El chiste de la ultraderecha

Lo primero es la lucha contra el fascismo. Luego viene todo lo demás, todas las discusiones y opiniones políticas que queramos. Pero sacar al fascismo de nuestros escaños es lo primero. Lejos de eso, en Italia lo suben al poder de la mano del movimiento Cinco Estrellas, ese que encabezaba un humorista, Beppe Grillo, que mira qué chiste nos ha dejado: una derecha ultra, xenófoba y homófoba, es decir, todo lo que es la derecha fascista. A ver quién le ríe ahora las gracias.

La guardia de Sánchez

Si hay algo fascinante de la política es todo lo que no vemos, esas historias que no leemos en las crónicas parlamentarias porque las protagonizan los “fontaneros”, los que ayudan a los líderes a tomar las decisiones más difíciles. En el caso de Sánchez, según La Información, son José Luis Ábalos, Margarita Robles, Adriana Lastra, Alfonso Rodríguez Goméz de Celis, Juanma Serrano y Maritcha Ruiz Mateos quienes se reúnen en la casa del propio Sánchez para dar forma al nuevo gobierno.

Montoro, el que nos ha machacado

Espero que no se cumpla eso de que “más vale malo conocido” al frente del ministerio de Hacienda, pero estoy de acuerdo con Marc Fortuño que en El Blog Salmón escribe que “no echaremos de menos” a Cristóbal Montoro. Soy totalmente favorable a pagar impuestos, pero lo del ya exministro ha sido muy duro: subidas constantes del IRPF, del IVA, eliminación de deducciones y anuncio de nuevos impuestos que ya veremos. Y todo para acabar disparando la deuda pública.

“Unidas”

Me hace mucha gracia que en Podemos vayan de feministas cuando mandan machotes: Iglesias, Garzón, López de Uralde, Errejón, Urbán, Mayoral, Espinar, Mondero… Algo parecido pasa en Euskadi: desde Bildu nos dan lecciones de feminismo los Otegi, Rodríguez, Urizar, Matute o Zabaleta hasta hace poco. Los vascos, de momento, no alcanzan la desvergüenza de los españoles, que han acordado llamar a su agrupación “Unidas Podemos”. Para algunos, la política es postureo.

El fin de una era

Canon (posiblemente la marca más importante) ha anunciado que ha dejado de producir su última réflex de película. Dieciocho años ha estado en el mercado la EOS-1V, ya pieza de coleccionista. Al mismo tiempo, como informan en Photolari, Leica ha anunciado la retirada de la M7. A diferencia que con Canon, Leica sigue produciendo otras dos cámaras de película, y la M7, como todas las de la marca, no ha perdido valor. De hecho, no sería extraño que aumentara su precio tras el anuncio.

Ahora, (a por) Macron

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Una vez certificada la derrota de Marine Le Pen y, con ella, la del fascismo con piel de cordero, ha llagado el momento de hablar de Emmanuel Macron. Y lo haremos como de cualquier otro Jefe de Estado elegido democráticamente. Este, además, con un ideario liberal y pasado de gran bancario que, para el que escribe, restan. Tampoco me gustan los personajes políticos, como él, emergidos desde otros partidos con proyectos puramente personalistas. A partir de ahora, veremos y escribiremos.

Silencio: opinan las estrellas del Twitter

Algunos mantienen el anonimato en Twitter porque a cara descubierta tanta soberbia les sonrojaría hasta a ellos mismos. Le pasa a Eterno Primavera, que embauca a casi 50.000 seguidores con tuits como: “A los que ven a Macron como salvación recordarles que en Europa está matando mil veces más el liberalismo y la austeridad que el fascismo”. Uno que sí da la cara es Javier Gallego Crudo: “Francia camina por la fina línea entre el fascismo ideológico y el fascismo económico”. Pero luego borró el tuit.

Los “frikis” también son fascistas

Es fácil: se es antifascista o no se es. No es antifascista Jorge Verstrynge, que tuvo el cuajo de decir en LaSexta desde la sede del Frente Nacional, donde siguió la noche electoral: “Si el Frente Nacional es fascista, lo sabré yo que lo he sido, y te digo que no lo es”. Tampoco lo es Enrique de Diego, “Presidente de Plataforma de las Clases Medias”, un habitual de los desbarros que no dudaba en insultar a Macron por “estéril”. Ni Lagarder Danciu, que criticaba calibradamente por igual a un candidato fascista y a otro que no lo era.

“La cofradía del ‘pero’”

Verstrynge fue fascista, de Alianza Popular y, ahora, es de Podemos. Muy próximo a Pablo Iglesias, además. En este partido han tenido clara su equidistancia (de lo suyo gastan) hasta el último minuto: Íñigo Errejón, Hugo Martínez Abarca, Juan López de Uralde y Jon Mena, entre otros, tuitearon del mismo modo: vale, no ha ganado Le Pen, pero… No hay peros a la derrota del fascismo, y eso es lo que les ha afeado con fina ironía el usuario @rguezcheca, que evidentemente no ha sido el único.

Algunos datos

Además de mensajes poco recomendables, sobre las elecciones francesas en Twitter tuvimos la noche del domingo y todo el día de ayer buenos titulares y lecturas. Por ejemplo, que Iparralde es antifascista (en las legislativas veremos si, además, es de Macron), que los más mayores tuvieron mayoritariamente claro su no al fascismo (más que los jóvenes), y que hasta las clases más bajas dieron la espalda a Le Pen, pese a que algunos equidistantes apelaban a que les habían empujado a la extrema derecha.