Este Athletic, sí

Markel Susaeta representa al Athletic que queremos, incluso en su despedida, que Iñaki Williams ha calificado de la mejor manera posible: “Ejemplo”. Ejemplo de entrega y ejemplo de sabiduría: Susaeta conoce cuál es su rol, el de jugador, y qué es lo importante, el Club. Porque sin el Athletic tal y como lo conocemos no habrá más Susaetas. Una vez más comprobamos que el mayor enemigo del Athletic somos los la de la grada, los de los despachos y los que viven del negocio, que podemos provocar que cambiemos demasiado, hasta dejar de reconocernos como un club singular y empecemos a vernos como un club más.

¿De verdad no tiene sitio?

Sí, hay que mirar al futuro. Sí, el Athletic no debe nada a un jugador al que ha pagado cada euro del sueldo. Sí, el futbol cambia muy deprisa (al ritmo que marcan los representantes) y, sí, cada verano tenemos que renovarnos y hasta reinventarnos, pero los datos que ofrece la Adurizpedia sobre Susaeta son difíciles de mejorar: máximo asistente de los últimos 20 años, el único que ha marcado y asistido en las doce últimas temporadas junto a Messi, más de 20 partidos por temporada y titular en todos los partidos de la temporada buena de Bielsa. ¿De verdad que este jugador no tiene cabida en la plantilla?

Empecemos por nosotros

Acierta José Manuel Monje cuando tuitea: “¡Qué pena no haber escuchado en San Mamés el apoyo que estoy viendo por aquí a Susaeta!”. Markel Susaeta, hoy admirado por todos, siempre fue un jugador que contó con detractores por por poco ambicioso. Pero contó para todos sus entrenadores y así ha sumado más de 500 partidos en el Athletic y esta semana hablamos tanto de él en los medios, en Twitter y en los bares, oficinas o casas. Creo que esta situación también debe obligarnos a mirar al espejo: si nuestro club es singular tenemos que mantenernos como una afición diferente. Y me temo que no lo estamos haciendo.

Esto es fútbol

Mientras en Bilbao estamos penando por cómo juega el Athletic (aunque todos hubiéramos firmado en Navidad estar hoy como estamos) y lamentando que un jugador como Markel Susaeta haya desestimado renovar con el Club, en Liverpool esta semana están de fiesta futbolística. ¿Por qué? Porque han logrado reunir todo lo que nos gusta del fútbol: un equipo histórico, una afición admirable, una gesta, la victoria sobre el más fuerte, una goleada con protagonismo de canteranos, la superación a las adversidades, un entrenador optimista y con personalidad y una victoria ganándonos a todos.

Los hooligans, fuera de los medios

Ya les he deslizado lo que no menos me gusta del fútbol en esta columna y en otras anteriores: ese mogollón de gente que vive (y muy bien, por cierto) de quienes pagamos la cuota anual, el merchandising caro y lo que nos imputan los patrocinadores a los clientes. Esos representantes que quieren que las plantillas se renueven cada año, esos periodistas que coleguean con los jugadores, y esos opinadores como Cristóbal Soria, al que conocí ayer gracias a un vídeo en el que se le ve perdiendo los papeles por la derrota del Barcelona. Gritos e ira en un plató que no aportan nada salvo un show deleznable y un reparto de euros que solo les toca a ellos.

Periodismo en vaqueros

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Se puede hacer periodismo en vaqueros. Y política. Se puede hacer un estudio de ingeniería o arquitectura en vaqueros. Y un cirujano puede ir en vaqueros antes de cambiarse y entrar en el quirófano. También se puede ser idiota en vaqueros, del mismo modo que se puede ser dentro de un traje caro. El tuit de Marhuenda sobre la falta de rigor de los periodistas que vestimos con vaqueros no puede ser más impertinente, muestra del tipo de opinión del de La Razón.

Y periodismo digno de verdad

Un periodista de mesa como Paco Marhuenda tiene que mostrar un respeto escrupuloso por los que se pasan el día en la calle. Del mismo modo, un escritor de promoción tendría que mostrar cierto respeto por los periodistas que van a ayudarle a dar a conocer su libro. Rafael Santandreu no lo hizo cuando envió a Andreu Buenafuente, suponemos que como a otros entrevistadores, las preguntas y respuestas que daría en su programa. Buenafuente afeó en directo su intento y pasó de la entrevista elaborada.

Algo de fondo, sí hay

Nunca he negado que la disputa entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón tenga algo de fondo. Al final, son dos profesores universitarios que intentan imponer su razón. Pero sobre todo es cuestión de formas. No solo en cómo ejercer el liderazgo o el reparto de puestos, también en cómo usar las diferentes herramientas políticas: ¿diálogo? ¿Pulso? ¿Fuerza? ¿Choque? Darán la explicación a cada una de las elecciones, sin duda, pero, ¿le importará a alguien?

Líderes en corrupción

El mapa de los casos de corrupción que están juzgándose en el Estado español y que hemos encontrado en Vozpópuli es bastante curioso: las provincias menos industrializadas, como Aragón, Castlla, Extremadura o Murcia, son las que menos albergan. Entre las ricas, Nafarroa con “cero” es una excepción a aplaudir, y en la CAV “solo” hay 28. Muy lejos de los más de 50 en Valencia o Asturias, más de 70 en Baleares, más de 100 en Canarias o Cantabria, 150 en Madrid y en Andalucía, y los más de 300 en Catalunya.

Un mito menos

Me alegré cuando me enteré de que Eduardo Velasco estaría en “El Chiringuito” después del Barça – Athletic. No porque LaSexta sea más que Telebilbao, pero sí porque el objetivo de un periodista es llegar a audiencias más numerosas, y él lo lograba. Durante el programa le echaron en cara el bajo IRPF que pagan los jugadores bilbaínos, pero Jon Rivas en Twitter aportaba el dato correcto: más que los del Madrid y el Barcelona… que lo tributen, claro, visto los juicios, acuerdos y “futboleaks”.