Lo que ellos quieran o nada

La paz y la reconstrucción serán a la manera de Otegi y Rodríguez o no será. Y punto. Nos ofrecen lo que dijeron pomposamente en Aiete y nada más. Lo tomamos con alborozo o lo dejamos porque somos una banda de fascistas o, como afirmaba Gabriel Rufián, malas personas. Pero que nadie crea que la izquierda abertzale va a hacer otro camino que no sea el suyo, ya lo aseguró Otegi por la tarde en Eibar y, ayer mismo, ya lo dejó claro también Bildu en el Parlamento, cuyo silencio (porque la valentía se demuestra hablando) ha impedido la unanimidad de la cámara vasca en la firme condena de la violencia de ETA.

Hombre, Arnaldo, eso, no

Después de su Dr. Jekill y Mr. Hide de la paz, Arnaldo Otegi ha preguntado en voz alta: “Me vas a tener que soltar a los 200 presos o no te apruebo los Presupuestos. ¿Alguien cree de verdad que esto es así?”. Pues claro que no, que algo de cómo va ETA y el gobierno español ya sabemos después de tantos años de convivencia. Pero, ¿cómo afecta la filtración del vídeo de Otegi a las posibilidades de que se elimine la situación de excepcionalidad de las y los presos de ETA? ¿Cómo afecta a los acercamientos, que serán mirados con lupa extragrande por la derecha y la extrema derecha? ¿Quién responsabilizará de estos perjuicios?

A mí me recuerda a alguien

¿Quién convierte de cada hecho una oportunidad y convoca a medios para exponer su relato? ¿Quién justifica a fascistas manipulando una situación que debería de servir para desautorizarlos? ¿Quién se aparta cuando otros grupos políticos actúan en un mismo sentido? ¿Quién está con el que asfixia mientras la sociedad busca amparo en otras opciones? Todo esto lo hace Jorge Buxadé en Hungría, donde ha aprovechado un viaje del Parlamento Europeo para evaluar el respeto a los derechos y las libertades, para hacer su campaña fascistoide. ¿O alguien había pensado en otra persona leyendo las primeras preguntas?

La inoportunidad

No discuto el derecho del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo en Gasteiz a hacer su homenaje a las víctimas en el décimo aniversario de la rendición de ETA. Pero, o no tienen el don de la oportunidad o les da igual contraprogramar el homenaje del Gobierno Vasco a las mismas víctimas. Sea como fuere, poco han hecho esta vez Grande Marlaska y Florencio Domínguez si dividen cuando no enfrentan a quienes quieren servir y por quienes dicen velar en un centro que, de momento, está siendo más conocido en Euskadi por polémicas y desaciertos que por cumplir su labor con el cuidado que se le supone.

La picha real

El titular y el vídeo en el Huffington Post es de los de guardar: “Villarejo asegura que inyectaron hormonas femeninas e inhibidores de testosterona al rey emérito ‘para rebajarle la libido porque se consideraba un problema de Estado que fuera tan ardiente’”. Después de leerlo es inevitable una risita malévola a poco que el juancarlismo te parezca una memez. Pero tras ella viene lo serio: ¿qué problema de estado provocaba el ardor del jefe del mismo en el ejercicio de su cargo? ¿Qué pudo suceder? ¿Dónde entró o quiso entrar la picha real, las manos reales o la lengua real que hubo que poner un remedio tan agresivo?

Tienen 200 presos en la cárcel

La noticia de portada de El Correo de ayer es de esas que agitan la actualidad y deberían de agitar, de paso, algunas conciencias. Los 200 presos que Otegi admite tener en sus cuentas no son poca cosa: son 200 vidas (y las de muchos familiares) truncadas también por ETA y con las que juega impúdicamente quien por la mañana se coloca ante un atril y por la tarde se sienta en un sillón para hacer la misma cosa: instrumentalizar el dolor. Qué bien se tiene que vivir en el púlpito para no querer bajarse de él ni una vez. Pero la gravedad del asunto y lo que deja claro es indiscutible salvo para quien quiera seguir mintiéndose.

Gabriel, escribe otro tuit, que me he liado

Gabriel Rufián pisa Euskadi en campaña, se saca una foto bajo la Ikurrina más grande que encuentra (curiosamente, la de un Batzoki, y no la de una Herriko), lanza un par de tuits y luego se vuelve a Madrid, desde donde no se corta en darnos lecciones. Entre él y Pablo Casado, en lo que a Euskadi se refiere, no advierto yo mucha diferencia. El lunes tuvo el cuajo de escribir que depende de cómo te tomases la declaración de Aiete eres una buena o mala persona. Ahora que sabemos lo que Otegi dijo sin leer para su público, ¿qué será para Rufián una buena persona? Porque yo ando ya un poco confundido…

Una rendición sin paliativos

De la entrevista a Jonathan Powell en Eldiario.es, y de otras noticias sobre lo que pasó hace más de diez años, muchos han puesto el foco en cómo Rajoy despreció los pasos que pretendía dar ETA, pero lo que también queda claro es que los terroristas no solo se rindieron: arrastraron su rendición. Quienes nos amenazaban, quienes nos machacaban, tenían un martillo que nadie les quería comprar ni recoger, y ya no les valía para nada después de que el pueblo en cuyo nombre mataban les diese la espalda claramente. La derrota de ETA, su rendición, insisto, fue absoluta, y el desprecio, necesario.

El futuro, los peajes

Si Arnaldo Otegi y Arkaitz Rodríguez no se hubiesen venido arriba con una declaración pública insuficiente por la mañana y un encuentro con los suyos por la tarde muy elocuente, el décimo aniversario de la rendición de ETA se habría resumido en las muchas piezas retrospectivas que resultan sorprendentemente añejas a la audiencia. En el escenario presente ETA está solo porque Otegi y Casado, Rodríguez y Abascal, se empeñan en nombrarla. En el futuro, los temas son otros muy distintos: “El Gobierno confirma que el pago por uso de las autovías llegará”, tuitean con emoticonos en Electomanía. Sigue la sangría.

Queda dicho

En esta columna ya habíamos recogido el debate que asomaba en las redes sociales de algunas marcas que proponían una reducción de horas pero también de sueldo para posibilitar la semana laboral de cuatro días. El tema me chirriaba y por fin en Xataka lo explican bien: “Si bajas el sueldo no es semana laboral de cuatro días, es reducción de jornada”. Y vestirlo como un beneficio es una trampa que parece de marketing pero es de ética básica. Otro debate completamente diferente pero que también podemos abordar es el de si estamos dispuestos a ceder carga de trabajo y sueldo para ganar tiempo y vida.

El mismo rasero

¿Cuándo miente Arnaldo Otegi, cuando dice que no habla con el lehendakari Urkullu o cuando se saludan afablemente (como tiene que ser) si coinciden en un estudio de radio? ¿Cuándo dice que intentará aliviar el sufrimiento de las víctimas de ETA o cuando justifica que haya “ongi etorris” ocupando nuestras calles? Personalmente, agradezco la coherencia y, sobre todo, la naturalidad de ese saludo o de la empatía con quien ha sufrido que un atentado terrorista segase la vida de un familiar en una lotería injustificable. Lo otro, el enfrentamiento agrio e impostado y la solidaridad con el victimario, me sobra siempre.

Te pones al día, y a seguir

Lo siento, no voy a aplaudir a Arnaldo Otegi y Arkaitz Rodríguez por llegar diez años tarde a sentir un sufrimiento que ha producido quien ellos mismos siguen justificando. Sigo teniendo dudas respecto a la pomposa declaración del lunes, como Daniel Innerarity: “No me quedó claro si lo que ‘no debía haberse producido’ era ‘el dolor causado’ (eufemismo para la violencia) o las circunstancias que justificaban la violencia hasta ahora para ellos”. Y en el mejor de los casos, aun dando todo por bueno, creo que el tema se zanja solo: han llegado tarde, se han puesto al día en parte, y ahora, que continúen.

¿Pero qué…?

Este tuit de El Huffington Post se comenta solo: “Ayuso, sobre la abolición de la prostitución: ‘Yo lo que veo es la nada. Es el mismo camino de siempre. Destruir empleo, dividir a España y más socialismo’”. Pero como yo tengo que completar los caracteres de la caja del periódico, añado que la presidenta de la Comunidad de Madrid logra sorprenderme casi cada día son sus declaraciones. Pero si alguien me sorprende es quien se las compra, quien las comparte, quien las siente como de su ideario, quien decide que si sigue así volverá a depositar su papeleta en las urnas. Sigo pensando que sin Twitter este fenómeno político no sería posible.

No puedo estar más de acuerdo

Continúo con mi idea: Twitter ha conseguido encumbrar a políticas y políticos que sin esta red social tendrían serios problemas para no ser tachados de fantoches en el estrado. Y ha hecho que las y los periodistas (las y los principales culpables de que una red social minoritaria tenga tanta visibilidad) caigamos una y otra vez en las trampas que nos tienden con los temas y los enfoques. Sabiendo esto (y cayendo en el error no pocas veces), no puedo estar más de acuerdo con Alejandro Izaguirre, precisamente, en Twitter: “Se está dando mucha tribuna a simplezas que hasta hace poco solo se oían en las barras de los bares”.

Un mundo menos virtual, por favor

Pero no solo es la política o la notoriedad de personajillos de tres al cuarto que en Twitter se han hecho un hueco: la economía mundial es más volátil que nunca por culpa de Internet, de los anuncios y hasta de un sistema de inversiones insostenible (y eso lo sabemos todas y todos: quienes venden y quienes compran esperando beneficios rápidos). Por ejemplo, “Tesla prometió hace cinco años un Autopilot de conducción autónoma nivel 5: aún no ha cumplido y hay clientes dispuestos a demandar” (Motorpasión). ¿Importa a alguien que nos engañen con tecnologías de ciencia ficción si hace 5 años Tesla se dispararía con ese anuncio? Pues debería.

La expectativa

El domingo por la noche, Arkaitz Rodríguez intentó generar expectativas ante la declaración que él y Arnaldo Otegi leyeron, finalmente, ayer: “Hace 10 años la izquierda independentista abrió una ventana a la esperanza de este país. Nuestra voluntad es abrirla aún más”. El líder de Sortu reclamaba para los suyos el triunfo de la paz sin mencionar a ETA. Pero reconocía implícitamente que tardan 10 años en dar un paso y, lo más importante, que se tiraron 40 años manteniendo esa ventana cerrada. Los porqués y los cómos no importaban a Rodríguez: el suyo, en realidad, era un mensaje triunfalista de consumo interno.

La realidad

Solo sé tomarme de una manera los mensajes de la izquierda abertzale, sobre todo cuando vienen precedidos de un triunfalismo difícilmente justificable: con escepticismo. No voy a abrazar sus anuncios pretendidamente pomposos, ni voy a aplaudir sus avances insuficientes y con retrasos de una década, en el mejor de los casos. El texto que leyó y colgó en sus redes Arnaldo Otegi recoge lo que viene diciendo estos años. Pero sigue omitiendo lo de siempre: ETA parece el volcán de La Palma que, simplemente, se puso a escupir lava. La frase: “Debíamos haber logrado llegar antes a Aiete” resume cómo trata a víctimas y victimarios.

El futuro

Iñaki García Arrizabalaga lo tuitea con sarcasmo, pero ha puesto por escrito el deseo de quienes anunciaban y leían ayer con engolada ceremonia que quieren aliviar el daño causado y hace un par de semanas justificaban los “ongi etorris”: “Solo la izquierda independentista puede cambiar la vida de la gente”. Esa es la aspiración política de Rodríguez y Otegi, pero lo cierto es que, por desgracia, fueron miembros de la izquierda abertzale armados quienes cambiaron la vida de García Arrizabalaga y muchos otros. “Además de cobijar y amparar el asesinato, prepotentes y egocéntricos”, termina el tuit esta víctima del terrorismo.

Si tú lo dices…

Cambio de tema, como toda la ciudadanía vasca, y me fijo en este curioso tuit de un aficionado de la Real (pero podía haber sido escrito desde San Mamés, Medizorrotza o El Sadar): “Estadio de Anoeta. 20:16. Estoy solo con mi hijo en mi asiento. No tenemos a nadie a 5 metros a la redonda. Pues tiene que venir uno de seguridad todo cabreado a decirme que me ponga la mascarilla. Parecemos gilipollas”. Pues no seré yo quien se lo niegue: a mí también me parecen lo que este aficionado sugiere quienes se quejan de las medidas y, en concreto, de la mascarilla, hasta el punto de tuitear que obligan a un empleado a actuar.

Normalicemos asumir las consecuencias

¿Se tomó la actual junta directiva del Athletic excesivamente mal que un tuitero, buscando más seguidores y más notoriedad, enviara a unos mariachis a Ibaigane? Puede. Pero de lo que estoy seguro es de que el tuitero en cuestión tendría que pensar que su actuación podía tener alguna consecuencia más allá de los retuits del momento. Ahora se encuentra con que no puede renovar su carné de abonado. El motivo no es una venganza, el motivo es que mandó a esos mariachis. Lo siento, no puedo colaborar a construir una sociedad en la que las decisiones no tienen consecuencias y las instituciones están para machacarlas.

Twitter lo soporta todo

Por supuesto que Arnaldo Otegi sabe que las reticencias de EAJ-PNV al decreto sobre la energía del gobierno español tienen que ver con la viabilidad de las empresas y no con ningún favor a las eléctricas, pero eso le da igual. Aitor Esteban le afea en Twitter su “demagogia sin responsabilidades” y aventura, porque lo hemos visto todos, que cuando haya cierre de fábricas, el de Bildu “irá a manifestarse en defensa del empleo”. Pero todo eso no importa nada a Otegi: él ya ha escogido bando, el del populismo para intentar colar a la ciudadanía una verdad parcial. Lo que lleva haciendo toda la vida, vamos.

Encantado y encantada con sus redes

Arnaldo Otegi, como Isabel Díaz Ayuso, están encantados con sus redes sociales digitales que les permiten conectarse a esos miles de personas que necesitan compartir sus obsesiones, encontrar a quien las comprenda, tranquilizarse junto a sus semejantes (por eso comunidades como las que se crean en torno al de Bildu o a la del PP son tan numerosas y activas) porque en el fondo saben que algo falla en lo que defienden. Arnaldo apuesta por una Euskadi engañada. Isabel, por un Madrid enervado y reaccionario, que ponga el grito en el cielo porque a su líder le han baneado una foto en Instagram durante una corrida de toros.

El objetivo es el mismo

Bildu y PP comparten el mismo objetivo y las mismas estrategias. En el fondo, lo único que les diferencia son matices en lo ideológico y lo discursivo porque en el Parlamento Vasco coinciden más que disienten en las votaciones. Lo suyo es desgastar al partido del lehendakari y el presidente español, deshacer las coaliciones de gobierno, contar votos de fascistas para alcanzar las mayorías suficientes. Y si para ello tienen que apoyarse en una crisis sanitaria y económica sin antecedentes, lo hacen. Sin arrugarse, sin sonrojarse, sin preocuparse de si se parecen los unos a los otros tanto que solo les diferencia la cámara que les enfoca.

No tenemos excusas

Fue Otegi, precisamente, el que intentó armar una excusa peregrina sobre la violencia y los botellones, hablando de un modelo de ocio importado (¿en contraposición al modelo de violencia, al que considera nativo por su propia experiencia?). Después del ataque de un estudiante armado en la UPV/EHU, el periodista Beñat Gutiérrez acierta en su análisis: “Parece que una parte de la sociedad vasca es incapaz de hacer ningún tipo de autocrítica. Los botellones eran culpa de ocio neoliberal y lo de hoy de Leioa, del estilo de vida americano. Como si fuésemos una especie de Milhouse siempre víctima de las malas influencias”.

Una competición adulterada

Otro periodista, Endika Río, recuerda en Twitter que, en las ligas de nuestro entorno, “ninguna aplaza sus encuentros para contar con los jugadores de la Conmebol”. La española, sin embargo, si permitirá que el partido entre Real Madrid y Athletic de Bilbao se celebre cuando a los blancos les venga mejor. Así de sencillo: si tres jugadores se les van es necesario aplazar el partido. Eso adultera la competición claramente, igual que un calendario con demasiadas fechas significativas y unos horarios, con la pésima excusa de la televisión, que perjudica siempre a los mismos. Qué asco de liga.