Pinchan el balón

Lo insinuaron y lo han hecho: con los precios de la luz por las nubes las empresas productoras han decidido dejar “fuera del mercado eléctrico” energías limpias y baratas como la fotovoltaica y la eólica. Para chulo, su pirulo. Esto no es un órdago y aunque la medida sea “perfectamente legal” también es perfectamente criticable como un chantaje y secuestro de recursos en su propio beneficio: las eléctricas, a las que gobiernos del PSOE y el PP han consentido como a hijos malcriados, no van a renunciar a su pastel y les importan poco o nada las consecuencias sobre las personas. Los entrecomillados son de El Economista.

Carmona se ha dejado manipular

No niego ni por un segundo la valía profesional de Carmona para ser nombrado vicepresidente de Iberdrola. Pero dados los últimos acontecimientos cualquiera podría pensar que quien fuera diputado en la Asamblea de Madrid por el PSOE (y habitual de los micrófonos en representación de la pata rancia del socialismo) se ha dejado utilizar a cambio de un buen puesto. Es como si Iberdrola hubiera decidido colocar justo ahora a un ex del partido del presidente español para enfangar aún más la refriega entre eléctricas y gobierno del Estado, y demostrar, una vez más, su capacidad para hacer lo que les da la gana.

Hablemos de Iván Redondo

No me ha parecido tan criticable la entrevista que Iván Redondo ha concedido a Jordi Évole. El exjefe de gabinete de Pedro Sánchez fue muy esquivo en algunas respuestas y un poco engolado en otras pero, en general, solo hizo lo que siempre ha anunciado: defender y proteger su trabajo y a quien le llamo para hacerlo. No estoy de acuerdo con él en mucho de lo que dijo y, deliberadamente, no fue muy hábil mintiendo u ocultando detalles: prefirió dejar claro que él es un pretoriano de Sánchez (que no del PSOE). Eso es cuestión de estilo, pero dejar claro que los asesores políticos hacen su trabajo es casi una necesidad.

Casado se equivoca de momento

Pablo Casado ha decidido dejar claro que su modelo de hacer política es copiar a José María Aznar. Nunca lo ocultó, realmente, pero ahora lo ha dejado casi por escrito: su intención es convertir al PP en el partido de derechas español, de todas las derechas, desde los liberales hasta los más rancios. Es decir, su intención es hacer lo que hizo Aznar… Pero en un momento diferente, lo que lo cambia todo: ahora la extrema derecha sí tiene quien la represente y lo hace en unos términos que Casado nunca podrá abarcar si quiere mantener cierto contacto con el centro. La ambición le ha empujado a la estrategia. Veremos si se equivoca.

Primer aviso

La caída de Smart Life, una aplicación que permite centralizar diferentes servicios (como Alexa) y la domótica de tu casa, ha sufrido una caída durante el fin de semana, de modo que ejercer ese control desde el móvil resultaba dificultoso. Realmente, no es la primera vez que sucede algo así ni parece especialmente grave, pero sirve para recodarnos el peligro al que nos exponemos si fiamos a una empresa la gestión de los elementos que necesitamos para el día a día y que, a la vez, buscan conocer todos nuestros hábitos para vender esos datos a marcas que quieren mejorar sus productos. El control de nuestra vida tiene que seguir siendo nuestro.

«Más de cien productos»

La escasez de piezas en muchos sectores, el precio de la electricidad y que cada vez es más caro el transporte de mercancías, solo podía acabar en un titular como este de Vozpópuli: “Más de 100 productos de la cesta de la compra rebasan ya la inflación prevista”. Y esa inflación arrastra a subidas de sueldos púbicos en su mayoría, empezando por las pensiones. Un esfuerzo que gestionarán los gobiernos pero que haremos todas y todos, que además ya pagamos más por bienes esenciales. Insisto: no solo la luz, no solo algunos productos que necesitan componentes: todo está disparándose y parece que no fuera a tener repercusiones.

En esta situación

Los precios se disparan cuando mucha gente tiene bastante incertidumbre sobre su futuro laboral. Y quien tiene un sueldo fijo lo más probable es que sea más bajo que el de hace veinte años, como muestra en Twitter Julen Bollaín: “Los salarios actuales en España son inferiores a los de hace 20 años, cuando se entró en el euro. Salario medio: 2000, 26.836€ al año. 2020, 26.537€ al año”. Esa es la realidad laboral mientras naturalizamos teléfonos móviles de mil euros y una especulación bárbara vía bitcoin o fondos de inversión. Estamos sobre un gran volcán y ya estamos viendo en La Palma cómo podemos acabar.

Pie en pared

Los más listos siguen jugando con criptomonedas e invitando a quien quiera sumarse a un sistema especulativo que tiene mucho que ver con una estafa piramidal, mientras la mayoría pensamos en cómo moderar nuestros gastos para afrontar la que se nos viene… Y va un tío con su hámster y nos da una lección que tenemos que aprender. Alguien está comprando criptomonedas en función de si su mascota se sube a la rueda o se acerca a alguna pieza de su jaula… ¡Y está ganando dinero! Así que, o bien nadie sabe nada sobre estas inversiones, o su evolución responde a un patrón que seguro que beneficia a la banca virtual.

Todos se conocen

Pablo Casado sigue sin responder a la gran pregunta: ¿con Vox y contra el resto o sin Vox y por el camino largo? Lo que no le puede valer es mirar para otro lado y hacer como que no conoce a la extrema derecha: la manifestación de Chueca no ha puesto en peligro el gobierno de coalición de España 2000, el PP y Vox en un municipio de Madrid. En Málaga, su alcalde acudió a un homenaje al bando nacional organizado por franquistas. Y en Ciudadanos no pueden escandalizarse ahora porque un concejal de Vox en Madrid usara una foto de Villacís con su hijo para tuitear en contra del aborto.

La sorpresa que no lo era

No me sorprende la noticia en La Vanguardia, lo que me deja atónito es que haya sido necesaria una investigación académica para dar visibilidad a lo obvio: “Investigadoras de Comunicación y Psicología Social denuncian la publicidad de alimentos ultraprocesados para menores que hacen algunos de los más seguidos en forma de retos, sorteos o pasatiempos”. Un trabajo necesario el de Araceli Castelló-Martínez y Victoria Tur-Viñes que no puede ser invisible para el ministerio de Consumo ni para las y los espectadores: en YouTube no hay regulador publicitario ni de programas, el filtro somos nosotras y nosotros.

¿Qué quiso decir?

Algunos opinan que el ministro Escrivá no piensa lo que dice. Sin embargo, yo estoy bastante convencido de que dice lo que piensa, que puede coincidir o no con los planes o los deseos del gobierno y el partido de los que forma parte, pero quien le ha llamado para sentarse en el más alto órgano del ejecutivo esto ya lo sabía. Así que, sí, creo que el socialista dijo en serio lo de que había que crear una nueva cultura del trabajo y extender la vida laboral hasta los 75. Para él es una buena solución en lo económico y en lo personal de cada persona trabajadora, sálvese quien pueda o haber estudiado… Para ser ministro.

Estos hablan claro

Cuando hablan, José María Aznar o Mario Vargas Llosa dejan muy claro que son unos viejos envalentonados cuyas opiniones no valen la línea de código necesaria para que las veamos en nuestra pantalla. El ex presidente demostró cuánto de asqueroso puede llegar a ser cuando intentó despreciar al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, y el escritor peruano dejó muy claro cómo entiende él la democracia: hay que votar lo que él considera correcto y a nadie tiene que importarle que le coaccionen para hacerlo. Ambos se soltaron en la convención del PP que va camino de convertirse en un clásico del despropósito.

Otro que se ríe de nosotros

El Rubius ha borrado el tuit en el que anunciaba que todo lo que recaudase durante un día en forma de publicidad o donaciones sería para los damnificados por el volcán en La Palma. Rubén Doblas demuestra su coherencia y empatía en esa acción de borrado porque no soporta, simplemente, que nadie le señale lo obvio: las ayudas para paliar las necesidades más urgentes, los pisos en los que vivirán quienes lo han perdido todo y los planes de reactivación económica de las zonas afectadas se pagarán con el dinero de todas y todos menos el suyo porque El Rubius decidió emigrar a Andorra evitando los impuestos.

¡Pues claro!

Ha sido necesario un estudio en EE.UU., y seguro que no será suficiente porque la mayoría de quienes quieren negar sus conclusiones simplemente pasarán de él, para asegurar esto que destaca Pablo Linde en su Twitter: “En los colegios sin mascarilla hay tres veces más contagios que en los que es obligatoria”. Parece obvio, lo sé, pero también parece imprescindible destacar el dato estando como estamos rodeados de gente que se cree muy lista y que señala la mascarilla como una herramienta de dominación y que nos volverá idiotas por falta de oxígeno o exceso de servilismo. Algún día tendremos que empezar a reírnos de ellos.

Necesitamos más como Antonio Gasset

No pretendo ser grosero ni embarrar la memoria de Antonio Gasset, que ha fallecido esta semana, pero no encuentro una forma más clara de describir la gran aportación a mi profesión de este periodista que hizo del sudapollismo un arte. A ver si logro explicarme: sus sentencias sobre política o arte en un programa maltratado pero digno como pocos volverán a nosotros porque alguien las reproducirá cuando vengan al caso. Gasset vivió haciendo lo que le gustaba y diciendo lo que consideraba importante en cada momento, sin despreciar a nadie pero dejando claro que hay tontos y no hay que avergonzarse de mostrarlos.

El principio de la solución

El procés catalán ha sido muy doloroso para los políticos condenados por su ideología y para sus familias. Hoy sigue habiendo personas que, por cumplir sus programas después ser elegidas mayoritariamente para hacerlo, siguen lejos de sus casas amenazados con condenas si regresan. Y a todo esto hay que sumar la frustración de una parte muy importante de la sociedad. El procés se ha convertido en un laberinto y para salir de él en buenas condiciones va a ser muy importante seguir una hoja de ruta basada en la verdad con titulares como el que ha dado Jordi Sànchez: “¿Un segundo referéndum si no es pactado? ¿Para qué?” (El Nacional).

A ella tampoco le falta ego

Cuando vi la noticia pensé lo mismo que César Calderón: Yolanda Díaz no se va a ir del gobierno ni del entorno político que la rodea “ni con agua caliente” pese a estar “rodeada de egos”. La propia ministra tendrá el suyo bien lozano, y no le faltan razones: hace tiempo que no se ve una política en España con tanto tirón y tan honesta con sus propios principios que, por si fuera poco, conectan con una mayoría de trabajadores y no con las élites económicas, intelectuales o artísticas. Y precisamente por eso, porque sabe que su oportunidad consiste en seguir donde está, no va a abandonar. Tampoco quiere hacerlo.

¿Por qué, Pablo?

Esta misma semana comentábamos en la columna que la convención del PP obligaba a Casado a posicionarse entre alcanzar un gobierno contra la extrema derecha o articular una oposición de largo recorrido. En vez de resolver la duda ha llamado a políticos de derechas europeos con bastante cartel que, sin embargo, tampoco le han funcionado. Más bien, al contrario: “La convención del PP va fenomenal. Primero la lió Vidal Quadras disparando contra el Estado Autonómico, luego las quejas internas de machismo y ahora la condena por corrupción a Sarkozy, el invitado estrella. Pablo Casado, oro en timing”, tuiteaba Ícaro Moyano.

Y mientras tanto, esto

En lo único en que ha acertado Pablo Casado es en convocar esta convención cuando Isabel Díaz Ayuso está fuera de Madrid. Así se ha evitado, además de todos los bochornos, que la líder de facto del PP de Madrid le hiciera sombra. Pero precisamente en la capital española también se la han liado a Casado: su portavoz nacional, en su segundo trabajo, el de alcalde Madrid, se enfrentaba a los grupos de izquierda en el ayuntamiento y les acusaba de ser quienes sembraban odio y división. Lo hace Martínez-Almeida con su cara bien dura después de ver cómo en su ciudad, en Chueca, se manifestaban ultraderechistas homófobos.

Fallarás era de las que tenían para cubatas

Me hago viejo y me parece que la generación más joven que la mía es de cristal. Ya sé que no puede ser una coincidencia, pero también creo que aciertan tan poco como yo quienes soplan las mismas velas (o más) pero defienden a la chavalada con argumentos infantiles. Escribe Cristina Fallarás en Público que “la fiesta y el ocio nocturno son cosa de ricos” y apela a que ella, cuando era joven, podía tomarse unas copas o ir a una casa con unas cervezas. Fallarás, entonces, era de las que sí podían, porque a los demás nos daba para unas cañas y poco más. Y nadie ha necesitado nunca soplarse una botella de ginebra y tres redbulles para socializar.

¿Qué plantean?

Un grupo ecologista alavés planta batalla para que no se pongan aerogeneradores en el territorio. Seguro que también está en contra de explorar las bolsas de gas. ¿Qué supone todo esto? En lo económico, que Euskadi siga siendo dependiente de la energía exterior y sus fluctuaciones. En el debate de la solidaridad, que sean otros los que llenen su tierra de aerogeneradores y su subsuelo, de agujeros. En cuanto a sostenibilidad, que se pierda un montón de energía en el transporte de la misma o de la materia prima. ¿Quién es entonces ecologista y empático? ¿Qué plantean quienes dicen a todo que no?

Sí, la solución siempre fue el tren

Bildu se mantendrá fiel a su tradición y llegará tarde al TAV. Todos estamos deseando conectarnos con el resto de Europa (Madrid, París, Sevilla o Bruselas) por vía férrea y la izquierda abertzale seguirá abrazada a su error. Lo cierto es que los verdes europeos apuestan por la alta velocidad como modelo sostenible en contraposición al coche o el avión, y que la ciudadanía, además, responde: “La gente quería billetes baratos: la liberalización del tren ha hecho que éste le robe viajeros al avión” es el titular en Magnet que avanza que también en Euskadi cuando podamos cogeremos ese tren.

Y el problema es el modelo de consumo

El aumento del precio de las materias con las que logramos nuestra electricidad es la base en la escalada de la factura de la luz, pero la concentración de su producción y el poder de estas empresas sobre los gobiernos tienen la misma culpa o más. Sin embargo, es nuestro modelo de consumo lo que facilita la carestía, el aumento de precio, el poder de las compañías y la rendición de los gobiernos. La generación en la que me incluyo ha sublimado el arte de echar las culpas a otros y en el caso del gasto energético es flagrante cómo no nos hacemos cargo de lo que derrochamos sin que nadie nos obligue.

Pero lo urgente es el precio

Los cambios importantes se han cuando todo va bien, así que ya llegará el momento en el que podremos plantearnos si es necesario cargar dos veces al día el móvil después de gastar la batería viendo vídeos chorras o tuits con opiniones que no valen lo que cuestan. Ahora lo urgente es bajar el precio de la luz porque el frío y la lluvia están a la vuelta de la esquina, y seguimos viendo cómo la factura bate su propio récord casi cada día. Atónicos e inoperantes, solo podemos clamar que alguien haga algo. Pero algo útil: las decisiones del gobierno español sin contar con las eléctricas y las amenazas de las compañías encienden nuestra indignación.

Y vuelve la mula al trigo

Estamos ante una evidencia clara de que nuestro modelo energético no es sostenible porque genera desigualdades y pobreza, y seguimos haciendo algo absolutamente innecesario como minar bitcoins, que genera un gasto eléctrico excesivo y, como recuerdan en Trecebits, “30.700 toneladas de chatarra electrónica al año” en equipos que se queman con el famoso minado. Tanto es el gasto que, según El Chapuzas Informático, una compañía de minado “compra su propia central eléctrica” para autoabastecerse. Y todo para enriquecer a especuladores mientras poner la calefacción será para muchos un lujo inasumible.