¿Nos lo planteamos ya?

En El Confidencial se plantean ya una cuestión que va a ser la más importante de los próximos años y puede que de los últimos siglos: ¿quién tendrá acceso a la vacuna contra el coronavirus primero y por qué? Yo tengo claro que si ésta se desarrolla en EE.UU. ya podemos ponernos a la cola el resto del mundo hasta que el último súbdito de Trump que pueda pagarla se la administre. Y si se desarrolla en Europa o en China, los países desarrollados se pondrán en fila e irán adquiriéndola casi en el orden del PIB de cada Estado. ¿O alguien se cree que va a ser de otra manera? ¿Y quién cederá su puesto?

No dejemos pasar este momento

Ni la campaña vasca ni siquiera el coronavirus tiene que ocultar este momento, el de un manifestante de la zona bien de Madrid en un Mercedes descapotable con un megáfono, pidiendo la dimisión de Pedro Sánchez y gritando vivas a España mientras su chófer le lleva por las calles saltándose el confinamiento. Esa imagen es el icono perfecto de la manifestación de los pijos porque lo tiene todo, desde el chófer hasta la bandera. Y es el icono también del motivo por el que tantos, tantos no nos sentimos representados por la rojigualda ni lo sentiremos nunca: por quién y para qué la ondea.

Sí, por quién la ondea

Las manifestaciones de pijos de derechas en Madrid nos dan la razón, insisto, a quienes nada queremos tener que ver con ellos. Solo hay que ver cómo los herederos del franquismo más virulento, como la nieta del general Queipo de Llano, las encabezan. Privilegiados que siempre ha estado en el bando ganador y que no tiene problema en demostrarlo encarándose a la Policía Nacional porque saben que ningún agente hará nada contra ellos. Esa es la España que se siente dueña de todo porque lo robó un día por la fuerza, la España hacia la que solo podemos sentir rechazo cada día más personas.

Ya hay vascos suficientes en ese bando

Además, ya hay suficientes vascos en ese bando rancio y facha. Empezando por Abascal, siguiendo por Rosa Díez, Bea Fanjul o Javier Maroto. Todos están reunidos en una imagen ofrecida por “Estado de Alarma”, el programa en YouTube de Javier Negre que se ha convertido en el núcleo duro de este enfrentamiento entre fascistillas y fascistas contra el resto del mundo. Allá quien se sienta a gusto en este circo, allá quien lo consuma, allá quien lo aplauda, allá quien ensalce a esa banda de cavernícolas y colaboracionistas, pero que ni cuenten con los demás ni se atrevan a señalarnos.

Agur al posibilismo catalán

Marta Pascal no es la única ni la última política de las consideradas “posibilistas” en Catalunya, pero su “adeu” al PDeCat es una mala noticia para el partido y para quienes creemos en una manera de hacer política basada en el diálogo, la negociación, la cesión, el respeto y el acuerdo. Eso es para mí el posibilismo, y más de diez años después dedicándome a esto, tengo claro que es mi opción. Pascal es además una política coherente: renunció a su acta como senadora cuando comenzó su desacuerdo con el rumbo del partido que llegó a dirigir, y ahora lo abandona definitivamente. Entre las Martas y los Carles lo tengo claro.

Pero, ¿qué tenéis en el alma?

Todos los gobiernos del mundo están haciendo todo lo que pueden para que la ciudadanía sufra lo menos posible ante una pandemia inesperada. Todos. Sin excepción. Incluso los dirigidos por estúpidos declarados, como Donald Trump. Todos los gobernantes están comprando todos los equipos que pueden y protegiendo a los suyos como a su propia familia. Todos. Quien sugiere que no quieren hacerlo o que tienen intereses ocultos, ¿qué tienen en el alma? ¿Qué objetivos persiguen? ¿De qué serían capaces en el caso de que ellos pudieran tomar decisiones en momentos tan trágicos?

¿Y qué tienen algunas en el Twitter?

La aspirante a musa de la derecha española, Bea Fanjul, ha sido una de las que ha denunciado que Pablo Iglesias use chaquetas de Zara. A mí la denuncia me parece una chorrada. De todas las contradicciones del vicepresidente español, la de llevar una chaqueta barata, aunque sea de Zara y haya criticado a Amancio Ortega, me parece la menos relevante. El detalle importante está en el tuit de la del PP: “Hoy se viste de Zara. ¿Será una donación o lo habrá comprado con nuestro dinero?”. ¿Con qué dinero? Porque Fanjul es diputada como Iglesias y cobra de lo de todos exactamente igual que él.

Pablo Casado se pasa de “intensito”

Alguien decidió que era buena idea subir al Instagram de Pablo Casado una foto del líder del PP en un baño público en una actitud reflexiva. Y por supuesto, la riada de chistes y comentarios en Internet ha sido incontenible. Hasta Greenpeace ha aprovechado para llamar la atención de que Casado tenía el grifo del agua abierto mientras pensaba con gesto grave. Esa foto, evidentemente, no ha sido acertada. Y no vale ahora, como no ha valido nunca, eso de “que hablen de uno aunque sea bien”. El líder de la oposición está para algo más que para el postureo o la foto para la galería, literalmente, de Instagram.

El autorretrato de Trump

En el primer párrafo les hablaba de cómo Trump se había convertido en un estúpido declarado durante esta crisis. Sus declaraciones sobre cómo parar el coronavirus son el autorretrato más nítido de lo que es capaz el presidente de un país sostenido artificialmente: “Veo que el desinfectante lo noquea en un minuto, en un minuto. ¿Hay alguna manera de que podamos hacer algo como una inyección dentro o casi una limpieza?”. La luz solar también le parece buena idea: “Suponiendo que se pone la luz dentro del cuerpo, lo que se puede hacer a través de la piel de alguna otra manera”.

Las barbas del vecino

El Ayuntamiento de Iruña ha hecho un gran favor al del resto de capitales vascas: si no vamos a poder celebrar la gran fiesta vasca, el resto, seguramente, tampoco. La Blanca y las Aste Nagusia de Donostia y Bilbao peligran seriamente. Las fiestas de Iparralde están en manos del gobierno francés pero dudo mucho de que vayan a celebrarse como cualquier otro año. Se avecina un verano extraño, y después vendrá el otoño, la vuelta a las ikastolas y el comienzo de las enfermedades estacionales como la gripe y el coronavirus. Esto acaba de empezar, el mundo tardará en recuperarse, por lo menos, otro año más.

Siempre son los mismos

La oportunidad de tener un espacio en el que hacerlo y tiempo hace que muchos no repriman sus ganas de tuitear gilipolleces. Con todas las letras. Pero de vez en cuando aparecen expresiones genuinas como esta: “Lo de los muertos. A mí todo el que utiliza los muertos para llevarse el agua a su molino y más si son periodistas o políticos me parecen una panda de miserables. Y siempre son los mismos…”. En efecto, siempre son los mismos los que han contado muertos, los que han hablado del sufrimiento como si fuera suyo hasta la náusea, los que han querido apropiarse de los dramas… Y lo siguen haciendo.

No, no es posible

Para variar, estoy de acuerdo con Elisa Beni que aplaude “al magistrado Antonio Seoane, que ha dictado hoy un pedazo de auto desestimando una petición sindical de exigencia inmediata de equipos de protección”. El juez considera la petición irreal y “para que determinados sindicatos den satisfacción a su electorado real o posible, para utilizarlos como arma propagandística”. Si fuera posible hacerlo, los gobiernos los proporcionarían, pero estamos en una crisis sanitaria mundial que, por desgracia, consiste en eso, en la falta global de recursos. Pese a la desgracia que eso supone, algunos siguen mintiendo.

La miseria de algunos…

Hay dos maneras de buscar un beneficio electoral de este drama: la de esos sindicatos y partidos que mienten cuando dicen que ha faltado previsión o formación (si son capaces de expresarlo sin sonrojarse es que tienen la cara durísima), que los recursos para mascarillas se han desviado al TAV (esto se lo he leído a un representante público, se lo juro) o que aseguran que hay que elegir entre salud pública y empleo. Y luego está el estilo Vox, capaz de acusar, como Alvise Pérez (cebado por Ciudadanos), a Manuela Carmena de tener un respirador en su casa. La propia Carmena lo ha desmentido pero el bulo ya ha sido lanzado.

…Solo está al alcance de unos pocos

Al respecto, el periodista Javier Negre también se ha posicionado: el Adjunto a la Dirección Audiovisual de Unidad Editorial (El Mundo o Marca) y contertulio de Telecinco o Telemadrid dice que él cree a su “amigo” Alvise Pérez. Estos días también hemos visto a Negre en tertulias con otros elementos del entorno de Vox y Bea Fanjul. La caverna del 2020: más jóvenes, más guapos pero más casposos y reaccionarios, incluso, que aquella de la primera década del 2000. Suelo decir de los errores en mi periódico que la cabecera nos cubre a todos para bien y para mal. Pues lo mismo en El Mundo. Ellos sabrán.

Por suerte, Vox se está retratando

Por suerte, como bien tuitea Antonio Maestre, “a Vox la crisis sanitaria le está pasando por encima. No tienen capacidad para meter sus mensajes y sus líderes están desaparecidos. Por eso han aumentado la agresividad en redes y buscan relevancia. Ni caso a Abascal. Están perdidos”. Ni caso a Abascal, ni a Alvise Pérez, ni a los periodistas que buscan su hueco entre la derecha y la pared. Están perdidos. En esta crisis ha quedado claro lo que es inútil, como la extrema derecha, el reiki, los antivacunas, la mayoría de youtubers, el sueldo de muchos jugadores de fútbol o la mermelada de ciruela.

La mejor afición del mundo

Ya han pasado varios días pero las imágenes del paso de la vuelta a España por Euskadi no se nos van de la retina a unos cuantos porque no estamos acostumbrados a que hablen tan bien de nosotros. A veces tengo la sensación de que los vascos tenemos tendencia al flagelo, y otras que no somos suficientemente conscientes de la culpa con la que, como pueblo, nos han hecho cargar los de las pistolas y sus amigos. Con esa carga que no acabamos de quitarnos, las palabras de Luis Ángel Maté en Twitter sobre la afición euskaldun, a la que califica como “la mejor del mundo”, reconfortan.

Imaginen

Imaginen a esos corredores sobre sus bicis en Getxo, a punto de salir a la carrera. Los veteranos charlan con los más nuevos, y uno de los primeros dice a su compañero, debutante: “Ya verás. Lo de esta gente es increíble”. Y salen, y empiezan a atravesar Bizkaia entre miles de personas que les animan, que saben que no hay que empujarles ni echarles agua por encima, que guardan las distancias y acompañan en los tramos duros a todos los ciclistas, y esos corredores nuevos agotados por el esfuerzo, sin embargo, disfrutan tanto como los aficionados y piensan que, efectivamente, los vascos son diferentes, y cuando abren sus brazos, están contigo para lo que toque.

¡Aplaudíamos hasta a los coches!

Reconozco que me hizo gracia y me provocó ternura a partes iguales que, por el punto kilométrico en el que yo disfruté de La Vuelta, en Bilbao, los aficionados aplaudimos hasta al coche del Murias. David Etxebarria tuiteaba sobre lo privilegiados que habían sido los corredores de este equipo, especialmente arropados. Seguimos siendo banderizos pero, esta vez, para bien. Y seguimos valorando el esfuerzo y el saber hacer, el de los corredores y el de quienes se empeñan en mantener un equipo en la élite. Por eso nos gusta el ciclismo, el remo o la pelota, entre otros deportes.

Lo que no tocaba

Y seguimos estando hartos. Por lo menos, el que les escribe. Hartos de que nos den lecciones de legitimidad quienes la perdieron por su empeño en hacer las cosas mal (matar al que pensaba diferente). Hartos de que pidan cuentas los que siguen sin darlas (cuántos apoyaron y apoyan a quienes asesinaban). Hartos de que sigan empañando la imagen de Euskadi con carteles y banderas que no tocan porque el de los presos de ETA no es un problema social, sino de un grupo que tiene que explicarse a sí mismo que lo que hicieron fue horroroso y solo sirvió para que la sociedad vasca se cargara de culpa y remordimientos.

Los extremos se necesitan

Del mismo modo que para ser solidario con los refugiados no tengo que mandar a su casa a los turistas (hay pegatinas por los puntos turísticos de Euskadi que dan la bienvenida a los primeros y pretenden echar a los segundos), no necesito pintar en el suelo que la vuelta a España salió del territorio español cuando pisó Euskadi para saberlo… y demostrarlo. Igual de impositores, malrolleros y chungos fueron los de Nuevas Generaciones del PP que borraron el “not” de “this is not Spain”. Los extremos no solo se atraen, en este caso es evidente que se necesitan para justificarse.