«FCK SORTU»

Ya llevamos un par de veranos en el que el pistoletazo de salida lo pega la primera pugna entre Sortu y GKS por el espacio en los recintos de las txosnas. Una apertura que nos sirve para hablar del control que hace ese partido de esos espacios, control ideológico, económico y logístico, y de cómo el bloque que se sitúa a su izquierda quiere comerse la porción que cree que le corresponde porque lo esencial es quién reparte el pastel. Me temo que ya tendremos oportunidad de hablar de la falsa protección ante los ataques sexistas y de la violencia a las personas que trabajan como policías, que no podrán disfrutar de las fiestas de sus municipios.

Pero tienen libertad

Leo en El Plural que “los enfermos de ELA muestran su indignación por el copago impuesto por Ayuso que reduce sus ayudas” y pienso: pero tienen libertad y bares. Sí, es un chiste malo e inadecuado porque estamos hablando de algo muy, muy serio. Demasiado para que el gobierno de Madrid haya decidido rebajar hasta en un 40% la ayuda máxima para los casos más graves. Ahora, el techo pasa a ser de 6.000 euros, en vez de 10.000. “En algunos casos, los 10.000 euros que están previstos en la ley nacional de ELA se quedan en 3.200”. Este es el resultado de las rebajas de impuestos que anuncia el PP madrileño como si fueran positivas.

Como si no sucediese

Gracias a que en Internet quedan irreductibles como El Periódico de la Energía nos enteramos de que “la justicia holandesa ejecuta el embargo de la sede del Instituto Cervantes e inicia su venta en subasta para saldar los impagos de las renovables”. Hasta 10 millones de euros pretenden recaudar los acreedores tras un “embargo promovido para satisfacer las cantidades adeudadas por el gobierno de España”. En la sede ya hay un cartel que anuncia la subasta del edificio, lo que el ministerio español cree que “parece destinado a un fin puramente periodístico sensacionalista”. Según el mismo digital, no es la única deuda española similar.

¿Y si dejamos de grabar en vertical?

Lo propone Yassin, un creador de contenido humilde con el que solo puedo estar de acuerdo: dejemos de grabar vídeos en vertical solo porque las redes sociales los potencian para que sigamos consumiéndolas en los dispositivos móviles. Pero no tiene sentido: nuestra mirada no esta hecha para lo vertical, nos perdemos contexto, planos más bonitos (sí, lo bonito importa), incluso podemos perder calidad con los recortes y genera más trabajo a las y los editores para un producto peor. Entonces, ¿por qué lo hacemos? Porque así lo quieren TikTok e Instagram, que ya ha anunciado que va a mimetizarse con la otra red social. Plantémonos.

¿Y si dejamos de ver reels?

Instagram nos va a ofrecer reels como si fuese TikTok. Para ver las fotos de nuestras amistades o familiares tendremos que buscarlas. Unos reels agotadores, asqueantes, que nos absorben. Antonio Ortiz (una de las firmas más interesantes que podemos leer hoy) alerta de “un sistema informativo que produce adictos al algoritmo y a los chutes de dopamina”. Pero no tiene una visión crítica del consumo, sino autocrítica (que lo hace más interesante): “Ando buscando, renunciando a la soberbia intelectual, un Ozempic para mi atención”. “Lo conseguí con la dieta y el deporte; con mi atención, en cambio, soy débil”. Me representa.

Al final, sí era la chufla

Llevamos casi dos años viviendo en medio de una pandemia mundial. Ya hemos aprendido alguna cosa (muchas menos de las que creen que saben los listos con Twitter) y algunos, sin embargo, siguen sin darse cuenta de lo más básico: el principal vector de contagios es y ha sido la chufla. “Los veinteañeros disparan el contagio por ómicron: es la confirmación clara de dónde está el riesgo” (El Independiente). ¿Nos hemos equivocado? No pasa nada: rectificamos y mejoramos. Pero si no lo hacemos, si negamos la realidad, simplemente agravamos el problema. Y el problema no son los veinteañeros sino la relajación.

Y si no, que lean a Biden

En Euskadi, fue Maddalen Iriarte la primera en alzar la voz en nombre de las personas no vacunadas en la CAV, a las que el Pasaporte Covid señalaría. Acertó la de Bildu: de eso se trataba y ha funcionado para llamar a la vacunación. Y ahora es Ernai la que se apunta al negacionismo de lo que pille, porque para negar el virus o la validez de las vacunas va tarde. A veces echo de menos la contundencia de la Casa Blanca que ha tuiteado Zigor Aldama: “A los no vacunados os espera un invierno de enfermedad grave y muerte. Para vosotros, para vuestras familias y para los hospitales que acabaréis desbordando pronto”.

¡Pero qué morro!

Pocos titulares me han indignado tanto en este 2021 del que todas y todos hemos acabado hasta las gónadas que este en El Periódico de la Energía: “El Gobierno admite ahora que nunca ha abierto expedientes a Iberdrola por los desembalses de este verano”. Pero lo peor de lo que sabemos ahora, gracias a la pregunta que ha hecho EFE en el portal de Transparencia, es que “la gestión del desembalse se realizó con el consentimiento de las propias confederaciones, propiedad del Ministerio, pero no se tardó en acusar a la compañía de eléctrica de haber practicado abusos y de haberse beneficiado económicamente de ello”.

Ellas y ellos se lo han buscado

Lo Malo Conocido ha sido muy duro en su tuit sobre el desastre político de Ciudadanos, pero por desgracia para el partido de Arrimadas y Rivera, todo lo que dice es cierto: “Es normal que los de Ciudadanerds estén dolidos por las acusaciones de traición como excusa para darles el patadón y convocar elecciones: para el único mérito que tienen, que es el de ser unos palanganeros arrastrados ante el PP, encima se lo pagan así”. Sin duda, estamos asistiendo al fin del partido llamado a renovar la derecha (y lanzaron a Vox) y encabezar una nueva política (ya solo queda Podemos y lo está fiando todo a una sola jugada).

Las cosas, por su nombre

República.com es un buen medio digital: en él encuentras las noticias de las que se está hablando, columnas interesantes y, por lo general, enfoques comedidos, así que me da un poco de pena ponerle como ejemplo de lo mal escritos que están titulares como este: “El bloque del centro-derecha sumaría una mayoría absoluta holgada ante el retroceso de la izquierda, según un sondeo”. ¿Qué centro-derecha si el PP está echado al monte, Vox se sitúa a sí mismo con orgullo entre los partidos de la extrema derecha mundial y Ciudadanos, además de no contar ya para nada, fue quien sembró los vientos que liberarían a los fachas?

España descubre la RGI

La nueva renta mínima española está disparando unos autorretratos estupendos. El ejemplo más claro es el del fundador de Idealista e inversor inmobiliario, Jesús Encinar, que tuiteaba tirando de sarcasmo: “¿Dónde hay que apuntarse para la renta esa que regalan? Es para un amigo”. Esa renta mínima es una garantía contra la exclusión y está dirigida a personas que no podían ahorrar y, por lo tanto, no pueden hacer frente a un mes sin trabajo ni ingresos. Quien piensa que es un dinero regalado para tocarse las gónadas muestra que carece de empatía y, sobre todo, que es una persona muy alejada de la realidad.

Pablo, no te flipes

Esa renta mínima hay que explicarla con mucho cuidado. No para que la entiendan los Jesús Encinar de España, esos grandes inversores que no van a querer comprenderla, sino para que la entienda la clase media que paga impuestos y no va a necesitarla. Lo que nadie necesita son mensajes de tertuliano de Pablo Iglesias: “Ese dinero no se va a ir a paraísos fiscales”. No puedes sembrar la sombra de la duda sobre todo menos sobre lo que no haces tú porque la cosecha es siempre para todos, también para los espíritus blancos. Es posible estar a favor de la RGI y estar en contra del populismo político.

La gran estafa española

La gran estafa española no son los impuestos, aunque los liberales se quejen de que los cobren y los que reparten carnes de progresista extiendan la duda sobre su uso salvo cuando los gastan ellos. La gran estafa española es la factura eléctrica. Y en plena crisis del coronavirus sumamos una prueba más: “El mercado eléctrico español sigue alejado de Europa: medio continente ‘disfruta’ de precios negativos este Lunes de Pascua mientras sube el ‘pool’”, es el enésimo titular indignante que leemos en El Periódico de la Energía, junto a gráficos que muestran que Alemania produce más energía solar que nadie.

No, no es un chiste

Joan Baldoví acertaba a criticar a Cayetana Álvarez de Toledo, que respondió varias veces a la pregunta sobre qué opinaba de cómo Rajoy se había saltado el confinamiento. La portavoz del PP se limitó a repetir lo que para ella era “un chiste”: cuánto más conoce a este gobierno, más quiere a Rajoy. El tema no es en absoluto una broma, ni mucho menos la que habla en nombre del principal partido de la oposición puede limitarse a volver a contarla. El tema es que la derecha española tradicional siempre ha pasado de las normas y de quienes critican su prepotencia. Ellos hacen lo que les da la gana. Y punto.

Pero esto no tiene un pase

Después de comparar a Rajoy con un perro al que se quiere más cuanto más se conoce a algunas personas, que en eso consiste el chiste, en el PP empezaron a defender con ahínco la figura del expresidente. Lo hicieron después de que en un programa educativo de RTVE, explicaran lo que es la incoherencia con varios ejemplos de alocuciones de Mariano Rajoy. El ministerio español de Educación, responsable último de la emisión, lo explicó en Twitter como “un error involuntario”. Parece que nos toman por tontos unos y otros, y parece también que a PSOE, Podemos y PP les falta, sobre todo, altura política.

España descubre la política

Puede que hoy, por fin, haya un gobierno en España. Con un retraso injustificado desde que votamos en abril, Sánchez puede ser hoy presidente. Para eso, en el PSOE han tenido que negociar con los de ERC que le tumbaron los PGE dándole la excusa, con los de Podemos tras el fracaso de abril y con el PNV entre otros partidos. Lógicamente, Sánchez y el PSOE han tenido que ceder. Eso es una negociación. Eso es la política. Y si no es así hablamos de otra cosa: o de una dictadura o de un negocio (o las dos cosas). Me sorprende que a estas alturas haya españoles capaces de sorprenderse ante la política más básica.

Lo que urge

Espero que el nuevo gobierno meta mano rápidamente a la factura eléctrica que es, sin duda, la mayor estafa consentida que hayamos presenciado: “El precio medio del mercado eléctrico diario español en 2019 fue de 47,7 euros por megavatio hora, lo que representa un 26,5% más que el de Alemania y un 20,9% más caro que el de Francia, según datos de la Asociación de Empresas de Gran Consumo de Energía” (El Periódico de la Energía). ¿Por qué? ¿Y por qué a ese precio tenemos que sumar peajes y compensaciones a una industria que tiene un margen de beneficio mayor, permitido y sin justificar?

Lo que es obsceno

El televisivo Quique Peinado me pareció obsceno cuando tuiteó: “Ganar 130.000 al año es la puta hostia de dinero. Os lo digo yo que me pasé 36 años sin ganarlos y ahora sé lo que es”. Pero lo realmente obsceno es que redactores, columnistas y contertulios hayan clamado contra esta subida de impuestos. Lo que no tiene ninguna lógica es que quien cobra menos de 130.000 € sea beligerante (y lo hemos visto en Twitter) porque los que sí lo cobran tengan que pagar más impuestos. Lo que es una pasada es cómo la derecha y la extrema derecha protegen a las clases más favorecidas y mueven al voto a las menos favorecidas.

Necesitan una España normal

Los que nos queremos ir estamos asistiendo a cómo España prepara el escenario más favorable a que lo hagamos. Incluso la extrema derecha calienta el “Spexit” cada vez que Europa actúa de un modo que no le gusta. Pero si somos solidarios y pensamos en los que quedarán en esa España sin Euskadi y Catalunya, y dividida, tenemos que darnos cuenta de que necesitan otro país, no ya con un nuevo modelo económico, también político y judicial: si “Estrasburgo condena a España a indemnizar a los dos jóvenes catalanes que quemaron fotos del Rey” (Europa Press) es porque la caverna les condenó antes.

Sí, va de esto

Tiene razón Luis Tudanca: la extrema derecha no deja de hablar de la unidad de España y de traición de quienes apoyan al gobierno que, si nada se tuerce, saldrá hoy, y lo hace por un motivo claro. “En realidad, todo el ruido, todo el humo es para tratar de que no se llegue a la subida del SMI, de las pensiones, a la ley contra el cambio climático, a la Memoria Histórica, a las subidas de impuestos a los que más tienen… No lo olvidéis”. Eso es lo que está en juego: el modelo de su patria y el encaje en ella, o no, de quienes no estamos a gusto ni con ese modelo ni con ninguno pasado.

No es la App, es el morro

Nace un banco nuevo, Revolut, que, cómo no, se basa en una App: así, la tecnología nos ayuda a cambiar hábitos porque perdemos la confianza en lo tradicional. Los bancos, además, ayudan a que tomemos la decisión: nos quitan las oficinas y nos hacen pagar por los trámites físicos. ¿Qué más me da pasarme a un nuevo banco si, total, tengo que hacerlo todo por Internet? Lo que sí importa es cómo se construye la nueva entidad: según Eldiario.es, Revolut pone como prueba a los candidatos a un puesto de trabajo conseguir 200 nuevos clientes, les contraten o no.

No es el voto, es la actitud

Me cuesta creer que Celia Villalobos haya votado en contra de levantar el famoso “impuesto al sol” cuando el resto de su partido se ha abstenido. No creo que una política como ella, de vuelta de todo, se vaya a meter en ese fregado. Simplemente, creo que estaba distraída cuando le informaron del sentido del voto, o puede que incluso pasaran de ella. De lo que estoy bastante seguro es de que a Villalobos le dio igual no enterarse como le da igual haberse equivocado. Y esto es lo grave y lo que define al PP: que personas como Villalobos sigan ocupando un sitio y un sueldo en la política.

Nick Clegg como revulsivo

Facebook está ante su mayor crisis de reputación. Siempre ha habido críticos, siempre ha habido noticias controvertidas, siempre ha sobrevolado la duda sobre lo que hacían con nuestros datos y siempre ha habido analistas que la daban por muerta en unos meses. Pero esto va en serio: robos de información, las mentiras que hacen ganar las elecciones a Trump y, ahora, el engaño sobre la viralidad de los vídeos que nos han costado dinero en producción o publicidad. Con todo esto sobre la mesa, Facebook se encomienda ahora al expolítico británico Nick Clegg.

Instagram como escaparate

Para Facebook la caída de su buque insignia, de la red social que lo ha sido todo, que ha cambiado el mundo y que da nombre a la gran empresa en la que se han convertido, es importante. Pero lo van paliando con el modo en que nos hemos acostumbrado a WhastApp y el éxito de Instagram. Todos somos más felices desde que lo tenemos. Por lo menos, cuando posamos para las fotos que verán nuestros amigos. Y es ya una fuente inagotable de costumbrismo mundial: la última moda, la de espiar (en argot, “stalkear”) a los hijos de los ricachones rusos.

Los que mejor se lo han montado

Después de aquel: “¿A qué piso va, señor?”, de pensar que tengo el mismo aspecto que el resto de padres de los compañeros de ikastola de mis hijos y de comprobar que mi peluquero de toda la vida cada vez tarda menos en cortarme el pelo, la mayor muestra de mi propia vejez fue ver un tuit en el que un millenial preguntaba: “¿Alguien sabe qué serie es esta?” mientras mostraba el vídeo de un chiste de Friends que le había hecho gracia. Y es que hace 14 años que se terminó. Sin embargo, sigue reportando 20 millones de dólares a cada protagonista al año y 1.000 a la Warner, según Espinof.