Nadie gana, todos perdemos

Se va Jon Darpón, un buen consejero y una buena persona, pero eso nada importa a quienes se han querido cobrar una pieza política y debilitar a Urkullu porque son incapaces de hacer atractivas sus propias políticas. Se quedan unas personas que están siendo investigadas y sobre las que los políticos no colocan presión alguna porque esto no va de la verdad, ni de mejorar el sistema. Esto va de cargarse un consejero sin que importe lo que ha hecho ni lo que podrá hacer. Esto va de que algunos creen que cuanto peor, mejor. Pero nadie gana con la salida de Darpón… Ni siquiera quien solo piensa en las próximas elecciones.

Si no sale bien, es un ciberataque

Lo del Diario de Navarra es de chiste: lanzan una encuesta para que sus lectores valoren (negativamente, según su aspiración) a la consejera navarra de Educación y portavoz del gobierno de Uxue Barkos… Y los resultados no son los que esperan. ¿Cómo dan la vuelta a eso? Con la noticia de un “ciberataque” que, según el diario, ha invalidado la encuesta. Así interpretan (y excusan) unos resultados favorables a María Solana. Me consta que la diversión entre las filas abertzales en Nafarroa es ya plena, porque no solo haciendo un clic han ganado, es que les han convertido en un ciberejército. ¡Ojalá lo sean!

Rivera cubre a Abascal

Cuando Alber Rivera no quiso responder a Carlos Franganillo sobre si Vox le parecía un partido Constitucionalista (como el suyo, vamos) y, además, salió por peteneras hablando de Pedro Sánchez, el líder de Ciudadanos cubrió a Vox. Y lo hizo sabiendo que sí, que están en el mismo bando y que la hipotética entrada en un gobierno español, al estilo andaluz, requiere un acuerdo entre los dos partidos de derecha y el de extrema derecha. Este espectáculo “bochornoso”, como lo describe Rosa María Artal en Twitter muestra cómo se cubren y los tres partidos del “trifachito” están a partir un piñón.

El horror, en directo

Es cierto que el problema no es el lápiz que sirve para hacer un dibujo agradable y escribir un texto lleno de insultos y mentiras. El problema lo tiene quien decide qué hacer con el lápiz. Del mismo modo sé que el problema no es que podamos hacer emisiones en directo en Facebook, el problema lo tiene quien usa esta tecnología para difundir a tiempo real una masacre, la de Nueva Zelanda ayer mismo, por medio de su móvil. Pero no es menos cierto que el Internet “comercial”, al que tenemos acceso la mayoría por nuestros dispositivos, Google y las redes sociales, no ha traído nada bueno por sí mismo.

Siempre en mi equipo

No tengo nada en contra de Unai Simón. Al contrario, le deseo los mayores éxitos con nuestro escudo en el pecho. Pero no puedo negar que me gusta Iago Herrerín como portero y como deportista, porque ha demostrado que él siempre ha querido ser titular en el Athletic y ha hecho todo lo que ha estado en su mano y en sus guantes hasta lograrlo. Ha mostrado orgullo y tesón, pero también humildad cuando ha tocado: ha retomado su cuenta en Twitter para pedir perdón a quien se haya sentido ofendido por sus gestos o sus palabras ante las críticas por su juego de pie. Muy bien pero, por mí, que siga jugando así.

El odio

No tiene nada de malo que un presidente elegido por su parlamento democráticamente participe en una campaña para visibilizar una dolencia como la esclerosis. Lo único “malo” es que el político y quienes le acompañan enseñan sus vergüenzas en forma de flacidez, michelines, una piel pálida o bañadores que te quedaban mejor el año pasado. Pero en el caso de Quim Torra, esa acción solidaria se convierte en una oportunidad para el linchamiento, producto de un odio provocado, generado, dirigido desde España y del que nadie se hará responsable.

El morbo

El acercamiento a cárceles próximas a sus lugares de origen de los políticos catalanes que siguen presos habrá aliviado en parte el injusto sufrimiento tanto de ellos como de sus familias. En los medios españoles no se percibe mucha sensibilidad hacia esa situación injustificable y dolorosa, pero sobra el morbo por el día a día de estos líderes sociales y políticos: que hayan pasado de un menú de 4 a 12 euros por persona porque en Catalunya la concesión a la empresa de catering en las cárceles es mejor da para un reportaje de quince párrafos en El Confidencial.

La ignorancia

El pianista y escritor James Rhodes ha sido protagonista de una polémica reciente en Twitter tan tonta como resultan los generadores de la propia polémica. El guionista vasco Raúl Díaz la resume y zanja bastante bien en un puñado de caracteres: “Sólo con un par de tuits, James Rhodes ya se ha esforzado por el gallego, y lo ha respetado, más que muchos españoles que conozco… Algunos de ellos hasta gallegos”. En efecto, el problema es que Rhodes, inglés afincado en Madrid, había tuiteado en gallego y respondido como merecen a los mentecatos que le criticaban.

La distancia

Las noticias que llegan sobre el rescate a los niños tailandeses atrapados en una cueva junto a su entrenador son confusas, y eso que varios medios nos invitan a seguirlo en directo en sus webs. Pero, ¿cuántos y en qué condiciones quedan dentro? ¿Cómo están saliendo? ¿Por qué se quedaron atrapados? ¿No era el buceo la peor opción? ¿Por qué es la elegida? ¿Qué pinta Elon Musk haciéndose una campañita de imagen? Lo único que me queda claro es que en este mundo globalizado sigue siendo difícil recibir informaciones precisas y que la batalla por el clic solo contribuye al ruido, y no a la información.

Las dudas

En lo personal deseo lo mejor a Pablo Iglesias. En lo político, mucho de lo que ha dejado escrito en Twitter o dicho en su televisión digital le está pasando factura actualmente: “Los favores se pagan con sillones en consejos de administración. La corrupción como forma de gobierno de este país”, tuiteaba el líder de Podemos en 2014. Hoy su partido coloca a consejeras en el Consejo de RTVE como parte de un pacto con el partido del gobierno. Realmente nunca hubo nada de malo en ello, pero ellos extendieron la sombra de la duda sobre muchas actividades políticas que ahora les resultan legítimas.

¡Qué despropósito!

A los de Bildu lo del Concierto y Cupo vascos les da igual. No es que no lo entiendan, es que no se molestan en hacerlo. Parece que lo consideran “cosas de peneuveros” como si no fueran dos herramientas que afectan directamente a las cosas de comer, trabajar y disfrutar servicios sociales de todos los vascos. La posición (a favor y abstención), la votación (Beitialarrangoitia ni siquiera lo hizo) y las respuestas que recibe Aitor Esteban en Twitter muestran una ignorancia elegida preocupante.

Tan indignante como preocupante

Me sumo a la indignación que muestra Rosa María Artal en su tuit de apoyo a Ana Pastor, que aparece en ese grupo de WhatsApp de policías de Madrid en el que sentencian a Carmena, ensalzan a Hitler y amenazan a la propia Pastor. Como recuerda ella misma en Twitter, esos policías, sobre los que tiene que caer todo el peso de la ley sin demora ni excusas, patrullan hoy por la ciudad con una pistola, sabiendo que estamos contra ellos, pero con la ley en sus manos.

Llegan los refuerzos

Un compañero de Iruña suele recurrir a una frase magnífica: “Cuerpo a tierra que vienen los nuestros”. Y algo parecido tienen que pensar en el PP de Catalunya. Porque doy por hecho que, Albiol aparte, alguien sensato hay en ese partido y sabe que la compañía de Rajoy y los suyos igual no supone un apoyo a menos que quieran aferrarse al voto duro. Si se cumplen los sondeos: el PP en Barcelona como en Gasteiz será la última fuerza. Ese es el verdadero hecho diferencial.

No se olviden: es un éxito

Sin Steve Jobs, el gran jefe de Amazon, Jeff Bezos, se ha convertido en uno de los modelos a seguir, y su entrada en el negocio de la prensa le refuerza como referente de librepensadores. Sus innovaciones empresariales, además, marcan el camino al resto de empresas, incapaces de competir porque, simplemente, nadie les permite que arriesguen tanto dinero, ni posiblemente que impongan condiciones tan duras como las que denuncian repartidores de Amazon en El Confidencial.

Pues no, no existe

Esta semana ha andado el patio revolucionado con una biblioteca en China preciosa, luminosa, con espacios diáfanos impresionantes y libros hasta el techo. Las cifras también eran de vértigo: más de un millón de libros a disposición. Y las exageraciones, imprescindibles: el relevo de la biblioteca de Alejandría. Pues miren, no, no existe. El espacio, sí, pero ni hay tantos libros ni llegan hasta el techo, según leemos en Magnet. Y me parece más creíble el desmentido.