han propiciado Vox y los complejos de PP y Ciudadanos. Por contraste, su discurso fue templado y expuso evidencias.

Abascal, autodefinido

Santiago Abascal empezó su discurso de un modo populista, lanzó argumentos xenófobos y machistas, y terminó gritando: “¡Viva España!”. Lo que es Abascal tiene un nombre, y quien le blanquea, por cierto, recibe otro: colaboracionista. Otra tuitera, Rocío, era mucho más agresiva pero no le faltaba razón, sobre todo si repasamos las últimas noticias sobre manifestaciones a las que acuden los de Vox: “Pero dilo todo, Santiago: ‘Las violaciones las cometen extranjeros porque si son de aquí decidimos que ella es una mentirosa o lo iba buscando y difundimos su información personal para promover el acoso’”.

Otros autorretratos

Abascal no fue el único que se ha hecho un autorretrato para mal estos días. Carlos García Adanero fue a buscar la bronca e Inés Arrimadas, por desgracia para los votantes de Ciudadanos, demostró que está llamada a enterrar el partido que lidera. Su tono, su discurso y, sobre todo, su actuación desde el escaño como cuando en el primer debate sacó una carpeta para despreciar a Adriana Lastra (como si la propia Arrimadas tuviera un currículum lustroso), solo hablan mal de ella. Y el problema para los suyos es que no puede remontar: ese es su nivel, bien lo conocen en Catalunya.

PSOE y Podemos, a partir un piñón

Lo doy todo por bueno si sirve para que España tenga un gobierno estable de una vez, pero lo arrimados que bailan los del PSOE con los de Podemos resulta hasta obsceno cuando hace solo unos meses demostraban una desconfianza absoluta, muchísimo rencor y hasta ramalazos de cierto odio. Será el carácter latino, mediterráneo y fogoso que este vasquito no entiende, pero, insisto, lo doy por bueno. Parece que el asturiano Pedro Vallín también tiene ciertas dudas, será el aire del Cantábrico: “El PSOE en pie aplaudiendo a Pablo Iglesias, cómo te quedas”, tuiteaba. Pues yo me quedo bastante frío.

Ahora, a la harina

Ya hay mayoría suficiente, presidente electo y, en nada, habrá gobierno. Solo falta que, de una vez y con un retraso desde abril absolutamente injustificable, Sánchez y sus ministros empiecen a tomar decisiones. Pero soy pesimista: ahora toca tomar contacto, cometer los primeros errores de gestión y comunicación… Varios consejos de ministros con decisiones para la galería y poco más. Pero los temas de enjundia siguen ahí como las pensiones, el paro enquistado y los presos políticos. El Parlamento Europeo espera a Oriol Junqueras: les toca articularlo y volver cuanto antes a la normalidad.

¿Qué has elegido, Pablo?

Pablo Iglesias ya no es un político novato, así que podemos empezar a pensar que es, directamente, un político torpe. Por eso no supo evitar el pasteleo que Espinosa de los Monteros ofrece a quien quiera comprárselo. El de Vox se la coló al de Podemos, no pasa nada. El problema aparece cuando Iglesias compara a un votante de Vox con un político de Vox para justificarse. ¿O acaso él es un votante de Podemos en vez de su líder (por decisión propia en primera instancia) con más responsabilidad? Entre la rectificación y el colaboracionismo Iglesias ya ha elegido. Allá él.

Sí, son los mismos

Puede que Pablo Iglesias no lo tenga claro y esa confusión queda en su debe, pero somos muchos los que sí sabemos a quién tenemos enfrente y que deben estar ahí, no a nuestro lado para echar unos chistes. Gorka Otxoa también lo tiene claro: “Aitor Zabaleta fue asesinado por el fascismo que tan arriba se está viniendo ahora”. Así de contundente y así de necesario. Lo que no necesitamos es que los medios y los políticos torpes sigan blanqueando lo que no puede ser dulcificado o permitido de ningún modo. Se trata de fascismo y se trata de arrinconarlo. Y el que no esté por la labor, que se aparte.

La historia juzgará al PP

Del mismo modo que a los fascistas de aquí no podemos permitirles que nos den lecciones de moral, tampoco lo haremos a los de allí. Y del mismo modo que a quienes colaboran aquí en que parezca que lo que hicieron no fue para tanto se lo tendremos en cuenta, lo haremos a quienes colaboran allí. Y el PP es el principal señalado. “PP y Vox bloquean una declaración institucional para condenar el ‘atentado’ en Hortaleza y los ‘discursos de odio’”, leemos en el Twitter de Eldiario.es con indignación pero ya sin asombro. Antes de que la historia juzgue al PP insistiremos los demás en hacer visible cada episodio.

No les importan ni los suyos

La mejor muestra de lo bajo que ha caído este PP son las declaraciones de su portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, que para calentar su fugaz visita a Bilbao (una foto y vuelta a España), aseguró que el momento político actual es peor que cuando ETA estaba activa. Al PP ya no le importa ni la sangre que derramaron los suyos, las muertes, aquellos funerales, aquella tensión, aquella vida bajo vigilancia, cómo estuvimos todos sometidos a las prácticas fascistas de ETA… Al PP solo le interesa justificar su pacto con Vox y sus argumentos contra Catalunya. ¿Cómo no va a abandonarle la sociedad vasca?

La tragedia será parte de nuestra historia

Acierta Alberto Moyano cuando pone en valor las declaraciones de Angela Merkel sobre el holocausto: “La memoria de los crímenes nazis es inseparable de la identidad alemana”. Uno tiene que conocer lo que es para poder avanzar con honestidad. Y esta aceptación, además, es una de las mejores garantías para no repetir esa parte tan horrorosa del pasado de cada cual. En España tienen que aceptarlo. Y en Euskadi también tenemos que hacerlo: el fascismo que ejercieron algunos nos acompañará como una losa y no debemos olvidarlo. Al contrario: solo si lo recordamos podremos superarlo sin repetirlo.