Correcto

Esta que leemos en el Twitter de Fútbol y Política es una buena noticia: “El FIFA 2023 incluirá al fútbol femenino. Incluirá a la Barclays Women’s Super League, la Division 1 Arkema y la Copa Mundial Femenina 2023. Además en la portada del juego están Kylian Mbappé y Sam Kerr, siendo la primer futbolista en aparecer”. La igualdad no es solo una pose y los videojuegos, que por fin empiezan a dejar de estar defenestrados (básicamente porque ahora contamos las historias quienes hemos jugado o jugamos), son una herramienta importantísima para la popularidad de deportes, competiciones, equipos y, ahora también, jugadoras.

Al final, inventarán la tele con mando

“Nos lanzamos a las plataformas porque pagando podíamos ver las cosas sin publicidad, y ahora vamos a pagar y ver publicidad. Jugada maestra”, tuitea Raúl Díaz con su habitual habilidad, después de captar dos pantallazos: uno, sobre la posible entrada de publicidad en Disney+, y otra, sobre la posible entrada de publicidad en Netflix. Noticias que son la culminación de rumores que responsables de la industria publicitaria confirmaban con la boca pequeña. Este otoño y este invierno pasaremos muchas horas en casa, asustados por la crisis, y asaltados por nuevos formatos publicitarios que ya se están preparando.

Todo va bien, sobre todo para Rusia

“El Kremlin tiene la sartén por el mango”, escribe Carlos R. Cózar después de titular que “España aumenta un 50% las compras del gas ruso cinco meses después de inicio de la guerra” (El Independiente). Para que nos hagamos una idea: “En total, España compró al Kremlin 5.415 Gwh. Esta cifra, supone doblar a la del año anterior cuando apenas superaban los 2.204 Gwh”. No solo eso: “Rusia también ha ido ganando peso en las adquisiciones gasísticas”. Así que la propaganda no viene solo de Rusia, en este caso: las noticias sobre el supuesto bloqueo o solidaridad con Ucrania tenemos que leerlas con la distancia a la que nos ponen estos datos.

Y también para Ayuso

La irresponsabilidad de Isabel Díaz Ayuso, su equipo, y el PP que se deja arrastrar por los anteriores, empieza a ser preocupante: “Abrazamos una cartilla de racionamiento”. Esto es lo que ha dicho sobre el plan de ahorro energético del gobierno español el vicesecretario de Coordinación Autonómica del PP y, además, expresidente de la Comunidad de Madrid, Pedro Rollán. Con estas declaraciones “ha completado la transmutación argumental hacia el discurso de Isabel Díaz Ayuso”, según El Plural. Pero lo innegable es que no solo la postura: los argumentos del PP los dicta la madrileña. Y las encuestas les van bien.

Criptocuñados

“Los efectos colaterales del criptoinvierno: fuertes caídas en los precios de los relojes de lujo” (El Periódico de España). O lo que es lo mismo: quienes jugaban con las criptomonedas y materializaban su beneficio se lo gastaban en relojes de lujo, dejando claro que además de para especuladores, el juego del Bitcoin y similares es para cuñadetes. Nunca una causa-efecto fue tan clara ni terminó de dibujar tan bien a los personajes que se enredan en esta especie de estafa piramidal en la que el dinero se volatiliza después de que se den a conocer beneficios millonarios para unos pocos y virtuales para la mayoría que pierde los ahorros.

Así va esto

No me sorprende lo que tuitea Ícaro Moyano: “Facebook entrega a la policía mensajes privados de una adolescente con su madre para que puedan procesar a ambas por aborto”. Ha sucedido en Nebraska, y ya estábamos avisados de que podía pasar. Tampoco me sorprende que Meta (la empresa propietaria de Facebook, pero también de Instagram y WhatsApp) colabore con las autoridades. Me sorprende que lo sepamos de un modo tan concreto y tan perjudicial para la red social: ¿quién va a confiar ahora en estas herramientas de comunicación en los estados en los que abortar es ilegal y se investiga? ¿Y en el resto del mundo?

Otras realidades

Las mujeres sufren una involución en sus derechos a la que todos asistimos y, por lo tanto, todos somos responsables. Lo vemos en EE.UU., lo vemos en España, donde partidos como Vox ponen en duda consensos básicos sobre la igualdad, y lo vemos, por supuesto, en países como Afganistán gracias a fotógrafos y periodistas como Luis de Vega, que ha ido hasta Kabul para informar de cómo ha cambiado aquel país en este primer año de gobierno talibán. Ha cambiado a peor, como esperábamos, y con las mujeres como personas que más están siendo afectadas por el gobierno integrista, aunque no las únicas.

El tumpismo sigue existiendo

Asisto atónito a la supervivencia del trumpismo, alimentado por la siguiente generación (el yerno de Trump, Jared Kushner, va a publicar sus memorias como miembro de la Casa Blanca a cambio de un cheque de siete cifras, según algunas crónicas). Pero cebado también por quienes siguen viendo en el expresidente a una víctima de una gigantesca conspiración. Alucino más con que una parte importante del partido republicano siga apostando por Trump, que nunca ha negado sus vínculos ni simpatía con la extrema derecha. Y me sorprendo con que el registro de una de sus propiedades pueda ser utilizado a su favor. Pero así está siendo.

España, en un titular

“El primer día del plan de ahorro en España se salda con un incremento de consumo eléctrico”, leo en El Independiente mientras pienso que hace falta mucho más que un día para cambiar tendencias, usos, costumbres, vicios y egoísmos. Ya no se trata de que haya un decreto o de que lo firme Pedro Sánchez: el ahorro de energía es una cuestión en la que debemos implicarnos. Empezando por quienes más gastan, que no es la ciudadanía de a pie, sino quienes viajan en jet privado o quienes planean viajes al espacio por placer. Pero también nosotros tenemos que cambiar radicalmente nuestra forma de vivir o no saldremos de esta.

¿Queremos esto? ¿Lo necesitamos?

Soy consciente de las ingentes cantidades de energía y materias primas que necesitan las empresas que dan trabajo a miles de personas y que pagan impuestos que nos permiten sostener nuestro modo de vida, pero tenemos que reducir como sea la cantidad de recursos que necesitamos, tenemos que evitar que se pongan encima de la mesa ideas como “el gasoducto transahariano” (El Confidencial) que atravesará 4.000 km. de desierto desde el sur de Nigeria, donde nace, y necesitará de una gran protección armada para su construcción (con un presupuesto de 13.000 millones) y mantenimiento.

¿Rusofobia a la madrileña?

De pocas cosas estoy tan seguro esta semana como de que hace más calor de lo que es normal por culpa del cambio climático y de que José Luis Martínez-Almeida es la víctima de la propaganda rusa en forma de broma cruel de dos humoristas rusos. La supuesta rusofobia del alcalde de Madrid solo tiene que ver con una situación en la que él creía contar con la complicidad del alcalde de Kiev (que luego no lo fue) y, por supuesto, con el fallo de todos los controles de seguridad y comprobación. Agosto es un mal mes para hacer cosas complejas. Pero solo podemos señalar a quienes diseñaron y ejecutaron la supuesta broma.

La decisión

Ante la evidencia de que todos los controles en Madrid fallaron, de que una figura institucional ha sido puesta en ridículo por la propaganda rusa, y de que estos supuestos humoristas han sido crueles y han insultado abiertamente a un alcalde que eligieron mayoritariamente las y los madrileños, tienes que tomar una decisión: o dejar claro quién es el enemigo y la víctima, por poco que te guste, por muchos errores que haya cometido. O puedes reírte de esa víctima, hacer sangre y mandar a tomar por el saco todo el sistema institucional porque, qué demonios, cómo vas a dejar pasar la oportunidad de tuitear y profundizar en el ridículo.

Un poco de humildad

Xavier Colás es un periodista que conoce bien Rusia y puede medir, mejor que cualquier tuitero de tumbona y piscina, la gravedad de la situación. Y resulta significativo que, en este momento, haya optado por la humildad: “Llevo 20 años transcribiendo mis propias entrevistas y escuchándome decir ‘aha’, ‘claro’, ‘sí’ y ‘sin duda’ a las mayores mamarrachadas siderales que me han ido diciendo. El asco que me doy es notable, pero sé vivir con ello. Almeida no es Nureyev pero estaba bailando con Borat”. Pero parece, por lo menos en Twitter, que todos habrían notado el engaño y habrían dado la vuelta a la situación en inglés y con fluidez.

Tiene razón Don Mitxel

“Que la manipulación sea burda, pues es igual, que Arralde no exista, pues también es igual, que la única fuente sea Calimero, pues creíble, aquí tiras la caña y te das cuenta cómo funciona  la información que recibe la España descerebrada”, escribe el célebre tuitero vasco después de haber lanzado un tuit exagerado (que un municipio vasco que no existe y gobernado por Bildu nombra hijo predilecto al asesino de Miguel Ángel Blanco) que ha servido como gusano para repescar a todos los cavernarios de hoy y siempre. En este caso, el engaño no buscaba una lapidación pública y los que han hecho el ridículo han sido proactivos.

El jefe de Estado que queremos

Sobre la polémica del Rey en Colombia, cuando no se levantó ante la espada de Bolívar, Alberto Elías ha escrito un tuit sencillo pero directo: “No entiendo tantas críticas, si os parece una falta de respeto tan grave lo que ha hecho la próxima vez no le votéis y ya está”. El problema, en efecto, es que el jefe de Estado responda solo a sus intereses y que estos sean un misterio durante décadas. Pero yo sigo pensando que no hay mejor jefe de Estado español para las y los vascos, ni para las y los republicanos en España: mejor un Felipe VI dominado por las obligaciones, su padre y la rectitud de su mujer, que uno que, simplemente, sepa estar.

Nos quejábamos de Rajoy…

Nunca llegué a entender que Mariano Rajoy tirara del decreto ley con tanta alegría en la legislatura en la que disfrutó de su mayoría absoluta. ¿Era esa imagen del subterfugio mejor que la del rodillo? ¿No podían usar un poco la democracia y alcanzar acuerdos mínimos para ampliar el apoyo a sus leyes? Con este antecedente, no sorprende nada que el primer gobierno de coalición de España, el más progresista y mazo mogollón de molón, haya superado a casi todos sus predecesores y Pedro Sánchez haya firmado más de 120 decretos ley. Solo le queda superar a Aznar (127 en ocho años) y González (130, en 14).

Un país de funcionarios

No tengo nada en contra del funcionariado. Pero sí en contra de las desigualdades. Y no quiero que nadie empeore sus condiciones laborales, lo que quiero es que todas y todos mejoremos las nuestras sin que importe tanto el tipo de trabajador que seas. “La masa salarial del sector público crece tres veces más que la del privado” es un titular (en Vozpópuli) bastante significativo. Al respecto, “la reforma laboral ha mejorado la contratación indefinida pero no las retribuciones”, más allá del SMI (que sé lo importante que es). Con todo, no creo que una Euskadi o una España de dos velocidades convenga a nadie.

La realidad es esta

Hace solo unas jornadas traíamos a esta columna las conclusiones de las y los trabajadores que habían participado en el mayor experimento para aplicar la jornada de cuatro días. La opinión generalizada era de éxito personal. Ahora falta comprobar que la productividad de las empresas no ha empeorado y ver si las dos partes deciden continuar con este formato de 4+3. En España, “si no mejora la productividad, la semana de cuatro días es inviable” (Pymes y Autónomos). “España está varios puntos por debajo de la media europea en cuanto a productividad”. Como bien recuerdan, además, “esto las que están legalmente registradas”.

Pero falta gente

Esto no podemos dejar de repetírnoslo: falta gente y va a faltar cada vez más. En Magnet lo explican muy bien: “La escasez de trabajadores no sólo es una cuestión de talento, sino también demográfica. Y va a ir a peor”. No estamos hablando de Euskadi o España, si no de todos los países occidentales: parece que ahora faltan trabajadores con la cualificación necesaria, pero lo que va a faltar porque no nacen suficientes personas son, simplemente, trabajadoras y trabajadores. Así que todos esos discursos xenófobos son propios de personas poco inteligentes pero por partida doble: por lo humano y por lo práctico.

Un mundo para millonarios

Este mundo, con esta economía virtual que beneficia al más espabilado, está preparado, cada vez más, para quien más tiene. En vacaciones como las actuales, en las que no nos privamos de casi nada, podemos pensar que somos nosotros los afortunados, los que pueden. Pero es solo una ilusión: el planeta se rinde ante quienes pueden pagarlo todo. “El precio de viajar unos minutos al espacio con Blue Origin es de 1,25 millones de dólares”, leo en Microsiervos y pienso que no solo es una cuestión de dinero: lo que contaminarán los clientes de Blue Origin en cada viaje tampoco podemos permitírnoslo los demás.

La reputación de un club

Si el Barça acaba fichando a Iñigo Martínez, Zarra no lo quiera, más nos vale que pague al momento y en un único plazo porque “Fitch coloca 470 millones de deuda del Barça de Laporta a las puertas del bono basura” (El Confidencial). No solo eso: “La agencia de calificación se muestra pesimista”. Y el digital recuerda que “Estos 470 millones no son toda la deuda del Barça, que supera los 1.200 millones”. Pero como para cada problema el FC Barcelona parece tener una solución mágica, esta vez, también: “Fitch advierte que dejará de evaluar la deuda del FC Barcelona ‘por motivos comerciales’”.

Un club que ha abierto el camino

Si el Barcelona ha logrado en solo un verano casi mil millones de euros para fichar, ¿por qué no van a poder ganar unos euros el resto? Era solo cuestión de tiempo esto que leemos en Palco 23: “Real Betis sigue los pasos del Barça y estudia la activación de una palanca para poder fichar. El conjunto verdiblanco estudia la venta de un porcentaje de los derechos por abonos y ticketing a un fondo de inversión durante un periodo de cinco años, con el objetivo de poder inscribir a los nuevos fichajes”. Luego, si la deuda aumenta y la calificación baja, con no auditar más para no afectar a la reputación del club es suficiente.

Jordan sigue siendo el mejor

Crecí viendo vídeos de Michael Jordan incluso sin Internet. También aquellos en los que intentaba jugar al golf. Pero lo que no me esperaba es que 30 años después aquel al que todos pasaban el balón (y él acertaba siempre) siguiera estando presente y de qué manera: aquellas Air Jordan que los más cafeteros lucían con merecimiento siguen siendo una marca rentable, tanto que “ya supera los 5.000 millones y genera el 11,5% del negocio de Nike” (2 Playbook). Ahora, con una línea femenina y acaparando las innovaciones técnicas. Incluso las estrellas actuales se suman: Luka Doncic ha lanzado sus primeras zapas, las “Jordan Luka 1”.

España necesita un Jordan (o un Laporta)

No le vendría nada mal al ministerio español de Interior encontrar entre sus filas a un Joan Laporta o un Michael Jordan que ayuden a vender “los cuarteles y solares con los que quería ingresar 14 millones y que nadie quiere” (El Independiente). “Intenta desprenderse desde hace casi una década de nueve activos inmobiliarios a pesar de que la valoración conjunta ha mermado hasta los 4,4 millones” (partía de 14,27). El “paradigma del fracaso” es un castillo en Toledo que a principios de siglo adquirieron por más de 7 millones para hacer un museo de la Guardia Civil que nunca se ejecutó, el estado ahora es ruinoso y se vende por 2 millones.

No andamos muy lejos

Nunca me han gustado ni las películas ni los artículos apocalípticos. Pero sé que el mundo que hemos construido es insostenible: nos comemos los recursos, calentamos el planeta y nos empobrecemos a un ritmo que nos lleva a un colapso, si no total, sí traumático. Las cifras que Marta Nebot ofrece en su artículo de Público, “Apocalipsis capitalista”, son para echarse a temblar o, por lo menos, pensar: “Nunca en toda la historia de la humanidad la desigualdad ha sido tan extrema: el 10% de la población mundial tiene el 76% de la riqueza. Hay 26 personas que tienen más que la mitad del mundo, más que 3.900 millones de personas”.