Con las gafas limpias

Un conocido usuario de Twitter, el malagueño Niporwifi, suele publicar unos hilos muy interesantes sobre la mafia italiana y otros crímenes organizados. Exactamente del mismo modo ha recopilado la secuencia de hechos noticiosos sobre las protestas para llamar la atención sobre la huelga de hambre de Patxi Ruiz, y el resultado es el mismo. Mientras leía el hilo recordaba cómo a Angels Barceló no le bastó la respuesta de manual de Mertxe Aizpurua sobre el sufrimiento de Ruiz para explicar los ataques a sedes de partidos y hasta el domicilio de Idoia Mendia. Igual tenemos que mirar la realidad más crudamente.

Otro fachi

Si tenemos que subir el nivel de lo permisible ante algunos representantes o colectivos en Euskadi, sin duda, en España y ante Vox tenemos que mantenernos firmes. Insisto: se trata de ver a través de unas gafas limpias: el secretario general de ese partido, Javier Ortega Smith, después de acudir a un acto multitudinario infectado de Coronavirus en el inicio de la pandemia, ahora se dedica a extender el bulo de que es un arma biológica china y de señalar al gobierno español de que no avisó de los efectos secundarios de una enfermedad… Desconocida. Ni eso es tolerable ni lo son otras fascistadas.

La izquierda que desprecia a los suyos

Juan Soto Ivars acierta en su análisis sobre cómo la izquierda española se ha pasado despreciando a los suyos y, ahora, se encuentra con que la extrema derecha cala en los barrios ricos de Madrid… Y en otros que no lo son tanto: “En esta tradición de pintar al trabajador como no es sino como debería ser, ahora parece que los ideólogos están incluso dispuestos a sostener que el pobre es rico con tal de no moverse de la primera impresión de esta protesta” (El Confidencial). No sólo lo que está sucediendo… Sino lo que lleva años pasando y nos ha terminado reforzando a Vox. Igual alguien tiene que hacerse una autocrítica.

Tontos universales

Dicen que la razón es lo más repartido de este planeta porque todo el mundo cree tener la suya. De lo que estoy seguro es de que la tontería está perfectamente repartida, pero de un modo absolutamente objetivo: según El Periódico, en Italia se produjeron aglomeraciones en las noches del primer fin de semana sin confinamiento, y eso que allí se ha levantado con cifras mucho más graves. Somos tontos. Universalmente tontos. Pero los que se llevan ración doble de idiotez son los que se creen que se han ganado la libertad, que se la merecen, que esto es por capricho o por algún interés tan oculto que nadie adivina.

Cómo somos los aitas y las amas

En el Twitter de EU Kids Online Spain, cuyo observatorio se encuentra en la UPV/EHU, han hecho un hilo para presentar sus conclusiones sobre cómo actuamos los aitas y las amas con nuestras hijas e hijos cuando de Internet se trata. En general, creemos que nos manejamos mejor que ellos con esta herramienta, aunque el nivel socioeconómico depende: cuanto mayor es, más aptitudes tenemos y más pendientes estamos de su actividad on-line. Pero, ojo, 2 de cada 3 se dejan aconsejar por sus hijos (de 9 a 17 años), y yo creo que ahí podemos tener un problema. ¿Nos dicen cómo conducir aunque tengan videojuegos de carreras?

Hay que estar hecho de otra pasta

Para escribir esto que tuiteó Joseba Permach hay que estar hecho de otra pasta. De la suya, claro: “Siento tristeza cuando algunos independentistas catalanes critican a EHBildu por el acuerdo de ayer. Padecimos al PSOE durante años (GAL, ilegalización) y muchas veces nos sentimos solos. ¿Merece la pena echarnos en cara todo? No, la solidaridad internacionalista es otra cosa”. Permach pasa por alto la violencia de ETA que entonces él veía y justificaba desde la primera línea, menciona solo sus consecuencias, pide solidaridad y que nadie les eche en cara nada. La realidad es que su mochila es pesada y es solo suya.

De fatxa a facha

Lo que dice y lo que hace Joseba Permach solo es comparable a lo que dice y hace Iván Espinosa de los Monteros. Y si no le gusta que lo digamos que deje de hacerlo: ambos han hecho omisiones deliberadas de una tragedia para celebrar un éxito. Permach, desde Twitter. El de Vox, desde lo alto de un autobús, celebrando la manifestación contra el gobierno español como si de la victoria de España en el mundial fuese, según sus propias palablas. ¿O acaso Permach no celebra haber descubierto la democracia y su juego como un gol junto a los suyos, los que justifican lo injustificable, como los de Espinosa?

Empate a todo

Pepe Reina fue de los que celebró en Twitter el éxito de la manifestación que los de Vox celebraron como un mundial de España. En esa misma red social se le encaró “el Nega”, cantante de “Chikos del Maiz”. Y Reina respondió con una foto del rapero junto a Arnaldo Otegi, ambos encantados de conocerse. Miren, para mí estos dos han empatado a todo: a fachas, a niñatos por discutir en Twitter y de la manera que lo hacen, y a crispadores de una sociedad que necesita todo lo contrario: normalidad y calma ante las dificultades y las tristezas. Pero ellos están a sus mierdas. Como siempre.

¡Vaya con Albert Rivera!

Según Eldiario.es, durante 2016 y 2017 hubo un político que vivió gratis en un piso de 300 metros cuadrados que le cedía un empresario del sector turístico. ¿Qué político? Uno de los regeneradores, de los de la “nueva política”, uno de los que tenían el dedo índice siempre firme para señalar: Albert Rivera. Cuando conocimos que Isabel Díaz Ayuso usa ahora dos apartamentos del mismo empresario, Kike Sarasola, supimos también que Rivera había ocupado uno de ellos. Ahora nos enteramos de que lo hizo sin abonar nada, que no es lo mismo que no pagar nada a cambio.

¡Pero qué ganas!

Ya me he tomado una caña con unos amigos en una terraza. Pero de lo que más ganas tengo es de volver al bar de cada día y desayunar un café con leche y un pintxo de tortilla con pimientos. Su café y su tortilla. Volver a la normalidad. El desarrollador de videojuegos Jon Cortazar ya lo ha hecho y lo ha publicado en Twitter junto a este mensaje: “Lo que antes era normal ahora sabe casi a lujo. ¡Además, hay que reactivar el consumo!”. No, no somos mejores personas después de la pandemia, pero si conseguimos dar valor a lo que considerábamos algo habitual y hasta rutinario, creo que habremos avanzado mucho.

Nos lo hemos gastado todos

1.171 millones de euros. Eso es lo que lleva gastado el gobierno español solo en adquisiciones para combatir el coronavirus, según El Independiente. A esta cantidad habrá que sumar lo que gaste en los ERTE, bajas, ayudas a autónomos y otras prestaciones, y lo que invertirá para incentivar el consumo. Luego vendrán las vacunas y, mientras tanto, los tratamientos para quien siga contagiándose, evidentemente. El gobierno vasco también ha hecho su esfuerzo, por supuesto. Y como ellos, todos los gobiernos del mundo. Así que los de las críticas a la falta de recursos, por favor, que sigan buscando al culpable.

Las luchas, una a una

Ni me planteé que el gobierno vasco o el español dejaran de asistir a nuestros mayores en lo peor de la crisis sanitaria. Y ni me planteo una modificación en las pensiones que no sea para mejorarlas, incluso sabiendo el riesgo que corremos los que hoy somos trabajadores. Pero la reivindicación de los pensionistas, en otro momento valorable, puede que no toque justo ahora. Incluso Bruselas advierte: un país envejecido como el español (puede que el vasco en mayor medida) no puede seguir aumentando la presión a los trabajadores en favor de los pensionistas en este momento. Por lo menos, hay que planteárselo.

No se ha pasado nada

El avance fase a fase ha sido confundido, en cuanto el tiempo ha mejorado, con el derecho a la relajación máxima por parte de la ciudadanía. Puede que esté convirtiéndome en un viejo cascarrabias, no lo descarto, pero creo que las mascarillas y las distancias de seguridad son más necesarias que nunca porque ahora interactuamos entre nosotros. En La Información recogen el testimonio a una de las rastreadoras del virus: una persona que dé positivo hoy ha podido estar en una terraza ayer, domingo. Si todos han respetado las normas los contagios se habrán evitado. Es tan sencillo, y tan difícil al mismo tiempo, como eso.

Un ejemplo

Pongo otro ejemplo: si hoy dan positivo unos cuantos en el barrio de Salamanca de Madrid, ¿cuántos se habrán contagiado en las manifestaciones de la semana pasada? Esta es la pregunta más lógica, pero sobre ese colectivo sobrevuelan otras interrogantes más lisérgicas: ¿por qué se manifiestan ahora los que criticaron la manifestación del 8-M? Y la peor: ¿cómo pueden defender en este momento que el virus no existe y el confinamiento no es necesario quienes has estado dos meses quejándose de esa manifestación e incluso han acusado penalmente al gobierno por sus decisiones?

El chiringuito, a la mierda

No me ha dado tiempo a traer a la columna la tienda que ha promovido Alvise Pérez, exasesor de Ciudadanos y ahora en la órbita de Vox, porque ha decidido cerrarla temporalmente… Ante la amenaza de hacerlo definitivamente: a precios realmente buenos, los propietarios vendían merchandising contra Pedro Sánchez… Usando una foto de Carlos Spottorno, al que no habían pedido permiso ni le habían comprado la imagen para su explotación, como explican en Photolari. En España, el que no corre vuela, y si los pijos se quieren vestir para las manis, alguien tendrá que abrirles una tienda on-line. Vaya linces.

Palabra de la izquierda abertzale

La izquierda abertzale se ha puesto tan estupenda que no se ha dado cuenta de que ha entrado en el terreno del ridículo: los latinajos (“pacta sunt servanda”) y los juegos de palabras (“no estamos en la política para aceptar las cosas que no se pueden cambiar, estamos en la política para cambiar las cosas que no se pueden aceptar”) les quedan grandes a quienes han tardado 40 años en hacer lo que el resto y tardaron el mismo tiempo en darse cuenta de lo que en Euskadi nadie podía aceptar. También a quienes, a cambio de seguir en algún escaño, callan ante el pasado y aplauden más que nadie el presente. Por si acaso.

Palabra de Iglesias

El que lleva una tendencia preocupante para quien quiera confiar en él es Pablo Iglesias, que ha pasado de pedir limitación de mandatos para todos a perpetuarse al frente de Podemos. Con el 92% de los votos pero sobre un 11,5% del censo, Iglesias se ha asegurado continuar al frente del partido que fundó. La votación no ha podido pasar más desapercibida por el momento. Además, los 89 puestos de máxima decisión del partido son todos de su lista. La número dos seguirá siendo la madre de sus hijos, Irene Monero, y el número tres, Pablo Echenique. El otro superviviente, Rafa Mayoral, será el número cinco.

“Tres botones de colores”

Por supuesto, todos cometemos errores. Y tengo claro que quien lleva media vida dedicada a la política también puede hacerlo y el resto no podemos lapidarlo. Pero quienes son jóvenes y acaban de empezar tienen que estar frescos, tener reflejos y poner todo el empeño en lo que hacen. No es de recibo que, como denuncia la revista El Jueves en Twitter, Adriana Lastra votase “abstención” en la prórroga del estado de alarma. Voto que fue compensado por los dos “sí” de los bancos de Vox. El chiste estaba embocado: “No deja de fascinarnos que haya gente cobrando una pasta por ir a un sitio a tocar tres botones de colores”

El coronavirus sigue con nosotros

Escribir sobre actualidad política ha sido un alivio después de tantas jornadas haciéndolo casi exclusivamente sobre el coronavirus. No obstante, el virus sigue entre nosotros. Margarita del Val, que está coordinando a expertos en pandemias para el CSIC, avisa: “La desescalada no es el final del túnel, hasta que no haya vacuna van a ser los años de la pandemia” (El Diario). Al respecto, Macarena Vidal lleva a El País la apuesta de China por lograr esa vacuna. Una vacuna que tiene pinta de ser un terreno para la batalla geopolítica entre EE.UU., Europa y China. Como si no estuviésemos hablando cada día de miles de muertos.

Eterno Aduriz

Aritz Aduriz no solo ha sido solo importante porque ha sido el delantero titular y, además, goleador del Athletic durante los últimos años, ni porque ha demostrado una persistencia y una resistencia admirables. Sus números, que la Adurizpedia, cómo no, ha recopilado en un hilo de Twitter, son los de un jugador extraordinario: ha logrado varios récords e hitos y se codea con los más grandes de la liga española (Messi o Raúl) y los eternos, como él será, de la historia del Athletic. Su hueco va a ser enorme, sobre todo, en lo anímico. Y lo peor es que no podremos gritar más alto en las gradas para tapar el zarpazo en el corazón.

Si va de esto, que lo digan

Insisto desde hace semanas en que el personaje más siniestro de la actual política vasca es Pablo Iglesias, capaz de regalar el oído de Aitor Esteban en Madrid y de espolear a Miren Gorrotxategi contra el PNV en la CAV. Pero tampoco resultan fiables a estas alturas los líderes del PSOE para lograr una estabilidad política. Los de Bildu, directamente, nunca lo fueron. Si el acuerdo a tres de Madrid, que veremos cómo termina, es el comienzo de una nueva mayoría en Gasteiz, que lo digan, que vayan de frente. Porque la ciudadanía vasca, si algo ha demostrado, es que repele los acuerdos ocultos y sibilinos.

Y que se lo digan a Mendia, claro

Tengo pocas dudas de que Bildu y Podemos van a intentar que haya un gobierno vasco sin el PNV, y de que, para lograrlo, van a tentar a Idoia Mendia con la Lehendakaritza. A la misma a la que, ni 24 horas antes del anuncio del acuerdo, los de siempre habían atacado su domicilio. Según El Independiente, ella asegura de que se enteró del pacto por la prensa. Con esa noticia, sus palabras de la mañana, pidiendo más contundencia a Bildu, quedaron neutralizadas (por decir algo amable) por el PSOE. Espero que no se esté enterando por esta columna de que Bildu y Podemos pueden convertirla en lehendakari.

Todo pasa por Calviño

También tengo claro que lo que pase con la reforma laboral lo decidirá Nadia Calviño o lo decidirá alguien cuando la ministra no esté en el gobierno. La mujer fuerte en el plano económico, financiero y en las relaciones con Europa no va a permitir que, con su nombre, se dé un paso en falso. Calviño no necesita el puesto ni que su reputación se vea comprometida por cinco abstenciones. La política de verdad la hacen las personas como ella, así tiene que ser, y Calviño lo sabe, por eso prepara la primera encrucijada: con sus normas o con Bildu. La segunda la tendrá Bildu: o su acuerdo cepillado o la nada.

El plan del PSOE para replegarse

El PSOE ha detonado su último barril de confianza. Ya nadie se fía de ellos. Ni siquiera Bildu, que apela a lo firmado porque ve comprometido lo pactado. En estas circunstancias, el PSOE está preparando un plan para replegarse que pasa por periodistas y medios afines, la UGT, que “asegura que el acuerdo con Bildu no viene a facilitar el desarrollo de las negociaciones” (El Plural) y hasta la propia firmante (“No se puede hacer una derogación íntegra de la reforma laboral”, ha dicho Adriana Lastra después de la rúbrica, según Público) que, si es necesario, será el chivo expiatorio de lo que se venderá como un error.

La ración de tuits

Como siempre, la mayoría de opiniones que pudimos leer en Twitter eran una mierda. Pero algunas me parecieron especialmente acertadas. Cristina Pardo anduvo muy fina con su comentario: “De noche, todos los pactos son pardos”. César Calderón era más práctico: “El roto es de los que hacen afición. Moncloa contra Ferraz. Podemos contra PSOE. Bildu contra PSOE. Arrimadas afilando puñales. PNV acariciando un gato. ERC consultando augures”. Pero el que daba en el clavo con el corolario era J. J. Schultz: “¿Cómo era aquello de que no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo?”.