CÓRDOBA: El Palacio de Viana, la joya de Kutxabank

Del 17 al 28 de marzo de 2025 realizamos la segunda escapada del año a las andaluzas provincias de Málaga, Córdoba, Jaén y Granada, volando con Volotea de Bilbao a  Málaga y pasando las dos primeras noches en una ciudad que hacía bastantes años que no visitábamos, Córdoba, para lo que reservamos el Hotel Eurostars Conquistador ****, pero la víspera de iniciar el viaje nos llamaron para decir que algunas habitaciones se habían inundado por las fuertes lluvias, cambiándonos al Hotel Eurostars Palace ***** (https://www.eurostarshotels.com/eurostars-palace.html), muy bueno por cierto, situado en el Paseo de la Victoria, a 750 m de la Mezquita-Catedral. Frente al hotel, a 230 m está la Puerta del Almodóvar, del siglo XIV, junto a la que se encuentra la escultura del filósofo y dramaturgo cordobés Séneca. A 500 metros, en la misma acera tenemos una de las zonas de ambiente de Córdoba, el Mercado Victoria, con más de 20 bares y restaurantes, que ocupa la antigua Caseta del Círculo de la Amistad, edificio histórico de hierro forjado que data de finales del siglo XIX, donde se celebraba antiguamente la Feria de Córdoba.

Córdoba tiene muchos lugares que visitar, de los que cuatro forman parte de la selecta lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO: la Mezquita-Catedral (1984), el Centro Histórico (1994), la fiesta de los Patios Cordobeses (Patrimonio Cultural Inmaterial, 2012) y el yacimiento arqueológico de Medina Azahara (2018). A continuación os muestro algunos de los lugares más interesantes: Puerta del Puente, Torre de la Calahorra, Alcázar de los Reyes Cristianos, Murales, Templo romano, Callejas de los Ángeles y de las Flores, Puente romano, Mezquita-Catedral, Museo Julio Romero de Torres, la iglesia fernandina de Santa Marina y Madinat Al-Zahra.

Pero voy al grano. Se trata de mostraros a continuación uno de los lugares más monumentales con que cuenta Córdoba, el Palacio de Viana, una casa que nos muestra los gustos de las 18 familias que la habitaron entre 1425 y 1980, fruto de la ampliación y transformación de un grupo de casas de la Baja Edad Media, siendo su primer propietario Gómez Suárez de Figueroa. Al heredar Cajasur, el Palacio de Viana pasó a ser propiedad de la Fundación Kutxabank, abriendo sus puertas al público el 31 de octubre de 1981. Accedemos así a la casa señorial más importante y mejor conservada de Córdoba, que aglutina en un solo lugar la mayor concentración de patios de la ciudad.

Nada más entrar en el Palacio de Viana accedimos a la sala polivalente, donde tenía lugar la exposición “Amazonas cordobesas”, obra del pintor cordobés Rafael Martín Toril, con el que pudimos conversar. Pronto pasamos por los dos primeros patios, el de la Cancela, antiguo patio de acceso a la casa de los condes de Torres Cabrera, colindante al palacio, y el de Recibo, actual acceso principal al palacio. Junto a él se encuentran las Caballerizas, pudiendo contemplar una carroza para siete caballos y un palanquín.

Pronto pasamos por dos patios, siendo el primero el de los Gatos, el patio de vecinos más antiguo de Córdoba, del que accedemos al de los Naranjos, que recuerda a los jardines hispano-musulmanes del siglo XV. El Salón del Mosaico, antigua entrada principal de la casa, es el escenario de la exposición “La exhibición del poder”, que ocupa también la Sala de Firmas, la Sala de las Vitrinas y el Salón de Tobías. La siguiente cita la tuvimos en el Patio de las Rejas, uno de los iconos del Palacio de Viana y de los patios de la ciudad de Córdoba, diseñado en el siglo XVII y visible desde el exterior.

Siguiendo el recorrido circular llegamos al Patio de la Madama, construido en el siglo XVIII y cuyo nombre hace referencia a la náyade de la fuente central, que en la mitología griega era una ninfa de agua dulce. De él pasamos al Patio de Columnas, el último que se incorporó al conjunto, pues se construyó en los años ochenta del siglo pasado. Es mi favorito por su amplitud, las fuentes y albercas y las numerosas macetas y columnas. Sobre el soportal dintelado del fondo asoma la torre de la iglesia de San Agustín. Es éste uno de los principales escenarios de la programación cultural de la Fundación Kutxabank.

La siguiente cita la tuvimos en el Jardín, que se incorporó al palacio en el siglo XIX con inspiración francesa. Todavía nos quedaban muchos patios por recorrer, comenzando por el coqueto de la Alberca, pasando sucesivamente al de los Jardineros, también originario del siglo XIX, al del Pozo, que se caracteriza por el muro de hiedra que tapiza las paredes del palacio, el de la Capilla, construido en el siglo XVII y el de la Cancela, que fue el patio de acceso a la casa de los condes de Torres Cabrera.

Todavía nos quedaba un lugar por visitar en la llamada zona institucional, la Capilla y Galería de los Saavedra, así llamada por los seis cuadros con los miembros más destacados de esta familia, que se exhiben sobre la pared mayor. Se accede a ella por el Patio de la Capilla. Concluimos la visita en el Patio del Archivo, el más interior del palacio de Viana y ejemplo del barroco cordobés más sobrio. Como ya estuvimos en otra ocasión, por falta de tiempo no realizamos la visita guiada al interior del palacio.

El Palacio de Viana se encuentra en la cordobesa plaza de don Gome, 2. Abre de martes a sábado de 10 a 19 horas y los domingos y festivos solo hasta las 15 horas. En julio y agosto, el horario es de martes a domingo de 9 a 15 horas. Cierra los lunes. La visita a los 12 patios y la zona institucional de la planta baja cuesta 8,50 €, que sube a 14 € si se añade la visita guiada al interior del Palacio. Más información en https://www.palaciodeviana.com/

Villa Arnaga, el Versalles de Lapurdi

Concluido el relato de los viajes de 2025, me voy a detener en las próximas entregas en lugares concretos, de los que hablé de pasada, que merecen una detenida visita, comenzando con el más cercano de todos, Villa Arnaga, precioso lugar enclavado en la localidad labortana de Kanbo (Cambo-les-Bains), a 165 km de Leioa, conocido popularmente como “el Versalles vasco”. Visitamos este lugar en el curso de una escapada a Lapurdi efectuada del 7 al 11 de octubre de 2024, teniendo como campamento base Larressore (en euskera Larresoro) y más en concreto, el pequeño Hôtel Restaurant Aldaburua, situado a 2,5 km de Villa Arnaga y 3,7 km de Kanbo. Su pequeño casco urbano se concentra en torno al restaurante Aldaburua, que tiene enfrente la Herriko Etxea (Ayuntamiento), algunas casas de estilo vasco, como Dendarieta y, en un lateral, la iglesia de Saint-Martin que, aunque data de finales del siglo XIX, cuenta con las tradicionales galerías de madera de los templos labortanos.

Para acceder a Villa Arnaga, tenemos que dejar el coche en el aparcamiento gratuito situado al borde de la carretera D410 (Route du Docteur Camino), situado junto a la puerta de acceso al recinto, teniendo que caminar desde este punto hasta la taquilla, en la que compramos la entrada al precio de 9 €. Villa Arnaga suele abrir del 2 de abril al 9 de noviembre, cerrando los lunes. El horario es de 11 a 18 h, aunque en julio y agosto abre a las 10. En cualquier caso se cierra el acceso a las 17 h. A partir de aquí tenemos un corto paseo por una carretera asfaltada que recorre un bosque hasta llegar a los jardines.

Estamos en la zona más hermosa del recinto, el jardín francés, que ocupa 7 hectáreas y se extiende hasta la fachada principal de la casa. Es obra de Joseph-Albert Tournaire y Pierre Ferret, junto a la imaginación y diseño del propio Edmond Rostand. El jardín, se organiza en torno a tres estanques con fuentes, canales y parterres de hortensias, rododendros y camelias. Nada más acceder a ellos encontramos una pérgola inspirada del palacio de Schönbrunn en Viena, construida en 1912 y flanqueada por dos pabellones. Desde ella tenemos una preciosa vista del jardín francés con la villa al fondo.

Caminamos por le jardín francés disfrutando de la contemplación de Villa Arnaga, máxime con el día tan bueno que hacía. Se trata de una elegante una casona de estilo neovasco, con una fachada con entramado de madera de color rojo, construida entre 1903 y 1906 por el escritor y dramaturgo Edmond Rostand, autor de la famosa obra Cyrano de Bergerac. Su interior parece un palacio con 19 habitaciones, salas y salones. Contemplamos la villa desde el canal, el “espejo del agua”, el “estanque redondo” y el jardín.

La Villa Arnaga ha sido convertida en el Museo Edmond Rostand y cuenta con  muebles cedidos por el Mobilier National, ya que en 2019 se decidió renovar su interior al encontrarse los originales muy deteriorados. En la planta baja nos detenemos en el comedor, de estilo Luis XVI, donde contemplamos el retrato de Rosemonde Gérard, pintado por Caro Delvaille y situado sobre la curiosa estufa eléctrica revestida de mármol. Pasamos también por el despacho de Edmond Rostand, el office y la biblioteca, adornada con pinturas de mujeres desnudas, obra de la pintora francesa Clémentine-Hélène Dufau.

El espacio más espectacular de la planta baja es el Gran Salón, de enormes dimensiones, que sirve de vestíbulo a las salas adyacentes. La parte superior está decorada con un friso de gran colorido pintado por Gaston La Touche en 1905, que ilustra el poema de Victor Hugo “La Fête chez Thérèse”. Cuenta también con el autorretrato de Clémentine-Hélène Dufau (1911), pudiendo ver un cuadro de Rosemonde Gérard con un vestido verde, además de grandes vidrieras por las que contemplar los jardines. Al lado está el pequeño salón chino, decorado con tres paneles lacados de color negro traídos de Pekín.

Subimos al primer piso por una gran escalera mientras observamos los medallones de la parte superior, pintados también por Clémentine-Hélène Dufau, que muestran a tres mujeres desnudas, aunque solo os muestro a dos, mujer con pavo real y mujer con flamenco. Vemos también el dormitorio de los niños, el cuadro “Joven hombre y joven mujer”, de Clémentine-Hélène Dufau y el sencillo dormitorio de Edmond Rostand, desde el que se contempla el jardín de estilo inglés, el lugar secreto del poeta.

La joya de la primera planta son las dependencias de Rosemonde Gérard, desde cuyo vestidor, decorado con pinturas en tonos rojos, se tiene una espectacular vista de conjunto de jardín francés. A continuación se encuentra el dormitorio de Rosemonde Gérard, de inspiración Luis XVI, que dispone de su propio baño, todo un lujo pues además cuenta con bañera con agua fría y caliente. Finalizamos la visita en el tocador de Rosemonde, una habitación decorada con un espectacular friso de pinturas de 20 metros de largo por uno alto, obra realizada por Jean Veber.

Ya que estamos en Cambo-les-Bains (en euskera, Kanbo), aprovechamos para dar un paseo por esta tranquila localidad de 6.700 habitantes, convertida en el sexto destino termal de Francia, cuya fama comenzó en el siglo XIX al ponerse de moda del termalismo, acercándose a esta población notables  personalidades de la época como la emperatriz Eugenia de Montijo, Napoleón III o el rey Eduardo VII. También tenemos una buena vista de las montañas y del valle del Nive. Llaman nuestra atención los frontones.

Dejamos aparcado el coche junto al principal monumento de Kanbo, la iglesia de Saint Laurent, de los siglos XVI-XVII y catalogada como Monumento Histórico, así que es de obligada visita. Como suele ser habitual en las iglesias de Lapurdi, destaca en su interior las galerías esculpidas en madera y su retablo. También encontramos la estatua de San León, patrón de Baiona y una terracota esmaltada de  la Virgen con el Niño, donada por Edmond Rostand. En el exterior vemos varias estelas funerarias.

Villa Arnaga suele cerrar de noviembre a abril, así que estar atentos a los horarios en su web, http://www.arnaga.com/.