El impacto

Miquel Roig es tan bueno que en su hilo en X ha ofrecido un dato y una reflexión sobre el enfrentamiento entre Donald Trump y Pedro Sánchez. “España tiene un déficit comercial con EE.UU.” comienza. Este no es el caso de Euskadi, ojo. Massimo Cermelli explicó ayer en Onda Vasca que la balanza vasca es inversa: vendemos más a EE.UU. de lo que compramos, por lo que los 1.500 millones de euros de exportaciones desde Euskadi están en peligro por el cálculo electoral de Pedro Sánchez (seamos serios, por favor). Solo Israel quería esta guerra, pero acabarla rápidamente es ahora una prioridad para el resto del mundo.

El cálculo

Igual que Donald Trump no apoya a Israel contra Irán por la paz, sino por el petróleo, Pedro Sánchez no quiere acabar la guerra por sus principios, sino por los votos. Me repito: seamos serios. Y sigo con el hilo de Miquel Roig en X, que concluía así: “El problema de Sánchez es que para una buena parte de la población ha perdido hace mucho tiempo la presunción de autenticidad. Y si empieza a calar la idea de que el cálculo electoral empieza a poner en riesgo puestos de trabajo o puede aumentar la factura energética de los hogares, ese presunto cálculo electoral le puede salir por la culata”.

El argumentario

También en X, César Calderón explicaba muy bien lo que todos percibimos: “Análisis urgente: Sánchez ya tiene su ‘casus belli’. El ataque de Trump a España puede ser la última oportunidad de Sánchez para convocar elecciones con alguna posibilidad de movilizar a su electorado”. Y en Bluesky, Raquel Marcos le daba la razón tuiteando justo lo que el presidente español querría leer: “Si algún día gobierna el inútil de Feijóo apoyado por el mierda de Abascal, echaremos de menos estos días de dignidad nacional”. No es dignidad: son votos. No entro a discutirlo. Y esa “dignidad” va a ser muy cara. ¿Estamos dispuestos a pagar la factura?

El peón

Quieto todo el mundo: Santiago Abascal ha tuiteado en inglés. Para que lo lea Donald Trump, por supuesto, y para demostrar al mundo que hay un español que no muerde la mano que le da de comer (aunque de la financiación iraní a algunos partidos “outsiders” también podríamos hablar). La rendición del de Vox, igual que la de Alberto Núñez Feijóo, que la semana pasada presumía en X de haber conversado con Marco Rubio, a estos EE.UU. imperialistas me parece tan reprobable como la instrumentalización de la paz que hace Pedro Sánchez. Y sí, opinar esas dos cosas a la vez es perfectamente posible.

La bandera

Núñez Feijóo y Santiago Abascal, con su torpeza, han regalado la bandera de España al PSOE. Y el PSOE, por supuesto, la ha cogido al vuelo. Óscar Puente, que nunca ha sido de sutilezas, se la ha puesto como foto de perfil en X, y no me parece una anécdota: Pedro Sánchez es hoy el digno, el pacifista, el antiimperialista, el admirado por Susan Sarandon y ahora, también, el patriota. El error de la derecha españolaza es grosero y no creo que les resulte fácil sacar la pata esta vez. Eso, sí, Óscar Puente podía haber elegido una rojigualda que no estuviera pixelada. Qué cutre, tú.

«Y de todas sus consecuencias»

Este tuit te lo firma Sortu (de hecho, lo retuitó) y está lleno de falsedades: EH Bildu expresaba en la red social de Elon Musk su “firme rechazo” por el ingreso en prisión de Arantza Zulueta y Jon Enparantza. Vale. Hasta ahí, bien. Pero, ojo, porque de rondón nos colocan que la ciudadanía vasca “apuesta de manera abrumadora por la superación del conflicto político y de todas sus consecuencias”. No. Las consecuencias, como el dolor de las víctimas (aniversarios de los asesinatos o mutilaciones), no las superamos. La coalición también asevera que tenemos que recorrer “un camino que pasa” por “vaciar las cárceles”. ¿Y las condenas?

Los malvados

En uno de sus extensos tuits y, claramente, a colación del acuerdo entre PNV y PSOE esta semana, Estefanía Molina critica el relato sobre los “malvados propietarios”. “Si alguien cree que el casero medio es un millonario, un superrico, entonces el problema no es económico, sino de demagogia y de normalización del hundimiento de la clase media”. Sobre el decreto antidesahucios, tiene claro que “expulsa a muchos vulnerables del alquiler porque muchos caseros evitan tener problemas eventuales”. “El llamado ‘escudo social’ en vivienda no ha sido realmente el Estado, como a menudo se dice, sino otras familias de a pie”, resume.

¿Qué quieren?

Pablo Padilla, diputado de Más Madrid en la Asamblea de la capital, también tiene clara su postura y la manifiesta en Bluesky: “Aquí se odia el rentismo”. Vale. ¿Cuál es la solución? Porque España está muy por debajo de la media europea en inversión en VPO (y por detrás de Hegoalde). Entonces, ¿qué hacemos? Los propietarios de una vivienda, mal. Los grandes tenedores, por supuesto, muy mal. ¿Todas y todos tenemos que comprar viviendas? ¿Por qué cree Padilla que se disparan los precios actualmente? ¿Y dónde quedo toda esa milonga progre de que no hay que atarse, de que comprar un piso es de burgueses y de acomodados?

Otro millón de votos para Sánchez

Primero lo intentó con Donald Trump y no le salió bien. Pero ahora ha acertado plenamente: las respuestas de Elon Musk y Pavel Durov al acierto (esto no lo discuto) de Pedro Sánchez de limitar el acceso a las redes sociales de las y los menores de dieciséis años, son gasolina para el presidente español, que siempre viaja en reserva. Los propietarios de dos de las redes más sospechosas de todos los delitos han reaccionado airadamente a la idea del socialista, y los pretorianos del sanchismo (y él mismo, dónde y en X, claro) han salido en tromba a su defensa. Lógico: han encontrado un temazo y unos rivales casi inmejorables.

Cueste lo que cueste

Llevo alertando años de que la estrategia del PSOE de engordar a Vox para debilitar al PP no era una buena idea porque cebar a la extrema derecha siempre sale mal. Esta semana hemos leído en El Mundo que ha surgido cierta preocupación en el socialismo, que sospecha que Vox puede superar al PSOE en plazas importantes de Aragón el próximo domingo. César Calderón en The Objective también reflexiona sobre esto: “Hay un nicho de votantes que ya no busca gestión, sino impugnación”, “la estrategia de ‘que viene el lobo’ ya no asusta a un electorado”, “la política española se ha convertido en un ecosistema de trincheras”.

Sí, va de esto

Este bluit de Karmela Ríos es de esos que hay que leer con atención y pensando lo que supone: “No es mal día para recordar estas palabras de Netanyahu el pasado septiembre. TikTok es ‘la compra más importante que se está realizando en este momento’. Su control podría ser ‘trascendental’. La compra se culminó”. En la guerra, la propaganda siempre ha sido importante, pero nunca esa propaganda ha sido tan efectiva gracias a redes sociales digitales como TikTok por su penetración, su crecimiento, su algortimo y una producción de contenidos que se puede sistematizar. La opinión de Netanyahu en este caso también importa.

También YouTube

La importancia de TikTok es innegable por su curva de crecimiento y por cómo se autosegmenta: el público que lo consume compulsivamente es muy concreto y muy interesante para quien quiere colocar un mensaje, entre otros motivos, por que es un público joven. Pero César Calderón señala, en X, el resurgimiento de otra gran red para la comunicación política: “Youtube se abre camino como la gran plataforma de contenidos. Eso sí, aquí no vale un con colocar un ‘sobrinity manager’ en la campaña, esto va de planificar con meses de antelación y equipos profesionales”.

La consecuencia, ¿o la causa?

Esto es como la gallina y el huevo, porque no tengo tan claro que las redes sociales hayan rebajado la calidad de la democracia. Yo creo que la calidad (especialmente, la humana) ya iba a la baja. Antonio Ortiz aporta en X “un gráfico más para discutir sobre el declinar intelectual de nuestro tiempo: en el Parlamento del Reino Unido, los discursos se están volviendo más cortos y menos complejos. El nivel ha caído especialmente de forma acusada en los últimos años y la causa, me atrevo a decir, que para qué quieras hablar tanto cuando el objetivo de comunicación es el vídeo corto en internet con una intervención epatante”.

Para estos tipos

Trump ya estaba ahí antes de las redes sociales, su ascenso económico nada ha tenido que ver con ellas y el ascenso político, al menos inicialmente, tenía más que ver con su dinero e influencia que con las redes. Y voy más allá: su gran proyecto de por vida (porque así lo ha decidido) tendrá poca proyección en esas redes sociales que tanto nos ocupan, aunque tenga una cuenta en X (¿cómo no?). “La Junta de Paz de Trump divulga casi una treintena de países miembros fundadores” (EFE). Países cuyos sistemas democráticos generan ciertas dudas. Bueno, como EE.UU. en la actualidad, sin ir más lejos.

Los países son suyos

Recordemos que esa junta de paz creada por Trump y que él presidirá de forma vitalicia es un club de países en el que la membresía va por niveles y estos se alcanzan en función de la tela que ponen encima de la mesa. Y si no hay tela habrá imaginación: “Milei ofrece a Trump el puerto de Ushuaia a cambio de membresía en junta de paz de Gaza” (La Jornada). Con la cesión del punto más austral de su país “para uso militar y comercial” estadounidense, el de la motosierra quiere compensar los mil millones de dólares que cuesta el paquete premium de esa junta de paz. Sí, esto funciona así, como lo describimos y como parece.

El ministro, a su ministerio

No dudo de que el ministro español de Transporte está dedicado por completo a averiguar qué ha podido fallar en el terrible accidente ferroviario que nos sacudió el domingo por la noche, para evitar que se repita, y para lograr el restablecimiento del tráfico. Pero Óscar Puente sabe que su acción como persona responsable de la red es incompatible con su actividad como tuitero cañero del PSOE. Lo sabe porque ha borrado los tuits que no hacen referencia a su ministerio, así que las defensas encendidas a Puente, que se sofoquen, por favor. La doble cara de Puente (que él sostiene) tiene riesgos y ahora le está tocando recoger los peores frutos.

El PP gobernará con Trump

Ese turno doble de Óscar Puente solo es aplaudido por que son los muy fans del PSOE, muchos asistimos atónitos a un show que no entendemos, y sus detractores celebran cada faltada del ministro de Transporte. En el PP saben que la huida hacia delante de los socialistas provoca rechazo, como sabemos en Euskadi que cada sobrada de Andueza le aleja de todos salvo de los suyos. En esta situación el PP avanza (según sus parámetros): ahora acarician el gobierno de Aragón, eso, sí, con Vox, que es lo mismo que decir “con Trump”. Y eso también provoca rechazo, así que en España tendrán que elegir, otra vez, entre lo malo y lo peor.

¿Qué significa “con Trump”?

“La comunidad de X ha mostrado su total apoyo a Sarah Santaolalla”, aseguran en Público. Me parece mucho decir, tratándose de X, a menos que el firmante del “Tremending” solo siga a tuiteros que bancan al PSOE, Sumar y Podemos. En cualquier caso, es cierto que en otras redes (yo, sobre todo, miro Bluesky), y supongo que en X, muchos han mostrado solidaridad con la “analista política” (así se define ella en la red social de Elon Musk), que ha sido amenazada (su nombre aparecía junto a un “RIP” en una pintada en la tumba de las Trece Rosas). Yo me sumo al apoyo y a la advertencia: “Esto es lo que viene” si el PP sigue alimentando a Vox.

El camino

Las encuestas auguraban un resultado magnífico al equivalente portugués de Vox, pero algo ha pasado: “El socialista Antonio José Seguro, virtual nuevo presidente de Portugal”, esta es la noticia en La Vanguardia que Jesús Pozo comenta en Bluesky. “Trump pierde en Portugal”, concluye él. Y ese “algo” puede ser una de estas dos opciones: las encuestas infrarrepresentaban a Seguro (como sugería César Calderón en X), o el imperialismo de Trump sobre Groenlandia ha hecho despertar a los votantes que reconocen Europa como algo propio. Otro aviso al PP. Si no quiere verlos, se equivocará otra vez.

El Blue Monday no existe

No creo que ayer fuera un mal día en Donostia, la verdad, pero seguimos viendo cada tercer lunes de enero noticias sobre el Blue Monday, u ofertas para llevarlo mejor con precios estupendos en empresas de envíos de productos on-line. En Microsiervos explican el origen del fenómeno: “Es todo una invención de Porter Novelli” que “ofreció a varios científicos poner su nombre detrás de la idea del Blue Monday hasta que (Cliff ) Arnal aceptó”. El investigador de la Universidad de Cardiff firmó una fórmula que justificaba una invitación a la compra en un momento, eso, sí, deprimente para algunas ventas.

Los que saben

Soy un señor mayor que lee columnas en papel y en Internet. Paso de reels (todo lo que puedo) y recelo, cada vez más, de los contertulios (especialmente, cuando me toca serlo). Y tengo la típica costumbre de señor mayor de leer a quien creo que sabe de las cosas. La juventud hoy sigue otras tendencias, como la de leer a cualquiera sin preguntarse qué sabe de lo que opina. Pero me centro, que se me va el hilo, cosas de la edad: pocos vascos como César Calderón conocen la política extremeña, y él tiene claro que el PP dependerá de Vox en mayor medida que hasta ahora. Tanto viaje para nada.

Lo mal que va todo, en un titular

Como señor mayor que soy, insisto una y otra vez en mis temas y desprecio lo que no alcanzo a entender. Y sí, no entiendo el éxito de TikTok, cuyos contenidos de mierda no superan una revisión mínimamente crítica, como no entiendo que políticos y expertos en comunicación política quieran llevar el terreno de juego a ese lodazal: “TikTok como arma electoral, aunque no te garantice ganar en las urnas”, titulan en Vozpópuli, a modo de resumen, a mi entender, de todo lo que está mal. Sabemos que esa herramienta, como los reels y los shorts, es perversa, y que por si sola no sirve para el objetivo, pero hacia ella nos empujan. ¿Por qué?

Su “libertad de comunicación política”

Primero me sorprendió la noticia de que Australia había prohibido el acceso de menores de dieciséis años a las redes sociales. Bien, es posible, que cunda el ejemplo. Pero después me sorprendió más el argumento de los dos chavales de quince años que han demandado al gobierno australiano por hacer cumplir la norma. Dicen que este reglamento “es un ataque directo al derecho de los jóvenes a la libertad de comunicación política” (Infobae). Pero, ¿de qué están hablando? La comunicación política está en mil sitios, incluido Internet. En las redes sociales hay, sobre todo, desinformación e intoxicadores, en Australia y en Euskadi.

Solo un ejemplo

Solo un ejemplo que no me costó encontrar: el corresponsal en Rusia Xavier Colás se tomó la molestia de contestar a Javier Villamor en X y, así, pude ver su último intento de intoxicar a las mentes más débiles. “A Putin le preguntan sobre una presunta guerra con Europa y dice que no la quiere pero que está preparado para lo que sea (una respuesta normal que haría cualquiera con dos dedos de frente). Toda la prensa occidental dice que Putin amenaza a Europa. De verdad, hemos perdido el norte”. Y esto es lo menos indecente que le he leído. Distinguir el bien del mal es una práctica que debemos ejercitar más.

Bien por Europa

No sabemos distinguir lo que está bien de lo que está mal y, aunque lo hagamos, no actuamos en consecuencia: del “dejar hacer” se han alimentado los imperialismos, y en Europa hemos crecido pensando que siendo los mejores clientes de unos y de otros (malvados e imperialistas) nos íbamos de librar de su ira. ¡Qué equivocados estábamos! Así que cualquier intento de hacer lo correcto hay que celebrarlo: “Bruselas acorrala a Shein, Temu y AliExpress” (El Debate). ¡Bien por Europa! Pero ya hay una generación que piensa que todo tiene que ser barato y puesto en casa. A ver qué piensa cuando le toque trabajar para pagar una hipoteca.