España descubre la RGI

La nueva renta mínima española está disparando unos autorretratos estupendos. El ejemplo más claro es el del fundador de Idealista e inversor inmobiliario, Jesús Encinar, que tuiteaba tirando de sarcasmo: “¿Dónde hay que apuntarse para la renta esa que regalan? Es para un amigo”. Esa renta mínima es una garantía contra la exclusión y está dirigida a personas que no podían ahorrar y, por lo tanto, no pueden hacer frente a un mes sin trabajo ni ingresos. Quien piensa que es un dinero regalado para tocarse las gónadas muestra que carece de empatía y, sobre todo, que es una persona muy alejada de la realidad.

Pablo, no te flipes

Esa renta mínima hay que explicarla con mucho cuidado. No para que la entiendan los Jesús Encinar de España, esos grandes inversores que no van a querer comprenderla, sino para que la entienda la clase media que paga impuestos y no va a necesitarla. Lo que nadie necesita son mensajes de tertuliano de Pablo Iglesias: “Ese dinero no se va a ir a paraísos fiscales”. No puedes sembrar la sombra de la duda sobre todo menos sobre lo que no haces tú porque la cosecha es siempre para todos, también para los espíritus blancos. Es posible estar a favor de la RGI y estar en contra del populismo político.

La gran estafa española

La gran estafa española no son los impuestos, aunque los liberales se quejen de que los cobren y los que reparten carnes de progresista extiendan la duda sobre su uso salvo cuando los gastan ellos. La gran estafa española es la factura eléctrica. Y en plena crisis del coronavirus sumamos una prueba más: “El mercado eléctrico español sigue alejado de Europa: medio continente ‘disfruta’ de precios negativos este Lunes de Pascua mientras sube el ‘pool’”, es el enésimo titular indignante que leemos en El Periódico de la Energía, junto a gráficos que muestran que Alemania produce más energía solar que nadie.

No, no es un chiste

Joan Baldoví acertaba a criticar a Cayetana Álvarez de Toledo, que respondió varias veces a la pregunta sobre qué opinaba de cómo Rajoy se había saltado el confinamiento. La portavoz del PP se limitó a repetir lo que para ella era “un chiste”: cuánto más conoce a este gobierno, más quiere a Rajoy. El tema no es en absoluto una broma, ni mucho menos la que habla en nombre del principal partido de la oposición puede limitarse a volver a contarla. El tema es que la derecha española tradicional siempre ha pasado de las normas y de quienes critican su prepotencia. Ellos hacen lo que les da la gana. Y punto.

Pero esto no tiene un pase

Después de comparar a Rajoy con un perro al que se quiere más cuanto más se conoce a algunas personas, que en eso consiste el chiste, en el PP empezaron a defender con ahínco la figura del expresidente. Lo hicieron después de que en un programa educativo de RTVE, explicaran lo que es la incoherencia con varios ejemplos de alocuciones de Mariano Rajoy. El ministerio español de Educación, responsable último de la emisión, lo explicó en Twitter como “un error involuntario”. Parece que nos toman por tontos unos y otros, y parece también que a PSOE, Podemos y PP les falta, sobre todo, altura política.

Cuando la sigla estorba

Si el partido al que perteneces tiene una pésima reputación tienes un problema, está claro. Y forma parte del juego tomar la decisión de esconder el logotipo. Pero lo que no puedes jugar es a ser lo que no eres, por eso del viejo dicho de que podrás engañar a poca gente mucho tiempo o a mucha, poco tiempo, pero no podrás engañar a todo el mundo todo el tiempo. Y en Euskadi tenemos uno de esos casos que enumeran en El Español sobre los políticos del PP que han ocultado su sigla. ¿También ocultan su ideología? ¿O están a disgusto? Entonces, ¿por qué siguen con esas siglas aunque las oculten? No me gusta que me tomen por tonto.

¿Y tú?

No me gusta Gabriel Rufián aunque nunca negaré que la primera vez que le vi en el Congreso me sorprendió para bien. Una compañera, mucho mejor periodista y analista que yo me advirtió de que no tardaría en ver lo que era realmente. Cuando vi una segunda intervención y una tercera y comprobé que era más de lo mismo, supe a qué se refería. Ahora, Rufián se queja de que Ortega Smith represente a cualquiera con un pensamiento anclado que podemos encontrar acodado en un bar. Lo dice él, que parece el típico progre de postal acodado en la barra de un bar dando lecciones a quien no le pregunta.

Deciden por nosotros

Marcelino Madrigal lanzaba el pasado fin de semana una reflexión al vuelo especialmente relevante: “Nos han colonizado. Es así. Sin pegar un tiro. Y no han sido los Estados Unidos, no. Han sido multinacionales de Estados Unidos que han impuesto sus criterios sobre la libertad de expresión y las ‘buenas’ costumbres que ha decidido un Consejo de Dirección”. Efectivamente: son empresas como Facebook y Google las que están diciéndonos cómo deben comportarse los partidos políticos, los gobiernos, los generadores de información y contenidos culturales, etc., lo deciden unas pocas personas millonarias y estamos acatando.

Hay esperanza

Noticias como la que daba la periodista Analía Plaza casi sin querer, por medio de un escueto tuit, sin embargo, nos reconcilian un poco con el ser humano y hasta con la profesión, en este tiempo de información que se devora a sí misma y de gigantes virtuales que se han tomado muy en serio lo del empoderamiento. Plaza no da detalles, solo escribe que: “¿Os acordáis de esto? Bueno, pues pusieron una demanda y han perdido”. Se refería a la denuncia de Jesús Encinar por la información de Plaza de que el propietario de un portal inmobiliario que recomendaba alquilar invertía en inmuebles para que otros lo hicieran.

El otro fútbol

Con la liga finiquitada es el momento del otro fútbol, el que se juega en los despachos, con representantes a los que el fútbol les importa muy poco y jugadores que besan el escudo el domingo después de firmar la renovación y cuando termina la temporada graban un vídeo para despedirse de la afición. Ya sé que igual estoy siendo un poco pesado con lo de Griezmann, pero uno ya está mayor para llevarse decepciones y prefiere llamar a las cosas por su nombre. El fútbol de los mercenarios existe, incluso es el mayoritario, pero no es el que más espectáculo ni pasión levanta. Y eso es lo que alimenta el fútbol.

Es imperdonable

“A Ciudadanos jamás les voy a perdonar tener en sus filas al Girauta, que se pasó años alimentando la teoría de la conspiración del 11M y formando parte de los ultraderechistas Peones Negros. Yo no olvido, cabrón, acudías a sus manis en la Plaza de Cervantes de Alcalá”, tuitaba recientemente El Yayo, un usuario conocido por su contundencia. Pero una simple búsqueda en Google confirma lo que cuenta: en eso andaba Girauta antes de ser uno de los portavoces del “centro”.

Es una buena noticia

Es una buena noticia que un juez haya prohibido la utilización de la herramienta que permitía leer Fariña reordenando las palabras de El Quijote. Por primera vez, de hecho, un juez echa una mano a la editorial y al autor. Porque esto va de vender libros y de que, a cambio de unos euros por lector, empresa y autor sigan contándonos historias y molestando a los poderes que tocan. Ya vale de tanto discursito fácil a favor de la libertad de expresión: es necesario poner en valor la empresa.

Vino sobre la marcha

Es cierto que vivo pegado a Facebook, Twitter o Instagram y que, a veces, se me olvida que elementos que para mí son cotidianos para la mayoría pueden resultar novedosos, como el modo en el que Facebook empieza a utilizar la gestión de los datos hasta límites poco decorosos: en El Confidencial recuerdan que la empresa no sabía cómo ganar dinero (lo mismo le ha pasado a Twitter durante más años), de la publicidad pasaron a la segmentación y de, ahí, a los datos, el dorado digital.

La versión de Jesús Encinar

Me parece necesario presentarles la versión de Jesús Encinar después de mostrarles la noticia en El Confidencial que tanto revuelo causó: en este digital acusaban a los fundadores de Idealista de invertir indirectamente en viviendas que luego se alquilaban en su plataforma, desde la que pregonaban las bondades del alquiler. Encinar se defiende en su blog: casi todo es falso y El Confidencial se ha vengado porque Idealista ha retirado la publicidad en vez de pagar más por ella.

Menos alarmismo con WhatsApp

Estoy muy agradecido a todos y cada uno de los lectores de esta columna, especialmente a los más críticos que siguen leyendo para sacar punta a lo escrito y obligándome a mejorar. Algunos, por suerte, hacen críticas constructivas y me corrigen: cuando publiqué que Protección de Datos podía multar a empresas y autónomos por usar WhatsApp con sus clientes omití por desconocimiento ciertas exenciones (menos de 250 trabajadores, móviles personales) que son relevantes.

O dejarlo correr

Me temo que no va a pasar nada. Cristina Cifuentes lo negará y la sombra de la duda sobrevolará un tiempo y volverá, ya más difuminada, de vez en cuando, pero la presidenta de la Comunidad de Madrid, como otros políticos del PP (empezando por Rajoy) no va a ceder a la presión de la oposición que le pide lo más lógico: dimitir si se prueba la acusación. Porque ésta es muy grave: no es que haya mentido en su currículum, es que habría alterado las notas para anotarse un máster.

Los modernos compramos en Amazon

¡Por supuesto que he comprado en Amazon! Y en Aliexpress, cuyos precios son tan bajos que invita a pensar en las dudas durante la producción. Amazon no es más que otra multinacional, y si Jeff Bezos se convierte en el hombre más rico del mundo no es porque Internet obre todos los milagros, lo logra exactamente del mismo modo que en cualquier otra empresa (como Zara, por ejemplo): apretando por lo bajo a los trabajadores (lo que ha provocado la huelga de ayer) para optimizar costes.

Solo prestaban el dinero

Incluso tomando al pie de la letra los argumentos de Fernando Encinar después de que le hayan acusado de adquirir pisos para ponerlos en alquiler en su portal, Idealista, que vendió por 25 millones, estos me parecen mal. Si él y su hermano usaron el dinero obtenido hablando de las bondades del alquiler, a modo de préstamo a un amigo para que éste se hiciera con pisos que acababan en su portal, siguen siendo culpables de maltratar su propia ética y estética. Pero, ¿a quién le importa eso?

La huida hacia delante

Simplemente, no puede ser. No puede ser que Podemos solicite en el Congreso despenalizar la venta de copias ilegales de películas o música porque se ha metido en un buen lío municipal con la muerte de Mame Mbaye. Además de que atufa a centralismo (como todas las instituciones están en Madrid sirven para deshacer el entuerto) y a utilitarismo, pone de manifiesto la incapacidad para resolver un problema que ellos mismos han creado fomentando los bulos que les vienen bien.

Facebook, a la baja

Será porque vivo pegado a estas redes, pero no me ha sorprendido el escándalo que ha hecho perder una millonada en bolsa a Facebook después de que supiéramos que Donald Trump se había beneficiado de los agujeros de privacidad que la empresa, simplemente, sabe que están ahí. La parte buena es el ramillete de textos sobre el funcionamiento de la herramienta que nos permite profundizar en la que hoy es, junto a Google, la mayor empresa de anuncios del mundo. Y nada más.

Malas costumbres

En el PP tienen la vieja costumbre de apropiarse de las víctimas desde la democracia. De las de antes, sobre todo de las que fueron víctimas del jefe directo de su fundador, no quieren saber nada. Pero cuando en un partido llevan tantos años tutelando a quien ha sufrido (conociendo los asesinatos de ETA en el PP), acaban por no darse cuenta de sus propios excesos. La dignidad de Ruth Ortiz, igual que en su día la de Pilar Manjón, pone en su sitio al PP. Y en el PP deberían de estar agradecidos.

El orden de los factores

El fallecimiento de Mame Mbaye, el senegalés que sufrió un infarto que derivó en graves disturbios en Lavapiés por la propagación de informaciones sin contrastar, sigue generando noticias. Hoy por el modo en el que medios y políticos (de Podemos) lanzaron la información de que Mbaye era perseguido por la policía municipal cuando, según parece ahora, los agentes intentaron reanimarle cuando se desplomó. Este asunto solo se desanuda con coherencia y firmeza. Que levante la mano quien las tenga.

Jesús Encinar responde

Jesús Encinar respondió bloqueando primero a quienes enlazaban la noticia en El Confidencial sobre su nueva labor empresarial: la compra de pisos para alquilarlos en Idealista, el portal que fundó, desde el que alentó el alquiler, y que ha vendido por 25 millones, según el digital. Después tuiteó para cargar contra la periodista y el medio, a los que acusó de vengarse y chantajear porque Idealista había dejado de anunciarse. Finalmente, nos emplazó en su blog. Le esperamos.

La causa

No dudo de la habilidad de Donald Trump para obtener beneficio propio. De alguna parte ha tenido que salir su fortuna, o lo que queda de ella. Sí dudo de su honestidad y de que esta habilidad sea compatible con unas ideas políticas interesantes. Pero fíjense cómo sabe salirse con la suya: mientras nos tenía entretenidos con su Twitter, en Facebook recababa información de hasta 50 millones de usuarios y votantes por medio de un agujero de la privacidad.

Y la consecuencia

Facebook ha perdido un 7% de su valor (de momento) después de que supiéramos cómo Trump extrajo datos de hasta 50 millones de estadounidenses en esta red social: Cambridge Analytica aprovechó la cesión de información que hacen los usuarios de Facebook a aplicaciones que se coordinan con esta red social (más cada vez). Esta cesión ofrece información de nuestros perfiles… Pero también el acceso a nuestros contactos, y esta vulneración de la privacidad es imperdonable.