¿Quién mantiene viva a ETA?

Muchos de los que formaron parte de ETA hoy están integrados en la vida política vasca. Eso es tan cierto como que si esperamos a que todos ellos abandonen esa vida civil viviríamos en un bloqueo y en una injusticia (porque los jueces han ido retirando y restituyendo derechos ya). Pero tengo la sensación de que eso es lo que quieren algunos y de que no soy el único que lo cree: María Jáuregui, hija de Juan María Jáuregui, discutía en Twitter, en público, a Consuelo Ordóñez la legitimidad de una víctima a mantener viva a ETA con el apoyo (o el provecho) de colaboradores del pensamiento único como Fernando Savater.

Los extremos… Se abrazan

Un buen conocedor del Parlamento Europeo como Miquel Roig apuntaba la coincidencia en el voto de Vox y Podemos en contra de la nueva comisión europea presidida por Ursula von der Leyen. Por cierto, Bildu voto también con ellos, con la ultraderecha española y la superizquierda superespañola. Los argumentos eran totalmente encontrados: para la izquierda es una comisión ultraliberal y para la extrema derecha, una comisión rendida a la izquierda y sus políticas. Y Bildu argumentará con otra “hipérbole” (como calificaba Roig estas razones o sinrazones) distinta su mismo voto contrario.

Sí, hay que tenerlo

El parlamentario de Vox en Valencia, David García, mostró una bandera en la cámara contra los totalitarismos, según él, pero en la que la esvástica se veía claramente y el símbolo comunista y el de la prohibición mucho más desdibujados, desatando el enfado en la cámara de representación. Anabel Alonso, a la que hay que reconocer el mérito que tiene por enfrentarse a cara descubierta a este fascismo, tuiteaba: “Hay que tener mucho estómago para ser cómplices de estos”. O mucho estómago, o mucha dependencia del poder. Por cierto, García se hace llamar “el parlamentario obrero”. Encima, recochineo.

Una España “preciosa”

Y en este contexto de extrema derecha desatada, izquierda española y vasca abrazada a ella en Europa, y las víctimas de ETA divididas entre quienes quieren mantener la presencia de ETA y quienes quieren pasar página, llega Telecinco y se cisca en todos con un comunicado que David Fernández, del equipo de Maldito Bulo, califica como “vergüenza”: los de Mediaset aseguran que ellos han hecho todo lo posible en el caso del posible abuso sexual dentro de la casa de Gran Hermano, y creen que hay un acoso mediático de la competencia ante un programa muy querido por la audiencia española (y vasca).

Dadnos más Merkeles…

Estoy seguro de que Merkel, como von der Leyen, reunirá a Vox, Bildu y Podemos en su contra. Ese es un buen motivo para estar a favor de ella. Pero hay más, como su empeño en hacer una Europa más fuerte (con una Alemania cada vez más fuerte, es tan evidente como lógico) o la intervención que destacan Sergio Mydeu-Olivares y Juan Ignacio Pérez en Twitter: Merkel ha clamado por la libertad de expresión pero ha puesto unos límites al mismo tiempo como la divulgación de odio y herir la dignidad de las personas. ¿Cómo estar en desacuerdo? Fácil: siendo un fascista, un irracional o estando lleno de miserias propias.

Las consecuencias de los ERE

Estoy seguro de que Pedro Sánchez creerá con firmeza que la sentencia de los ERE no va con su PSOE porque no es el de los barones, ni el de Susana Díaz, ni el de las viejas glorias socialistas. Pero está equivocado: su PSOE es el PSOE, y las condenas a las que fueron grandes figuras de su partido le salpican, aunque no se hayan enriquecido directamente (pero sí hubo quien se lucró, ¿o a dónde fue el dinero?). Pero no es menos cierto que para algunos, más concretamente, para algunas, la salpicadura es una ola. ¿Qué va a hacer Susana Díaz, que fue la sucesora de los condenados para levantar su imagen y la de “su” PSOE?

Pero, ¿esto cómo va?

Podemos, IU y su entorno van a consultar a sus bases si ratifican o no el acuerdo que Pablo Iglesias alcanzó con Pedro Sánchez en tiempo récord. Yo pensaba, básicamente porque ellos lo dijeron, que esto iba al revés y que su afiliación (los famosos “círculos”) tomaba las decisiones y no se limitaba a “ratificarlas”. También pienso son las direcciones de los partidos las que tienen que liderar y los militantes y simpatizantes seguirles… O no, por lo que me parece bien lo que hicieron Iglesias y Sánchez (ojalá lo hubieran hecho sin repetición electoral, eso, sí), pero el problema de Podemos, una vez más, va a ser la gestión de la expectativa.

Sí, va a suceder

No sé si Alberto Olmos está tirando de ironía, como aseguran algunos en Twitter, o aprovecha su columna para reflejar y alentar esa tipología de español que se echa a temblar ante la idea de que el estado de las autonomías vaya esta vez en serio: “Como es obvio, la culpa de este modelo de política dependiente de los señores la tiene el PNV, un partido enervante en su pequeñez y en sus seis señores. Que la vida de un país dependiera de seis vascos era malo, pero que dependa ahora de un señor de Teruel es ya una broma macabra fruto de tantas elecciones consecutivas”.

Incluso con los datos…

Incluso con el desglose de los datos que hace Miquel Roig el rescate bancario parece un atraco a mano armada: de los 65.000 millones que costó, 23.000 los puso el fondo de garantía de depósitos de los bancos… Y las cajas de ahorro (por lo que también hay dinero público). Los otros 42.000 millones largos los pusimos directamente los contribuyentes, según las últimas cifras. No estoy en contra de este rescate porque la alternativa de un desastre financiero era claramente peor, pero sí creo que cualquier abuso posterior de la banca a sus clientes es más doloroso, sangrante y sinvergüenza, y que tendría que haber un control “social”.

Sí, se trata de repartir el pastel

Fíjense en este tuit del periodista Mateo Balín. Voy al grano que la ironía, en este caso, creo que sobra: “Robert Moreno va a cobrar medio millón de finiquito por cinco meses de trabajo (…) Por 1,5 millones, por ejemplo, la Liga femenina ha ido a la huelga por un convenio digno”. La huelga de las futbolistas, como les he dicho desde que se anunció, no es solo por el fútbol, es por la igualdad que se consigue repartiendo el pastel de un modo más equitativo. Todo lo demás son brindis al sol y fotos con fondos rosa. Todo se arregla repartiendo mejor la tarta, ni nuevos patrocinios, ni futuros contratos televisivos, ni otras excusas.

Con Rivera, no, o puede que sí

A la hora a la que envío esta columna a la redacción del periódico desconozco si la propuesta de Albert Rivera a Pedro Sánchez ha sido bien acogida por el segundo o este se ha inventado otra excusa para llevarnos a las elecciones que persigue desde la noche del último 28 de abril. Juan Soto Ivars tiraba de sarcasmo (o eso creo) para describir la situación gráficamente en Twitter: “Rivera ahora mismo es el tío intentando llevase al huerto a lo que haya en la discoteca, con la camisa abierta y el pelo empapado, a las 5:55 de la madrugada. También os digo que a veces se caza algo en estas condiciones”.

El principio de subsistencia

Por supuesto, Albert Rivera hablará de responsabilidad patriótica o alguna cosa que le suene que diría un hombre de Estado. Pero la realidad es que si da aire a Sánchez y le permite la investidura solo está salvándose a sí mismo: Ciudadanos sería el partido más perjudicado en un adelanto electoral, según casi todas las encuestas. Pero, ojo, que algún político español aplique por fin el principio de subsistencia del propio partido me parece una buena noticia aunque lo haga Rivera: ni Sánchez en 2016, ni Casado en las Generales, ni Iglesias ahora demostraron manejar la norma más básica de la política.

Es cierto: Sánchez está de dulce

Si hay elecciones (creo que las habrá porque Sánchez las quiere y es el único que puede decidir parar esta insensatez) todos sabremos que el culpable es Sánchez, que lo ha hecho pensando solo en sí mismo y que nos ha mentido con la derogación de la reforma laboral o la oferta a Podemos. Pero como recuerda Miquel Roig, “Iglesias también tuvo un momento en el que podía pegarle a un niño en prime time y no se habría notado en las encuestas. Ahí mismo está ahora Pedro Sánchez. Todos sus cambios de opinión le salen gratis. El Sánchez presidente no se siente atado por lo que dijo el Sánchez candidato”.

Los herederos de Franco

Joaquín Robles, de Vox, lo ha dejado muy claro esta semana: “Condenar el franquismo no tiene ningún sentido puesto que somos herederos. Nos guste más o menos. Pero la Historia es la que es y no se puede cambiar al gusto ideológico del Gobierno de turno”. A nadie le sorprende el posicionamiento, pero hay que ser muy facha (de los de verdad) para declararse heredero de una dictadura por el método de la disolución. Si de algo soy heredero es de los que se enfrentaron y sufrieron el régimen, y como yo, muchos, sobre todo en Euskadi y Catalunya. Igual el hecho diferencial empieza ahí.

Otro capítulo que terminamos

Don Mitxel Errega mostraba fina ironía tuitera: “A mí que fiscalía y acusaciones libren de entrar en la cárcel a 45 dirigentes de ETA no me cuadra: o bien sabían que no pertenecían a ETA o bien fiscalía y acusaciones son también ETA, no me jodas”. Para mí, esta lectura es un buen colofón porque desdramatiza y porque caricaturiza a esa justicia española capaz de iniciar un macrojuicio y terminarlo con unas condenas mínimas y pactadas (bienvenidas sean, por supuesto). Con suerte, este será el último juicio multitudinario por culpa de ETA al que asistiremos, y podremos cerrar felizmente otro capítulo.

La tradición política española tiene que cambiar

Pueden ponerse tan estupendos como quieran, pero los políticos españoles de PSOE y PP saben que sin PNV y CiU o ERC su país hubiera sido ingobernable. Así era el juego: dos bloques y sus argumentarios cainitas, y las bisagras. La ciudadanía pensaba que los de la nueva política iban a sustituir a las bisagras, pero ellos quieren reemplazar a los bloques, y España ahora sí que es ingobernable. Por eso Ciudadanos y Podemos generan insatisfacción y pierden apoyos, porque van a lo suyo, no a lo que la ciudadanía reclama. Y por eso las tradicionales bisagras se mantienen o suben. La política española tiene que cambiar pero no quiere.

Quien firma con Vox…

Pablo Casado se movió rápido para asegurarse un pacto con Vox y Ciudadanos que le garantizara obtener cambiando cromos autonómicos lo que a ciudadanía había decidido otorgar a otros. Casado ganaba un poco de tiempo para sí mismo y de aire para su partido, en descomposición desde las Generales. Todo iba mejor que lo que las proyecciones apuntaban… Hasta que han descubierto lo que es pactar con quien no respeta a nada ni a nadie: la Comunidad de Madrid está en manos de la extrema derecha que en Murcia ya ha dejado en el aire el nombramiento del presidente. Casado y Rivera se lo han buscado.

Ha llegado el momento del realismo

Escribo mucho menos sobre Puigdemont de lo que se me ocurre. Me autocensuro, es cierto, porque no quiero debilitar las reclamaciones nacionalistas en su conjunto, absolutamente legítimas, criticando el desacierto del catalán. Pero hay veces que no puedo negar lo que tengo delante ni mirar para otro lado. Miquel Roig lo escribe en Twitter mucho mejor que yo: “Es alucinante las ganas de creer que tienen algunos. Les tumban un recurso en el TJUE, pero lo siguen viendo como una señal de que la cosa pinta bien para ellos. Yo no sé cómo acabará el caso. Sí sé que, que te desestimen unas cautelares, no es una buena señal”.

La altura política se tiene o no se tiene

Las circunstancias no te dan altura política: te dan la oportunidad de demostrar que ya la tenías. Lo normal es que, ante esa oportunidad, la mayoría se desmorone o, simplemente, se muestre como alguien sin ideas, recursos ni el mínimo básico para estar entre los grandes de la política mundial (un papel muy difícil y no suficientemente valorado). El último ejemplo que hemos visto, hasta con cierta lástima, lo ha protagonizado Ivanka Trump, incapaz de colarse en una conversación con políticas de verdad en el encuentro del G-20. Los Trump no llegan al cinco. Pero ojo con hacer chistes: no son los únicos.

Sí, pagamos más. Lo dice Bruselas

Es una constante en España: tradicionalmente hemos pagado (sí, para lo de pagar somos iguales… O peores) más por la electricidad que países de nuestro entorno, y ahora lo hacemos también con las telecomunicaciones. Hasta el punto de que por encima de las tarifas de Movistar, Vodafone y Orange solo se sitúan las de seis países de los 28 de la Unión. Pagamos como los que más para tener lo que todos. Lo interesante tiene que venir a continuación: que la constatación que ha llegado de Bruselas sirva para que los grandes operadores intenten situarse más cerca de la media que de nuestro bolsillo.

Viven de la venganza ajena

Uno de los tuits que más me ha impactado en este cambio de año es el de Maria Jauregi, hija de Juan Mari Jauregi, asesinado por ETA en Tolosa en el año 2000. Maria escribía: “Os agradecería que no utilizarais el nombre de mi aita. Está claro que no tenéis ni idea de cómo era. Mila esker”, en respuesta al tuit que Vox Guipúzcoa (así, con “u” y tilde) había lanzado asegurando que Pedro Sánchez e Idoia Mendia traicionaban la memoria de los socialistas vascos asesinados por ETA. Por desgracia para Jauregi, a los de Vox no les importa no saber cómo era su padre.

Y viven de los bulos

Son varios los periodistas y expertos en comunicación política y/o on-line que coinciden: Vox ha crecido como opción de voto gracias a los bulos en Internet. Bulos que cuesta desactivar y que se generan mucho más rápidamente que lo que se neutralizan, bulos que necesitan de perfiles que los muevan, y por eso aparecen constantemente usuarios en Twitter incluso sin nombre que, simplemente, meten cizaña y dinamizan el bulo, bulos que tocan lo que a la ciudadanía le mueve porque políticos, medios y agentes sociales poco responsables lo han colocado en las agendas.

Un ejemplo

No hay policía, juez, animalista ni periodista que haya dado con el perro que, según uno de los últimos bulos que mueve la extrema derecha, va a ser sacrificado por orden judicial después de haber mordido a un ladrón de origen rumano que había sido detenido más de 20 veces y ha perdido varios dedos por ese ataque del animal. La policía de Huelva, donde sitúan el hecho webs de origen sospechoso y dinamizadores de bulos de extrema derecha, ni siquiera tiene constancia de la existencia de ese delincuente habitual. Pero mientras los medios hacen pesquisas, el bulo crece imparable.

Cuestión de coherencia

Llevo meses repitiéndolo en esta columna: se es antifascista o no se es. Y no hay nada mejor para el fascismo (y peor para el antifascismo) que el postureo. Porque quien finge que se opone al fascismo y, al mismo tiempo, le ha dado aire, le alimenta dos veces. Miquel Roig, que acaba de abandonar la corresponsalía en Bruselas y nos deja a muchos huérfanos, pide coherencia a esos partidos que, como Podemos, sostienen un discurso contrario pero luego votan con las formaciones de extrema derecha o buscan fotos con Tsipras, que desde el primer momento gobierna con el Salvini griego.

Sí, es esta gente

También llevo semanas recordándoles que los votantes de Vox en Andalucía no son todos de extrema derecha. Muchos indignados que siguen sin respuesta le han dado una oportunidad a quien promete ahora ira y fuego. Pero entre los votantes de Vox, por supuesto, es probable que estén quienes han arrancado por cuarta vez la placa que en Aluche, Madrid, colocaron en recuerdo de Yolanda González, bilbaína asesinada por la extrema derecha en 1980. Iñaki García Arrizabalaga tuitea con bastante acierto: “Hay que tener la sangre muy envenenada” para atacar repetidamente la memoria de una víctima.