Cosas pasadas de moda: las batallas de la izquierda

Pocas cosas dan más pereza de la política española que la tradicional batalla de la izquierda por la pureza. Batalla de la que nos libramos en Euskadi mientras Sortu siga manejando ese cotarro. Pero volvamos a España: Errejón anuncia que se presenta a las Generales de noviembre y torpedea así a Iglesias, que busca dignidad en la descomposición. Por supuesto, son los nuevos los que ondearán la verdadera bandera y defenderán los valores genuinos (aquí podemos comprobarlo en el Twitter del hermano de la gran figura de Más Madrid), como ha sido siempre. Qué aburrimiento, por favor.

Igual se les hielan las sonrisas

Estoy seguro de que, a medida que conozcamos encuestas realizadas después de la convocatoria de elecciones, en el PSOE no todo serán sonrisas amplias. Y el submarino que algunos creen haber mandado a Iglesias también afectará a la táctica de Sánchez, ya que taponará parte de la fuga de voto de Podemos a los socialistas. El que va a estar cada vez más fuerte entre los españoles, por lo que parece, será el PP, que solo puede recuperarse a costa de Ciudadanos y Vox (los que le robaron votantes) y que también marisqueará algo en la ría del PSOE, que cada vez baja menos clara.

Salvini y Abascal ya son pares

Por demérito de Matteo Salvini, Santiago Abascal ya puede compararse con él: ambos son diputados en el Congreso y sus grupos, poco relevantes. Aunque después del 10-N esto puede cambiar y si el PP crece lo suficiente, Vox puede tener la llave pese a desinflarse. A este riesgo nos ha llevado Sánchez convencido de su propio éxito. Me centro: el pasado fin de semana pudimos ver en Twitter, en la cuenta de Salvini, la foto de los dos líderes de extrema derecha. En el tuit, el que fuera ministro de Interior deseaba a Abascal lo mejor para el 10-N. Luego dirán que son de extrema necesidad. Sí, para los suyos en Europa.

¿Aplaudirán a Ansu Fati?

La nueva estrella del FC Barcelona, el guineano Anssumane Fati, de solo 16 años, ya puede jugar con la selección española: el consejo de ministros en funciones le ha otorgado la nacionalidad pese a que el padre del adolescente ha reconocido que su sueño era que jugase con Portugal, y pese a que había solicitudes de deportistas o artistas pendientes, como ellos mismos han denunciado en Twitter desde que hemos conocido la noticia. Pero el fútbol mueve montañas y quedar bien en una precampaña, ya lo saben, consigue imposibles. ¿Y Abascal y los suyos le aplaudirán, dadas todas las circunstancias?

Nos lo creemos o no nos lo creemos

También en Twitter el periodista deportivo David Menayo denunciaba el sainete televisivo del fútbol femenino durante el pasado fin de semana: aunque los medios españoles y catalanes se empeñaron en vendernos el Barcelona – Tacón (el club que ha comprado el Real Madrid para ponerle su escudo) como el “clásico” de la liga, el verdadero derby entre Barcelona y Madrid es el encuentro entre Barça y Atlético. Partido que se jugó este fin de semana y que, hasta el último minuto, nadie supo cómo iba a poder verse por la tele pese a los reiterados anuncios de que la liga Iberdrola iba a tener toda la cobertura televisiva.

Así es, Quique

No estoy tan seguro de que esta repetición electoral vaya a ser tan buen negocio para el PSOE como en este partido creen: Casado por fin hace algo inteligente y parece apostar por una campaña centrada en lo económico dejando los extremos a otros. Y si Sánchez sigue alejando a Iglesias también sigue acercando a Rivera como socio. Lo sé yo, lo saben los interesados y, a estas alturas, te lo explica cualquiera. Quique Peinado, en Twitter, también lo ha avisado y no es el único. No sé yo si, al final, las sonrisas de campaña del PSOE se van a tornar en sonrisas heladas la noche del 10-N…

La letra pequeña

Según El Confidencial Digital, Alberto Garzón no estaría contraviniendo la norma de su propio partido por la que no podría permanecer más de ocho años en el mismo cargo, en este caso, diputado en el Congreso, porque distingue entre haber sido elegido por Andalucía y haber sido elegido por Madrid. La letra pequeña, el detalle, el asidero diminuto siempre está ahí, también para la íntegra izquierda (y dentro de esa íntegra izquierda, la más íntegra y la más izquierda). ¿O qué se creían, que los líderes del pacto del botellín iban a perderse el asalto al cielo, la segunda transición y la tercera república desde un asiento de privilegio?

Carmena, ¿con quién?

A la hora a la que envío esta columna, que yo sepa, Manuela Carmena no se ha decidido. Así que desconocemos si se quedará en su casa, irá en las listas del nuevo partido de Errejón o en las del PSOE a cambio de un ministerio o la Defensoría del Pueblo, según Vozpópuli. Algunas (y algunos) de diputada rasa no se ven igual que no se vieron de concejala en la oposición después de solo una legislatura como alcaldesa. También parece claro que no acatar la disciplina de partido es bastante liberador para luego poder ir en listas propias o en ajenas… Pero con carguito. Y esta es la izquierda que da lecciones.

El mundo sigue girando

Para disgusto de Carmena, Sánchez, Iglesias, Errejón o Rivera (que de ego van bien servidos todos estos y algunos más), el mundo sigue girando y hay otros problemas y otras noticias que no protagonizan ellos. Algunas, fascinantes, como la de los millones de barriles de petróleo que EE.UU. almacena y cuida para cuando las reservas del mundo desfallezcan: “Es la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, el mayor depósito de crudo para situaciones de emergencia que existe en el mundo”, leemos en la BBC, y se guarda “en unas cavernas de sal a casi un kilómetro bajo la superficie, en las costas de Texas y Luisiana”.

Nos falta esa lucidez

Hace tiempo que pienso que mentes lúcidas como la de Carl Sagan estarían estupefactas ante la cantidad de tonterías que leemos en Internet. Definitivamente, el acceso al conocimiento gracias a la gran red no nos ha vuelto más inteligentes. Más bien, al contrario. Así aparecen los “terraplanistas” y los periodistas que, por el espectáculo televisivo, los enfrentan a científicos en falsos debates como si fueran dos perfiles similares. Con todo, estoy seguro de que Sagan aprovecharía para demostrar otra vez, con sus experimentos sencillos, cómo los griegos calcularon la circunferencia de la Tierra.

La medalla de oro de la falta de vergüenza

Todo lo que están diciendo todos los del PSOE me suena hueco. No solo eso: aprecio que se les escapa una sonrisilla de satisfacción cada vez que intentan colocarnos los logros de Pedro Sánchez, como si estuvieran pensando que al final nos llevaron a su huerto electoral. Pero lo de José Luis Ábalos ya es de campeonato nacional de hormigón armado para el rostro: “Aquí hubo unas elecciones, las ganó un partido y otros, sin tener ninguna alternativa, decidieron que no gobernara ese partido. Siento que mi votante, que mi propio voto, no es que esté humillado, es que nos lo han robado (…) Me han usurpado esa victoria electoral”.

Pero ha estado disputada

Pero dirimir quién ha sido el campeón del caradurismo, deporte olímpico en la política española, ha estado difícil esta semana en la que nos hemos enterado de que Twitter ha cancelado 259 perfiles falsos dedicados a mover contenidos favorables al PP. Primero, plantar esta batalla en Twitter es una chorrada porque en esa red social estamos solo los que estamos ya en la pomada política y no nos van a convencer de nada a base de retuits. Segundo, ya hay que estar necesitado para comprar este tipo de paquetes para hacer ruido. Tercero. Dudo de que quien pique en eso no solo pique en eso.

Actualización a día de la fecha: a esas 259 cuentas en Twitter hay que sumar otras 100 en Facebook.

Sí, es una pena

Ante este panorama, hago mías las palabras de Ícaro Moyano en Twitter: “Es una pena que no podamos ir a votar este mismo domingo y así nos ahorramos dos meses de sainete, relato y piruetas”. Ojalá estuviéramos votando hoy, sobre todo, para habernos ahorrado la sensación de que nos toman por tontos, especialmente Pedro Sánchez, que es el único que quería una nueva campaña. Y a ver si, de paso, nos queda claro que esto no es una segunda vuelta porque vuelven a participar todos los partidos, que esto no va de dar más poder al ganador de las elecciones, que esto va de tomarse en serio los recuentos y no las encuestas.

Nos estamos atontando

Hace unos años (más de los que me gustaría), me tocó ser Mel B., la Spyce Girl negra, en un show con el que intentábamos rascar unas pelas (yo creo que todavía se pagaba en pesetas) para unas fiestas veraniegas. Lo peor no es que lo hiciera ni lo mal que bailaría, sino que hay fotos de aquello. Así que no podré ser presidente de Canadá: Justin Trudeau ha tenido que pedir disculpas porque alguien considera un acto racista aparecer en una foto de una fiesta en 2001 disfrazado de Aladdin con la cara pintada de negro. A mí me la pintó aquella noche la chica que me gustaba. Perder Canadá me mereció la pena.

¡Ojalá!

¿Qué sucedería si cuando colgamos una foto en Instagram no pasara nada? Imagínenselo: subes una foto y tus seguidores (tampoco sabrías cuántos son) no pueden darte “likes”. Igual sí hacer un comentario pero tampoco veríamos cuántos comentarios lleva acumulada nuestra imagen. ¿Qué perdemos? ¿Qué ganamos? En Xataka se han hecho eco de un experimento al respecto y han concluido que la navegación se relaja y te fijas en lo que te interesa a ti y no en lo que les ha interesado a otros antes. Pero esto para las empresas no es tan bueno: los likes funcionan en nuestra cabeza como puntos que alcanzamos.

Capítulo 1. El «insomnio» de Sánchez

Pedro Sánchez es de esos guapos que saben que lo son y actúan como tal para resultar, al final, un poco engreídos. Para colmo, tiene una voz bonita y también lo sabe. Y también actúa como el que sabe que tiene una voz bonita y, además, es guapo. Y por todo ello se cree, opino yo, que nos va a colar cualquier argumento siempre que veamos cómo lo suelta, como que no dormiría tranquilo con un ministro de Hacienda de Podemos, ahora que la desaceleración de la economía española es una realidad, por su inexperiencia. Hasta en eso nos engaña: es porque no se fía. ¿Por qué no lo dijo?

Capítulo 2. La «sinceridad» de Iglesias

Ya ven que les presento la conversación entre Sánchez e Iglesias como si fuera un serial… Porque es lo que es. Una turra de serie por capítulos que, de momento, ni engancha ni agrada. Al contrario, nos pone de mala leche porque todo esto que nos han intentado colar solo nos ha llevado a unas nuevas elecciones. ¿Y qué hacen Pedro y Pablo? Decirse cosas en diferentes entrevistas. ¿Quién gana? De momento, solo las cadenas que los llevan al plató. Porque ni la ciudadanía ni sus afiliados o simpatizantes hemos visto nada positivo de una forma de hacer política que es un auténtico pestiño.

Corolario: imprima usted su dinero

Pero volvamos al principio: Sánchez no se fiaba de un ministro de Hacienda de Podemos ahora que la economía se desacelera. Bueno, yo tampoco lo haría porque podían haberlo colocado en el puesto a Eduardo Garzón, el hermano de Alberto, el líder de IU. Eduardo es economista y estuvo colocado también en el gobierno municipal de Madrid como tal. No solo eso: da charlas por el mundo sobre su modelo económico que pasa por imprimir billetes cuando a un Estado le haga falta: “Todos los pesos que se quieran crear, se pueden crear”, ha dicho recientemente en Argentina, y no es la primera vez que lo leemos.

Son como niños, pero no pueden serlo

Allá sabrán en España pero dudo de que puedan seguir permitiéndose la clase política que tienen. España y cualquier país que aspire a ser serio, claro. Que sí, que en EE.UU. está Trump y en el Reino Unido, Johnson. Pero todo el mundo les señala como lo que son: esperpentos de la política fruto de los tiempos del tuit y la desinformación. Y así es como están viendo también a los líderes españoles desde fuera… Y desde dentro. Carlos Sánchez les pega un repaso en El Confidencial: “La política española se ha infantilizado hasta unos extremos inimaginables. No es solo una cuestión biológica. Reina lo trivial, la retórica hueca, lo superficial. La nada”.

Estos no están infantilizados

Los que no tienen nada de inocentes ni de pueriles son los de Vox que, al más puro estilo de la izquierda abertzale cuando ETA mataba, frente a una concentración de repulsa a un asesinato montaron una contramanifestación en Madrid denunciando todas las violencias. En este caso, no se trata de que los extremos se toquen, sino de fascistas de aquí y de allí, como les definió Andoni Ortuzar. Centrémonos en Vox y en Ortega-Smith que con Almeida, el alcalde de la capital, protagonizó un episodio asqueroso: ambos se enzarzaron en una discusión para ver quién era menos feminista y utilizaba más una muerte por violencia de género.

No es el paseo hasta el colegio electoral

Una vez certificada la defunción de la legislatura, en Twitter hubo división de opiniones sobre el 10-N: muchos animaron a no ir a votar y aseguraban que votar al PSOE era admitir que te siguiesen tomando el pelo, y otros apostaban por seguir siendo ciudadanía activa y comprometida, como Pepe Colubi: “Cuatro elecciones en cuatro años y se teme la desmovilización del electorado y el aumento de la abstención. Votar una vez al año es demasiado para el votante español. Esa perezosa desidia. Mucho curro. Se le hace bola”. Colubi no ve que el desánimo es por los que se presentan, no por los que elegiremos.

No pudieron, ¿podrán?

Creo que el PSOE no ha medido bien sus fuerzas antes de llevarnos de nuevo a una campaña electoral, pero también creo que serán los que tiene enfrente en España (Casado, Rivera, Iglesias y Abascal) los que harán a Sánchez ganador de las elecciones. Por la izquierda parece que lo tendrá fácil porque en Podemos siguen buscando el récord Guinness de velocidad en el proceso de descomposición de un partido político: según Electomania, en Andalucía, Teresa Rodríguez planearía presentarse por su cuenta, y en Madrid, Errejón tantearía la posibilidad de extrapolar Más Madrid. Quien calculó fatal fue Iglesias.

Vox, contra los consensos

Vox es tan rancio que no va a poder surfear la ola de populismo que se le aproxima. Como bien sugería César Calderón en Twitter: estaba el mejor colocado para decir que el establishment no se pone de acuerdo y que ellos son la alternativa para los más cabreados. Por suerte, no parecen tan listos, sino todo lo contrario: “Vox no irá al minuto de silencio por la mujer asesinada porque es ‘una campaña propagandística’”, tuiteaban de un modo directo desde la Cadena SER. No hace falta más de línea y media para dibujar a Vox y a las personas incapaces de empatizar que por ese partido se presentan.

Montoro se perpetúa

La parálisis política a la que nos condena el PSOE tiene muchos efectos colaterales: España lleva sin presupuestos dos años, y así, son los de Montoro y Rajoy los que siguen vigentes. Hay que decirlo todo: de esto los principales culpables son los diputados de ERC que no votaron a favor de unos nuevos y dieron la excusa a Sánchez para convocar elecciones después de haber ganado la moción de censura. Pero así va España: sin posibilidad de mejorar el gasto, con los ministros esperando eternamente y con una crisis económica llamando a la puerta. Y todo para que el 11 de noviembre sigamos igual… O peor, con el trifachito.

La nueva política era la falta de entendimiento

Por supuesto que en esta situación echamos de menos a políticos como Rajoy (pero sin toda la corrupción de su partido, claro). Al final, la principal diferencia entre la vieja política y la nueva (y Sánchez es nueva política porque ha acabado con toda la vieja guardia del PSOE) es que ahora es mucho más difícil alcanzar acuerdos y que esto sucede por las rivalidades personales de los nuevos políticos. Quienes se presentaron como nuevas bisagras (Rivera) ahora echan balones fuera, y los que quisieron asaltar los cielos no evitan las trampas más pedestres. Lo peor es que ninguno de ellos ha pensado en dimitir.