El gobierno de «la gente»

“España será el único país de Europa que subirá impuestos y cotizaciones a autónomos en 2021”. Este es el titular de Pymes y Autónomos que debería de retumbar en Moncloa y en el edificio donde tenga su despacho el vicepresidente Iglesias. Y llueve sobre mojado, porque en octubre, cuando la crisis económica derivada de la sanitaria ya era una realidad, nadie se preocupó de paralizar la subida planificada y con carácter retroactivo para todo 2020. Porque las subidas al funcionariado y al gobierno español no se van a pagan solas. Para eso y para señalarnos estamos las y los autónomos.

Que los detengan

Después de ver lo que intentaron sacar del Pazo de Meirás, todos podemos suponer qué hay en la furgoneta que salió de la Casa Cornide después de que la familia Franco supiera que el ayuntamiento de A Coruña pensaba pleitear para recuperar el palacio de su Ciudad Vieja. Y lo mismo sucederá con todas las propiedades inmobiliarias de los herederos del dictador, que se han convertido, por lo que estamos viendo, en almacenes de lo expoliado. ¿No pueden detenerlos antes de que ese patrimonio acabe en cualquier otro país? ¿No puede hacerse un inventario de algo que está robado a todos?

Que no les voten

Las fechas navideñas han venido muy bien para que el portavoz del PP, José Luis Martínez Almeida, pacte “con Vox los presupuestos para 2021 en el Ayuntamiento de Madrid”. “Almeida recortará las partidas destinadas a asociaciones vecinales, feministas, ecologistas y de memoria histórica a la vez que se incrementan las ayudas a asociaciones antiabortistas integristas y a la propia Iglesia Católica”, porque el apoyo de Vox no es gratis, es rancio, que no es lo mismo. En concreto, 250.000 van para una fundación con la que colabora Rocío Monasterio, y asociaciones LGTB se quedarán sin subvenciones.

El modelo a no seguir

Ser adulto en 2020 está siendo muy duro: conciliar se ha convertido en un deporte de riesgo, el trabajo es inestable y los confinamientos han llevado a unas dinámicas familiares que han generado mucha fricción. Pero ser joven ha tenido que ser un auténtico rollo. Con todo, ni el cansancio de unos o el aburrimiento de otros puede justificar algunas actitudes, como la de Zayra Gutiérrez. La hija del futbolista conocido como Guti y la presentadora Arantxa de Benito, que es una celebrity en Instagram y decidió celebrar su 20 cumpleaños con un fiestón en el que “no ha cumplido con ninguna medida sanitaria” (Vozpópuli).

¿Por qué hay negacionistas?

La respuesta es muy sencilla pero no es fácil de demostrar: el negacionismo es rentable para unos pocos que son muy hábiles en atraer la atención de muchos. En El Confidencial han puesto números a uno de estos casos: José Antonio Campoy es el director de Discovery DSalud, una revista que “ha negado la existencia del virus del sida o del ébola y ha asegurado que la quimioterapia no cura el cáncer” y cuya empresa editora facturó en 2019 casi medio millón de euros con unas pérdidas de 77.000. El patrimonio del negocio asciende a 1,2 millones. Por eso hay negacionistas. Así de simple.

Feminismo. O no

Hace unos días escribía sobre los despidos en Podemos y sobre que no era una cuestión de formas, pese a lo que pudiera parecer, sino de fondo. Y la audiencia provincial de Madrid parece que lo ratifica cuando “concluye que no hay pruebas contra el que fuera abogado del partido de los delitos por los que fue expulsado de la formación”. Ojo, que el delito es este: “Podemos se inventó un caso de acoso sexual y laboral para despedir a José Manuel Calvente”. La resolución judicial debería de hacer temblar la sede de Podemos y hasta el gobierno español, en el que hay una ministra de Igualdad del partido de Pablo.

Las cosas del comer

Cuando más sé de Pablo Iglesias menos fiable me parece. Y de Pedro Sánchez solo me fiaría porque sé que es un superviviente y que a su lado, en un naufragio, siempre aparecería un tablón al que agarrarse. Pero ahí están, dirigiendo un país porque la alternativa es aún peor. Entre ellos, el de la confianza también parece un tema delicado: “Sánchez premia a Montero y castiga a Iglesias en el plan de gestión de los fondos europeos”, titulan en La Política Online, donde también explican que la gestión de esos fondos se hará entre gobiernos… Y no en sede parlamentaria como pretenden los del “todo mal” en la CAV.

La pandemia es cosa de todas y todos

Una pandemia mundial nos afecta y nos responsabiliza a todos. Por eso es una pandemia. A todos: a los que mantenemos el trabajo, a los que lo pierden, a los que tienen que negociar condiciones, a los que tienen que tomar decisiones y a los que les da todo igual y solo quieren salir de fiesta. Pero creo que solo una minoría está siendo verdaderamente responsable ante la situación: “Dos de cada tres españoles reclaman medidas más duras”, titulan en La Información. Y donde pone “españoles” podemos leer con total tranquilidad “vascos” que, cuando las restricciones aumentan, también aumentan sus quejas.

Uno que es responsable

Joe Biden será un presidente de EE.UU. al uso: participará en guerras, tomará decisiones neoliberales, será duro con los inmigrantes latinoamericanos (que no sean venezolanos o cubanos) y, por supuesto, tendrá que afrontar tiroteos y enfrentamientos raciales. Y con todo mejorará el histrionismo de Trump. Antes de dormir en la Casa Blanca, Biden se ha puesto la vacuna contra el coronavirus afirmando que “no hay nada de qué preocuparse” (República.com). De momento, empieza haciendo lo que es necesario. En Euskadi, seguro, veremos una foto similar con Urkullu.

Tenemos que volver a ser nosotros mismos

“Si no se consigue la inmunidad de rebaño no será por falta de borregos”, tuitea C-5. La frase tiene su gracia pero también guarda una de esas verdades molestas: esta pandemia nos ha aborregado. Durante el confinamiento se nos llenó WhatsApp de mensajes que intentaban manipularnos, y desde el verano se nos ha llenado la televisión y el periódico de voces que nos infantilizan y tutelan. Lo peor es que muchos se han dejado y, en efecto, están aborregados, quejándose a la vez de la relajación y la dureza de las medidas y señalando a políticos por no hacerlo a sí mismos en la terraza del bar.

«Hola a todos y todas»

En su partido y en su gobierno, Pablo Iglesias se toma la política como un juego de tronos continuo. Lejos de ser moderna, la suya es una política de corte, de maquinaciones y de rápidas huidas por los pasillos para adelantarse y anunciar antes que nadie la decisión que toque y, así, anotarse el tanto ante los súbditos. Como lo hace en Twitter todo parece más actual, pero no lo es. Y juega con fuego y las cosas de comer de todos: si Iglesias sigue tensionando el gobierno que vicepreside, intentando anotarse cada tanto después de retar a sus ministros, la cuerda acabará por romperse y lo celebrará el PP.

Cada gol en contra, derrota

Pablo Iglesias quiere que creamos que echa todos los pulsos, de este modo lo que consigue es que, cada vez que no se sale con la suya, creamos que lo ha perdido: “Pedro Sánchez ignora a Podemos y enviará a Bruselas su plan para recortar las pensiones”, leemos en Vozpópuli. Ni el titular ni el hecho son una anécdota: los medios a la contra cantan cada gol que meten al de Podemos y piden el VAR cada vez que los marca él. En cualquier caso, la política ni es el arte de competir ni el de asaltar, es el arte de sumar y llegar a acuerdos. Es decir: quien no diferencia la campaña de la legislatura, a la larga, está perdido.

Que miren hacia dentro

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias saben que tienen un problema: el Estado paga muchos sueldos a franquistas declarados, en forma de pensiones pero también en forma de salarios. Personas que se limitan a tolerar la democracia siempre que el erario público siga abonando lo que creen que les debe. Y lo peor es que si uno ve las tertulias políticas puede pensar que PSOE y Podemos han difundido argumentarios en los que intentan hacer creer que los que añoran el pasado tienen que parecer el pasado. Pero no: en Público vemos pantallazos de un chat de militares en activo que aplauden peticiones de fusilamientos.

Cortesanismo digital

Por muchos intentos que haga Pablo Iglesias por repetir aquella política cortesana, nunca llegará a la altura del personaje que nunca pasa de moda: el pelota real, el que dice a los que se sientan en el trono (o el consejo de ministros) lo apuestos que están cada día. Hoy escriben en digitales y hablan de YouTube, pero la intención es la misma: “Leonor, la reina de YouTube: los datos que confirman la popularidad de la heredera”, titulan en Vanitatis. La pieza va sobre el canal en YouTube de la Casa Real, que “es un éxito”, y sobre cómo los vídeos protagonizados por Leonor parecen los preferidos. ¿De quién? ¿Para qué?

El 20% considera mal

Seguimos con YouTube porque en Reason Why he encontrado una de esas noticias que no puedo evitar comentar: “El 20% de la audiencia considera que ver contenido en YouTube es como ver la Televisión”. Es un estudio a nivel mundial en el que señalan a la ciudadanía estadounidense como la que más comete este error: hasta el 36% de los espectadores no distingue entre la televisión y YouTube. Una gran equivocación: nada tiene que ver un canal de televisión con contenidos, los que sean, y una cadena de responsabilidad, con un agregador de morralla (lo que es YouTube sin el marketing).

Voy a intentar ser bueno

Voy a intentar ser bueno mientras escribo esta columna, dejar a un lado el amargor de los últimos meses y el cansancio acumulado durante varios años, lo prometo. Así que empezaré por Borja Barba, uno de los tuiteros más interesantes de Bilbao y que suele tener algo razonable que escribir: “No se trata de que ‘no me dejen ver a mis padres’. Se trata de que yo, en una decisión personal tan responsable como dolorosa, no quiero hacerlo. Estamos tan acostumbrados a no asumir decisiones de responsabilidad que culpamos a quien sea de una decisión que debería ser nuestra”. No puedo añadir más.

Hablemos de entretenimiento

Para no ponerme serio ni grave con los temas, voy a hablar de mi entretenimiento favorito: el fútbol. “El máximo dirigente del Real Madrid, ni corto ni perezoso, se ha quejado del trato que recibe su club durante las retransmisiones televisivas”. Esto es lo que me encuentro en El Nacional, por ejemplo. Vaya, mis intenciones eran buenas… Pero me topo con las del Real Madrid, ese equipo de la mano de Ramos que perjudicó al Eibar o del empujón de Carvajal que lo hizo al Athletic. Ese equipo en el que los jugadores hacen lo que les da la gana y su presidente, además, se queja del trato desfavorable.

Pues lo haré de la mala gente

Pues si hablando de los buenos y de los intrascendentes no me ha ido bien, probaré con los que, seguro, hoy merecen carbón del Olentzero: “Banco Santander impone a sus clientes una subida de 240 euros en comisiones” (Diario 16). No lo niego: el Santander es, con diferencia, la empresa con la que peor experiencia de cliente he tenido en toda mi vida, por eso suelo obviarlo como tema de la columna. Pero esta vez no he podido evitarlo porque yo fui uno de los muchos a los que intentaron colar la cuenta “123” con la que ahora van a meter el sablazo. Hablar de ello es mi pequeño regalo (y terapia) de Navidad.

Olentzero maitea…

Voy a pedir yo mismo a Olentzero algo: un modelo de negocio para el periodismo (sobre todo, para el escrito, que es la que más disfruto) que sirva para prestigiar a los profesionales, empezando por el sueldo. Porque si no intercede Olentzero me veo haciendo el idiota como Eduardo Inda, que pide a los lectores que se suscriban a su medio con una campaña en la que aparece con la boca tapada y las manos amarradas con cinta aislante. Es triste pedir, como yo hago a Olentzero, pero más triste es ponerse en ridículo. Por cierto: estoy seguro de que le va a ir muy bien y esa es nuestra desgracia.

Goretzka también me vale

En este contexto en el que puede que ni Olentzero nos salve de la pobreza periodística o de la de verdad, ni del coronavirus o la mala uva, ya solo me queda encomendarme a las pocas personas que hoy hacen que nos reconciliemos con el mundo: el futbolista Leon Goretzka ha criticado abiertamente al partido ultraderechista alemán, al que califica de “vergüenza”. No es la primera vez que se sitúa frente al fascismo y sus consecuencias: este mismo año recordaba las atrocidades de los campos de exterminio. Y es importante que lo haga alguien como él: popular, con la vida resuelta y muy joven. Hay esperanza.

No son las formas: es el fondo

“Hace 3 días Podemos me convocó a una reunión para decirme que continuaba trabajando y mandarme tareas. Hoy me llega un despido por burofax. Al menos en las formas esperaba un poco más del partido que prohíbe los despidos”. No hace falta añadir mucho más al tuit de Esperanza Fernández que el pasado viernes se desligaba, vía burofax, de Podemos. Aunque pudiera parecerlo en una primera lectura, no es una cuestión de formas, sino de fondo: del fondo de un partido que actúa de esta manera (y no parece la primera vez) mientras vende solidaridad con los empleados del mundo.

Pues ya sabes, Javier

Hubo un tiempo en el que Javier Maroto era presentado ante el electorado como un político blanco como la nieve y puro como el hielo. Pero todo se torció a la altura de Sotosalbos. Maroto ya no es lo que era: ahora es un senador por Segovia, que es algo muy digno cuando no eres uno del PP de Gasteiz que no sacó su escaño en las elecciones y acabó impuesto por el jefe como senador autonómico. Dicho esto, Maroto sigue teniendo destellos, como este en El Independiente: “Vox ha demostrado con palabras y hechos que es la ultraderecha”. Cierto. Una verdad redonda. Ahora ya sabe con quién pacta su partido.

Un gobierno por sectores

Llevo 20 años observando la política vasca y, de un modo u otro, contándolo (casi siempre en DEIA, y lo escribo con orgullo), así que sé perfectamente que los gobiernos de coalición en Euskadi tienen zonas en común y áreas por las que solo se mueven los de un partido. No es que no esté mal, es que es la mejor forma de que funcionen. Los cuentos de hadas son para mi hija y mi hijo. También sé a estas alturas que cuando un gobierno empieza a dividirse en “sectores”, de coalición o no, ya ha empezado su declive. Y no es que el español empiece a separarse, es que nació de dos facciones irreconciliables.

¿Estos lodos?

De un prestidigitador como Tezanos no me creo nada que podamos ver. Es como estar delante de un buen mago: si estoy observando lo que él pretende es porque me está ocultando lo que no quiere que aprecie. El presidente del CIS es un manipulador tan hábil que no le importa que sepamos que manipula. Así que, ¿qué hay detrás de esa caída de los partidos en el Gobierno? ¿Y de la subida de PP, Vox y Ciudadanos? Personalmente, no me la creo: pocos admitirán que votarían a Ciudadanos, por ejemplo. Y Podemos es una marca que da bien en las encuestas. Pero lo más importante es: ¿qué busca la encuesta?

Carbón para Trump

No sé si Trump tiene mucho dinero o tiene muy poco pero sabe aparentarlo, como aseguran algunos. Pero sí sé que encontrará la manera de regalarse lo que le apetezca esta Navidad siempre que pueda comprarlo. Así que Olentzero puede aprovechar para llevarle el carbón que, de corazón y pensamiento, todos le deseamos. Soy de los que cree que el trumpismo está muerto, y que ni Donald ni ninguno de sus hijos podrá levantarlo. Y más cuando empiece a rasgarse el velo y empecemos a conocer las cifras económicas (y sus derivadas sociales) que deja en herencia a Biden y leemos en La Información.