¿Quién va a pagar la fiesta?

En Euskadi, más de cien mil personas aspiran a tener el sueldo y las condiciones de un celador. Porque uno no se apunta a una OPE a celador por vocación, salvo contadísimas excepciones. Nadie quiere abrir un negocio, o heredarlo, o cogerlo traspasado y en pleno funcionamiento (aunque hay autónomos que prefieren cerrar antes de bajar unas pretensiones irrealistas, digamos esto también). ¿Quién va a pagar la fiesta si “en España” hay hoy “2.000 sociedades menos que hace un año” (Pymes y Autónomos)? Curiosamente, “Andalucía, Cataluña y Madrid concentran cerca del 60% de todas las empresas que nacen en España”.

¿Hay duda?

Se preguntan en El Independiente: “¿Hay riesgo de burbuja con la IA?”. Mi cuestión es otra: ¿hay duda? La caída de la empresa de Elon Musk por el lastre de la IA “arrastró a todo el sector tecnológico estadounidense ante las crecientes dudas sobre la rentabilidad real de estas grandes inversiones”. Comparan esa posible burbuja con “los auges como el del ferrocarril en el siglo XIX o el de las puntocom en los años 90. Si bien estas últimas terminaron estallando y provocando quiebras masivas ante un frenesí de inversiones, dejaron una infraestructura (vías férreas y cables de fibra óptica) que acabaron conformando un cambio estructural real”.

Unos datos sobre redes

En Trecebits han publicado un análisis sobre el uso de redes sociales en España (podemos colegir que en Euskadi las tendencias no cambiarán mucho): “Más de 39 millones de españoles son usuarios activos de las redes sociales y se conectan a ellas, al menos, una vez al mes”. Es decir, “más del 82% ya emplea las redes sociales con asiduidad”. Instagram es la red a la que más usuarios se conectan cada mes y a la que más tiempo dedicamos, seguida de Facebook (sorprendente segundo puesto), TikTok, Reddit (pero es la red en la que menos tiempo pasamos: solo 18 mintuos), Linkedin, Pinterest, X y Threads. No aparece Bluesky en el ranking.

La gran contradicción

Islandia, ese país modélico en el que el turismo está restringido para sostener su naturaleza (restringido vía precio: si eres de los que puede pagar, eres de los que puede acceder), es uno de los tres países que todavía cazan ballenas, junto a Noruega y Japón. No solo eso: ha vuelto a hacerlo después de dos años de barbecho. El número de capturas está tasado: 150 rorcuales comunes, “no solo el segundo animal más grande del planeta, sino también una especie catalogada como globalmente vulnerable a la extinción” (Euronews). Al parecer, la carne de ballena es muy apreciada todavía en Japón aunque el consumo mundial ha caído.

¿A quién le compensa?

Después de advertir a la hostelería de Donostia de que está fiándolo todo al turismo, Cocituber pone ahora el acento en cómo actúa el sector en Málaga, donde las y los camareros no tienen donde vivir, se hacinan en habitaciones de servicio hasta con camas calientes o acaban pasando la temporada de verano en una furgoneta y duchándose en las duchas de las playas. Sin duda, este modelo turístico que todas y todos, sin excepción, alimentamos, es deshumanizador, y urge un volantazo. Urge que dejemos de viajar para molestar y de alquilar Airbnb, y que adquiramos compromisos individuales para hacer una sociedad mejor.

Una ley de vivienda mala

La ley española de Vivienda que EH Bildu le aprobó al gobierno español es una ley mala, y no lo digo yo: lo dice Gabriel Rufián. Y lo dice también cualquier cifra que comprobemos: en La Información Económica se refieren a ella como “la ley que ha encarecido los alquileres más de un 30% en tres años”, citando a Idealista. Más consecuencias de aquella ley que se aprobó justo antes de una campaña electoral: “La oferta de alquileres permanentes es especialmente dura en los mercados considerados tensionados”, se ha producido una “fuerte reducción de oferta” y una “elitización del mercado”. Y para rematar, “el alquiler temporal gana terreno”.

Y para la compra, también

En Público citan al INE para hablar del mercado de compra-venta de vivienda, que como el alquiler, se ha encarecido pese a la existencia de esa ley: “El precio de la vivienda se disparó un 12,9% en el primer trimestre de 2026, acumulando 44 trimestres al alza y los cinco últimos con aumentos superiores al 12%”. La alta demanda “sigue presionando al alza los precios y agravando las dificultades de acceso, especialmente de jóvenes y aquellos con menos recursos”. El precio de la vivienda “crece a doble dígito en todas las comunidades”, curiosamente, “los menores aumentos se localizaron en Euskadi, Navarra y Catalunya”.

Yo fui a ver a Pantomima Full

Quiso la casualidad que yo tuviera entradas para el teatro Capitol de Madrid el mismo fin de semana que León XIV visitaba Madrid. Curiosamente, supuso que pudimos pasear por las principales vías como si fueran peatonales y nuestra preocupación sobre si podríamos comer en Madrid con cierta normalidad se disipó rápidamente. Los datos confirman hoy nuestras sensaciones: “Hosteleros de Madrid desmontan las previsiones de la Conferencia Episcopal por la visita del Papa y notan un ‘bajón’” (El Diario). Eso contrasta con “las estimaciones más halagüeñas” que “hablaban de beneficios de 150 millones de euros”.

Sorpresa

Estoy completamente convencido de que viajamos por encima de nuestras posibilidades, empezando por mí. Y el impacto que estamos dejando en el planeta y en los barrios solo me da la razón. Así que celebro (aunque lamine mis planes vacacionales) noticias como esta en El Confidencial: “Islandia no sabía qué hacer para frenar el turismo, pero ha encontrado una solución: los impuestos”. “Al ajustar las tarifas y regular el acceso a los destinos más populares, el gobierno pretende proteger” los entornos naturales y a la ciudadanía. Me parece bien, insisto, aunque eso me excluya como turista pobre, que es lo que soy, sin ínfulas.

¡Pero si no podemos permitírnoslo ya!

La verdad es que estamos autonegañándonos o dejándonos engañar por quien tiene intereses económicos directos en hacernos creer que podemos pagar lo que no nos podemos permitir ni como personas, ni como familias, ni como sociedad, ni como civilización. España como destino turístico es “tan caro que los españoles no pueden pagar” (El Ecosistema Startup). ¿Y en Euskadi podríamos las y los vascos vacacionar como una o un visitante? ¿Cuántos días? ¿Dónde comeríamos? Pues toda esta escalada turística tiene un impacto, pero la culpa no es de quienes vienen, sino de quienes vamos. Eso lo tengo clarísimo.

La verdad

Todos esos inmigrantes a los que el gobierno español, este que reparte carnés de progresista y solidario, ha maltratado en Canarias son necesarios. Todos ellos, hacinados en el dique en un puerto y trasladados a habitaciones de hoteles mientras son acusados de estar de vacaciones por la extrema derecha, son necesarios. Lo repito, sí, porque parece que si no repetimos mil veces esta verdad no dejaremos de atender a cualquier mentira sobre la inmigración: “Valerio asegura que se necesitan unos 250.000 inmigrantes al año para mantener las pensiones”. Este titular de Europa Press es la base. Luego vendrá lo demás.

Déjales que camelen

Insisto en comparar a Vox y a Bildu en esta columna porque no puedo evitar que los unos me recuerden a los otros. Del mismo modo que la izquierda abertzale ha querido apropiarse de cualquier expresión política o cultural vasca (desde el “gudari eguna” a la bertsolaritza pasando por la selección de Euskadi, a la que sustrajeron el nombre, y el balcón del Carlton), Vox intenta apropiarse de todo lo español. Ahora es el turno del Día de la Constitución, jornada para la que los de Abascal han convocado concentraciones… Contra el gobierno de España. Si ellos quieren implosionar España, pues déjalos.

Pero, ¿este derroche qué es?

Donald Trump abandonará la Casa Blanca meándose en la alfombra, y su esposa Melania la abandonará dejando los armarios llenos de opulencia hortera, porque no se me ocurre otra forma de definir a lo que ha preparado para la Navidad en la residencia presidencial. Un derroche de luces, brillos, piñas, rosas rojas, árboles y espumillón blanco como si esta fuera su última Navidad en el edificio, en su matrimonio y, si nos descuidamos, en el país. Una acción equivocada, fuera de lugar en el año más difícil y en un país que ha sufrido tanto por la violencia y la exaltación de la extrema derecha.

Islandia, la modélica

No me parece mal que Islandia juegue sus cartas tan bien como sea capaz. Al contrario: todos los países hacen lo que pueden y los pequeños tenemos que ser imaginativos. Y en Islandia lo son: han colado al mundo una visión progresista de su país (al final de la anterior crisis parece que no encarceló a banqueros) y ahora van a cambiar el turismo de mochilero (con dinero, pero mochilero) por el turismo diferente y elitista, directamente. Nada de escapadas, el gobierno de Islandia apuesta por las largas estancias en la isla siempre que tengas mucho dinero para ganarte el transfer y el disfrute de sus paisajes.

La Pantoja tiene tirón

Sé que los hijos de Francisco Rivera se han unido y han hecho frente común ante su viuda, Isabel Pantoja. Incluso el hijo del torero y “la tonadillera” se ha aliado con sus hermanos contra su propia madre. Lo sé porque, sin ver un minuto de los especiales de Telecinco sobre la familia, es imposible no saberlo. Telecinco sigue siendo una máquina aspersora de basura perfecta. Y entiendo perfectamente que en estos tiempos de angustia, de aburrimiento, de confinamiento, de miedo… Nos refugiemos en estos temas de mierda. Porque, sí, son de mierda, pero el interés que despiertan es tan legítimo como una novela.

Rivera está muy nervioso

Creo que Albert Rivera está muy nervioso, a punto de tomar una decisión imprevisible, como suelen ser las suyas. Solo así se explica su patinazo, el de las “400 capitales” españolas que ya gobierna Ciudadanos. No sé qué quiso decir pero sí puedo adivinar que su necesidad de marcar perfil responde a las presiones que está recibiendo de quien le puso allí para que siga siendo útil. Rivera sabe perfectamente que España no tiene 400 capitales y que su partido ha quedado en ridículo después de la negociación con PP y Vox, pero no sabe cómo mantenerse firme. Lo está demostrando y todos lo estamos viendo.

Los filtros son cosa de varios

Puedo estar de acuerdo con el presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, en que las redes sociales digitales son las responsables de que se publiquen mentiras, pero en que se viralicen todos tenemos algo que ver, empezando por los usuarios, claro, que prefieren mover lo que les conviene aunque sospechen de que se trate de una mentira. Pero los proveedores de las telecomunicaciones, por supuesto, también son responsables de la viralización de las fake news porque pueden poner filtros si abandonan lo de las puertas al campo y la precaución impostada de que no pueden observar los contenidos.

Trump descubre la globalización

Es un fracaso de Trump, de las bases de su política y de sus objetivos, que Apple haya decidido llevar a China la producción de su último superordenador. El presidente de EE.UU. apostaba por plantas de fabricación en su territorio también de productos innovadores, y apostaba por una guerra abierta contra China (en la que podemos enmarcar su tira y afloja con Huawei), y Apple en un solo movimiento le ha llevado el fracaso en un dron. La globalización de la que las superpotencias tanto de benefician no es ya una oportunidad o algo imparable, se ha convertido en inevitable hasta para la derecha más proteccionista.

¿Qué puede salir mal? ¡Todo!

Seré un cándido, incluso un pánfilo, pero no puedo dejar de sorprenderme ante los medios que aplauden las bondades de la innovación tecnológica como el 5G de un modo tan acrítico. Es cierto que una velocidad de conexión mayor permitirá operar a distancia (el ejemplo típico) pero también lanzar un misil con más precisión. Del mismo modo, es cierto que nos permitirá recurrir más a “la nube” y liberar espacio en móviles y ordenadores pero, ¿dónde está esa nube? ¿A quién pertenece? ¿Quién puede ver nuestras carpetas y archivos? ¿Por qué Trump y China, precisamente, pugnan por su desarrollo? Tenemos que contarlo todo.

El ejemplo islandés

El texto en Magnet sobre la incidencia del turismo en Islandia me ha parecido muy interesante porque huye de los tópicos sobre el país: parte de la realidad de que la isla helada ha sufrido la crisis y de que el turismo se convirtió en una fuente de ingresos muy importante… Que tuvo su impacto, claro: escalada de precios y sobreexplotación de la naturaleza. Ahora el turismo ha caído y se ha llevado puestos de trabajo y la reflotación del país. Eso es a lo que se enfrentan y nos enfrentamos: a dos modelos con un precio cada uno. Quien diga que el turismo o su restricción solo traen beneficios miente.

Y el presente

El usuario Cipollino en Twitter sacaba una foto a la portada de la revista “Diez Minutos” en la que Carmen Martínez Bordiú confiesa: “He vivido toda mi vida sin trabajar”. Después, añadía: “La Transición en una portada” para conseguir más de ciento cincuenta retuits. Pocos me parecen para tan sangrante verdad. Pero es solo una verdad a medias, porque es la portada que retrata a la Transición pero también este presente en el que los descendientes de Franco siguen viviendo demasiado bien.

Dos campañas

Buen apunte el de Juan Antonio Giner en Twitter sobre las diferentes precampañas que estamos viendo en Catalunya: “Foros, desayunos monólogos y coloquios en hoteles y recintos cerrados: el unionismo teme la calle y los espacios abiertos. Han perdido el contacto con la gente y sus líderes practican los mensajes unidireccionales desde lugares protegidos y sanitizados, donde nadie les cuestiona”. Pero antes o después tendrán que salir todos a los mítines.

No nos ha durado nada

Tiene razón también Urtzi Jauregibietia cuando tuitea: “El ‘Black Friday’ es la demostración de que ‘Marketers Ruin Everything’. En este caso, como en la mayoría, por saturación. Toca inventar otra cosa”. Y es una suerte, sinceramente, porque esas supuestas ofertas del último viernes de noviembre son una castaña, y la evidencia de que los precios han sido hinchados previamente generan dudas en los compradores que no se merecen los comerciantes honrados (la mayoría).

Twitter es…

Me han gustado mucho un par de tuits recientes que casi han coincidido: “La Tierra siempre ha sido plana, la veis redonda por las vacunas que os han puesto” y “La Tierra es plana porque lo dice uno que ha publicado un libro diciendo que la Tierra es plana. Y tiene una página web. A ver, refuta eso. Imposible. Tiene una web. UNA WEB DONDE LO PONE EN NEGRO SOBRE BLANCO” (sic). Ambos se ríen de una manera de tuitear que extiende una peligrosa forma de pensar.

Ya podemos viajar tranquilos a Islandia

En realidad podemos hacerlo con bastante tranquilidad desde hace un par de años cuando, por fin, derogaron la ley que permitía matar vascos. Una ley que estaba vigente desde 1615 y que era una forma de defender aquel territorio de los cazadores vascos de ballenas, como leemos en el Cuaderno de Cultura Científica, que es el blog de la Cátedra que con acierto lidera Juan Ignacio Pérez Iglesias, y en la que difunden investigaciones estupendas que, a veces de un modo directo, nos atañen.