Viaje a Andalucía (2): CÓRDOBA (2ª parte)

Continúo el relato del viaje realizado a tierras andaluzas del 17 al 28 de marzo, que dejaba la pasada semana en el Museo de Julio Romero de Torres de Córdoba. Tras una intensa mañana en la que visitamos buena parte de las cosas más importantes, dedicamos la tarde a patear el resto de Córdoba, visitando de paso algunas de las Iglesias Fernandinas, 11 iglesias que Fernando III el Santo mandó construir entre mediados del siglo XIII y principios del XIV, no muchas pues cierran a las 6 de la tarde. Como la teníamos cerca, la primera de ellas fue la de San Francisco y San Eulogio de la Axerquía, que cuenta con un claustro exterior y una decoración muy barroca. Como dije, la entrada está incluida con la de la Mezquita-Catedral.

Seguimos pateando la ciudad, observando algunos patios de las casas del centro histórico, desplazándonos hasta lo que queda del único templo romano de Córdoba. A unos pasos se encuentra el Ayuntamiento y, frente a él, otra Iglesia Fernandina, la de San Pablo, construida entre los siglos XIII y XIV pero con importantes reformas del siglo XVIII. Destacan en su interior el retablo mayor y el artesonado con decoración mudéjar.

Deshacemos parte de lo andado para acercarnos a un cercano lugar bastante escondido del centro histórico y poco habitual en Andalucía, la plaza de la Corredera, pues está en gran parte porticada al estilo de las plazas castellanas. Cuenta con abundante hostelería y un edificio diferente que alberga el Mercado de la Corredera. Parece ser que en su día estuvo aquí el Circo Romano, pues se descubrieron los fabulosos mosaicos que vimos en el Alcázar. Cerca de la plaza tenemos los Jardines Huerto de Orive, donde contemplamos varios murales, como el de Clara Gómez Campos en homenaje a Julio Romero de Torres.

Todavía visitamos dos Iglesias Fernandinas más, siendo la primera de ellas, la de San Andrés Apóstol, en cuya portada principal, del siglo XVII, luce el escudo del obispo Siuri. Destaca en su interior un hermoso retablo de estilo barroco churrigueresco, obra de Pedro Duque Cornejo. La siguiente, la de Santa Marina, ocupa un edificio con aires de fortaleza. Cuenta en su interior con varias capillas barrocas muchas de ellas dedicadas a la figura de Jesucristo. Enfrente, en la plaza del Conde de Priego, se encuentra el monumento a Manolete, un conjunto escultórico dedicado al torero Manuel Laureano Rodríguez Sánchez obra del escultor Manuel Álvarez Laviada.

La siguiente cita la tuvimos en un lugar que tenía anotado para visitar, el Palacio de Viana, construido en el siglo XV pero ampliado con el paso de los siglos. Entre otras cosas visitamos el Salón de Tobías, que  recibe este nombre por unos murales anónimos del siglo XVIII que describen el relato bíblico del Libro de Tobías, donde aparece el arcángel San Rafael. Lo primero que visitamos nada más acceder a su interior fue una hermosa y colorista exposición del pintor Rafael Martín Toril, nacido en Córdoba el 2 de septiembre de 1948, con el que pudimos conversar.

Sin embargo, lo más interesante de este palacio son sus hermosos doce patios cordobeses, unidos entre sí por galerías, que cuenta con gran variedad de plantas, sobre todo en primavera. Presumen de ser los mejores de Córdoba, llevando por nombre, Patio de Recibo, que se convirtió en la entrada del palacio a finales del siglo XVI, de los Gatos, de los Naranjos, de las Rejas, de la Madama, de las Columnas, de la Alberca, del Pozo, de los Jardineros, de la Capilla, del Archivo y de la Cancela. Cuenta también con un enorme jardín. La entrada cuesta 14 €.

Nuestro recorrido está tocando a su final acercándonos a continuación a la iglesia de Ntra Sra de la Paz, más conocida como iglesia de San Basilio, que fue fundada en el año 1590. Casi al lado tenemos la plaza de Capuchinos a la que se asoman el convento Santo Ángel y el Santuario de Ntra Sra de los Dolores, que guarda una de las imágenes más veneradas de la ciudad. En el centro de la plaza se levanta una de las imágenes más singulares de Córdoba, el Cristo de los Faroles. Durante nuestro recorrido pasamos junto a la Real Colegiata de San Hipólito y la iglesia de San Nicolás de la Villa, reedificada en el siglo XV en estilo gótico-mudéjar. Posee una de las torres más bellas de las Iglesias Fernandinas, de forma poligonal y realizada sobre un alminar.

Concluidas las visitas nos acercamos a tomar un vino al Mercado Victoria, el primer mercado gastronómico de Andalucía, inaugurado en mayo de 2013. Ocupa la antigua Caseta del Círculo de la Amistad, edificio histórico de hierro forjado que data de finales del siglo XIX, donde se celebraba antiguamente la Feria de Córdoba. Cuenta con 30 puestos con diferentes bares temáticos y de venta de productos frescos y preparados para degustar. Estamos en el Paseo de la Victoria, muy cerca de nuestro Hotel Eurostars Palace, al que llegamos tras una intensa jornada en Córdoba en el que hemos recorrido a pie casi 15 km. Tras visitar posteriormente Granada y Málaga, Córdoba es la ciudad que más nos ha gustado, además de ser la más amable para sus moradores y el visitante.

Concluye de esta forma nuestra jornada del 18 de marzo, pero todavía nos queda algo muy interesante por visitar en Córdoba, pero de ello espero hablar la próxima semana. El viaje continúa.

Viaje a Andalucía (1): CÓRDOBA, Patrimonio de la Humanidad

Con cierto retraso, comienzo el relato del segundo viaje de este año, realizado a tierras andaluzas del 17 al 28 de marzo. Volamos de Bilbao a Málaga desde donde nos desplazamos a Córdoba, ciudad en la que pasamos dos noches, al igual que en el Parador de Cazorla y Granada, nuestros siguientes destinos, para concluir el viaje recorriendo la provincia de Málaga, pasando las cinco últimas noches en su capital. En total hemos realizado en coche algo más de 1.300 km, a los que hay que añadir los 134 que hicimos caminando.

A media mañana del 17 de marzo cogimos en Loiu el avión de Volotea con destino al aeropuerto Málaga-Costa del Sol, a donde llegamos tras hora y cuarto de vuelo. Salimos con un día extraordinario y llegamos lloviendo a cántaros. Con este vuelo suman ya 28 los destinos diferentes a los que he volado directamente desde Bilbao, acercándome a los 31 realizados desde Barajas y muy por delante de los 11 a los que he volado desde Frankfurt y Ammán. En el aeropuerto malagueño recogí en OK Mobility un coche muy superior al que tenía reservado, un Link&Co, híbrido, de cuya marca no había oído hablar pero que resultó magnífico, lo mismo que sucedió con el Hotel Eusrostars Palace *****, también superior al contratado, pues la misma cadena nos lo cambió el día anterior por la tarde por inundación de algunas habitaciones.

Diluviaba cuando llegamos a Córdoba y las calles empezaban a encharcarse, así que sentimos un gran alivio al llegar al aparcamiento del hotel. Pronto la lluvia empezó a amainar así que, como la previsión era de lluvia para todos los días del viaje, nos animamos a salir, pues el hotel estaba situado en el paseo de la Victoria, frente a la Puerta del Almodóvar de la antigua muralla, junto a la que se encuentra la estatua de Séneca. Recorrimos la Judería, bordeamos la mezquita y nos acercamos a la Puerta del Puente, que da acceso al puente romano que cruza el río Guadalquivir desbordado hasta la Torre de la Calahorra. Ya con el paraguas cerrado regresamos al entorno de la mezquita para tomar un pote en el típico bar Santos, antes de regresar a cenar, muy bien por cierto, al hotel.

Córdoba cuenta con 4 inscripciones en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO: La Mezquita-Catedral (1984), el centro histórico que la rodea (1994), la Fiesta de Los Patios (2012) y Medina Azahara (2018). El 18 de marzo, tras 18 días de lluvia cesó de 11over a las 08:30 h así que, aunque paseamos el paraguas, no tuvimos que volver a usarlo. Para las 10 h teníamos la entrada para el principal monumento de Córdoba, la espectacular Mezquita-Catedral, obra maestra de los omeyas hace más de mil años. Aunque había cola para entrar la pudimos disfrutar casi solos. La entrada cuesta 13 €, 10 € para los mayores de 65 años, pudiendo acceder con ella a las iglesias fernandinas.

Es una lástima que este grandioso edificio que llegó a ser la segunda mayor mezquita del mundo, fuera transformada en los siglos XVI-XVII, destruyendo una buena parte, para instalar en su interior la Catedral de Ntra Sra de la Asunción, en la que destaca su capilla mayor y el coro, aunque particularmente me encantó la capilla del Sagrario, sólo abierta para el culto en algunas horas, no permitiendo sacar fotos en su interior, aunque logré tomar algunas desde fuera. También me agradó el retablo de la capilla de Santa María Magdalena y Asunción de Nuestra Señora.

De nuevo volvimos a la Judería para acercarnos a uno de los lugares más emblemáticos de Córdoba, la Calleja de las Flores, al objeto de repetir la típica foto que saqué hace más de veinte años con la torre de la Mezquita-Catedral al fondo. Muy cerca tenemos otro hermoso rincón, la Calleja de los Ángeles, con la fachada del Restaurante Patio de la Judería profusamente adornada con tiestos azules. Pasamos ante el Conservatorio Superior de Música y la plaza de Judá Levi, junto a la que se encuentra el Centro de Arte Rafael Botí, que visitamos antes de fotografiar el Monumento a los Enamorados.

Abandonamos la Judería para dirigirnos al Alcázar de los Reyes Cristianos, pues habíamos comprado la entrada para las 12 h. Esta gran fortaleza cuenta con cuatro torres defensivas, la de los Leones, la del Homenaje, la de la Inquisición y la de las Palomas, además de unos preciosos jardines. Nada más acceder a su interior se pasa a la Sala de los Mosaicos, en el que destacan los dedicados a Polifemo y Galatea y a Medusa, de origen romano de los siglos II/III. Desde el alto de la Torre de los Leones (siglo XIII) se tiene una espectacular vista. La entrada cuesta 6,71 €, 3,56 € para los mayores de 65 años.

De nuevo nos acercamos a la orilla del río Guadalquivir que cuenta con un agradable paseo que lo bordea, pudiendo contemplar el río desbordado por las intensas lluvias. De hecho comentan que hacía muchos años que el agua no pasaba bajo todos los ojos del puente romano, originario del siglo I aC, frente al que se encuentra la Puerta del Puente, que formaba parte de la muralla. Antes de llegar a ella nos detenemos ante el Molino de la Albolafia, situado junto a la orilla.

Bordeando el río Guadalquivir nos acercamos a la plaza del Potro, un coqueto rincón con una fuente en su centro, realizada en el año 1577, a la que un siglo después se le añadió el potro que la corona, motivo por el que probablemente la plaza recibe este nombre. Es una plaza en la que existen varios restaurantes en la que aprovechamos para comer el típico flamenquín, no muy bien preparado por cierto. De la plaza se accede también a la especie de patio al que se asoma el Museo de Bellas Artes y nuestro siguiente destino.

La siguiente cita la tenemos junto a la plaza del Potro, frente al Museo de Bellas Artes. Se trata del Museo de Julio Romero de Torres, creado en el año 1931, un año después de su fallecimiento, aunque ha sido reformado en tres ocasiones, siendo la última de ellas en 2012. Ocupa un hermoso espacio que nos permite hacer un recorrido por la vida del pintor cordobés, recogiendo sus conocidas obras, como La Chiquita Piconera, Naranjas y Limones, Cante Hondo o Poema a Córdoba. Le entrada cuesta 5 €, 2,50 € los mayores de 65 años.

Hemos tenido una mañana muy intensa recorriendo Córdoba y todavía faltan muchas cosas por ver durante la tarde, pero de ello espero hablar la próxima semana. El viaje continúa.

Canarias (y 3): Los Gigantes, Anaga y Buenavista del Norte (Tenerife)

Continúo el relato del viaje a Canarias, realizado del 9 al 20 de febrero, que dejaba la pasada semana, en la Playa de las Américas, donde nos alojamos las siete últimas noches. Como para el 16 de febrero la previsión climatológica era buena, reservamos excursión en Los Gigantes pero, como nuestro barco no zarpaba hasta las 14:30 h, decidimos buscar una alternativa para pasar la mañana y la vimos desde la autovía al pasar a la altura de Puerto de Santiago, perteneciente al municipio de Santiago del Teide. Vimos un camino que recorría un tramo de costa prácticamente virgen y allí nos dirigimos, pudiendo caminar durante unos 3 km y otros tantos de vuelta, bordeando en ocasiones plataneras mientras contemplábamos el oleaje. Partimos del Paseo Punta Blanca, para luego pasar por la playa Punta Blanca y concluir en la playa La Jaquita, donde existe un kiosko en el que pudimos tomar un vino. Al pagar descubrimos que pertenecía al lujoso Hotel Gran Meliá Palacio de Isora, así que nos pegaron un buen sablazo.

Nuestro destino final se encontraba en Los Gigantes, localidad turística situada a los pies del acantilado del mismo nombre, de 600 metros de altura, que visitamos por tercera vez. Desde que nos acercamos a esta población nos resultó imposible aparcar, así que continuamos en descenso hasta el puerto hasta llegar a una barrera que marcaba el inicio de un aparcamiento de pago, casi repleto, en el que conseguimos dejar el coche (casi 11 €) y comer, antes de embarcar en el Flipper Uno, barco de apariencia pirata en el que realizamos la excursión de avistamiento de delfines y ballenas al precio de 30 € dos horas. Estuvo bien, pudiendo contemplar el acantilado de cerca y unos calderones, también conocidos como ballenas piloto. Eso si, lo que hemos visto en ocasiones anteriores, los delfines, han emigrado de la zona.

El 17 de febrero fue el único día en el que no había previsión de lluvia en el nordeste de Tenerife, así que modificamos los planes y nos desplazamos 86 km hasta el Centro de Interpretación del Parque Rural de Anaga, con objeto de recorrer, a lo largo de 4,8 km y 233 metros de desnivel acumulado, el Sendero Interpretativo Autoguiado Circular Bosque de Los Enigmas que parte de la Cruz del Carmen y pasa por el Mirador de Zapata, caminando por un hermoso bosque de laurisilva, perfectamente acondicionado. Lo malo fue llegar a este lugar, pues estuvimos atascados en la carretera y en el aparcamiento. Menos mal que, como sucediera en Candelaria, cuando estábamos a punto de marchar, salió un coche que se encontraba a nuestra altura.

Tras casi dos horas de marcha regresamos al punto de partida en la Cruz del Carmen, donde existe una ermita y un restaurante, en el que aprovechamos para comer. Estamos en el sitio que presume de ser el lugar con mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado de Europa, del que se puede disfrutar en un corto recorrido por el llamado Sendero de los Sentidos. Como la tarde estaba soleada, antes de regresar al hotel decidimos hacer un alto en el camino al contemplar un faro desde la autovía. Se trata del ubicado en Punta Abona, destacando también en el pueblo la ermita de Ntra Sra de las Mercedes.

El 18 de febrero, como en el sur de la isla estaba muy bueno, nos dirigimos a un lugar bastante cercano, Playa San Juan, perteneciente al municipio de Guía de Isora, que resultó para nosotros como un oasis de paz, por lo tranquilo que era y por lo bien que por fin pudimos aparcar. Cuenta además con un buen paseo marítimo que parte del monumento “No hay barreras”, de Juan Antonio Hernández, pudiendo disfrutar de las olas mientras caminábamos hacia la playa, el puerto pesquero y el horno de cal, para luego subir una empinada cuesta hasta la escultura Alcarván, descendiendo luego a la playa de Aguadulce. Aprovechamos para comer aquí y continuar luego caminando en la dirección opuesta.

Antes de regresar al hotel decidimos hacer un alto en una localidad que visitamos hace muchísimos años en la fiesta de la Virgen, aprovechando para tomar el café en su centro histórico, presidido por la iglesia de Santa Úrsula y el antiguo convento franciscano de Ntra Sra de Guadalupe y San Pablo. El resto carece de interés pues está lleno de nuevas construcciones. También nos acercamos al punto de partida de su principal atracción, el Barranco del Infierno, que no recorrimos debido a las inclemencias meteorológicas.

Para el día 19 de octubre buscamos realizar una actividad en el extremo noroeste de la isla, pensando en principio en la Punta de Teno, pero como está prohibido llegar a ella en coche privado, teniendo que hacerlo en autobús desde Buenavista del Norte, decidimos desplazarnos a esta localidad pasando por un pequeño núcleo de población perteneciente al municipio de Los Silos. Su nombre nos resultó curioso, Tierra del Trigo. De allí parte una carretera que desciende casi verticalmente 500 metros de desnivel hasta la costa. Un cartel indicaba que era peligrosa, así que decidimos acercarnos a preguntar a un bar, situado frente a la ermita de Ntra Sra de Lourdes. Allí nos tranquilizaron y nos dijeron que era la mejor ruta.

Finalmente llegamos a nuestro destino, Buenavista del Norte, coqueto pueblo situado en el extremo noroeste de Tenerife, aparcando el coche en el casco histórico muy cerca de la plaza de los Remedios, centro neurálgico de la población, a la que se asoma la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios. En la coqueta plaza existe un kiosko con bar y otro bar al que luego regresamos para picar algo. Cuenta este municipio con el campo Buenavista Golf y un elegante hotel a él anexo, el Meliá Hacienda del Conde.

En la citada plaza está también la oficina de turismo, donde nos indicaron que al final de la plaza veríamos las indicaciones para seguir el sendero que se dirige a la playa Las Arenas, a la que se llega tras recorrer 2,7 km, pasando sucesivamente por los antiguos lavaderos y la ermita de la Visitación, para luego bordear el campo de golf, continuando por el Sendero de las Salinas, que nos lleva a la ermita de Ntra Sra del Carmen, situada junto al Mirador Playa de los Barqueros. Luego bordeamos una platanera por un hermoso sendero situado a orillas del mar hasta la playa Las Arenas, donde existe un restaurante, El Burgado, en el que no pudimos comer por estar a tope, regresando al pueblo por un paseo que bordea el campo de golf.

El viaje estaba tocando a su final, así que por última vez vimos la puesta de sol desde nuestro hotel Gara Suites. El 20 de febrero nos tocó madrugar, pues antes de las 08:30 h teníamos que devolver el coche en el aeropuerto de Tenerife Sur, situado a tan solo 17 km del hotel. A las 09:40 h salió el vuelo de Volotea que aterrizó en Loiu tres horas después, poniendo final al primer viaje del año.

Cuando estas líneas salgan publicadas esperamos haber concluido la segunda escapada del año con destino a Andalucía, con unas previsiones de bastante lluvia. Veremos lo que sucede, pero de ello espero hablar en una próxima entrega dentro de dos semanas.

Canarias (2). Del Teide a Candelaria (Tenerife)

Continúo el relato del primer viaje de este año, realizado del 9 al 20 de febrero con destino a Canarias, que dejaba hace dos semanas tras concluir nuestra estancia en la isla de La Gomera. El 13 de febrero a las 14 h, en el puerto de San Sebastián de la Gomera tomamos el ferry de Fred.Olsen Express con destino al tinerfeño puerto de Los Cristianos, de donde nos trasladamos a nuestro alojamiento en Tenerife durante las siguientes siete noches, el Gara Suites Golf & Spa ****, situado en pleno campo de golf junto al autovía TF-1, en Playa de la Américas. Como no frecuentamos la playa, fue una excelente elección, pues estaba en un lugar tranquilo, la comida era buena y contaba con un magnífico aparcamiento. Tras instalarnos, nos dirigimos a un centro comercial cercano, el Siam Mall, decorado con motivos tailandeses, para comprar agua, vino y algo para picar en la terraza de la habitación. Estaba a tan solo 1,5 km, pero tardamos en regresar al hotel 22 minutos, pues hay un continuo atasco, con la autopista y las rotondas colapsadas. El recepcionista del restaurante nos dijo que tarda una hora en cubrir los 4 km que le separan de su casa. Vaya cambio con La Gomera!

El 14 de febrero, como las previsiones meteorológicas eran excelentes, optamos por desplazarnos al Parque Nacional del Teide. Vaya locura! Nos dijeron que recibe cada año 4,5 millones de visitantes y aparcar es misión imposible, ni en la zona de los Roques, ni en el entorno del Parador de las Cañadas del Teide. ni del Centro de Visitantes de Cañada Blanca, ni de la ermita de las Nieves. Tras dar tres vueltas, con la carretera colapsada y coches aparcados sen su orilla, lo dejé como puede en un lugar en el que no estorbaba. También tuvimos que hacer cola para tomar un café y luego comer un bocadillo en el bar anexo del Parador. Por la tarde optamos por tomar el café en la zona de Portillo y allí no tuvimos problemas para aparcar, animando nuestra estancia unos canarios silvestres. Tampoco tuvimos problemas en los miradores del Tabonal Negro y del Valle de Ucanca.

En un anterior viaje a Tenerife, a donde van ya unos cuantos, nos alojamos en el Parador, a unos 2150 metros de altitud, para así poder realizar el sendero de las Siete Cañadas. En esta ocasión optamos por el sendero nº 3 “Roques de García”, circular, de 3,6 km de longitud y hora y media de duración, que parte del Mirador de La Ruleta, junto al emblemático Roque Cinchado. Es más que recomendable realizarlo en sentido inverso a las agujas del reloj. La primera parte está muy bien acondicionada y vas caminando en leve subida con vistas al Teide. Luego hay que descender al Llano de Ucanca, para concluir con una empinada subida, que supera el 60 % según indican los paneles, para llegar al punto de partida. Todos los días hemos visto con nubes el Teide, pero nos ha salido un día espectacular. Incluso hemos pasado calor.

Cambiamos la ruta de regreso al hotel para detenernos en Vilaflor de Chasna, uno de los pueblos más altos de España, pues se encuentra a 1501 metros de altitud. Como el sol se estaba ocultando, hacía un frío que pelaba por lo que tuvimos que ponernos toda la ropa que no habíamos utilizado en las Cañadas del Teide. Es la cuna del primer santo canario, el Santo Hermano Pedro, cuyo santuario es lo primero que visitamos. Casi al lado se encuentra la coqueta iglesia parroquial de San Pedro Apóstol. Aquí dimos por concluida la jornada, regresando al hotel.

Las previsiones para el 15 de febrero hablaban de posibilidad de lluvia en buena parte de Tenerife, con la excepción del sudeste de la isla, así que decidimos desplazarnos 56 km hasta un lugar que no conocíamos, las Pirámides de Güímar. Menos mal que el tiempo nos acompañó pues casi todo se encuentra al aire libre. Abre todos los días de 10 a 18 h y la entrada a todos los lugares, llamada Experiencia Premium, cuesta 18 €. La primera parte empieza en un museo que recoge el descubrimiento de América y objetos de varios países americanos y pirámides de todo el mundo.

Continúa la visita al aire libre, con plantas de espacios volcánicos y el llamado Jardín Venenoso. Junto al auditorio en el que asistimos a una interesante película sobre la coincidencia de las culturas de ambos lados del Atlántico, se encuentra una réplica a gran escala de la embarcación Ra II utilizada en la expedición Kon-Tiki. Visitamos a continuación el espacio dedicado a Polinesia y Rapa Nui, concluyendo la visita a uno de los complejos arqueológicos más importantes de la isla, un conjunto de seis estructuras piramidales alineadas con el solsticio de invierno y verano. Nos ha gustado este lugar que cuenta con una cafetería, pero que tiene un pequeño aparcamiento.

Como el tiempo seguía soleado, continuamos otros 10 km para llegar a la localidad pesquera de Candelaria, que alberga la basílica de la patrona de Canarias. Aquí aprovechamos para comer, tras un complicadísimo aparcamiento en el que, tras dar dos vueltas por el recinto haciendo cola, tuvimos la suerte de que saliera un coche al que estábamos bloqueando. Al final marchamos con la lluvia a punto de llegar. Previamente nos acercamos a las gigantescas estatuas de los nueve menceyes, los reyes guanches que mandaban en las otras tantas demarcaciones de la isla.

Las figuras de los menceyes, elaboradas en bronce en 1993 por el escultor lagunero José Abad, se encuentran en la plaza de la Patrona de Canarias, presidida por la Basílica de la Virgen de la Candelaria, edificada en 1959 por el arquitecto Enrique Marrero Regalado en estilo regionalista con techumbre que imita el estilo mudéjar y una cúpula de 25 metros de altura. Se levantó en el lugar donde los aborígenes de las islas veneraron a la Virgen tras la conquista de Canarias.

Como a partir de Candelaria ya estaba lloviendo y todavía era pronto, decidimos regresar al sur y, más en concreto al Paseo las Vistas de Playa de Las Américas. Como no somos de playa fue el único día que nos acercamos a la zona costera de donde estamos alojados. Aquí hay buenas playas  y un buen paseo marítimo rodeado de hoteles, bares y restaurantes, aprovechando para tomar café y efectuar un agradable recorrido por él contemplando las olas y la formación geológica conocida como el Dedo. Aunque buena parte de las calles estaban cerradas por una carrera por la vida, tuvimos la suerte de tener al lado el aparcamiento subterráneo de una zona comercial. Para regresar al hotel sufrimos el habitual atasco.

Nos empieza a agobiar Tenerife pues, aunque sea febrero, estamos en temporada alta. Hemos subsistido a los tres primeros días. Todavía nos quedaban cuatro por delante, pero de ello espero hablar la próxima semana. El viaje continúa.

Canarias (1): LA GOMERA, dominio de la laurisilva

Del 9 al 20 de febrero realizamos la primera escapada del año a una zona que nos resulta bastante habitual, las Islas Canarias, pasando las cuatro primeras noches en La Gomera y las siete restantes en el sur de Tenerife, a cuyo aeropuerto volamos utilizando por primera vez la compañía aérea Volotea, aprovechando la oferta de Megavolotea Plus, que nos permitió viajar a dos personas con bolsas y equipajes de mano, asientos en la fila 3 y embarque prioritario al sorprendente precio total de 94,53 €. Todavía no había amanecido cuando subimos al Airbus 320, en el que pasamos 3 horas hasta el aeropuerto de Tenerife Sur, donde recogimos el Opel Corsa que habíamos reservado a través de CICAR, con el que nos desplazamos al puerto de Los Cristianos, para embarcar en el ferry de Fred Olsen, que nos situó en 50 minutos en la isla de La Gomera. De esta forma, a primeras horas de la tarde estábamos en el alojamiento escogido, el Hotel Jardín Tecina ****, situado sobre Playa Santiago, un hotel lleno de encanto que parece un pequeño pueblo, aunque la comida desmerece un poco. Fue el capricho del viaje, pues conservábamos un magnífico recuerdo de una estancia anterior.

Antes de iniciar el relato de los días pasados en la isla de La Gomera quiero advertiros que las distancia son cortas, pero las carreteras, aunque se encuentran muy bien asfaltadas, son un continuo sube y baja con curvas y más curvas, además de muchos miradores en los que hacer un alto en el camino para disfrutar de espectaculares vistas, siempre que la niebla no se haya adueñado el paisaje. El primer día nos detuvimos en dos de los más interesantes, el de la ermita de las Nieves, importante centro de peregrinación con una gran zona de pic nic y el de los Roques, desde el que se contempla el emblemático Roque Agando. Otros buenos miradores son los de Vallehermoso y el de la Degollada de Peraza. El de Abrante está cerrado.

Dicho esto y que hay que estar pendiente de la previsión meteorológica, pues es habitual que en estas islas las montañas atrapen a las nubes, el día 10 de febrero, como lo anunciaban despejado, aprovechamos para recorrer el Parque Nacional de Garajomnay, que desde 1986 forma parte de la selecta lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Tras detenernos en la ermita de las Nieves y en el mirador de los Roques, dejamos el coche en la zona llamada Pajarito, punto de partida para subir a la cumbre más alta de la isla, el Garajonay, de 1487 metros de altitud. Empleamos como una hora para llegar a la cumbre por un sendero muy bien acondicionado en el que tomamos el primer contacto con la laurislva.

Toda la isla de La Gomera está declarada Reserva de la Biosfera desde el año 2012 así que, para disfrutar de ella, tras regresar al coche volvimos a estacionarlo 2 km más tarde en el lugar llamado Contadero, donde hace unos años iniciamos un recorrido en fuerte descenso hasta la localidad costera de Hermigua. Queríamos volver a recorrer un pequeño tramo de este camino para gozar caminando de un bosque de lurisilva, emblemático de esta isla. Otro día fuimos a la aldea de El Cedro también rodeada de este tipo de vegetación.

Nuestro recorrido por el Parque Nacional de Garajonay continuó en coche hasta la gran Área recreativa Laguna Grande, que cuenta con el único bar y restaurante de la zona, por lo que es frecuentado para comer por los grupos que se desplazan en autobús. Nosotros optamos por un bocadillo de tortilla, mientras disfrutamos con la presencia de varios pinzones canarios. Existe también un pequeño centro de visitantes en el que a modo de recibimiento aparece “Egun on!”. Concluimos la jornada en el magnífico Centro de Visitantes del Parque Nacional de Garajonay, situado fuera del parque en un lugar bastante alejado, conocido como Juego de Bolas, perteneciente al  municipio de Agulo, que cierra a las 16:30 h.

Como las previsiones meteorológicas no eran buenas para las zonas de montaña, el 11 de febrero decidimos recorrer la costa, comenzando en la capital de la isla, San Sebastián de la Gomera, que cuenta con un edificio de obligada visita, la iglesia de Ntra Sra de la Ascensión, de estilo gótico. También merece la pena acercarse al amplio parque en el que se levanta la Torre del Conde, una fortaleza del siglo XV. En la calle Real, encontramos varios edificios históricos, como la ermita de San Sebastián, la Casa de Colón y la Oficina de Turismo. En la plaza de la Constitución tenemos la estatua dedicada a Cristóbal Colón y el Ayuntamiento y, más alejado, el faro.

La siguiente cita la tuvimos en la localidad de Hermigua, aprovechando para comer, muy bien por cierto, en el restaurante Los Telares, para luego acercarnos a un mirador para contemplar la costa y las terrazas, ahora bastante infrautilizadas, que se construyeron para cultivar la tierra. Nuestro destino final se encontró en el coqueto pueblo de Agulo, que cuenta con una arquitectura muy bien cuidada y unos coquetos y floridos bancos en sus calles. Su principal monumento es la curiosa iglesia de San Marcos.

El 12 de febrero, como no amenazaba lluvia, volvimos a subir al Parque Nacional de Garajonay para recorrer otro sendero que nos recomendaron en el Centro de Visitantes, la Ruta 12, un itinerario de ida y vuelta entre el Raso de la Bruma y Risquillos de Corgo con la laurisilva nuevamente como protagonista. Pronto descubrimos por qué recibe ese nombre el punto de partida. Como nos resultó corto, menos de una hora entre ida y vuelta, realizamos otro, en este caso circular que parte del otro lado de la carretera. Se trata de la Ruta 10 que se dirige a Cañada de Jorge, de poco más de una hora duración en la que se alterna la laurisilva y el fayal-brezal.

Concluidas las marchas nos dirigimos a comer a la localidad costera de Valle Gran Rey, ubicada en un hermoso emplazamiento con una pequeña playa y un puerto situados bajo el acantilado. También nos detuvimos en el Mirador de la Curva del Queso, que ofrece una buena panorámica de la zona y luego junto a la ermita de San Antonio. Antes de regresar al hotel nos acercamos a la localidad de Igualero, en cuyas proximidades se encuentra el monumento en homenaje al silbo gomero, declarado patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO, situado junto a un buen aparcamiento y la ermita de San Francisco.

El 13 de febrero concluyó nuestra estancia en La Gomera pero, como nuestro barco no salía hasta las 14 h, pedimos retrasar una hora nuestra salida del hotel, para realizar un pequeño recorrido costero que parte del exterior del Hotel Jardín Tecina y se dirige a la playa de Tapachuga. Luego caminamos por las instalaciones del hotel y bajamos en ascensor a la zona que se encuentra junto a Playa Santiago, donde se encuentra otra piscina y el restaurante Club Laurel. Desde allí contemplamos un delfín o, es un calderón?

29 km nos separaban del puerto de San Sebastián de La Gomera donde embarcamos en el ferry Fred Olsen Express con rumbo a Los Cristianos. El viaje continúa, pero de ello espero hablar dentro de dos semanas.

Monasterios de Meteora (Grecia)

Cuando a mediados de marzo de 2017 estuvimos en varios lugares de Grecia, pasamos bastante calor, especialmente en Atenas. Por ello pensamos que ese mes era bueno para recorrer el país, cosa que de nuevo hicimos en 2023. Sin embargo no siempre sucede lo mismo, pues el 15 de marzo tuvimos 439 km de viaje para llegar a nuestro destino, Kalambaka, acompañados de una intensa lluvia y bastante frío. El lugar elegido para pasar dos noches fue el Divani Meteora Hotel ****, en el que nos trataron de maravilla al saber que éramos de Bilbao. Todo ello gracias a Ernesto Valverde, ídolo en Grecia gracias a los éxitos obtenidos al entrenar al Olimpiacos. Desde la habitación teníamos excelentes vistas de las montañas de Meteora, motivo por el que nos desplazamos a este lugar. Como llovía y hacía frío, decidimos cenar en el hotel, disfrutando de tres delicias griegas, queso feta, moussaka y gyros de cerdo.

Una vez confirmados los horarios y fechas de apertura de los monasterios, el 16 de marzo nos organizamos para visitar los cuatro que estaban abiertos, comenzando por el de Roussanou. No suelo poner fotos de nosotros, pero en este caso las iré poniendo para que veáis nuestra indumentaria, vestidos en plan cebolla: camisa, forro polar y chubasquero. Los ortodoxos son muy estrictos con la indumentaria, pues las mujeres no pueden ir con pantalones, así que te dejan una tela para usarla a modo de falda. En las capillas no se puede tomar foso, así que las que irán saliendo las he sacado de Internet. Otra cosa común es la cantidad de escaleras que hay que subir para llegar a ellos, en este caso 209. En su interior se encuentra la capilla de Santa Barbara y la iglesia de la Metamorfosis de Cristo, que alberga importantes frescos.

  • Horario hasta el 31 de marzo: de 09:30 a 14:00 h. Cierra los miércoles.

La siguiente cita la tuvimos en el Agios Nikolaos Anapafsas (San Nicolás), el primero que encontramos al subir a Meteora. Aquí tuvimos que subir 265 escaleras. También vimos que para el uso de los monjes, en todos los monasterios hay un sencillo ascensor. Este pequeño monasterio cuenta con dos alturas. En la primera está la iglesia de San Antonio construida en el siglo XIV y en la segunda la iglesia de Agios Nikolaos, del siglo XVI, que posee algunos de los frescos más interesantes de Meteora.. También cuenta con una buena terraza en la que nos fotografiamos con las rocas detrás.

  • Horario: de 09:00 a 16:00 h. Abre todos los días.

El tercer monasterio visitado fue el de Àgios Stéfanos (San Esteban), el más moderno de todos, pues fue renovado en el siglo XVIII y, al igual que el de Roussanou, está habitado por monjas. Es el único monasterio en el que no hay que subir escaleras, pues el acceso se realiza por un puente. Una vez en su interior se pueden visitar las iglesias de Agios Stefanos y de San Jarálambos, además de la sacristía del monasterio.

  • Horario: de 9:30 a 13:00  y de 15:00 a 17:00 h. Cierra los lunes.

La última visita de esta jornada fue a un monasterio con una ubicación espectacular, el de Varlaam, al que se accede tras subir 169 escaleras. Construido en el siglo XVII, es el segundo monasterio más grande. En su interior se puede visitar las iglesias de Agios Panton y Agios Anargyron, la capilla de los Santos Tres Jerarcas y un mueso. En la terraza nos sacamos la foto con otros monasterios detrás.

  • Horario: de 09:00 a 15:00 h. Cierra los jueves y viernes.

Todavía no lo he comentado, pero los monasterios de Meteora forman parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 1988. Habitados desde el siglo XIV, en la actualidad solo seis permanecen en pie, teniendo que pagar una entrada de 3 euros en cada uno. Un circuito de unos 17 km permite acercarse a todos los monasterios, pero hay que tener en cuenta que los aparcamientos son muy pequeños, así que no quiero ni imaginar lo difícil que será estacionar en verano, dado que son el segundo lugar más visitado de la Grecia continental, tras la Acrópolis de Atenas. Su nombre procede del griego Meteoron, que significa algo suspendido en el aire.

Tras una mañana intensa de subir y bajar escaleras, regresamos a la ciudad en la que nos alojamos, Kalambaka, de algo más de 8.000 habitantes en la que se ubican la mayoría de los servicios hosteleros. Como se había hecho bastante tarde, nos detuvimos para comer antes de llegar al centro urbano, pues vimos que había un pequeño restaurante frente al camping, con vistas a las moles rocosas, la Taverna Efrosino, donde degustamos chuletillas de cordero, y un riquísimo yogur griego con miel. Por la noche en el Feel and Rocks, situado en el centro, cena sencilla a base de brocheta de pollo.

Cuando regresamos al hotel tuvimos suerte de que estuviera el mismo recepcionista del día anterior, así que le recordé que éramos de Bilbao y que queríamos retrasar la hora de abandonar la habitación. Ya había tenido la atención de darnos una habitación mejor y también atendió a nuestra petición. De esa forma podríamos visitar con más tranquilidad los dos monasterios que nos faltaban. Ante nuestra sorpresa, el 17 de marzo amaneció nevando en Kalamnaka, a solo 237 metros de altitud, así que nos preocupaba cómo estaría a 600 metros. Pronto amainó, pero alas 09:37 h el coche nos indicó que estábamos a 1 grado. Eso si, pudimos disfrutar de una vista inédita de los monasterios de Roussanou, Varlaam y Grand Meteoro.

La primera visita la realizamos al monasterio más antiguo (siglo XIV), grande y visitado de todos, por lo que conviene acceder a él temprano, aunque estuvimos casi solos. Se trata del monasterio de la Transfiguración o Grand Meteoron, situado a más de 600 metros de altitud, así que tuvimos que pisar la nieve para llegar a la cima, tras subir otro montón de escaleras que en ocasiones estaban excavadas en la roca, por lo que estaban secas. Una vez en su interior pudimos disfrutar de los frescos de la iglesia de la Metamorfosis, de la antigua cocina y de las espectaculares vistas que se tienen desde la terraza, con el monasterio de Varlaam casi a nuestros pies.

  • Horario: de 09:30 a 14:00 h. Cierra los martes, miércoles y jueves.

Concluimos la visita a los monasterios en el de la Santísima Trinidad o Agía Triada, famoso por haber servido de escenario a una película de James Bond. Data del siglo XV y la mejor vista de él se tiene desde el aparcamiento. Aunque los monjes tienen una especie de pequeño teleférico, los visitantes tienen que descender al fondo del valle y luego subir un montón de escaleras. Se encuentra a 535 metros de altitud, destacando en su interior la ermita de San Ioannis Pródromos y la iglesia de Agia Triada, con sus extraordinarios frescos.

  • Horario: de 10:00 a 16:00 h. Cierra los jueves.

Pese al tiempo que tuvimos, me alegro de haber elegido mediados de marzo para recorrer Meteora, pues había poquísimos visitantes, así que no tuvimos problemas para aparcar. Además tuvimos la suerte de contemplar los monasterios con nieve. El viaje continuó. Próximo destino, Delfos, pero eso es otra historia.

ST MAARTEN: En busca del avión

Cambiamos a una zona de clima mucho más cálido y más en concreto al mar Caribe, por donde hace poco más de 9 años, el 3 de febrero de 2016, nos encontrábamos navegando a bordo del crucero Costa Favolosa, partiendo el día anterior de la República Dominicana. Fiel a mi costumbre, al poco de amanecer subí a la cubierta para contemplar las numerosas aves que hay en la zona. El interior del barco estaba decorado con máscaras del Carnaval que por esas fechas se celebraba en varias islas del Caribe.

Nuestro destino fue la isla caribeña de San Martín, situada a unos 240 km al este de Puerto Rico y tan solo 87 km² de superficie, pero dividida en dos partes, la colectividad de ultramar francesa de Saint-Martin y Sint Marteen, un peculiar país autónomo que forma parte del reino de los Países Bajos. Llegamos a su capital, Philipsburg, siendo recibidos por el cartel de que entramos en la Comunidad Europea y un grupo de música caribeña. Vemos que antes que nosotros han llegado otros tres cruceros.

Nuestro principal destino se encuentra en la playa de Maho Bech, situada a 12,7 km de la terminal de cruceros de Philipsburg, aunque se tarda más de media hora en llegar dado el intenso tráfico de la principal carretera de la isla. Cogimos un taxi para desplazarnos junto a unos compañeros de mesa valencianos. En la parte holandesa de la isla son un poco especiales y no nos cogen euros, sólo dólares o florines antillanos. Las playas son el principal destino turístico de la isla, aunque nosotros nos hemos desplazado a ésta para ver la llegada de aviones, pues la pista comienza al borde de la carretera, así que un cartel advierte del peligro de acercarse y otro indica los horarios de llegada de los aviones.

Nos hemos instalado en el el Sunset Bar & Grill, ubicado al borde de la playa y a unos pasos de la pista del Aeropuerto Internacional Princesa Juliana. Hemos llegado bastante apurados de tiempo, pues teníamos el horario de llegada del avión más grande de todos, que es el que queríamos fotografiar, el Airbus A340 de Air France, pero ha habido suerte pues llegó con un poco de retraso, pudiendo seguir completamente su aterrizaje. Pero, lo que son las cosas, cuando lo tenía encima, la cámara se bloqueó. Menos mal que mi mujer estaba también al tanto y pudo sacar la foto de cómo yo lo intentaba con el avión prácticamente encima de mi cabeza. Misión cumplida. Luego pudimos tomar un vino con más tranquilidad.

Nuestro recorrido urbano ha llegado a su final, así que nos dirigimos caminando hasta la playa de Great Bay Beach, desde donde contemplamos como telón de fondo los cruceros. Pronto llegamos hasta un embarcadero, de donde prten los Water taxis, que llevan hasta el puerto, donde se encuentra la terminal de cruceros. Nosotros embarcamos en el White Sawn, en el que realizamos la corta travesía marítima.

En este día llegaron a la terminal de cruceros seis barcos, algunos de los cuales he visto en Getxo. Nuestro destino es el Costa Favolosa pero, antes de llegar, vemos que el Celebrity Solhouette ya ha salido. Cuando el sol empieza a caer vemos zarpar al Silver Wind. Pronto lo hará el nuestro con destino a Antigua. Nuestra estancia en Sint Maarten ha concluido. El crucero continúa, pero eso es otra historia.

El huracán Irma tocó tierra en la isla de San Martín el 6 de septiembre de 2017, causando grandes daños, contabilizándose 4 muertos y 11 heridos graves de un total de 34.

ESTAMBUL (y 3): Üsküdar y Taksim

Concluyo el relato de nuestra estancia en Estambul del 15 al 20 de octubre de 2011, que dejaba hace dos semanas tras visitar las antiguas iglesias de Santa Sofía y San Salvador el 18 de octubre. La siguiente cita la tuvimos en un lugar que todo el mundo visita en Estambul y que a mi no me dice mucho, el Gran Bazar (Kapalıçarşı en turco) pues, como os comenté, me gusta más el Bazar de las Especias. Es como unos grandes almacenes, aunque ese día había poca gente y estaba lleno de banderas turcas, según nos comentaron, porque ha había habido un atentado kurdo en otra zona de Turquía. Cuenta con una superficie 45.000 m², con más de 58 calles, 4.000 tiendas y más de 200.000 visitantes diarios. Data del año 1464, aunque en su mayor parte fue reconstruido en 1864. Se encuentra entre Nuruosmaniye, Mercan y Beyazit (Tranvía: Beyazit, línea T1). y abre de lunes a sábado de 08:30 a 19:30 horas. Hay que tener en cuenta que no existe el precio fijo, así que hay que regatear. Aquí concluyó esta jornada.

El día 19 de octubre comenzamos la jornada cogiendo la línea T1, del tranvía, la habitual, hasta la parada de Kabataş, situada a orillas del Bósforo y muy cerca de la mezquita de Dolmabahçe y del palacio del mismo nombre, residencia de los sultanes desde 1856 hasta 1924, año en que se abolió el califato. Es el edificio más grande del país, contando con una descomunal fachada de 600 metros. Aunque no entramos, abre de martes a domingo: de 9:00 a 17:30 horas, costando la entrada 1.050 TL (unos 29 €). Casi al lado cogimos el barco que cruza a la parte asiática, contemplando desde él el puente del Bósforo, que tiene una longitud total de 1.560 metros. Desde 1973 conecta dos continentes.

Un breve recorrido en barco nos sitúa en la parte asiática de Estambul y más en concreto en Üsküdar, zona un tanto alejada del turismo. Nada más bajar del barco vimos un curioso reloj, un puesto de venta de flores y, a unos 200 metros de la orilla, la Torre de Leandro (Kiz Kulezi) que desde siglo XII se levanta sobre un minúsculo islote rocoso. Me agradó la zona de mercado, con varios puestos de fruta y pescado. Eso sí, no conseguimos tomar ni un vino ni una cerveza. Un residente en Estambul me dijo recientemente que está prohibida la venta de alcohol a menos de 150 metros de una mezquita y aquí hay varias.

Tomamos el barco de regreso a Europa y casi enfrente cogimos el moderno funicular Kabataş-Taksim, que nos sitúa en la gran plaza Taksim, presidida por el monumento a la Independencia, un grupo escultórico que representa al líder Atatürk junto a otras figuras del nacionalismo turco. En su entorno hay varios lugares en los que poder comer, así que aprovechamos para hacerlo. Caminamos después por la animada Istiklal Caddesi, calle peatonal que sólo recorre un antiguo tranvía que casi ha quedado con fines turísticos y la policía, que vemos en numerosos lugares. A esta calle se asoman el Liceo Galatasaray y la iglesia de San Antonio de Padua, la joya católica de Estambul.

Seguimos caminando cuesta abajo hasta llegar a la Torre Gálata (Galata Kulesi), una de las más antiguas del mundo, de 61 metros de altura y una anchura de muro de 3,7 metros en su base. La primera torre fue construida en madera en el año 528 para servir como faro. En 1348 fue reconstruida por los genoveses con el nombre de Torre de Cristo. En seguida llegamos a orillas del Bósforo, a la zona de Karakoy, convertida en un mercado de pescado y una buena opción para comer con vistas al puente de Gálata. Me sorprende ver un puesto de venta de nueces. Estamos a unos pasos de la parada del tranvía, la forma más rápida de llegar a Sultanahmet (8 minutos), aunque también se puede llegar caminando (2 km).

750 metros nos separaban el Hotel Avicenna de la parada del tranvía de Sultanahmet, que recorríamos todas las noches, pasando entre la Mezquita Azul y Santa Sofía, que he dejaros para mostraros, en su visión nocturna, para la que fue nuestra última noche en Estambul. También solíamos pasar por el antiguo Hipódromo romano y la Fuente alemana. Aunque nosotros nos dirigíamos a cenar en una zona llena de pequeños hoteles, todavía había comercios abiertos.

Como nuestro vuelo no salía hasta la tarde, aprovechamos la mañana del 20 de octubre para recorrer algunos lugares como la Tumba del Sultán Ahmet IV y de sus familiares, que se encuentra a unos pasos de la Mezquita Azul. El tranvía nos traslado luego hasta Aksaray, donde se encuentra la Mezquita Laleli o de los Tulipanes, inaugurada en 1783 y considerada como uno de los más bellos ejemplos del barroco turco. Caminamos luego 700 metros hasta el parque Sarachane, presidido por el monumento que muestra a Mehmet el Conquistador en su caballo. Casi al lado se encuentra el Acueducto de Valente, finalizado en el año 368 para suministrar agua a Constantinopla, manteniéndose activo hasta principios del siglo XX.

Iniciamos el regreso al hotel pasando junto a la mezquita de Pertevniyal Valide Sultan para luego coger el tranvía hasta la mezquita Gaazi Atik Ali Pasha, de finales del siglo XV y un único minarete. La última visita fue al Mausoleo Mahmut II, desde donde regresamos al Hotel Avicenna, para recoger el equipaje y contemplar por última vez Santa Sofía y la llegada de un crucero por el Bósforo, antes de partir hacia el aeropuerto.

De esta forma concluyó la estancia de 5 días en la monumental y preciosa Estambul, que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en el año 1985 y cuya visita merece realmente la pena. Eso sí, llevar buena cartera pues las entradas a los lugares de interés se han puesto muy caras. También conviene ir abrigados, pues durante nuestra visita en octubre hizo bastante frío.

ESTAMBUL (2): Santa Sofía y San Salvador

Continúo el relato que dejaba el pasado 30 de diciembre sobre nuestra estancia en Estambul del 15 al 20 de octubre de 2011. El día 17, tras visitar Topkapi y un par de mezquitas nos dirigimos caminando a otra de ellas, la de Solimán el Magnífico (Süleymaniye Camii en turco), construida entre los años 1520 y 1566 por orden de Solimán I, uno de los sultanes otomanos más ricos y poderosos de la historia. La mezquita es sencilla pero espectacular, contando con cuatro minaretes. Abre de lunes a domingo de 9:30 a 16:30 horas  y se encuentra en Sami Onar Caddesi.

Seguimos caminando ahora cuesta abajo, pasando junto a un puesto de doner kebab y varios lugares de venta de fruta, algo que abunda en Estambul. Vemos granadas, melones, manzanas, uvas… Nuestro destino es el Cuerno de Oro, junto al puente de Gálata. A nuestras espaldas, en lo alto tenemos la mezquita de Solimán el Magnífico y frente a nosotros numerosos barcos y ferrys, que llevan a los pasajeros a otros lugares del Bósforo, al que nos asomamos por primera vez.

En el puente de Gálata nos fotografiamos con la mezquita de Solimán el Magnífico al fondo y observamos los puestos de comida en los que venden castañas, mazorcas de maíz y el bagel tradicional turco simit, anillos de pan de sésamo. Hemos llegado a otra hermosa mezquita, la Nueva, (Yeni Camii). Es importante conocer el nombre en turco, pues es como figura en todos los lugares. Su construcción comenzó en 1597, pero no se inauguró hasta 1665. Empachados de tanta mezquita, no accedemos a su interior. Su dirección es: Rüstem Paşa Mh., Eminönü Meydanı, muy cerca del Bazar de las Especias.

Concluimos la jornada visitando uno de mis lugares favoritos de Estambul, el Bazar de las Especias, también llamado Bazar Egipcio (Misir Carsisi), ya que muchos de los productos y especias fueron importados de Egipto en su momento. Inicialmente formaba para de la Mezquita Nueva. Es el segundo bazar cubierto más grande tras el Gran Bazar y en mi opinión mucho más bonito. Inaugurado en 1664 tiene forma de L y cuenta con unas 88 tiendas, en las que dominan las especias, por lo que tiene mucho colorido.

El Bazar de las Especias está abierto de lunes a viernes de 8:00 a 19:00, los sábados de 8:00 a 19:30 y los domingos de 9:30 a 19:00 h. Su exterior es un complejo de tiendas que parece una prolongación del interior, pues seguimos viendo varios puestos de especias, pero también encontramos alguna frutería, cerámica, telas e infinidad de objetos, además de varias pescaderías. Si tienes apetito, también puedes degustar un doner kebab en uno de los puestos.

Nos despedimos de la zona del Cuerno de Oro, contemplando de nuevo el Bósforo con la Torre de Gálata como telón de fondo. En el bar en el que tomamos el café vemos que el día 20, por la noche, se odía ver en televisión el partido Athletic-Salzburgo de la Copa de la UEFA. Aunque tenemos la parada del tranvía al lado, decidimos regresar caminando al hotel bordeando las antiguas murallas de Constantinopla, observando a varios ciudadanos sacando dinero de los cajeros. La jornada ha concluido.

Pasábamos todos los días frente a Santa Sofía (Ayasofya en turco), una de las joyas de la ciudad, pero dejamos para el día 18 acceder a su interior. Es una antigua basílica cristiana, posteriormente convertida en iglesia ortodoxa, más tarde en mezquita, luego en museo y, desde el 1 de agosto de 2020, nuevamente en una mezquita. Fue construida durante el mandato de Justiniano entre los años 532 y 537 y es una de las obras maestras del arte bizantino. Cuenta con cuatro minaretes y una cúpula de 30 metros de diámetro. Parece ser que ahora no se puede visitar la parte baja, teniendo que acceder los no musulmanes al piso superior, ocultándose con unas cortinas los hermosos mosaicos bizantinos durante las horas de culto. Está abierta de 9 a 19 horas. Así es como la vimos nosotros.

La siguiente cita la tuvimos en otro lugar que me encantó y que no conocía, la iglesia de San Salvador en Chora (Kariye Camii), que es uno de los mejores exponentes del arte bizantino que pueden encontrarse en el mundo. En su interior contemplamos imágenes de Jesucristo y de la Virgen María, representados en impresionantes mosaicos y frescos. Fue construida en el año 413 por orden de Justiniano y renovada a finales del siglo XI. Cuando la visité era un museo pero, al igual que Santa Sofía, en 2020 fue convertida en mezquita, así que no sé si se podrán seguir contemplando las imágenes o serán tapadas con alfombras durante los rezos islámicos.

Todavía nos quedan interesantes lugares por visitar en la monumental ciudad de Estambul, pero de ello espero hablar dentro de dos semanas.

ESTAMBUL (1): La Mezquita Azul y el Palacio de Topkapi

Como en estas fechas no suelo viajar, os voy a hablar de algunos lugares visitados hace años, de los que todavía no había escrito. Soy consciente de que habrán cambiado bastante, pero sus monumentos perviven. Eso si, he actualizado los precios. Comienzo por una de las ciudades más fascinantes del planeta, que he visitado en dos ocasiones, iniciando la última el 15 de octubre de 2011, con una sorpresa: llovía y hacía bastante frío. De hecho tuve que comprar un gorro para superarlo. Ahora resulta mucho más fácil llegar a la mayor ciudad turca, pues Turkish Airlines tiene vuelo directo desde Bilbao. Para alojarnos elegimos el Hotel Avicenna, que ocupa una antigua casa otomana a unos pasos de la Mezquita Azul y Santa Sofía, junto a las que pasamos todos los días. Cuando salimos a la calle nos sorprendió ver el final del espectáculo aéreo Breitling.

Las zonas históricas de Estambul fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985, así que al día siguiente a nuestra llegada, 16 de octubre, en primer lugar nos dirigimos a visitar uno de los edificios más emblemáticos, la Mezquita Azul (Sultan Ahmet Camii en turco), construida por el Sultán Ahmed I entre 1609 y 1616. Es una de las pocas mezquitas que cuentan con seis minaretes. La cúpula central tiene 23 metros de diámetro y 43 metros de altura. Se encuentra en la plaza Sultanahmet (Tranvía: Sultanahmet, línea T1). Abre todos los días de 9 a 19 horas, aunque no se puede entrar en las horas de oración. No hay que pagar entrada.

Tras la visita a la Mezquita Azul, nos disponemos a “patear” la ciudad, teniendo muy cerca los siguientes objetivos, comenzando con el Obelisco egipcio de Teodosio. En el mismo antiguo Hipódromo de Constantinopla tenemos la Columna de las Serpientes (Yilanli Sütun en turco) y, a unos pasos la Fuente Alemana regalo del emperador alemán Guillermo II al sultán Abdülhamid II. Fotografío a unas simpáticas jovencitas y compramos unas castañas para calentar las manos. Estamos muy cerca de la parada de Sultanahmet del tranvía, así que nos podemos desplazar con comodidad hasta las tumbas de Fuat Paşa y de Mahmut II y la Columna de Constantino, que data del año 330.

Los días son cortos y la tarde avanza con rapidez, así que concluimos la jornada en un curioso lugar, la Cisterna Basílica, también conocida como «Palacio Sumergido», que es una de las múltiples cisternas que hay en Estambul. Ésta fue construida en tiempos de Justiniano I (siglo VI) y cuenta con 336 columnas de 9 metros de altura. Dos de ellas tienen como base una cabeza de Medusa. Se encuentra en Yerebatan cd, 2 a 350 metros de la mezquita Azul. Abre todos los días de 9 a 23:50 horas, variando el precio según la hora: 800 TL (22 €), de 9:00 a 18:30 y 1.300 TL (35,80 €), de 19:30 a 23:50 h.

Iniciamos la jornada del 17 de octubre visitando uno de los lugares más concurridos de Estambul, que también tenemos cerca del hotel y conviene visitar temprano. Se trata del Palacio Topkapi, el mejor reflejo del poder que alcanzó Constantinopla como sede del Imperio Otomano, desde el que los sultanes gobernaron su imperio hasta mediados del siglo XIX. Fue inaugurado en el año 1465, aunque fue sucesivamente ampliado. En sus 700.000 metros cuadrados, cuenta con cuatro patios y numerosos edificios.

El espacio más interesante es el Harén, el lugar en el que vivía el sultán rodeado de lujos y entre 500 y 800 mujeres de alto nivel cultural, siendo la máxima responsable la reina madre. Otro lugar importante es el Tesoro, que cuenta con algunos de los objetos más valiosos del mundo. El Palacio Topkapi se encuentra en Eminönü, 34122 Cankurtaran, subiendo por detrás de Santa Sofía. Tranvía: Sultanahmet (línea T1).. Abre de miércoles a lunes de 10:00 a 17:30 horas, siendo la entrada un poco cara: 1.700 TL (46,30 €). Cierra los martes.

Como ya he comentado, tenemos la parada a unos pasos, así que en este moderno medio de transporte nos acercamos hasta la Universidad de Estambul (İstanbul Üniversitesi), que fue fundada en 1846. Nuestro primer destino es la Mezquita Beyazit, situada junto a la parada del tranvía en el animado barrio del mismo nombre. El aspecto actual de la mezquita data del siglo XVI. Lo más interesante son sus minaretes, la elegante cúpula central y el hermoso patio interior, rodeado por un pórtico con 20 columnas y la tradicional fuente en el centro.

Aunque se puede ir en el tranvía, caminamos 850 metros para acercarnos a nuestro siguiente destino, la Mezquita Sehzade (Şehzade Camii en turco), cuya construcción se concluyó el año 1548. Situada en el barrio de Fatih, cuenta con dos airosos minaretes de 55 metros de altura y un elegante interior. El acceso a las mezquitas es gratuito, debiendo evitarse las horas de rezos. Me entretengo también fotografiando algo muy característico de Estambul, los vendedores ambulantes.

Queda mucho que ver todavía en Estambul, pero de ello espero hablar dentro de dos semanas.

FELIZ 2025. URTE BERRI ON.