Cuando no puedes tapar tu miseria

Arkaitz Rodríguez ha mentido sobre hechos pasados como Ortega Smith, arremete contra el PNV y el lehendakari como Espinosa de los Monteros y tuitea para arengar a sus masas en precampaña como Santiago Abascal. Lo suyo es fascismo populista de libro. Y tira de él, como todos sabemos, porque no puede tapar su miseria moral, que se le desborda. Son los Matute y los Iñarritu los que deberían de explicar cómo o a cambio de qué permanecen a su lado, y los que quedan inhabilitados para enfrentarse a la extrema derecha española cuando comparten candidaturas y proyecto con el Vox vasco.

La injusticia consumada

Creo que nadie ha expresado mejor que Javier Ollo, alcalde de Altsasu, el sentir generalizado después de conocer la confirmación de las condenas a una parte de los que participaron en la pelea de bar más famosa de Euskadi, tristemente: “Respetando las decisiones judiciales, la Sentencia del Tribunal Supremo, aun rebajando las penas, no revierte la desproporción judicial que afecta a este caso. Hoy nuevamente hay que reivindicar, desde la defensa de los Derechos Humanos, proporcionalidad y convivencia”. La otra parte, ya lo sabemos, ha sido condecorada y trasladada a otro destino si lo ha pedido.

¿Y ahora, qué, Pedro?

Más que en el titular, reparen en este subtítulo que hemos encontrado en El Independiente: “Las últimas encuestas dibujan una diferencia de menos de 10 escaños entre el bloque de izquierdas y el de la derecha, impulsado por la fortaleza del PP y el aguante de Vox”. Y ahora, ¿qué? ¿Esperamos a la sentencia del Procés que saldrá el lunes? ¿Cree Pedro Sánchez que se podrá posicionar mejor que Pablo Casado? ¿Amenazará con el 155 y después intentará negociar con ERC y PDeCat? ¿O lo fía todo a la exhumación de Franco? ¿Se cree que a la ciudadanía se le enreda y engaña tan fácilmente?

Pero, ¿a cuántos defenestró Iglesias?

Pablo Iglesias ha defenestrado a tanta gente en Podemos en solo cinco años que todos ellos han podido montar un partido y hacerle sombra. Me parece sorprendente, la verdad, pero no dejamos de leer noticias como esta de La Información: “Dos defenestrados por Iglesias se suman al equipo económico ‘verde’ de Errejón. Las propuestas de Más País serán diseñadas por Eduardo Gutiérrez y el candidato asturiano Segundo González, con los que colaborará Alberto Montero”. Y los andaluces, y “las mareas”, y los de Equo, y Bescansa, y Tania Sánchez (con la que rompió en público y en Facebook)…

Para Cortés el Senado es poca cosa

Pablo Casado ha decidido abrazar el marianismo para estas elecciones y le está saliendo bien. Pero somos muchos los que recordamos su verdadera cara, esa con la que competía de tú a tú con Vox por el discurso y la centralidad, sí, pero dentro de la extrema derecha. Ahora es otro: se ha dejado barba, como Rajoy, ha vuelto a contar con personas del entorno del gallego y está repudiando a los que eran sus fichajes estrella en abril, como Juan José Cortés. El padre de la niña violada y asesinada salvajemente, Mari Luz, sin embargo, le ha presentado batalla en las redes: se niega a ser relegado al Senado y hasta amenaza con dejar el PP.

Pocas bromas

La crónica en Twitter de Eduardo Bravo sobre el acto de Vox en Vistalegre de este fin de semana es estupenda, no solo por los entrecomillados que saca, también por la acidez con los que los comenta. Pero su corolario no puede ser más amargo y, a la vez, cierto: “Pocas bromas con el Vistalegre de los fachas. Es fascismo de libro. Y está calando”. No solo por lo del sábado: lo poco que les hemos visto hacer desde los parlamentos, las campañas de este año y su trayectoria hablan claro: Vox ocupa la extrema derecha con mensajes contrarios a la igualdad entre personas, con su apelación a lo bélico y con sus colaboradores.

Un ejemplo diáfano

No voy a escribir mejor que Javier Vizcaíno el repudio público que merece Javier Ortega Smith por acusar a las 13 chicas y niñas que asesinó Franco en un fusilamiento de “violar y torturar en las checas de la República”. El de Vox se inventó el argumento y se quedó tan tranquilo, pero la cosa no debería de quedar aquí. Hace bien Carlos Fonseca en Onda Vasca y Eldiario.es en aclarar que las acusaciones más graves contra estas chicas fueron ideológicas y que eso les costó la vida porque hubo un golpe de estado. La memoria, como reclama Fonseca, no solo es necesaria: es obligatoria. Y quien falta a esa memoria se retrata e invalida.

“Nos robaron el resultado electoral”

Con la nueva e innecesaria convocatoria electoral, el PSOE ha dado una segunda oportunidad a los fascistas, al PP, a Errejón, por supuesto, y a quienes quieren dejar claro a los socialistas que tomar por tonta a la ciudadanía es el pecado político más grave. Esto de Adriana Lastra es bastante elocuente: “El 28-A ganamos las elecciones y nos han negado y robaron el resultado electoral, y el 10-N vamos a votar para decirles a las tres derechas y a esa supuesta izquierda que el 11-N va a haber un Gobierno del PSOE en España”. Aquí, el PSOE es el único que ha robado los votos a quienes ejercimos nuestro derecho.

El autorregate de Ciudadanos

Cuando Ciudadanos decidió poner en marcha una moción de censura en el Parlament catalán y proponer una candidatura cuando no lo hizo después de ganar las elecciones, claramente, decidió utilizar las instituciones catalanas para realizar un acto de precampaña. De hecho, el principal mensaje de Carlos Carrizosa (el tipo menos recomendable del panorama político español, después de todos los de Vox) va más contra los partidos que se presentan en toda España (que son con los que compiten) que contra los nacionalistas catalanes. En resumen: otros que nos toman por tontos y contra los que debemos actuar.

Total, para acabar como UPYD

Ya saben que me gusta mucho el fútbol, entre otros motivos, porque sirve para explicar fenómenos sociológicos más complejos o poner ejemplos fácilmente entendibles (por lo menos, para mí) cuando hablamos de cosas mucho más serias. Por ejemplo: cuando un club de Primera intenta evitar el descenso fichando en diciembre a algún central treintañero de un equipo argentino, de mitad de tabla para abajo, acaba descendiendo. Si montas un equipo de Segunda terminas en Segunda. Y eso es lo que está haciendo Ciudadanos incorporando a UPYD: convertirse en el próximo UPYD.

Capítulo 1. El «insomnio» de Sánchez

Pedro Sánchez es de esos guapos que saben que lo son y actúan como tal para resultar, al final, un poco engreídos. Para colmo, tiene una voz bonita y también lo sabe. Y también actúa como el que sabe que tiene una voz bonita y, además, es guapo. Y por todo ello se cree, opino yo, que nos va a colar cualquier argumento siempre que veamos cómo lo suelta, como que no dormiría tranquilo con un ministro de Hacienda de Podemos, ahora que la desaceleración de la economía española es una realidad, por su inexperiencia. Hasta en eso nos engaña: es porque no se fía. ¿Por qué no lo dijo?

Capítulo 2. La «sinceridad» de Iglesias

Ya ven que les presento la conversación entre Sánchez e Iglesias como si fuera un serial… Porque es lo que es. Una turra de serie por capítulos que, de momento, ni engancha ni agrada. Al contrario, nos pone de mala leche porque todo esto que nos han intentado colar solo nos ha llevado a unas nuevas elecciones. ¿Y qué hacen Pedro y Pablo? Decirse cosas en diferentes entrevistas. ¿Quién gana? De momento, solo las cadenas que los llevan al plató. Porque ni la ciudadanía ni sus afiliados o simpatizantes hemos visto nada positivo de una forma de hacer política que es un auténtico pestiño.

Corolario: imprima usted su dinero

Pero volvamos al principio: Sánchez no se fiaba de un ministro de Hacienda de Podemos ahora que la economía se desacelera. Bueno, yo tampoco lo haría porque podían haberlo colocado en el puesto a Eduardo Garzón, el hermano de Alberto, el líder de IU. Eduardo es economista y estuvo colocado también en el gobierno municipal de Madrid como tal. No solo eso: da charlas por el mundo sobre su modelo económico que pasa por imprimir billetes cuando a un Estado le haga falta: “Todos los pesos que se quieran crear, se pueden crear”, ha dicho recientemente en Argentina, y no es la primera vez que lo leemos.

Son como niños, pero no pueden serlo

Allá sabrán en España pero dudo de que puedan seguir permitiéndose la clase política que tienen. España y cualquier país que aspire a ser serio, claro. Que sí, que en EE.UU. está Trump y en el Reino Unido, Johnson. Pero todo el mundo les señala como lo que son: esperpentos de la política fruto de los tiempos del tuit y la desinformación. Y así es como están viendo también a los líderes españoles desde fuera… Y desde dentro. Carlos Sánchez les pega un repaso en El Confidencial: “La política española se ha infantilizado hasta unos extremos inimaginables. No es solo una cuestión biológica. Reina lo trivial, la retórica hueca, lo superficial. La nada”.

Estos no están infantilizados

Los que no tienen nada de inocentes ni de pueriles son los de Vox que, al más puro estilo de la izquierda abertzale cuando ETA mataba, frente a una concentración de repulsa a un asesinato montaron una contramanifestación en Madrid denunciando todas las violencias. En este caso, no se trata de que los extremos se toquen, sino de fascistas de aquí y de allí, como les definió Andoni Ortuzar. Centrémonos en Vox y en Ortega-Smith que con Almeida, el alcalde de la capital, protagonizó un episodio asqueroso: ambos se enzarzaron en una discusión para ver quién era menos feminista y utilizaba más una muerte por violencia de género.

Sánchez arriesga esto

El Congreso tal y como está conformado hoy no está mal: para sacar adelante leyes y presupuestos, Sánchez tendría que satisfacer a Podemos, PNV y ERC, esto es, a quien propone medidas progresistas de verdad (por mucho que le moleste a los que quieren ser los “progres” oficiales vascos… Y tienen más pasado que presente), y a la derecha, el PP está arrinconado; Ciudadanos, en descomposición, y Vox, sin capacidad de influencia. Pero Sánchez quiere cambiar todo esto y nos obliga a arriesgarnos a que la extrema derecha tenga protagonismo, la que asegura que la violencia de género “es una gran mentira”.

Boadella, ¡para lo que has quedado!

Albert Boadella tuvo una época dorada como creador a la que siguió otra como “pensador” aupado por quienes querían atacar al nacionalismo en Catalunya. Hoy, Boadella es el referente de los más casposos en el PP, Ciudadanos y Vox, donde le han proclamado primer ministro de Tabarnia, ese territorio inventado dentro de Catalunya formado por los municipios en los que una vez ganó Ciudadanos. Jiménez Losantos, Arcadi Espada y Sostres le ríen las gracias y Boadella responde con declaraciones como: “Las manos de un macho no están para estar quietas”, en referencia a las denuncias de acoso contra Plácido Domingo.

Ciudadanos contra la inteligencia

Que el bilingüismo suma es algo tan evidente hoy que no debería ni cuestionarse, menos públicamente, y quien lo hace se autorretrata, como Sonia Reina. La de Ciudadanos asegura que un niño que habla euskera en casa y es educado en castellano tiene más dificultades para aprender. Además de falso, el silogismo evidencia un desconocimiento y un desprecio total por los sistemas educativos y la realidad: ¿cuántas personas terminan cada año la ikastola, el colegio o la universidad conviviendo con estos dos idiomas u otros, como le recuerda Maik, otro usuario de Twitter?

Todo esto quiere sumarlo Casado

A Casado le vale el machismo de Vox y la ignorancia de Ciudadanos, seguro que también le valen las bravuconadas para llamar la atención del Boadella de turno (por eso ha fichado a Cayetana Álvarez de Toledo o Isabel Díaz Ayuso). A Casado le vale todo, por eso quiere exportar a España la fórmula navarra (que no ha triunfado) y crear “España Suma” con Ciudadanos y Vox. Por eso y para evitar que después del 10-N Rivera coquetee con Sánchez. Pero el bloque, con la forma de una sola agrupación o de tres partidos separados, está ahí, da miedo y es la alternativa real al desencuentro permanente entre PSOE y Podemos.

Enfrente… O no

Al trifachito, con el nombre o fórmula que elijan, debería oponerse la izquierda española pero no lo hace: al contrario, permite que en unas nuevas elecciones generales se rearme. E ideológicamente las dudas de una parte de esa izquierda tampoco ayudan para alejarse de lo que impone y supone la extrema derecha: en El Confidencial han publicado un reportaje con mujeres musulmanas que viven en Madrid y hablan de lo difícil que les resultó dar el paso de quitarse el velo, de que es claramente una imposición y de que no les ayuda nada esa moda en la izquierda de hablar de la voluntariedad en el uso de esa prenda.

Cuando la sigla estorba

Si el partido al que perteneces tiene una pésima reputación tienes un problema, está claro. Y forma parte del juego tomar la decisión de esconder el logotipo. Pero lo que no puedes jugar es a ser lo que no eres, por eso del viejo dicho de que podrás engañar a poca gente mucho tiempo o a mucha, poco tiempo, pero no podrás engañar a todo el mundo todo el tiempo. Y en Euskadi tenemos uno de esos casos que enumeran en El Español sobre los políticos del PP que han ocultado su sigla. ¿También ocultan su ideología? ¿O están a disgusto? Entonces, ¿por qué siguen con esas siglas aunque las oculten? No me gusta que me tomen por tonto.

¿Y tú?

No me gusta Gabriel Rufián aunque nunca negaré que la primera vez que le vi en el Congreso me sorprendió para bien. Una compañera, mucho mejor periodista y analista que yo me advirtió de que no tardaría en ver lo que era realmente. Cuando vi una segunda intervención y una tercera y comprobé que era más de lo mismo, supe a qué se refería. Ahora, Rufián se queja de que Ortega Smith represente a cualquiera con un pensamiento anclado que podemos encontrar acodado en un bar. Lo dice él, que parece el típico progre de postal acodado en la barra de un bar dando lecciones a quien no le pregunta.

Deciden por nosotros

Marcelino Madrigal lanzaba el pasado fin de semana una reflexión al vuelo especialmente relevante: “Nos han colonizado. Es así. Sin pegar un tiro. Y no han sido los Estados Unidos, no. Han sido multinacionales de Estados Unidos que han impuesto sus criterios sobre la libertad de expresión y las ‘buenas’ costumbres que ha decidido un Consejo de Dirección”. Efectivamente: son empresas como Facebook y Google las que están diciéndonos cómo deben comportarse los partidos políticos, los gobiernos, los generadores de información y contenidos culturales, etc., lo deciden unas pocas personas millonarias y estamos acatando.

Hay esperanza

Noticias como la que daba la periodista Analía Plaza casi sin querer, por medio de un escueto tuit, sin embargo, nos reconcilian un poco con el ser humano y hasta con la profesión, en este tiempo de información que se devora a sí misma y de gigantes virtuales que se han tomado muy en serio lo del empoderamiento. Plaza no da detalles, solo escribe que: “¿Os acordáis de esto? Bueno, pues pusieron una demanda y han perdido”. Se refería a la denuncia de Jesús Encinar por la información de Plaza de que el propietario de un portal inmobiliario que recomendaba alquilar invertía en inmuebles para que otros lo hicieran.

El otro fútbol

Con la liga finiquitada es el momento del otro fútbol, el que se juega en los despachos, con representantes a los que el fútbol les importa muy poco y jugadores que besan el escudo el domingo después de firmar la renovación y cuando termina la temporada graban un vídeo para despedirse de la afición. Ya sé que igual estoy siendo un poco pesado con lo de Griezmann, pero uno ya está mayor para llevarse decepciones y prefiere llamar a las cosas por su nombre. El fútbol de los mercenarios existe, incluso es el mayoritario, pero no es el que más espectáculo ni pasión levanta. Y eso es lo que alimenta el fútbol.