Lo que cuenta Corinna

Corinna zu Sayn-Wittgenstein cuenta muchas cosas a la BBC sobre su relación (cómo Juan Carlos I llevaba una vida separada de la de Sofía de Grecia y, más tarde, rompe con la propia Corinna porque lleva tres años viéndose a la vez con otra mujer), los alegres gastos del Emérito (aviones privados, médicos contratados 24 horas, safaris, los 65 millones regalados), y lo que importa: “Lo que me parece extraordinario es que estén convirtiendo 40 años de modus operandi de una empresa familiar en un foco sobre una persona. Y esa persona soy yo… Porque habrá cientos de cuentas en otras jurisdicciones”.

“De esta salimos mejores”

Tenía claro que no íbamos a salir mejores de la pandemia y el confinamiento igual que tengo claro que volveremos a vivir con la falsa (y cara) alegría de antes en cuanto haya vacuna y medicamentos que lleven el margen de muertes por coronavirus a unas cifras similares a las de la gripe. No hemos mejorado, de hecho, estoy seguro de que nos hemos vuelto más egoístas y hemos empeorado. Algunos no tienen problema en demostrarlo: “Una peregrina sigue haciendo el Camino con 17 personas pese a dar positivo” (El Progreso). Y si da negativo, ¿iba a perderse la jornada y las risas? Así somos, dejemos de buscar culpables.

No son otros los culpables únicamente

Forma parte del juego democrático que el elector, cuando vote, esté eligiendo también al gobierno al que echará las culpas. Y si no vota, también tiene derecho porque sostiene a ese gobierno vía impuestos. Es así desde el principio de la democracia y antes, cuando los absolutistas eran los culpables de los males. Pero ese juego no evita nuestra responsabilidad cuando la tenemos, como ahora mismo. Me alivia que Antonio Cartier también perciba lo que yo: “¿Vosotros también tenéis a gente en Twitter quejándose por lo mal que está todo mientras en Instagram suben fotos abrazados a sus amigos?”.

En efecto

Casi siempre, Twitter es un enorme colector, solo superado por Tiktok. Pero a veces tiene fogonazos muy interesantes, como este tuit de un usuario que firma como “Karthografo” y luce un lazo amarillo junto a su nombre. Este es el mensaje, a mi entender, finísimo: “Los monolingües que tienen como objetivo encontrar trabajo en administraciones bilingües parten de una premisa falsa, la de que la finalidad de la administración es dar trabajo. Falso. La finalidad es prestar servicio en las lenguas oficiales a todos los ciudadanos”. En efecto, el que prevalece es el derecho de quien usa el servicio, no de quien oposita.

Tan lista no parece

Otro que ha andado fino es César Calderón en la columna que dedica a Cayetana Álvarez de Toledo: “Sorprende ver estos días en medios y redes sociales una sospechosa procesión de dolientes viudas y plañideras de Álvarez de Toledo que no se cansan de loar las muchas virtudes de la finada, especialmente cargos públicos de Vox y periodistas cercanos a quienes no se les conocían veleidades cayetanistas previas. (…) Una persona muy lista y bien formada no tendría por qué recordárselo a todo el mundo todo el tiempo. (…) La arrogancia no es muestra de aguda inteligencia, sino placebo y espejismo de la misma”.

Absolutamente intolerable

Nada justifica el acoso que están sufriendo Pablo Iglesias, Irene Montero y sus tres hijos pequeños, tanto en su residencia habitual como durante las vacaciones. Su salida de Asturias “por motivos de seguridad” (esto es, porque habían hecho pública su situación y hasta les esperaban al entrar a un bar) es absolutamente intolerable. Los dos políticos tienen derecho a una vida privada y al descanso, como todos. Y los hooligans que participan y alimentan este acoso tienen que ser frenados en seco. Esto no es un escrache, que también me han resultado siempre criticables, esto es intolerable. Y punto.

Increíble

La capacidad de Juan Carlos I de hacer lo que le da la gana me parece increíble. Por supuesto, sé que es fruto de décadas de impunidad, de políticos, fuerzas de seguridad del Estado y de medios de comunicación tapándole los escándalos, pero sigo sin alcanzar a comprenderlo: ¿por qué? Y que no me vengan con que devolvió la democracia a España y luego la salvó durante el golpe de Estado del 81, que visto lo visto y leído lo leído, cada día cuela menos. Dos semanas después sabemos que el Rey Emérito está en Emiratos Árabes Unidos, una dictadura que ya ha sido generosa con él antes. Se ríe de su España.

Insalvable

Cada vez soy más escéptico en política: no creo en grandes giros ni en grandes tácticas a largo plazo. Y menos en la política española, que se caracteriza por el aquí y ahora, y por corregirse continuamente. Así que la decisión de Casado apartar a Cayetana Álvarez de Toledo de la portavocía, en mi opinión, no es más que eso: una corrección. No creo que suponga la apertura del PP para facilitar la vida al PSOE ni de lejos. Y después de esta corrección, vendrá otra, porque Álvarez de Toledo como diputada del PP pero relegada, mal; pero fuera de la bancada y con los brazos de Vox abiertos, puede ser todavía peor para Casado.

Imbéciles

Ayer me sorprendió pasar por delante de la concentración de negacionistas de la pandemia en Bilbao y encontrarme a más de 20 personas. Me sorprendió y me preocupó. También vi a ertzainas identificando a esos ciudadanos que, sin mascarilla, creen que desafían a alguien pero solo exhiben al tonto del pueblo. Espero que las multas lleguen y que no sean recurribles, y más en Madrid, donde convocantes y alborotadores como Miguel Bosé han generado este efecto llamada para escépticos radicalmente equivocados. Está claro que del confinamiento no hemos salido mejores y que algunos han salido muy mal. Sin eufemismos.

Inesperado

El vídeo de la fiesta multitudinaria en una piscina de Wuhan que lleva un par de días corriendo por las redes sociales me sorprendió tanto que, pese a encontrarlo en una fuente fiable como el Twitter de la agencia France-Presse, tuve que confirmar que era real, en Wuhan y actual. Y parece que sí lo es. La ciudad, epicentro de la pandemia mundial, ha recobrado la normalidad casi por completo y, aunque parezca una macrofiesta, algunos corresponsales en China han aclarado que el aforo sí estaba limitado. En cualquier caso, el mensaje es esperanzador: sí, se puede salir de la espiral de contagios… Pero con mano dura y conciencia social.

Cada día que amanece…

No sé si el número de tontos crece, pero sí estoy seguro de que cada día que amanece vemos más tontos. Y no porque los busquemos: se exhiben sin rubor. Como los que se manifestaron en Madrid sin mascarilla asegurando que la pandemia es falsa y que las medidas para protegernos son para controlarnos. El tema da pie a muchos chistes pero no podemos perder de vista la gravedad del fondo: la protesta estaba promovida desde el entorno de la extrema derecha española, y aunque el fascismo no tuviera nada que ver, solo el hecho de que se extienda este escepticismo equivocado ya es preocupante.

Sí, seguimos pagando

“El CNI habría dado cobertura a la salida de España de Juan Carlos I y estaría ayudando en el dispositivo de seguridad que tiene el rey emérito”, leemos en El Nacional, y confirmamos que, efectivamente, seguimos pagando gastos que genera el padre de Felipe VI. No sabíamos hasta ayer dónde estaba, no sabemos qué hace, pero sí sabemos (ya lo intuíamos) que le pagamos la seguridad, cuando menos. Vamos, que sí hay mucha gente que sabía lo de los Emiratos Árabes, y si la mayoría lo desconocíamos es porque el velo mediático funciona pese a que la opinión pública (fuera y dentro) ya mira por los descosidos.

Se cree en la democracia o no se cree

Donald Trump no cree en el voto por correo. Dice que se puede manipular. Y a las puertas de un otoño complicado (votarán el 3 de noviembre) en el que el voto por correo será una opción real para muchos estadounidenses, la creencia del actual presidente es preocupante. Sobre todo, porque su intención es no facilitar los recursos necesarios para garantizarlo a quien quiera ejercerlo. Así, parece que Donald Trump no cree en la democracia: fue presidente sin quererlo, sin tener un discurso sólido y con el apoyo de la extrema derecha. De esos mimbres, estos cestos. Pero más temo los que vendrán.

Negre, ni youtuber

Javier Negre se ha quedado sin comentar en su canal de YouTube la manifestación de los que niegan la pandemia, y si fuera estadounidense estaría haciéndole la campaña a Trump, por supuesto. Pero no puede hacer ni una cosa ni la otra porque YouTube le ha cerrado el canal “por infringir la política de acoso, amenazas y ciberacoso”. Por lo general, la plataforma solo actúa “de oficio” en casos de pornografía, así que han sido los usuarios los que le han tumbado las emisiones. No soy partidario de coartar la libertad de expresión, pero a Negre ya le conocemos y sus contenidos, que firmaría Vox, están mejor sin emitir.

¿Qué pasa con Fortnite?

En este ritmo trepidante de consumo de contenidos que potencia Internet ni siquiera las grandes estrellas del medio sobreviven mucho tiempo. Así, Fortnite no es hoy lo que era hace solo un par de años, pero sigue siendo un juego con muchos seguidores que, ahora, no está disponible en las plataformas de Apple ni de Android para su descarga (en este último soporte es más fácil obtenerlo en otros espacios y que siga funcionando en el móvil). El motivo: que Fortnite ha desarrollado un sistema de pago que se salta a las plataformas y su mordida (un 30% del precio), lo que es injusto, básicamente, para el resto de desarrolladores.

La vida sigue igual, claro

Vuelvo de mis vacaciones de proximidad y ratifico (porque hoy es imposible desconectar del todo) que la vida sigue igual. No esperaba otra cosa, la verdad. Especialmente, después de comprobar que no hemos cambiado… Ni siquiera después de una pandemia y un confinamiento. El dibujante satírico Pedro Vera necesitaba menos caracteres que yo para definir una situación en la que los únicos culpables somos nosotros (aunque busquemos otros, desde los gobiernos a los hosteleros): “Ya están hechos todos los anuncios posibles sobre saldremos mejores y héroes. El de somos mierda pura, ¿para cuándo?”.

O peor

Lejos de sacar lo mejor de nosotros, la crisis sanitaria y económica provocada por el coronavirus está poniendo en evidencia el carroñerismo de algunos. Una serie de miserias escondidas en la época en la que todo era fácil y expuestas cuando las cosas se ponen difíciles: Miguel Bosé está siendo uno de los protagonistas este verano por sus argumentos ridículos con los que intenta explicar desde Twitter que esta pandemia es falsa. Bosé se ha convertido en una especie de terraplanista vírico y no hace más que el ridículo, como cuando apoyó la manifestación sin mascarillas de ayer en Madrid.

Por supuesto, Juan Carlos

Además del coronavirus y nuestro comportamiento, el protagonista del verano es, sin duda, Juan Carlos I, que ha huido de España con agostidad y en cuanto se ha visto mínimamente amenazado. Vamos a tener muchas oportunidades para escribir sobre él, para empezar, cuando sepamos finalmente dónde se ha refugiado. De momento, no me cuesta imaginar una escapada sórdida, más que lo que sugiere mordazmente Javier Malevo: “Según fuentes cercanas al Emérito, don Juan Carlos se encuentra tranquilo y reflexivo en su nueva residencia tras follar dos veces, pegarse un bañito y beberse media botella de whisky”.

¿Esto es lo que nos espera?

Todavía tenemos un par de semanas de ritmo lento, una calma rara que se altera cada día por las cifras del coronavirus y por Juan Carlos I jugando al escondite. Claramente, septiembre nos traerá la segunda oleada de la pandemia, pero también la del blanqueo a ETA que está intentando la izquierda abertzale. Un blanqueo que, como el de cualquier otro fascismo, no podemos permitir. Al respecto, Javier Igea tuiteaba: “Lo que no entiendo es que haya gente de fuera del País Vasco empeñada en hacer ganar la batalla del relato a una Izquierda Abertzale que es la primera que sabe que perdieron todas las batallas”.

La llantina

Lo que no ha parado tampoco durante el verano es la llantina de Podemos, ahora penando porque, según su argumentario, un juez ha ido “a pescar” algún delito basándose en declaraciones e indicios vagos. Como siempre, los de Iglesias y Echenique piensan que la política empezó con ellos, pero no es así: ¿cuántos partidos y líderes han sido perseguidos judicialmente regalando titulares a la caverna mediática en procesos que se han quedado en nada… O con consecuencias catastróficas, como en Catalunya? Así que, menos kleenex y más manos a la obra desde el gobierno o la mayoría en el Congreso para detenerlo.

La semana magnífica de Juan Carlos I

Sigo pensando que se trata de una voladura controlada que aprovecha la pandemia para tapar una serie de escándalos que ya no podían ocultarse por más tiempo, pero pese al velo habitual y el manto excepcional, Juan Carlos I habrá vivido su semana más increíble (para él) de su vida: hemos sabido que la dictadura saudí le regaló 100 millones cuando era jefe de Estado; que donó 65 a una mujer sin que conozcamos (aunque algunos lo intuyen) por qué; que dio la dirección de Zaruzela para la cuenta en Suiza, que recibía 100.000 € mensuales en mano y que acumulaba millones en metálico que traía en maletines.

Esto es Vox

Lo más grave es que Vox es un partido ultra que representa sin complejos a la extrema derecha y que se relaciona con formaciones similares sin tapujos. También es grave su programa económico, liberal hasta el extremo. Y no son menos graves sus planteamientos negacionistas en consensos sociales como la igualdad real entre personas o la violencia contra la mujer. Además de todo esto, es un partido ridículo que cuenta con diputadas como Mireia Borrás que no tiene problema en subir al estrado y poner en duda el cambio climático y el calentamiento global. Y algunos, todavía, le hacen el caldo gordo.

Todo ha cambiado para que siga igual

Podemos, en caída libre; Ciudadanos, reducido a cenizas; y Vox solo inició el camino de la nueva política más tarde y por eso llegará más tarde su debacle (aunque sus votantes ultras, ahora también espoleados, seguirán ahí). Ante esta realidad, el bipartidismo en España se recupera, como señala César Calderón en Twitter. Al final, todo cambió (legislaturas cortísimas, repeticiones electorales, política-espectáculo, vicepresidentes pidiendo que les recomienden series mientras sus partidos se estrellan electoralmente…) para que todo siga igual. ¿De verdad alguien se creyó que “vinieron para quedarse”?

Yo, tampoco

Dice el ministro español de Sanidad que “no veo la Liga con público el 12 de septiembre, pero vamos a esperar”. Yo, tampoco, por desgracia. Ya nos han enseñado cómo es el fútbol en estadios vacíos… Y ha funcionado porque la industria ha seguido produciendo churros en forma de derechos de televisión, camisetas de mierda a 100 € la unidad, comisiones millonarias por traspasos… Y también nos hemos probado a nosotros mismos y, visto lo visto, si nos dejan acceder a nuestros asientos por turnos y con cupos, ¿vamos a ser capaces de estar en ellos, manteniendo la distancia? Como Illa, lo dudo mucho.

Hacemos lo que podemos

Conozco a autónomos que van a mantener sus negocios abiertos en verano para recuperar algo de lo no ingresado. Y conozco a otros que han decidido parar pese a haber tenido su negocio cerrado durante tres meses. ¿Dónde podremos ir todos? ¿Y cómo? ¿Hoteles sin piscina ni buffet? Pisos alquilados en Airbnb… ¿Y correctamente higienizados por los “anfitriones”? Tenemos muchas dudas, pero haremos lo que podamos: trabajar o descansar pero sin el estrés del confinamiento. Hagan lo que hagan, de corazón: disfruten, bésense (en sus unidades convivenciales) y ríanse. Ojalá las mascarillas tapen solo sonrisas.