La estupidez, esa sí que es universal

Si hay algo que no entiende de razas, ideologías o religiones es la estupidez: vayas donde vayas, hables con el colectivo que hables, siempre habrá por lo menos un tonto. Nunca falla. Nada es perfecto salvo el perfecto imbécil. Verdad universal. Así que, sí, se puede ser negro y decir tonterías a la vez, como tiene por costumbre hacer Bertrand Ndongo, que no ve problema en que a Williams le llamaran “negro” en el campo del Espanyol, como si quien pronunciase esa palabra no lo hiciese de manera despectiva y, por lo tanto, xenófoba. Williams no se llama negro, se llama Iñaki, y él y su familia son un ejemplo de integración.

Otro ejemplo

Se pueden encontrar muchos ejemplos de tontos, alguno incluso de tonto ilustrado, en las respuestas al tuit de Pablo Iglesias en el que recordaba la liberación de Auschwitz gracias a los rusos. Como si la historia fuera la que a uno le parezca en cada momento, fueron muchos los que negaron la influencia del ejército ruso en la II Guerra Mundial o que le recriminaron el recuerdo, como si estuviera prohibido mencionar al ejército rojo. Twitter es un colector, es evidente. Pero también lo es que el acceso a la información que posibilita Internet solo ha generado más desinformados que nunca y con altavoz.

Un éxito arrollador

El fin de semana pasado, Aner Gondra, periodista de este periódico, fue la estrella de Twitter cuando compartió una foto del mitin de Idoia Mendia en el que, un efecto óptico, hacía que pareciese que Alf había acudido al acto. 40.000 retuits y 140.000 likes son los números del éxito. Hasta la propia Mendia lo cazó al vuelo y respondió al tuit. Lo curioso es que desde entonces hemos visto varios intentos de plagio, alguno incluso copiando y pegando el texto literal de Gondra, ante el éxito del tuit que se convirtió en viral (pero viral de verdad). Esas “copiadas” sin vergüenza son la muestra de lo que les cito cada día.

Una gran pena

Nunca he visto un partido de Kobe Bryant completo. De hecho, creo que nunca he visto un partido de la NBA completo. Pero el personaje traspasaba lo deportivo: Bryant era una estrella global, un heredero de Jordan digno de llamarse así, un tipo que caía bien y que lo tenía todo. Tenía el dinero, una familia estable, el reconocimiento y el cariño de todo el mundo… Y pese a ello su vida, junto con el de una de sus hijas, se ha apagado de un modo precipitado y repentino. Estos días hemos visto en Internet decenas de mensajes de angustia y lamento, entre los que destacan los de Obama y su amigo y compañero, Shaquille O’Neal.

Un recordatorio

Estas semanas he recibido varios mensajes anunciando la muerte de familiares de personas a las que aprecio. Y el domingo pasado, como a todos, la muerte en un accidente de Kobe Bryant me dejó un poco “tocado”. El propio Bryant dijo en una ocasión que “Disfruta la vida. La vida es muy corta como para estar triste o desanimado. La vida sigue. Sonríe y sigue con ella”, como recordaban en el Twitter de Futbolistas. Y ese creo que es el mensaje que tenemos que tener grabado en nuestro móvil. Ni los tontos, ni los nazis, ni los aprovechados deben despistarnos: que no pase ni un día sin besos, abrazos ni caricias.

El autorretrato de una España

El Español, con su titular incalificable, ha hecho un autorretrato de esa España en la que, por supuesto, se incluye: “Chivite asume la dictadura del euskera: fomentará la lengua del 7% de los navarros a costa del 93%”. Enmarcar la elección de Chivite con una especie de chantaje idiomático irreal es lo más corto de miras que he visto en mucho tiempo… O un modo de manipular burdo, desbocado y chungo, en una palabra. Como no creo que sea un error, apuesto por lo segundo: porque Pedro J. Ramírez y su digital, ese que iba a revolucionar el periodismo, siguen bañándose en el mismo lodazal.

Y un claro desenfoque

Cuando leí que Idoia Mendia había tuiteado que la victoria de Chivite en el Parlamento navarro suponía “una enmienda a la totalidad al nacionalismo vasco y al nacionalismo foralista” lo primero que pensé es que el teclado predictivo se la había jugado. Pero veo que ha dejado el tuit, para mi sorpresa, y también para la de Ander Errasti: “Sinceramente, no creo que en democracia, donde se presupone un reconocimiento del pluralismo político, sea positivo hablar de «enmiendas a la totalidad» a opciones políticas legítimas. Menos, si cabe, cuando la práctica del PSE y PSN (¡por suerte!) no va, en principio, por ahí”.

En Bildu se equivocan

Los partidos políticos pueden ser muleta, bisagra, líder, líder de la oposición, alternativa, emergentes… Lo que no pueden ser son perdonavidas. Esa actitud, junto con la soberbia o la incoherencia, la llevamos muy mal los votantes, así que creo que en Bildu se equivocan cuando ha querido dejar tan claro a María Chivite que “recuerde que nosotros tenemos la llave que abre y cierra puertas, estará en nuestra mano” (El Independiente). O colaboras o no colaboras, es así de sencillo. Y si lo que quieres es dar sedal y recoger sedal con el principal objetivo de demostrar tu fuerza, no construyes.

En el PP se equivocan más

Iñaki García Arrizabalaga, víctima de ETA, respondía así en Twitter a la información sobre la intervención de Cayetana Álvarez de Toledo en Iruña: “Cuando algo no es de mi gusto, digo que ETA está detrás y zanjado. Dos comentarios al respecto: (a) nos retrotrae a la nefasta época del ‘todoesETA.com’. (b) Trivializa el auténtico problema del terrorismo y el asesinato de tantas personas. Para mí, además, son una ofensa”. La portavoz del PP, que se estrenaba, tiró de viejo argumentario demostrando, una vez más, que el nuevo PP es más mucho rancio que el de Rajoy y Sáenz de Santamaría.

Lecciones, las justas

Si hay alguien que puede dar pocas lecciones en política es quien ejerce desde un escaño en representación de Bildu y niega lo que es. Pero inmediatamente después está quien representa a este PP de Casado o a Ciudadanos y niega que están pactando con la extrema derecha que representa Vox. Pero unos y otros no dejan de intentarlo aunque algunos, de un modo más expreso o más sutil, tampoco dejemos de señalarlo: “No se puede gobernar gracias a la abstención de los ‘herederos de Batasuna’ pero con el apoyo de los de Franco, sí, ¿o cómo es la puta mierda esta?”.

«Agur eta ohore, Xabier»

Ayer busqué en mi archivo fotográfico alguna imagen de Xabier Arzalluz. Parece que solo fui capaz de sacarle una foto buena: en ella se ve a Ortuzar y Urkullu, en 2017, escuchándole mientras les habla. Creo que esa es la definición del que sin duda fue el líder del nacionalismo vasco en el siglo XX desde la reinstauración de la democracia en España: cuando hablaba, todos le escuchaban. Todos escuchábamos a una persona que, como escribió Andoni Ortuzar en Instagram, lo dio todo por el País y lo fue todo en el Partido y la Euskadi política, y por eso acumuló también enemigos.

Muchos lo han reconocido

Pedro Sánchez, Idoia Mendia, Arnaldo Otegi, Pablo Iglesias, Carles Puigdemont, Quim Torra, David Bonvehí y muchos conocidos y no tan conocidos han usado las redes sociales digitales, sobre todo, Twitter, para recordar a Arzalluz y enviar a la familia jeltzale condolencias y mensajes de ánimo. Del PP, nada. De Ciudadanos y Vox, todo lo contrario: desprecio. Muchos anónimos celebraron el fallecimiento y lo mismo recordaban las nueces que la foto con Aznar. Arzalluz era un líder con mucha personalidad que manejó muy bien el poder, desatando odios hasta en quienes hoy reconocen su valor.

Es posible hacerlo bien

Hace tiempo que les recomiendo que, si van a leer prensa únicamente digital, empiecen por República.com. Lo hacen tan bien que, siendo españoles, no han caído en la tentación de describir a Xabier Arzalluz como el mismísimo demonio. Un relato sencillo en el que hablan del político, la persona, el líder carismático y controvertido, y sus polémicas. Por encima de este relato sin un gramo de exageración hacia un lado u otro, queda la relevancia de la figura que, aunque a muchos no les guste, ha marcado las políticas vasca y española en un período tan relevante como duro, dentro y fuera de EAJ-PNV.

También ha sido noticia Urkullu

El fallecimiento de Xabier Arzalluz nos sorprendió a todos mientras leíamos las crónicas de la intervención de Iñigo Urkullu en el Tribunal Supremo a petición de la defensa de uno de los imputados por el procés. Urkullu fue honesto, preciso e implacable en su relato, que no adornó en nada, como es habitual en él. Y por lo excepcional que resulta un político con estas cualidades, obtuvo alguna crítica insustancial y acumuló reconocimientos, como el de Arturo Puente en Twitter, entre otros: “Urkullu está respondiendo ante el Supremo como responde un político que no tiene nada que esconder sobre su actuación”.

Sin embargo…

En El Nacional escogen la información de El País porque para ellos es el ejemplo más representativo de que un relato meridiano como el de Urkullu ante el Tribunal Supremo también pueden someterse a interpretaciones interesadas. Urkullu dijo lo que todos vimos, pero algunos siguen utilizando la voluntad del pueblo catalán para vendernos su burra: ni dejó en evidencia a Puigdemont (el president ya se hizo el autorretrato en su momento) ni fue el garante de la unidad de esa España que blandía el 155 como amenaza a los catalanes… Pero no solo a ellos. Con Urkullu sobran los intérpretes.

Otra vez

Sobran por completo en este país (ponga aquí el que quiera) quienes coaccionan, quienes no han entendido que la época del amedrentamiento ha pasado, quienes no son capaces de darse cuenta de que no funciona, de que somos más los que hacemos frente a los del spray, la cara tapada y la nocturnidad. Se acabó. Y si para algunos no ha terminado que los que les han enseñado a meter miedo se lo expliquen porque este país, Euskadi, necesita descansar.

Qué pena, Venezuela

Los debates sobre Venezuela a este lado del charco son una tontería. El drama está allí, con un presidente indolente dispuesto a todo para perpetuarse en el poder y dirigentes haciéndose ricos. A la derecha, la oligarquía con un apoyo internacional que genera recelo. Y en medio, el pueblo empobrecido y en una espiral de violencia que dura ya décadas. Mientras tanto, en el lado tranquilo del mundo, discutimos en Twitter y justificamos lo injustificable en ambos bandos. Qué pena.

La broma pesada del “salario ético”

Empezamos por el principio: el tesorero de Podemos reconoció que los eurodiputados, diputados y senadores de Podemos que cumplen la norma de los tres SMI para calcular el sueldo son los menos. Y en los ayuntamientos, como el de Barcelona reconocen que fue una medida de campaña y equivocada. La idea, personalmente, siempre me pareció un error: se trata de que en política estén los mejores y sin tentaciones (se les supone, pero mejor asegurarnos).

Ganas de tener razón

Este gobierno de Rajoy ya ha dado alguna muestra de no estar suficientemente pegado a la innovación tecnológica, pero creo que en el caso del agujero de seguridad de Lexnet hay cierta exageración por parte del sector. Es cierto que hay una llamada de atención en la comunicación de la Guardia Civil al informante del “gap” pero, ¿qué esperaban, una recompensa de un millón de euros y una medalla? Es necesario ser crítico pero también realista.

La foto de Gatlin y Bolt

Supongo que no es casualidad que estemos asistiendo a la aparición y confirmación de estrellas del deporte en un montón de disciplinas: fútbol, fútbol americano, tenis o atletismo. Usain Bolt, como Roger Federer, Tom Brady o Leo Messi son el fruto de la ciencia aplicada al deporte, pero son mitos de nuestro tiempo en cualquier caso: Justin Gatlin supo ganar al más rápido el día de su despedida y reconocer a la figura deportiva a la que había batido. Deporte del bueno, del que emociona.

Lo innegable

El ingreso en prisión de Leopoldo López y Antonio Ledezma después de estar en arresto domiciliario durante el período previo al sufragio del domingo no es una casualidad. Nicolás Maduro maneja a su antojo el estado, empezando como es evidente por el poder judicial, y sigue despreciando el sufrimiento de una población que mata y muere en un enfrentamiento civil ante el que se muestra indolente. Y todo eso no solo es terrible, también es injustificable.

Los que sobran en Euskadi

El tema de Venezuela lo sacó también en un tuit uno de los habituales de las justificaciones progres de manual cuando Itxaso Atutxa se solidarizó con Idoia Mendia en esta red social, después de que apareciesen pintadas contra el PSE en varias Casas del Pueblo. Las siglas de ETA, una “A” anarquista, una hoz y un martillo, unas reclamaciones por la libertad y una cínica firma “antifascista” (que hace hasta gracia) pintadas con spray negro… Es justo todo lo que sobra en Euskadi.

“Abertzalizar” Catalunya

¡Ya le gustaría a Enric Hernàndez que Catalunya fuera “abertzale”! El director de El Periódico relacionaba, no obstante, este término con el rechazo a la Guardia Civil (que sí) y el ataque a un autobús turísitico en Barcelona (que no). A veces pienso que algunos catalanes no se enteran de lo que ha pasa en Euskadi (y tampoco les importa): abertzale no es sinónimo de violento, de hecho, los abertzales han traído a Euskadi un Concierto y un nivel una autonomía que para sí los quiere Catalunya.

Scaramucci ha durado 10 días

Donald Trump (parece que en realidad ha sido su nuevo jefe de gabinete, John Kelly) ha cesado a Anthony Scaramucci, el director de comunicación que nombró hace menos de dos semanas. El motivo lo señala muy bien la periodista María Ramírez: la vergonzante conversación publicada por el New Yorker en la que “The Mooch” (que se puede traducir por “el que deambula” pero también por “gorrón”) ha sido fulminante. El periodismo siempre es necesario.

Cifuentes, Espinar y Twitter

¿Está mal que Ramón Espinar llamara “guapi” a la presidenta de la Comunidad de Madrid? Sí, sin duda. ¿Se imaginan que uno del PP se lo llama a Irene Montero? ¿Está mal que Cristina Cifuentes relacione porque sí la falta de libertad en Venezuela con Podemos? Sí, sin duda. ¿No se quejan siempre de que señalen a todos los del PP como corruptos sistemáticamente? Pero en Twitter es lo que tenemos cada día: dobles raseros y políticos haciéndose los graciosos sin serlo.