Define «no a la guerra»

No critico que el gobierno de España mande una fragata a Chipre, ni que impulse la ampliación de las bases de Morón y Rota que usa EE.UU., ni que amplíe el presupuesto en Seguridad, explicando tanto el destino del dinero como de dónde lo sustrae (porque el dinero público es finito y si lo ponemos en un sitio no lo ponemos en otro). Lo que critico es que Pedro Sánchez instrumentalice la guerra y la paz, agitando con una mano una bandera blanca mientras, con la otra, firma esto que tuiteaba Miquel Roig: “El Gobierno aprueba 1.300 millones para Defensa por ‘necesidades ineludibles’ y oculta su destino”.

El mundo, en sus manos

Cuando los buenos recuperemos el control del mundo tendremos que hacer un análisis exhaustivo sobre cómo hemos permitido que malos y tontos se hayan hecho con el poder, el dinero y los recursos. Y arrancárselo todo, por supuesto, para que no volvamos a ver contradicciones insoportables como la que denuncia en Brian Allen en X: Donald Trump yendo a jugar al golf con sus amigos millonarios mientras en EE.UU. se dispara el coste de vida, el mundo sufre sus decisiones irresponsables o su nombre aparece en los archivos de Epstein. La ciudadanía tiene que reaccionar allí en las elecciones legislativas de mitad de mandato.

Las seguidistas

No me escondo, mi primera opción era titular este parrafito así: “Las tontas útiles”, pero me he cortado. Eso es lo que me ha sugerido este bluit de Julián Macías: “Ayuso fue a New York, al premio a Milei del medio sionista Algemeiner, incluyéndola en la lista de las 100 personas que más apoyan Israel. Aparece junto al director del Mossad y el jefe del IDF. Milei dijo ‘soy presidente más sionista de la historia’ y ‘vamos a ganar la guerra’”. Ese es el modelo de Díaz Ayuso: seguidismo a Israel y a EE.UU., y por extensión, el de Javier de Andrés, que se pelea por ser el alumno aventajado de la madrileña. ¿En esto también? Que lo diga.

Los amigos

Hablamos de Irán, de Trump y Netanyahu porque son mala gente, pero poco hablamos de esto que hemos encontrado en Diario Socialista: “Arabia Saudí bate récords de ejecuciones con más de 1.130 personas decapitadas en cinco años”. Con un poco de mala leche, redirigen así el tema: “Pedro Sánchez se solidariza con el príncipe Mohamed bin Salman por las represalias iraníes contra bases de EE.UU en suelo saudí, mientras la tiranía wahabí acumula 356 ejecuciones solo en 2025 y occidente guarda silencio”. Y bien escrito eso de “tiranía”, porque hablamos de Oriente Medio como si no fueran dictaduras hereditarias de puño de hierro.

Ojalá sea el último tuit

Cada día intento escribir una columna libre de tuits. La red social de Elon Musk es un pozo de mierda, o lo que es lo mismo, una colección interminable de mensajes de extrema derecha debidamente dirigidos. Aunque a veces hay cosas interesantes, como las que escribe Miquel Roig, descubrimientos como el de Brian Allen o pistas interesantísimas como esta que deja Javier Lacort: “Las Ray-Ban Meta envían a una subcontrata en Kenia lo que captura la cámara cuando usas Meta AI. Sus trabajadores han visto desnudos, sexo, números de tarjetas de crédito… Y no es por un fallo. Es el sistema funcionando exactamente como está diseñado”.

Ya no podemos confiar en von der Leyen

Dice Ursula von der Leyen que “la UE ya no puede confiar en reglas” (La Región). Yo creo que ya no podemos confiar en von der Leyen. La presidenta de la comisión europea se ha alineado con Israel y EE.UU. mucho más de lo que debe como máxima representante de la Unión, y eso es algo que no podemos permitirnos. Los grandes partidos proeuropeos deben organizarse para desplazarla y colocar a un presidente o presidenta que, sin duda, vele por el organismo que preside, y no por sus creencias, convicciones o conveniencias que no explicita pero que sí podemos adivinar. El proyecto europeo está en malas manos.

¡Claro que hay alternativas!

“Von der Leyen y Kallas exhiben la falta de unidad de acción de Bruselas ante la crisis de Oriente Medio. Mientras que la conservadora alemana ha dado casi por muerto el derecho internacional, la liberal estonia ha salido a reivindicarlo”, leo en Público. “António Costa se distancia de von der Leyen y reivindica un orden mundial basado en reglas, el multilateralismo y una UE unida y más influyente”, publican en Demócrata. Y estamos hablando, en todo momento, de representantes del bloque europeísta. Hay alternativas claras a una von der Leyen que solo se ha mostrado dura con los socios, y no con sus adversarios.

Cuidado con los interesados

En que hay que echar a Ursula von der Leyen coincidimos los europeístas irremediables y los antieuropeos. Pero eso no significa que busquemos la misma solución: la salida de von der Leyen que, sin duda, hay que forzar, tiene que servir para generar un liderazgo dentro de Europa, primero, y de Europa en el mundo, después. Los antieuropeos (la extrema derecha y muchas izquierdas, como EH Bildu), quiere aprovechar el momento para debilitar el proyecto de paz y oportunidad que supone la UE. Spanish Revolution, entre otros, lo grita a su manera: “Lo decimos por tercera vez: hay que echar a von der Leyen”, pero no es la manera europeísta.

Hacia dentro es mejor

El primer pecado de Ursula von der Leyen fue arrugarse cuando Trump cogió las riendas. Su sionismo, propio de Alemania y de la insensibilidad que siempre ha proyectado, ya llevaba siendo insoportable desde hacía tiempo. Antes de eso, la presidenta de la comisión era la poli mala con los estados, y sigue siéndolo: “Considera a Sánchez un problema”, se quejan en El Plural. De persona adulta a persona adulta: nadie quería que Israel y EE.UU. atacasen a Irán por el morro, pero esa guerra hay que terminarla cuanto antes para que nos afecte lo menos posible. Y Sánchez ha optado por resolver su problema en vez de participar en la solución.

Un poco más europeo

Esta guerra, la de los buenos contra los malos, la vamos a ganar día a día, poco a poco, con pequeños gestos conscientes y continuados. Por ejemplo, intento entrar cada vez menos a X, a Facebook, a Insta… redes estadounidenses. Y desde ayer participo en una red social con los servidores en Europa y bajo la legalidad europea: Eurosky, que se integra en Bluesky como si no hubiese hecho la migración, pero la he hecho. Solo me falta cambiar mi correo electrónico y, por supuesto, mi Flickr. Luego seguiré por el ordenador y el móvil. Sin prisa pero sin pausa, sin desgaste pero sin descanso. Yo soy mejor que ellos. Y tú que lees DEIA, también.

Un país integrista

Creo que fue Manuel de Irujo el que dijo que se sentía cada día más abertzale y más católico. Será por la edad, pero me pasa lo mismo desde que comprobé que el agnosticismo en el que cayó mi generación no ha dado ninguna respuesta de ningún tipo a nada. No soy de misa semanal, si acaso, una al año, que no hace daño. De hecho, mi fe consiste en respetar fervientemente a quien cree más que en creer yo. Explico todo esto antes de expresar mi repugnancia por el rezo de Donald Trump en el despacho oval junto a un grupo de pastores, al mismo tiempo que desprecia todo lo que implica ser cristiano.

Pues se ha posicionado

¿Qué hizo Trump después de rezar en el centro de un grupo de pastores, en el despacho oval? Entregar un reconocimiento al Inter de Miami en el que juega Leonel Messi, según Sandro Pozzi en X. El mismo Leonel Messi que en la anterior legislatura despreció un reconocimiento personal de Joe Biden, esta vez, sonreía ante el republicano. ¿No pedíamos a los futbolistas que se posicionen? Pues el ex del Barça se ha posicionado: va con Trump. Por lo menos, en lo gestual. El argentino habrá sido el mejor en el campo pero, si se confirma, fuera de él nada le diferenciaría del más mundano y llano de los gringos que votan a Trump.

De guerra sabe… Zelenski

Cuando Israel arrastró a EE.UU. (porque Trump es de esos que es fuerte con los débiles y débil con los fuertes) y ambos atacaron Irán, como muchos, me acordé de que ese país suministraba drones a Rusia con los que atacaba Ucrania. Carlos Franganillo ha llevado en X mi pensamiento más allá: “EE.UU. no valoró suficientemente el daño de los drones iraníes. ‘EE.UU. y un país del Golfo quieren interceptores ucranianos para repeler los ataques de los drones’, dice Financial Times”. Efectivamente: el ejército ucraniano sabe, mejor que cualquier otro, defenderse de los drones que ahora diezman las tropas de Trump y Netanyahu.

Opino lo mismo

Otro que ha expresado en X una idea que yo barruntaba, a propósito de los ataques a Irán, ha sido Josean del Moral: “Ya es hora de que la gente entienda que irse fuera, de vacaciones o de trabajo, entraña un riesgo. Pequeño pero real. Y eso de que el Estado repatríe masivamente atonta a la ciudadanía”. Tengo clarísimo desde hace mucho tiempo de que viajamos por encima de nuestras posibilidades para visitar ciudades que no nos fascinan, precisamente, con una industria turística de mierda en todos los destinos (pizzas, imanes, free-tours-invent-alert), un impacto medioambiental injustificado y el riesgo que menciona Del Moral.

Google ya no sirve

Google tiene un problema: ha matado a su gallina de los huevos de oro. La respuesta que ofrece en primera instancia, generada por su inteligencia artificial, dificulta que sigamos navegando y haciendo clic en los enlaces, ya sean patrocinados, ya sean bien posicionados. ¿Qué supone eso? Que una máquina que fusila contenido ofrece una visión del mundo que las y los usuarios compran. ¿Quién va a pagar por aparecer un buscador que ofrece primero la alternativa a sí mismo? Y las preguntas más importantes: ¿quién va a seguir generando contenido? ¿A qué webs copiará la IA? ¿Cómo difundiremos contenido los medios?

La puta guerra

En este momento de sensibilización máxima hacia las consecuencias de la guerra, rescato el tuit de Anton Gerashchenko en el que muestra una consecución de fotos: el antes y el después de ucranianas y ucranianos a las y los que no les quedó más remedio que dar un paso al frente y coger un fusil. Suciedad, cansancio, empeoramiento de las condiciones de vida… Y eso sin hablar de heridas, mutilaciones o la muerte. Así es la puta guerra. Ojalá Donald Trump pudiera verla tan cerca que por fin lo entienda, ojalá Netanyahu sienta que eso le puede pasar. Ojalá quienes han justificado a Vladímir Putin se avergüencen, por lo menos, un poco.

La jodida maldad

Esto que cuenta Nicholas Kristof en X es terrorífico: los oficiales de inmigración de EE.UU. (voy a intentar ser preciso) detuvieron a Nurul Amin Shah Alam (que quede por lo menos su nombre). Una persona ciega, musulmana, de Myanmar y que no hablaba muy bien inglés, para más señas. Después de comprobar que no tenían motivos para retenerle, las mismas autoridades decidieron liberarlo, pero a ocho kilómetros de su casa en New York y sin bastón. Nurul Amin Shah Alam murió intentando llegar a su casa. En los mismos EE.UU. que hace una semana abandonaron en una frontera a un bebé enfermo que acababa de salir del hospital.

Una buena guerra

Es posible que nuestra civilización sea la más estúpida de la historia. Somos tan tontos que mientras Israel y EE.UU. bombardean Irán, lo que va a provocar un perjuicio directo en nuestro modo de vida, perdemos el tiempo viendo vídeos sobre cómo vender e-books escritos por una inteligencia artificial o sobre que los listos invierten en bitcoins. Una civilización que ha dado un modo de vida, con estas mierdas, a gente como Annansi, que emigró a Emiratos jactándose de que abandonaba España y sigue despreciando a quienes pagamos impuestos: “Nada depende de vosotros porque sois insignificantes”.

La cara dura

La gente del PP sigue saliendo a la calle después de que sepamos que en varias ciudades españolas algunos de sus miembros y familiares próximos han recibido viviendas de protección oficial de forma irregular, según las denuncias, con reformas de lujo grabadas en vídeo y piscinas, incluidas. Piscinas, sí. María lo denunciaba así en Bluesky: “Ya el hecho de construir chalets con piscina de protección oficial me parece una cosa increíble”. Y se justifica: “Pero yo soy muy roja y estoy muy loca”. Yo no soy rojo ni creo que este loco pero también me parece increíble. Y que se los queden políticos del PP (que no cumplan los requisitos) me parece peor.

La verdad (fea, pero verdad)

Ya sé que ha pasado más de una semana de la ceremonia de entrega de los Premios Goya en la que Susan Sarandon le hizo la campaña a Pedro Sánchez, pero es justo con un poco de tiempo cuando salen estas cosas: Leonor Watling se quejaba de “las presiones que reciben para llevar chapas a favor de Palestina” (El Debate, en X). En concreto la actriz se preguntaba: “¿Por qué no me pongo una de Ucrania? ¿O por qué no me pongo una de Sudán?”. Y concluye con la pregunta más aterradora: “¿Qué hago aquí y por qué no me quedo en mi casa?”. Porque la presión para ser solidario con una causa concreta desactiva la solidaridad de verdad.

Los «bros»

Aitor Esteban asistió al desayuno informativo que ofreció Alberto Núñez Feijóo en Bilbao, organizado por Nueva Economía Fórum. Pues muy bien. Si hubiese venido Yolanda Díaz estoy seguro de que también lo habría hecho. Esta cortesía generó un efecto muy jugoso: Bipartidismo Stream y Gure Bideoak (las cuentas “B” de Vox y de EH Bildu), calcaron su mensaje: el supuesto acercamiento del PP al PNV (que ambos han insistido en que es imposible hoy). La única diferencia entre el populismo de base fascista español y el vasco ha sido la intensidad: Gure Bidoak y su hermana pequeña, Gure Argazkiak, insistieron mucho más.

“Seamos libres”

Bipartidismo Stream y Gure Bideoak nacieron con el mismo propósito: difundir bulos, hacer ruido, enfangar, poner el aspersor de guano a tope. Allá quien se lo compre (y allá quien no llame a las cosas por su nombre: desinformación). Y como esos canales, muchos. Por eso hoy los mensajes de los buenos tienen que ser especialmente claros y breves. “Seamos poderosos. Seamos unidos. Seamos libres”, tuiteaba Emmanuel Macron para acompañar su anuncio (más allá de las redes) de que ofrece a los socios europeos su arsenal militar como elemento disuasorio del continente. Entre el ruido, el fascismo y los bulos, y Macron. Yo lo tengo claro.

Más allá del ruido

Lo malo del ruido es que, entre otras cosas, nos impide atender a los detalles. Por ejemplo, justo antes de que Pedro Sánchez se haya puesto digno por los votos (valoro que la dignidad sea un argumento electoral, pero que es por los votos no voy a discutirlo), el presidente español anunciaba, en X, “una inversión de 18.000 millones de euros en España” por parte de Amazon. Esto también está muy bien, pero, claro, fue el propio Sánchez el que declaró la guerra a los multimillonarios propietarios de tecnológicas. ¿Ahora son buenos porque negocian con él? ¿No es justo eso lo que hace Trump?

La realidad más allá

Está la España que se tiene por progresista disfrutando del liderazgo mundial de Pedro Sánchez. Lo entiendo y me parece bien (no puede parecerme mal). Pero tenemos que seguir mirando más allá de la pantalla del móvil: Alberto Sicilia explica los efectos negativos en Ucrania de la guerra de Irán. Algunos, evidentes, como el cambio de foco y el gasto de arsenal, que benefician a Rusia. Pero que los negociadores sean los mismos que hablaban con Irán mientras Israel y EE.UU. preparaban el ataque, y que estos mismos países hayan normalizado las invasiones por el morro (como hizo Rusia en Ucrania) son hechos que también dañan.

A favor de EITB

La actualidad gravísima y veloz me impide rescatar temas que se van quedando viejos. Pero a este no voy a renunciar: el Goya para José Ramón Soroiz tiene que servirnos, también, para reconocer la labor de EITB sujetando la industria audiovisual, desde los técnicos a los actores. La carrera de Soroiz, como las de Ane Gabarain, Itziar Lazkano, Elena Irureta o Ramon Agirre, por mencionar algunos de trayectoria larga, han sido posibles, al menos en parte, por esas ficciones y programas que iban enlazando en EITB. Poner en valor lo que otros han hecho bien no es una señal de debilidad, más bien, al contrario.