«Si alguien se mete conmigo yo me meto con él»

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La cita corresponde a una línea de guión extraordinaria de Los Intocables de Eliot Ness, y la pronuncia Robert de Niro, que en esa película interpreta a Al Pacino Capone. Ahí es nada. Confieso que no pude evitar recordarla mientras leía la noticia en El Confidencial de que González había dado la puntilla a Pedro Sánchez: “Me dijo que se abstendría en segunda votación. Me siento engañado”. El ex presidente español devuelve al desgastado candidato, así, esa traición: haciéndola pública en el peor momento político para Sánchez. Y hasta aquí llegó el PSOE.

“Pesebrera”, y de las malas

Cuando Pablo Iglesias era solo un político de plató de televisión calificó como “pesebreros” a los consultores, asesores y, en general, trabajadores de un partido político. Lo que es hoy Carolina Bescansa en Podemos. Lo malo es que esta pesebrera-socióloga parece de las malas cuando insiste en la misma idea que Eduardo Maura: “Si solo votaran los menores de 45 años Pablo Iglesias sería presidente”. El periodista Roberto García le corregía muy gráficamente en Twitter: “Que se dé un paseo Bescansa por Santander a ver qué vota la chavalada de menos de 45…”.

Reinventar la democracia era esto

No son buenos días para los de Podemos, que se están hartando de demostrar cómo entienden ellos la democracia. Lo de Eduardo Maura lo agrava Carolina Bescansa, y lo de Bescansa lo agrava Miguel Anxo Fernán, que llama “ignorantes” a los votantes gallegos que no han confiado en Podemos. Es decir, a Podemos le votan solo los jóvenes listos. El resto de la ciudadanía les sobramos, no servimos. Yo me excluyo porque soy tan tonto que un candidato de Podemos me dijo que tenían que enseñarme a manejar Twitter.

Rita Barberá se ríe de nosotros. Como siempre

Empiezo por lo que ya me habrán leído en alguna ocasión: no me importa cuánto ganan los políticos, me importa que se lo ganen. Y entiendo que un representante público tiene que tener un buen sueldo porque también tiene responsabilidad y porque tiene que ser inmune a las tentaciones. Pero lo de Rita Barberá sí que jode, oigan. No solo porque se duerma en el Senado o por el dineral que se saca al pasar al Grupo Mixto y disponer de más recursos, sino porque viene del grupo del PP riéndose de todos. De los suyos pero también de usted y de mí.

Y ahora, el “tapapá”

“Nunca hemos tenido peor resultado en el País Vasco pese a las cosas que hicimos… tá-pá-pá”. La frase pertenece al mismo interlocutor y la misma entrevista con la que hemos abierto la columna: Felipe González hacía un repaso a la situación global de su partido, incluido Euskadi, donde el que fuera presidente del Gobierno español en la época del GAL, reconoce que hicieron “cosas”. ¿Qué cosas, Felipe? Lo pregunto para ver si podemos ir tachándolas con una “equis”. Me voy a ahorrar el calificativo que se me ocurre porque no quiero meterme en un lío.

Palabra de Andoni Unzalu

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Andoni Unzalu, de profesión mandamucho, ha tuiteado con toda la intención del mundo su hastío de sí mismo. “Socialistas, os voy a ser franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros. No sé si coger el tren en Atocha y no bajarme hasta París”. Tuiteaba ayer, recuperando una cuenta dormida que, con menos de 300 seguidores, va a dar mucho que hablar ante el silencio de Mendia, López y Sánchez. En cualquier caso, nunca he celebrado la desintegración del PSOE ni empezará a hacerlo ahora.

Sí, Euskadi es diferente

Después de años de presión española, renovada con el impulso de “la nueva política”, cuyos protagonistas son unos expertos en hacer suyo lo peor de PSOE y PP, los resultados electorales del domingo invitan a reivindicar que el hecho diferencial vasco, salvo la mierda de ETA, es positivo. Por ejemplo, lo que señalaba en Twitter el periodista Zigor Aldama: “40 de los 75 escaños del Parlamento Vasco estarán ocupados por mujeres. #ElOasisVasco”. Precisamente es en los “detalles” donde se marca la diferencia.

Cuando no tienes ni idea de política vasca

No puede ser que los que vienen a reinventar la democracia tengan lagunas como esta: “Nunca antes otra fuerza había entrado por primera vez al Parlamento Vasco con tanta fuerza. Euskadi ya no se entiende sin #ElkarrekinPodemos”, tuiteaba o le tuiteaban a Pili Zabala. Pero no es cierto: EA entró con 13 diputados en 1986, cuando se presentó por primera vez. Y en 1980, en las primeras elecciones vascas, el PNV se estrenó con 25 diputados de 60. Para saberlo solo hace falta un poco de memoria y para confirmar los números exactos, dos minutos en la Wikipedia.

Cuando toda tu política es el copy-paste

Fíjense en un detalle del tuit anterior: “Euskadi ya no se entiende sin #ElkarrekinPodemos”. Exactamente el mismo lema tuiteaba unos minutos después Nagua Alba: “Todo un orgullo el resultado obtenido. Eskerrik asko bihotzez, Euskadi ya no se entiende sin #ElkarrekinPodemos”. Pero antes que ellas dos lo hizo Pablo Iglesias: “Muchas felicidades @pili_zabala Y compañero@s de Elkarrekin Podemos. Euskadi no se entiende ya sin vosotr@s”. ¿El programa de Podemos? Copy-paste al líder.

Mientras tanto, en Madrid…

Sigo con Pablo Iglesias, que el domingo, a eso de las 16:00, anunciaba en Twitter: “Hoy te voy a dar una sorpresa @ccifuentes Como en los viejos tiempos”. ¿De qué hablaban el de Podemos y la presidenta de la Comunidad de Madrid? ¡De una camiseta! Una camiseta, en concreto, con el lema: “No soy una princesa soy una khaleesi”, en referencia a un personaje femenino de Juego de Tronos. ¡La leche! ¿Esto es la nueva política? No, esto es una soberana tontería. ¡Que se pongan a trabajar!

La soberbia es un pecado capital… y político

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¿Dónde está el equipazo que presentó Pili Zabala para que le llevaran sus redes digitales? Tal vez sigan de camino a Euskadi, perdidos en la periferia norte de Madrid. Lo cierto es que si han venido apenas lo hemos notado. Igual es que Euskadi sigue siendo diferente, con los tres principales partidos españoles a la cola de las preferencias políticas de la ciudadanía vasca. Y que ya salimos sufridos de casa. Primero, por la presión de los mentecatos de siempre. ¡Qué hubiera sido de nosotros si además cuando ETA estaba activa Twitter hubiera estado tan de moda como ahora! Después, la presión de los socialistas vascos, que durante la campaña de asedio a Ibarretxe y de defensa de López hicieron sudar tinta china a cualquier nacionalista moderado (en su haber y su debe queda, a la vez). Y por supuesto, la presión menor de los que siguen diciendo, ahora en Twitter, que la vasca es una sociedad enferma porque no votamos lo que ellos votan.

Con este entrenamiento, insisto, igual sí han venido las guerrillas on-line de Podemos… Y no nos hemos enterado. Pero uno echa un vistazo a los timelines oficiales y estos no pasan de ser una cartelada virtual del mitin de cada día. Ojo, igual eso es una innovación política de la leche, pero en Euskadi ya lo veíamos hace una década. Hay que tener en cuenta que, como me decía en Twitter un candidato suplente de Podemos, necesito que alguien me enseñe a manejar esta herramienta. ¿No les he contado eso? Esta campaña he hecho un amigo. Mi error fue ponerme a su altura. El suyo, no conocer Euskadi ni con quién se mete.

En cualquier caso, el problema de Podemos es el mismo desde el primer minuto: su soberbia y el mínimo manejo que ejerce sobre las expectativas. Ni asalto al cielo, ni sorpasso, ni alternativa en Euskadi o Galiza, donde el PP tiene mayoría absoluta. Solo las municipales catalanas en Barcelona les han salido bien (en Madrid gobierna Manuela Carmena aunque las elecciones las ganó Esperanza Aguirre). Si en España hay gobierno (Pedro Sánchez está condenado ahora a rilarse), los dos años sin campañas que nos vienen harán las estrellas del rock se apaguen definitivamente. Y esto no lo salva ya ni Twitter ni la televisión.

El arte de hacer el ridículo (II)

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Tan seguro estaba de que, a pesar de lo poco que estaban arriesgando en redes sociales, los candidatos y las candidatas iban a acabar dándonos de qué hablar, que hace unos días titulé una columna así: “El arte de hacer el ridículo (I)”, dando por hecho que, efectivamente, habría segunda parte antes de que vayamos a votar.

Empiezo por el evidente, por el que más ha despreciado esta campaña fiándolo todo a las matemáticas y el voto duro: Alfonso Alonso. Fíjense en sus invitados a Gasteiz: Javier Arenas (el rancio entre los rancios), Pablo Casado (el que va de moderno pero es como Javier Arenas)… ¡Javier Maroto y Javier de Andrés! Además de que “Javier” parece un trending topic en el PP, llama la atención que el ex alcalde y el ex diputado general son hoy invitados a la que, alguna vez, fue su ciudad. ¡Cuánto tira Madrid que les expatria en lo que tardas en escribir un tuit!

Sigo con Idoia Mendia, que daba las gracias a Pedro Sánchez por su apoyo. Apoyo con el que esperan obtener “un gran resultado” mañana. Empecemos por definir qué es “un gran resultado” socialista. El 26-J fue, simplemente, que Podemos no les pasara por encima aunque fueran las terceras elecciones generales consecutivas obteniendo el peor resultado de su historia. En Euskadi el estropicio va a ser peor: el PSE aspira a que Podemos no cuente más del doble de sus escaños para proclamar que el resultado ha sido bueno… Pese a que seguirá escarbando en su suelo. A todo esto, ¿qué dice Pedro Sánchez? Que a él no le miren, que “estará en Galicia acompañando a Xoaquin F. Leiceaga”.

Seguimos con los partidos españoles: Pili Zabala diferenciaba ayer en Twitter entre vascos y navarros. Después de saber que ella se considera española porque lo pone en el DNI y que Lander Martínez votará “no” en el referéndum de independencia vasco, solo les falta reivindicar a Manolo Escobar. Hablando de Lander Martínez: ha escrito dos tuits que parecen blancos pero que, puestos en el contexto adecuado, suenan ridículos. Primero, da las gracias a todos los que han trabajado en la campaña. Habrá que recordarle que Pablo Iglesias llamó “pesebreros” a quienes colaboraban con los partidos políticos. Después, aprovecha para relanzar que el cierre de campaña de su partido es en Zarautz. Zarautz. Repito: Zarautz. Pocos sitios hay más pijos en Euskadi. No hace falta que nadie cuente el chiste de que el mitin ha sido en el jardín de la casa de Pili Zabala para saber que los candidatos de Podemos son de un tipo de “gente” del que no somos ni usted ni yo, pobre clase media.

Los partidos nacionalistas han hecho las mejores campañas on-line y off-line. Cada uno la que le tocaba. Unos han rejuvenecido a Otegi y otros han ablandado a Urkullu, acompañados de periodistas que han comunicado bien (Agirre, Iriarte, Ortuzar) y “refrescos” muy buenos (Casanova, Erkoreka, Tapia…). ¿El tuit más fuera del tono general de la última tanda? Posiblemente un retuit de Otegi a los bolivarianos que le apoyan. A mí me eso me huele a geriátrico, pero evidentemente apunta a su electorado.

Ahora, permítanme que me eche un rato a reflexionar con calma, que menudos nueve meses llevamos…

¡Arriesguen, candidatos, arriesguen!

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Cuando Susana Martín me propuso escribir estas columnas y salir de mi formato habitual no lo dudé. Me apetecía reflexionar con más espacio sobre en qué redes sociales estamos, de qué burbujas de Internet venimos, y hacia qué aburrida virtualidad avanzamos. Enseguida tuve claro que me centraría solo en los candidatos y las candidatas a lehendakari. Era fácil intuir que esta sería una campaña presidencialista por falta de tiempo y de energía. Llevamos tres procesos electorales en diez meses, y la ciudadanía que vota está cansada, sí, pero los que pululamos alrededor de las campañas estamos agotados, se lo aseguro. Lo que no esperaba, sinceramente, es que los protagonistas de los carteles iban a desenvolverse tan lánguidamente en las redes sociales digitales.

¡Hasta Arnaldo Otegi ha ido a menos! Los comentarios en Twitter sobre las series que veía cuando salió de la cárcel, los chistes sobre Cuarto Milenio, las fotos de sus gatos… son previos a la ratificación de su inhabilitación (es decir, la precampaña). Como candidato, una solitaria foto de un perro con chubasquero y una pegatina con su cara son casi toda la sal y la pimienta. Tuits de entrevistas, alguna reflexión para meter el dedo en el ojo sobre todo al PNV, y mucho apoyo a las cabezas de lista de su formación forman el grueso de sus tuits. Un político más.

Entre las candidatas de Bildu, la más conocida, Iriarte, no ha arriesgado nada, y sí lo ha hecho un poco Jasone Agirre, por ejemplo, ayer mismo. Si vas a un acto durante la campaña, pones dos tuits anunciándolo, uno en euskera y otro castellano, en ambos subes una foto que te ha sacado un tercero, y utilizas el hashtag oficial de la campaña, se trata de un acto de campaña. Si el acto de campaña es una manifestación por un desahucio lo mejor que te puede pasar es que nadie te pida explicaciones ni por el proceso (que siempre es complejo y nunca es tan maniqueo como presentan el final) ni por la utilización del dolor ajeno con fines electorales.

Al PP vasco le dan igual estas elecciones: “Somos la voz de España en esta tierra ¡A votar!”, tuitean con la vista puesta más en Madrid que en ningún otro sitio. Y en el PSE, para compensar la facilidad con la que se han metido en charcos últimamente, en el Twitter y el Facebook de Idoia Mendia el riesgo es mínimo.

A la que sí exponen es a Pili Zabala. Su community manager nos sorprendió ayer con que ellos no ponen publicidad en el tranvía porque cuesta dinero. Lo curioso es que en la foto del tuit aparecía Íñigo Errejón, que es la segunda vez que viene. Antes lo hicieron Pablo Iglesias y Ada Colau. Y sus viajes y estancias, ¿no cuestan dinero? En cualquier caso, sacar los colores es fácil: si alcanzan el techo de gasto (todos los partidos lo hacen) no tendrán tranvías simplemente porque se han gastado la tela en otras cosas.

En el PNV, Aitor Esteban fue el primer político vasco que hizo un Facebook Live (luego repitió en junio), e Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar han sido los primeros que han respondido a un “Questions and answers” de Twitter, esta misma semana desde Barakaldo. Pero el riesgo, incluso en estos formatos, no es excesivo. A ver sobre qué escribo yo la columna mañana.