Podemos y los medios

Me suena a “excusatio non petita”: si Podemos se la pega en el ciclo electoral que nos viene es porque, según el argumentario que están desplegando, los medios les han maltratado en función de sus intereses oscuros. Pero eso, simplemente, no es cierto: el fenómeno de Pablo Iglesias, que se ha empeñado en convertir Podemos en “su” partido, surgió en las tertulias televisivas, y pocos casos habrá de una marca que deba más a los medios que Podemos. Solo hay que ver la riada de entrevistas amables que están haciendo a su líder desde su regreso. Si le va mal a Podemos, será incluso con el favor de los medios.

El problema de Podemos es su falta de atractivo

Podemos ha perdido atractivo: Pablo Iglesias ya no es la figura que los medios proyectaban, no imantan, ni siquiera empasta, y la estrella emergente en el partido, Irene Montero, es la madre de los hijos de Iglesias, y eso a “la gente” le chirría, se pongan como se pongan. Además, Podemos se ha convertido en una centrifugadora de talento, de personas y hasta de partidos. En la Comunidad de Madrid, su bastión (solo hay que notar el acentazo madrileño que imposta o gasta Iglesias últimamente), concurrirán hasta 3 listas del entorno de Podemos: la de Iglesias, la de Errejón y la de IU con anticapitalistas. Su problema no son los medios.

Hablemos de Madrid

Dani Álvarez lo describe en Twitter como “el cuponazo que nadie denuncia” y creo que acierta: Madrid, como capital de España, no deja de concentrar actividad económica. Gracias a eso pueden los del PP hablar de una gestión maravillosa, pero la realidad es que hay ciertos privilegios (que allí sí lo son aunque usen la palabra para las haciendas vascas) que les favorecen. Un cuponazo sin Concierto que supone una verdadera lluvia de millones que, al mismo tiempo, deja yermo el terreno económico, financiero, empresarial y hasta de talento fuera de Madrid. Sin embargo, parece que eso no preocupa a nadie en España.

La derecha española

Aznar supo hacer del PP el refugio de la derecha española, desde la extrema hasta el centro. De pronto, apareció Rivera, que iba desgastando a Rajoy como marca de la derecha con la misma pretensión pero formas renovadas. Y al final ha aparecido la extrema derecha, que come espacio a los dos desde la pared hacia el centro. Lejos de moverse a posiciones más moderadas, primero Casado y ya de un modo impúdico Rivera, han optado por abrir los codos e intentar ocupar el espacio del extremo. Quien hable de “centroderecha” en España solo intentará blanquear a los ultras, que ya son todos.

El momento es ahora

Creo que Aitor Esteban acierta cuando comenta que no pasaría nada malo porque quienes gobiernan hoy España, de alguna manera seria, reconociesen el daño que sus antecesores infringieron a los pueblos indígenas americanos durante la conquista de su territorio. Pero creo que hay un elemento que el diputado, candidato a la reelección, ha remarcado y está teniendo poco recorrido: la posibilidad de que López Obrador, que denuncia estas disculpas no dadas, haga algo por lo que queda de esas poblaciones que siguen siendo patrimonio cultural de México… Y también responsabilidad del estado mexicano.

Podemos es Pablo Iglesias

No sé mientras escribo esta columna si Pablo Iglesias ha triunfado o ha pinchado en su regreso, pero sí sé que, cada vez más, Podemos es el partido de Pablo Iglesias. Para empezar, porque así lo ha querido él, imponiendo sus criterios como el de que elegir a un líder implica elegir a un equipo completo, o sus pulsos: o con Pablo, con su casa y su familia, o sin líder. Para seguir, porque la desbandada que ha encabezado Iñigo Errejón pero que, lista a lista, es cada vez más devastadora, muestra un partido en descomposición. Y para terminar porque si tu esperanza es el regreso del mesías, cualquier tropiezo del mesías acaba con tu esperanza.

Y sus éxitos no son todos suyos

Aitor Esteban replica en Twitter a Pedro Vallín, un interesante periodista de La Vanguardia, que el póster que ha difundido Podemos, precisamente, contiene por lo menos un error grave que afecta al portavoz de EAJ-PNV en el Congreso: el partido de Pablo Iglesias se ha anotado la subida de las pensiones como un logro que ha arrancado al PSOE… Cuando es un hito de la negociación presupuestaria del PNV con el PP que Sánchez hizo suyo para sumarse los escaños abertzales en la histórica moción de censura. Así que, si en Podemos hacen un póster, como reclama Esteban, que lo hagan bien. Porque si no, simple y abiertamente, mienten.

Y ahora también es negativo porque divide

Manuela Carmena tiene una opinión meridiana sobre lo que está haciendo Quim Torra con los lazos: “Es absurdo, antidemocrático e infantil”. Y yo sumo que es, además, negativo porque está convirtiendo un símbolo en contra de una injusticia manifiesta en un símbolo de división. Por supuesto, sé que la Junta Electoral desencadena el problema, pero Torra lo que no puede hacer es agravarlo. De ninguna manera. Si la causa es justa y el símbolo denuncia una tropelía, solo los más torpes pueden convertirlo en un elemento de enfrentamiento y batalla. La guerra de los lazos amarillos la va ganando España porque la va perdiendo Torra.

Ciudadanos termina con las dudas

Ciudadanos ha decidido terminar con todas las dudas que están surgiendo, como la mala hierba, sobre sus procesos de primarias, en los que, según los denunciantes, se habrían dado pucherazos digitales que, de un modo sospechosamente sistemático, siempre habrían favorecido a las opciones propuestas por la alta dirección. ¿Cómo ha decidido cerrarlo? Por la brava: los que los están investigando han concluido que no hay anomalías pese a las denuncias y han amenazado con sanciones a los posibles denunciantes. Y así es como “la nueva política” finiquita un tema que le molesta en precampaña.

Vox ya ha ganado

Pase lo que pase en las próximas dos elecciones, Vox ya ha ganado. Ha ganado la batalla de los medios lanzando mierdas que los periodistas graban, fotografían, muestran en portadas y espacios de privilegio, describen su olor junto a varios contertulios (uno o dos de Vox, incluidos) y, finalmente, pisan para que todos oigamos cómo suena. Los medios han invitado a portavoces y contertulios de extrema derecha para legitimarles mientras ganan audiencia, clics o retuits. La atención es hoy una mercancía barata y que, al mismo tiempo, todo el mundo quiere. Pero pocos se responsabilizarán del ascenso de los ultras.

17 años por unas abolladuras

La mayor y única muestra de violencia de la ciudadanía catalana hacia el Estado son aquellos dos todoterrenos de la Guardia Civil que acabaron llenos de pegatinas, con las ruedas pinchadas, sin limpiaparabrisas y abollados. ¿Es un delito? Sí. ¿Debe ser juzgado? Justamente. Porque es flagrantemente injusto que por esos daños pidan 17 años de prisión a Jordi Sánchez, que lleva más de 12 meses en preventiva. Del mismo modo, es un escándalo que ese delito y unos tuits en los que llamaba a una manifestación pacífica, conlleven una pena tan alta como la que reclaman.

Los obreros que votan a Vox

Doy por hecho que Vox será el refugio en mayor medida de exvotantes de PP y de Ciudadanos, que de exvotantes de Podemos. Pero no por ello deja de ser significativo que se extienda la impresión de que los de Iglesias no han respondido a “los indignados”. Quienes proclamaban el asalto a los cielos han acabado en un chalé con piscina y una baja paternal de tres meses como cualquier privilegiado de la casta. Así que ahora, algunos insatisfechos doblemente cabreados, por las promesas y las insatisfacciones, acabarán en Vox, pero el problema para los morados, insisto, es que se palpe la decepción.

Aitor Esteban, de moda

Propios y extraños alaban desde hace meses a Aitor Esteban. Él sigue siendo el mismo: el portavoz de los ejemplos gráficos, el que reclama siempre más política, el que se declara independentista pero negocia una y otra vez el Estatuto de Gernika. Lo que ha cambiado es alguna portavocía en el Congreso y casi todos los discursos, que han ido a peor. A mucho peor. Así que Esteban, que se mantiene en su nivel, con sus recursos y su relato meridiano, si antes destacaba ahora brilla, y se convierte en el diputado y casi hombre de moda en Madrid. Pero solo podremos votarle en Bizkaia.

Los huevos de Simeone

Estoy de acuerdo con Borja Barba, entre otros, en que el gesto de Pablo Simeone, agarrándose la huevada para demostrar yo qué sé qué, es horroroso. Más que horroroso, indeseable: no lo quiero para mi equipo. Un escudo es mucho más que los jugadores, el entrenador y el presidente que gestionan en un momento dado un club. A una marca con tanta carga emocional como la de un equipo de fútbol se le atribuyen valores: una manera de jugar, una manera de defender, una manera de atacar… Y una manera de mostrar las gónadas al graderío y la afición. Simeone, no con los míos.

De oportunidad y caza tuitera

Nika Cuenca tiene muchos amigos entre los periodistas deportivos en Bizkaia. Yo, personalmente, no tengo el placer, así que mi opinión sobre él se basa solamente en impresiones y en la generalidad. Las primeras impresiones, insisto, son que parte con apoyo entre sus ex compañeros. La generalidad también le avala, en mi opinión: todos merecemos una oportunidad y su llegada al club otorga al Athletic, por fin, un perfil comunicativo. Pero hay algo más: la horrorosa caza tuitera que le han organizado por, según la acusación, no ser bilingüe.

Y llegó Aitor Esteban

De hecho, Aitor Esteban llegó a ser trending topic poco después de su intervención en el Congreso de los Diputados ayer. Y con Aitor Esteban lo que llegó, según muchos usuarios de Twitter de diferentes ideologías (hasta Rufián le alabó), fue un poco de sentido común al hemiciclo, porque llamó por su nombre a los de Colón y pidió a los catalanes que sean lo que necesitan ser: posibilistas. Y llegó Aitor Esteban finalmente a Instagram, donde se le esperaba, con el vídeo que más le tiene que picar a Albert Rivera: el de su foto, su pacto y su voluntad de acuerdo con la extrema derecha.

La posverdad es esto

Los políticos españoles están equivocados: la ciudadanía premia el sentido común. El número de retuits, compartidos, “me gusta” y comentarios que generaron ayer los vídeos de Aitor Esteban muestran que, efectivamente, quien vota quiere que un político parezca sensato y diga cosas razonables. Así que las mentiras que intentan colarnos algunos pueden servirles para la efervescencia pero no aseguran el efecto de la aspirina. Se engañan e intentan engañarnos: “El PP sostiene que el manifiesto de Colón contenía ‘una gran parte de veracidad’”, leemos en El Diario.

Y la realidad, lo que no quieren ver

Al final va a ser cierto que el principal problema de la política española son sus políticos, que intentan engañar a la ciudadanía y alcanzan tal grado de desprecio a los votantes que hasta lo admiten. Pero no lo logran, ni con los de aquí ni con los de allí: acertaba Gorka Knörr recordando, en el inicio del juicio a los presos políticos por el procés, cómo Estrasburgo condenó a España por el error (o el empeño) de la justicia española por declararle culpable junto a Juan Mari Atutxa y Kontxi Bilbao. Con antecedentes como este es posible cuestionar todo el proceso a los políticos catalanes.

Dignidad, ante todo

“Yo, oigan, para unos políticos que están presos por defender una postura política demandaría, cuanto menos, un poco de respeto. No sé si conocen ustedes muchos que estarían dispuestos a eso”, tuitea con valentía el periodista Roberto García. Porque esas personas que aceptaron una prisión preventiva injustificable moralmente, están siendo además vilipendiadas sin posibilidad de defenderse. La dignidad de quienes se sientan estos días en el banquillo está siendo pisoteada por los irresponsables y los descerebrados que les siguen, especialmente en redes sociales.

Esto también hay que contarlo

Hay políticos que viven de serlo pero, sin embargo, generan dudas sobre si son también demócratas. Ese principio se demuestra andando, y no marchando junto a la extrema derecha para tocar poder a cualquier precio. Del mismo modo, quien haya recibido un sobre a cambio de obra pública tampoco puede tenerse a sí mismo como demócrata, sino como político corrupto. No lo son, vía sentencia judicial, Narcís Serra ni el resto de acusados por el aumento de los sueldos en Caixa Catalunya. De hecho, no se aprecia “dolo” sino pretensión de beneficio para la entidad reteniendo, vía salario, a un activo.

¿Feminismo?

Cada año Cristina Pedroche enseña más su cuerpo y cada año yo lo entiendo menos. Para empezar, no veo las campanadas en la cadena en la que se exhibe. Para seguir, me sorprende que ella y algunos más sigan vendiendo su carnaza como una muestra de feminismo, pero estupefacto me deja que haya quien compre semejante argumento. Todos y cada uno de los presentadores y presentadoras que trabajan en Nochevieja, en todas las cadenas, lo hacen por la tradición o por ser destacados en sus canales durante al año, salvo Cristina Pedroche, que lo hace por el destape.

Algunos ya lo habíamos descubierto

No soy ningún descerebrado: me he leído el artículo de público titulado “2018, el año que abrimos los ojos al feminismo”, y entiendo a lo que se refiere. Es innegable que el feminismo ha entrado en la agenda mediática, política, social y hasta familiar con fuerza durante el pasado año. Pero no creo que el feminismo pueda considerarse un “descubrimiento” a menos que alguien quiera imponer su modelo feminista aunque algunos llevemos librando nuestras pequeñas batallas desde mucho antes que las manifestaciones de marzo pasado, o a menos que alguien haya descubierto en 2018 un modo de atraer la atención.

¿Quién busca la violencia?

El grupo que ha eliminado varias banderas independentistas catalanas y ha acabado por serrar una metálica de cien kilos, está provocando una reacción entre quienes, cansados de ver eliminadas sus telas, optaron por el metal. Exactamente igual que si fuera al revés. Y no hay excusas, justificaciones ni explicaciones lógicas a un atentado que busca enfrentamiento y crispación. El que pone una bandera solo la impone si usa una fuerza directa o estructural (una ocupación, consideración absolutamente legítima). Quien arranca una bandera se impone siempre y lo sabe.

La madre del atrevimiento

Pablo Casado es un atrevido: lo sabíamos desde que era uno de los portavoces del PP, pero ahora, como secretario general, se ha empeñado en confirmarlo con aseveraciones que, si tuviese un poco de sentido común o conocimiento, le sonrojarían. Pero para lograr mantener su tono de convencimiento Casado sabe que necesita no saber: así que, por un lado, lamento que el esfuerzo de Aitor Esteban, que intenta darle una lección de historia sobre la bandera navarra, sea baldío, y por otro celebro que, por lo menos, unos cuantos en Twitter (empezando por mí) se hayan enterado de su origen.

El tipo más buscado es un guionista

He empezado contándoles que no vi a “la Pedroche” durante las campanadas, pero sí acabé cayendo, como tantos otros (tercera opción después de las 0:00 del nuevo año), en “Cachitos”, el programa de La2 que ya está empezando a convertirse en un clásico contemporáneo de la Nochevieja. El de este año, como siempre, ha sido el mejor, y el responsable es el autor de los rótulos o “chyrons”, Antonio Vicente, “sociólogo, periodista y escritor de cuentos infantiles” que “trabaja actualmente en Hoy empieza todo de Radio3”, según la web Eslang, que ha acertado dando con él.