Involucionamos

Amazon ha hecho dos anuncios sobre su logística. El primero, el llamativo: va a construir su propio aeropuerto para no depender de otros. Y el segundo, el importante: ayudará a los empleados que pongan en marcha una empresa de transporte… Y de este modo corran con los gastos (vehículos, mantenimiento, seguridad social, etc.) y asuman la inestabilidad que supone que Amazon, como ya ha hecho con otras empresas de reparto, ponga condiciones draconianas. ¡Y a algunos les parecerá hasta moderno! Pero involucionamos: si sirve pedidos necesitará repartidores, no esclavos inducidos.

En el PP ya piensan en el relevo de Casado

Es un secreto a voces y una derivada absolutamente lógica: con el desastre confirmado de las Generales y el más que probable de las Europeas, Municipales, Forales y Autonómicas (en el caso de buena parte de España), en el PP ya piensan en el relevo de Pablo Casado. Y eso, evidentemente, debilita al líder ante su reprobación. Y más cuando las encuestas a lo que apuntan es a la certificación de un fracaso y un modelo político completamente fuera de su tiempo. Así que, en nada, asistiremos a otro proceso político en esta España sorprendente, la de la posible pasokización de un partido de derechas.

Lo que son

No es un vídeo antiguo, de un Ortega-Smith joven y enfervorecido después de haber leído alguna obra sobre Primo de Rivera escrita por algún nostálgico de las dictaduras españolas. No. Se trata de las imágenes de una cena en noviembre, con Vox subiéndose a la ola buena (luego no la surfearon tan bien como casi todos esperábamos), en las que el número dos de Abascal decía a todos los asistentes: “José Antonio Primo de Rivera para mí es uno de los grandes hombres de la historia, (…) que se enfrentó, como nos estamos enfrentando todos, a los enemigos de la patria”. Son lo que son, ellos mismos nos avisan.

Viejo, pero no como yo

Pablo Casado es un viejo dentro de un cuerpo joven y Javier Ortega Smith parece un hombre de los años 30 incorporado a nuestro siglo por alguna máquina del tiempo que Steve Bannon, fundador de la Hydra auténtica (los más frikis entenderán la referencia) inventarán dentro de 50 años. Pero el que de verdad está hecho un chaval, mucho más que yo (que tampoco es difícil) es Mick Jagger. Esta semana que hoy termina un vídeo de 22 segundos de él bailando frente al espejo después de haber sido operado del corazón habrá sido uno de los más vistos en Twitter. Criticaremos su “dieta”, pero le ha traído hasta aquí.

¿Y qué?

En contra de lo que suelen hacer, esta vez en Photolari no se han mojado calificando el “talent show” sobre fotografía que una cadena de pago va a poner en marcha con el reclamo de una de las principales influcencers española, Dulceida. Yo sí me mojo: ¿y qué? Parece que el sector fotográfico anda revuelto porque, además, en el tribunal cuentan con reputados profesionales que se han prestado al espectáculo. Insisto: ¿y qué? Se trata de foto, sí, pero para candidatos a influencers, no para profesionales ni mucho menos para los grandes artistas. Solo es entretenimiento, como los programas de cocina.

Cargar con Puigdemont

Para muchos yo soy un mal abertzale porque critico a Carles Puigdemont y su estrategia. No sé qué pensarán esos de Marta Pascal, expresidenta del PDeCat, muy próxima a Artur Mas y muy crítica con las decisiones del president y la actual dirección, que no le planta cara. La entrevista a Pascal en La Vanguardia es para no perdérsela porque presenta a una política posibilista y pragmática, que sabe muy bien lo que se juega (ella misma ha sido investigada) y, precisamente por eso, cree que hay que empezar a dar pasos en otro camino, hacia la negociación, hacia los puntos comunes y hacia lo que es posible.

Pedro J. y el nuevo periodismo

Cuando Pedro J. Ramírez puso en marcha su digital, El Español, y comenzó con la campaña de captación de suscriptores, nos vendía su medio como una oportunidad, una cabecera libre de presiones empresariales, libre del peso del papel, libre de créditos y servilismos. El nuevo periodismo, por supuesto digital, llegaba a España de la mano del exdirector de El Mundo. Hoy, en su medio, además de las mismas conspiraciones que alentó en el papel, podemos leer noticias falsas como esta que publican en su división navarra: “Desvelan que Moncloa ya diseña la unión fiscal entre Navarra y País Vasco de cara a una futura anexión”.

Siniestra… Y facha

Rosa Puig, que se define en Twitter como historiadora, lanza en esta red social una pregunta sobre lo siniestra y reconocible que resulta la escenografía que utilizó Vox en su mitin de Barcelona: un fondo negro, dos cintas rojigualdas y un atril central en el que Ortega Smith gesticuló sin ningún tipo de reparo para regalar poses y fotos como la que rescata la propia Puig. La imagen es reconocible, es siniestra y es, básicamente, facha (no sabemos si buscado o no, claro). Pero no de ese “facha” que ha sobado la izquierda usándolo contra todo lo que no le gustaba, sino facha de verdad, fascista, para que nos entendamos.

La Junta de Andalucía ya comunica de otra manera

Todo servicio de community management necesita un rodaje, pero del mismo modo que antes podíamos ser permisivos con ciertos errores porque todos estábamos empezando, ahora ya conocemos los mecanismos y sabemos que, por muy nuevos que sean todos en el área de comunicación digital de la Junta de Andalucía, eso de sugerir que una birrita no es mala con un enlace a una noticia en un periódico desde una cuenta institucional, es un error. Un error que los responsables de esta comunicación no han mandado eliminar. Se ve que el estilo tuitero de los tres partidos que soportan el gobierno andaluz también se ha impuesto.

Así de sencillo

Los grandes problemas tienen soluciones muy complejas. Y en el caso de la eutanasia, cuyo debate se ha abierto parece que de un modo definitivo, por fin, la solución también será compleja, con debates, acuerdos, legislación, interpretaciones y juzgados, pero su enunciación es muy sencilla y cabe en un tuit como ha demostrado Juan Ignacio Pérez: “Ni sedación ni cuidados paliativos son alternativa a la eutanasia. Mi vida es mía o, si acaso, de mi mujer y mis hijos también. Si algún día decido dejar de vivir, espero que quien me ayude, si no puedo hacerlo solo, no tenga que asumir riesgo alguno por ello”.

Sí, son nazis

A los nazis se les combate. Ni se juega a no decir su nombre ni se muestra uno equidistante como si pudieran formar un partido político legítimo. Y en Vox lo que hay son nazis. Esta pieza en La Marea sobre un miembro de Vox en Toledo es meridianamente clara: José Ignacio Vega Peinado fue condenado por una paliza a un profesor de universidad al que dejaron con una minusvalía parcial. Era de esos neonazis que salían “de caza” violenta, aunque hoy se disfrace de empresario con un modelo de negocio ecologista. Perteneció a España 2000 y actualmente es un afiliado activo del partido de Abascal. Sin tapujos.

Marketing vacío

Si tienes un buen producto, con un buen marketing te forras. Pero por muy buen marketing que contrates, si tu producto es malo, no vas a vender mucho. Ayer, dos tuits del PP mostraban su humo: “Los populares somos una garantía para España siempre. Más allá de eslóganes, Pablo Casado propone soluciones a los problemas de los españoles”. Pero colocan el eslogan lo primero sin mencionar ni una sola solución. Y para presentar la candidatura de Dolores Montserrat a Bruselas, tuiteaban: “Hay que invertir el relato y la propaganda de las fake-news independentistas”. Ese es todo su programa.

España vaciada… Y sin representación

El de ayer fue un buen día para poner ejemplos gráficos: con el PP, de cómo a falta de ideas, bandera. Con Ciudadanos, de cómo puedes hacer una campaña con oportunismo. Albert Rivera se acercó a la manifestación de la “España vaciada”, esa España rural que se reivindica, que pide ser oída y atendida. Por supuesto, Rivera se suma. Lo malo para él es que no pocos se acordarán de que es el mismo Rivera que pide un cambio en la ley electoral que, casualmente, le beneficia, dando más peso a los núcleos importantes de población, las ciudades. Si lo logran, ¿quién escucharía a las provincias fuera de la precampaña?

Espero que no

En unos días veremos si lo que anunciaban recientemente en El Independiente se cumple o no: según este digital, la dirección de Podemos habría dado orden a sus “barones” de no hacer declaraciones y de fiarlo todo a una campaña on-line de dos millones de euros para segmentar a la población en redes sociales y abordarla con mensajes perfilados. Espero que la nueva política no se convierta en la antipolítica. Y espero que se den cuenta antes de que sea demasiado tarde de que esa metodología solo funciona cuando lanzas mensajes catastróficos o, simplemente, falsos. Esa es la única forma de impactar.

Cacicada futbolera

Miren, las cartas boca arriba: lo que ha hecho Zinedine Zidane con su hijo (ponerle de titular en un partido de Liga contra el colista) es una cacicada. Justificarlo, además, con que el portero que podía haber jugado (Navas) necesitaba descansar tras dos partidos con su selección es tomarnos el pelo. Y si lo traigo a esta columna es porque nos importa, porque desde estos clubes nos vienen dando lecciones no solo de “señorío”, también de cómo hay que competir hasta lograr una superliga europea que les llene de millones y, al resto de aficionados, de miércoles a San Mamés. Ellos, sin nosotros, los demás, sí que no son nada.

Ridiculizar es ridiculizar

Andreu Buenafuente y su equipo de guionistas y producción están a otro nivel muy superior a cualquiera que dirija, escriba o presente. Su reciente monólogo, al estilo Hamlet, sobre si hay que hablar o no de Vox (y la extrema derecha en general) es digno de guardarlo para siempre. El genial presentador y actor viene a concluir algo muy sencillo: no hay debate sobre la necesidad de votar ni sobre que ridiculizar las ocurrencias de Vox es eso, ridiculizar, y también es necesario hacerlo. Así que ni el postureo del “yo no les menciono”, ni legitimarles hablando de ellos con normalidad: contra los ultras hay que actuar.

Así que, al lío

No necesitábamos que lo dijera Buenafuente porque es obvio, pero es innegable que su respaldo ayuda a acortar algunos debates estériles e ir al grano: “El problema no son los antecedentes. El problema es que son nazis. Y ya no lo pueden ocultar”, tuiteaba Jorge Matías sobre cómo vamos conociendo la incorporación de ultraderechistas a las filas de Vox y el posterior rebote de Ortega Smith. De Vox y sus ramificaciones (como la que hemos visto en Bilbao) no hay que hablar como de un partido más, sino señalar constantemente lo que son y el peligro que nos vuelven a traer.

¿Qué quiero decir?

El auge de la extrema derecha no puede traer nada positivo. Absolutamente nada. Y si pese a las evidencias históricas alguien necesita comprobarlo en persona, se lo preguntamos en unos meses a cualquier andaluz. Pero sí tendremos que aprovechar su presencia para tomar notas y decisiones. Pepe Colubi, por ejemplo, tuiteaba esto hace unos pocos días: “Ayer puse La Sexta en tres momentos distintos del día y en los tres difundían ampliamente las declaraciones homófobas y negacionistas del Holocausto del candidato regional de un pequeño partido ultraderechista. Eso no es información, eso es promoción”.

Ni centro-derecha, ni pamplinas

Con la extrema derecha reaparece otro término, el de colaboracionista. Lo son los medios que blanquean esta opción y lo son los políticos que hablan de “centro-derecha” e incluyen a Vox. Lo es, por supuesto, Pablo Casado, el único de los líderes de la derecha española ultra que se atreve a hablar claramente de la relación entre los tres partidos. Casado presenta a su PP como bisagra, como pegamento para que los rancios y los que añoran el franquismo se sientan representados por un espacio político que, si no aglutina, se conforma con liderar. Ojalá el PP se estrelle con esta estrategia y a Casado le devoren los suyos.

“Derechita cobarde”

A José María Aznar podemos echarle en cara muchas cosas pero no que se esconda: él es de derechas. Y si tiene que escoger, no escoge precisamente el centro-derecha porque eso era un invento de Rajoy. Es más: si tiene que partirse la cara con Abascal para defender la posición conservadora hasta lo casposo de su formación, se la partirá. Aznar, por supuesto, se siente cómodo con el discurso de Casado, que para algo es su delfín (hay quien asegura que hasta su marioneta), y le ayuda a ubicarse con el músculo que al expresidente nunca le ha faltado porque él va de frente, va de cara, va de cara al sol.

La reina no será fértil el viernes

No se me ocurre otra manera de que la reina de España apoye la huelga feminista del 8-M que haciendo coincidir su ciclo menstrual de tal manera que no sea fértil el próximo viernes. Igual opta por no mantener relaciones sexuales con Felipe VI, directamente. Es la única manera que tiene de hacer huelga, por definición. Porque no hay figura menos feminista en el mundo que la de la esposa de un rey que lo es gracias a la ley sálica, es decir, obviando que tiene dos hermanas mayores, que obtiene un trabajo por ser “la mujer de” y que este pasa por proporcionar herederos. Letizia, reina y moderna no puedes ser.

Europa, ¿colaboracionista?

Creo en el trabajo que hacen nuestros representantes, sus ayudantes y los funcionarios en Bruselas y Estrasburgo. Y también creo que algo estamos haciendo mal los periodistas al contarlo. Y eso que han pasado por esa corresponsalía compañeros muy talentosos. Pero, a veces, “Europa” no nos lo pone fácil: ¿cómo explicamos que el proyecto europeo pasa por dar voz a Javier Ortega Smith, de Vox, y negársela a Puigdemont, cuando los dos querían hablar de Catalunya? Que sí, que la libertad de expresión es importante y que los procedimientos deben guardarse. Pero la extrema derecha tendrá voz y un presidente electo, no.

No en mi nombre

Como miembro de la Asociación Vasca de Periodista lo soy también de la FAPE, y como persona no puedo estar de acuerdo con todas las decisiones que otros toman en mi nombre. Por ejemplo, no quiero que en mi nombre nadie pida que se eliminen los bloques electorales en los informativos. Creo que ese espacio tasado es una garantía y que si los entes públicos se pudiesen comportar como los privados, muy pocos estarían a la altura y se pasarían el día hablando de Sánchez y Casado, cuando no de Abascal o Rivera (y a los hechos me remito). ¿Y Euskadi, qué les importa a esos cuatro?

No valoramos nuestro tiempo

Solo hace falta un vistazo a nuestro día a día para darnos cuenta de que no valoramos nuestro tiempo, que no aprovechamos este regalo que es la vida. No hablo de vivir como si cada día fuese el último, pero sí de que todos nos demos cuenta de que nuestras horas tienen valor. Hector Barnés da un buen repaso a las rutinas laborales que se están extendiendo: aceptamos dedicar todo nuestro tiempo a trabajos que tienen que salir sí o sí. De eso se benefician las empresas pero no las personas (que son las que hacen las empresas, ¿o no?). Démonos relevos en el trabajo, demos valor a nuestras vidas.

“El terror supremo”

Siempre me quejo de que Twitter es un profundísimo pozo de lodo pero, solo a veces, uno llega a conmoverse gracias a usuarios como Diego Barros. Este profesor en EE.UU. tuiteó hace un par de días un breve hilo: “La imagen es de Yannis Behrakis. La tomó en la frontera entre Grecia y Macedonia en 2015. Un padre sirio llevando en brazos a su hijo. La novela la escribió Cormac McCarthy en 2006, la tituló ‘La Carretera’. Ambas, novela y foto hablan de lo mismo. El terror supremo”. La foto y los tuits llegaron como una bofetada y no se fueron (aquí estoy hablándoles de ello), sirven para recordarnos la suerte que tenemos.